La Cuna de Judas
CINTURÓN: EUROPA EN GENERAL, 1500-1700
PROCEDENCIA: COLECCIÓN ZINGARELLI, MILÍN
(EX COLECCIÓN DONLEY, IPSWICH, INGLATERRA).

PIRÁMIDE DE MADERA: RECONSTRUCCIÓN MODERNA.

CABESTRANTE MURAL, POLEAS Y ARGOLLAS DE LA PAREZ: DE UNA HACIENDA TOSCANA, DONDE SE USABAN PARA CARGAR CARROS DESDE PRINCIPIOS DE 1900 HASTA APROXIMÁDAMENTE 1970.
Este procedimiento prácticamente no ha cambiado desde la Edad Media hasta nuestros días. La víctima es izada de la manera que se puede ver en la ilustración adjunta y descendida sobre la punta de la pirámide; de tal forma que su peso reposa sobre el punto situado en el ano, en la vagina, bajo el escroto o bajo el coxis (las dos/tres últimas vértebras). El verdugo, según las indicaciones de los interrogadores, puede variar la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo. Se puede sacudir a la víctima o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.
La “cuna de Judas” se llamaba así en italiano (culla di Giuda), en alemán (Judaswiege) y en inglés (Judas cradle), pero en francés se la conocía como la veille, “la vigilia”.
Hoy en día este método goza del favor de no pocos gobiernos Latinoaméricanos y de otras partes, con o sin mejoras como cinturones y puntas de pirámides electrificadas.





La Doncella de Hierro
LA "DONCELLA DE HIERRO"
DE NUREMBERG

PROCEDENCIA: COMERCIO DE ANTIGUEDADES DE LOMBARDÍA; DESDE 1974 EN UNA COL. PRIV., ITALIA.
SEGÚN UNA TRADICIÓN FAMILIAR, MUY VEROSIMIL, ÉSTA ES UNA COPIA HECHA EN 1828 DE LA FAMOSA "SONCELLA" DE NUREMBREG DEL SIGLO XV (DESTRUÍDA CON LOS BOMBARDEOS DE 1944) PARA SU COLOCACIÓN EN LA "SALA GÓTICA" DE UN PALACIO PATRICIO DE MILÁN. eN 1982 LAS PARTES DE HIERRO FUERON RESTAURADAS Y VUELTAS A MONTAR SOBRE UNA NUEVA ARMADURA INTERNA DE MADERA EN SUSTITUCIÓN DE LA VIEJA CONSUMIDA.

La historia de la tortura registra muchos instrumentos con forma de sarcófago antropomorfo con dos puertas, y clavos en su interior que penetraban, al cerrar las puertas, en el cuerpo de la víctima. El ejemplo más conocido ha sido siempre la llamada “dondella de hierro” (die eiserne Jungfrau) del castillo de Nuremberg, destruida con los bombardeos de 1944.
Es difícil separar la leyenda de los hechos referentes a este aparato ya que la mayoría del material publicado se basa en investigaciones del siglo XIX distorsionadas por el romanticismo y fantasiosas tradiciones orales. La primera referencia a una ejecución con la doncella de la que tenemos noticia procede del 14 de agosto de 1515 aunque el instrumento para entonces había sido usado ya durante varias décadas. Ese día un falsificador de moneda fue introducido y las puertas cerradas “lentamente, por tanto las puntas afiladísimas le penetraban en los brazos, en las piernas en varios lugares, y en la barriga y en el pecho, y en la vejiga y en la raíz del miembro, y en los ojos y en los hombros y en las nalgas, pero no tanto como para matarlo; y así permaneció haciendo gran griterío y lamento (gross Geschrey ind Wehklag) durante dos días, después de los cuales murió”.
Es probable que los clavos de entonces fueran desmontables y se pudieran colocar en varios alojamientos practicados en el interior, con fines más o menos letales, más o menos mutilantes según las exigencias de la sentencia.
La tortura inquisitorial iba cayendo en el olvido en Nuremberg con el transcurrir del siglo XVII, hasta el punto que una guía turística de 1784 habla de “la doncella de hierro, esa abominable obra de horror (dieses abscheuliche Greulwerk) que remonta a los tiempos de Federico Barbarroja”, un error de casi cuatro siglos pero que prueba que la doncella ya había sido relegada al museo. Sin embargo, a pesar de este comentario, en 1788 -año portentoso en el apogeo de la ilustración, época pre-revolucionaria en Francia, en Inglaterra de avanzada industrialización, en el Nuevo Mundo de fervor republicano - se ejecutaban en la misma Nuremberg sentencias de descuartizamiento, de despedazamientos con la rueda, y de corte de lenguas y manos. Casi todos los castigos heredados de la Edad Media iban a permanecer legales en la mayor parte de la Eutoà católica hasta después del final del período napoleónico, sobre todo en Austria, Baviera, Italia (excepto Toscana, Lucca y Parma) y por supuesto en España.




La Guillotina
LA GUILLOTINA
RECONSTRUCCIÓN MODERNA, CON INCORPORACIÓN DE ALGUNOS ELEMENTOS MENORES RECUPERADOS DE LOS RESTOS DE UN EJEMPLAR FRANCÉS DE PRINCIPIOS DEL S. XIX. PROCEDENCIA: COL. PRIV., ITALIA.
Aunque asociada endeleblemente en la literatura, el cine, la televisión y la tradición cultural europea generalmente con la Revolución Francesa, 1789-93, y con la pena de muerte en Francia, la máquina que decapita por medio de una cuchilla que cae entre dos columnas acanaladas es en realidad mecho más antifua. Versiones pequeñas y primitivas se usaban para la ejecución de nobles, ya en el siglo XIV, en Escocia.
Fue el médico francés Joseph-Ignace Guillotin, nacido en Saintes en 1738 y elegido a la Asamblea Nacional en 1789, el primero en promover una ley que exigía que todas las ejecuciones, incluso las de presos comunes y plebeyos, se realizaran por medio de "una máquina que decapita de forma indolora". Una "muerte fácil" - por decirlo así - ya no era prerrogariva de nobles. Después de una serie de experimentos sobre cadáveres tomados de un hospital público, la primera de estas máquinas, en esencia idéntica a la que aquí se muestra, se colocó en la Place de Gréve de París el 4 de abril de 1792 y la primera ejecución - en la persona de un plebeyo asaltante de diligencias - tuvo lugar el 25 del mismo mes. Pronto este ingenio iba a convertirse en el símbolo de los aós 1792-94.
En seguida la ciencia descubrió un hecho nuevo y sorprendente (confirmado después por la neurofisiología moderna): una cabeza cortada, ya sea por hacha o guillotina, sabe que es una cabeza decapitada mientras rueda por el suelo o cae en la cesta - la conciencia sobrevive el tiempo suficiente para tal percepción.
Después de la ejecución de Luis XVI y María Antonieta el 21 de enero de 1793, la "máquina" llamada sólo así hasta ambos sucesos, se llamó también "La Lousiette" o "le Louison"; sólo después de 1800 se extendio el término "guillotina". Como tal permaneció en uso en muchos países incluidos los Estados Pontificios y los Reinos de Piamente y Nápoles borbónico hasta 1860; fue usada en Francia hasta la abolición de la pena de muete bajo Mitterrand en 1981. Joseph-Ignace Guillotin murió pacíficamente en 1821, a la edad de ochenta y tres años.