La noche en que te fuiste.

me diste en toda el alma.....

(Popular)

 

 

Marta Elena Santamarta

 

 

 

Desde hace unos minutos la claridad de la calle ha empezado a reflejarse en tu pelo. Se ha colado por las rendijas de la persiana que con mucho cuidado he bajado para que nadie sepa que estamos aquí; y digo estamos aunque quizá, una aplicación estricta del término no aguante ese significado al observar tu quietud, tu mirada ausente, tu mano inmóvil que aprieto para que no me dejes de nuevo, amor.

Quizás allá, en la recepción, se preguntarán por qué no hemos bajado a cenar, por qué no hemos salido a la calle, ahora que la iluminan las luces de la navidad y que todo invita a mirar escaparates y a comprar regalos y regalos y a reconciliarse con un mundo que días atrás nos parecía perverso. Pero yo prefiero estar aquí a tu lado, esperando tu enigmática sonrisa, esperando una y otra vez el brillo blanco de tus dientes alineados y pequeños.

-Perfecta, mi vida, perfecta por dentro y por fuera. No me canso de repetírtelo y me miras como si te mintiera. No lo crees, aunque mis ojos se pierdan en las pecas de tu escote. Qué hombres, no les duelen prendas en decir lo que sea con tal de conquistar a la presa, de sujetarla para que no se escape, de sentirla debajo de su cuerpo, de apretarla suavemente sin hacerle daño, ¡vaya tela eso de la evolución!, falacia, dirijo en gestión de instintos.

Esta tarde, cuando te he visto, he querido repetírtelo pero no he podido. Has saltado sobre mí y me has recordado tu fuerza. Cuando me has besado, he intentado detenerme en la caricia de tus labios, pero ha sido imposible. Me has ahogado con tus besos, y te he odiado sin querer, porque era yo quien quería dártelos.

Ahora no te mueves, observo despacio los pliegues finos de tu camisón blanco. Nunca lo había mirado, ni siquiera cuando bailabas para enseñármelo y jugabas a encender mi pasión, obligándome a fijarme en las transparencias que se formaban al apretarlo contra tu piel blanca y suave. No me gustan los accesorios, nunca me han gustado, soy hombre de costumbres y no quiero cambiarlas.........

Cantas en el baño y me sorprende tu vitalidad. Sólo te quiero un poquito, un poquito, lo justo para que me llames, para que me cuides...Nunca he pensado en amarte en serio, tonta; nunca he querido romper los lazos de mi vida o quizá lo he pensado pero lo he descartado siempre por temor al rechazo, por miedo a los cambios, probablemente porque me ha dado pereza, y porque estoy a gusto también. No quiero justificarme, además nunca te he prometido nada, no quiero que me exijas. Machos, machistas, eso es lo que sois todos los hombres, y viéndolo, aún así, te adoro, gordo y me odio por ello. Una fiebre que dura entre seis meses y cuatro años cuando se me pase te vas a enterar de lo que vale un peine, entonces mando me llames buscaré pretextos y pretextos y te mandaré al carajo con mucha más frecuencia de lo que lo hago ahora. No sale, no, que me preguntes el camino, te lo he dichosa una vez “el opuesto al que te marcan mis besos”.

 

Tu ropa está encima de la cama, me acerco a tocarla, a olerla para recordar tu perfume. Temo despertarte si te rozo, me gusta mirarte así quietecita. Sorpréndeme ahora como entonces cuando me enfadaba porque querías traspasar los límites, una y otra vez, y debía emplear toda mi firmeza para impedírtelo. Puedes intentarlo ahora, cariño, te juro que no me opondré, nunca más volveré a oponerme a nada que tu desees; podrás jugar conmigo como lo has hecho siempre, ponerte mis zapatos y desearme, cantando bajito, un feliz feliz y próspero año nuevo.

Pero despierta ya, amor, no lleves más allá el sueño, abrázame. Tú sabes que nunca quise hacerte daño, pero no lo entenderán y tú no podrás ayudarme ahora. Canta de nuevo tu canción favorita, aquella que tantas veces me dedicaste, cántala amor para acallar las voces e impedir que mi cabeza estalle.

Oigo pasos, alguien viene hacia acá. Mi mujer dice que las paredes de las habitaciones son muy finas, y que es imposible no oír las conversaciones, incluso aunque no quieras. Quizá nos han oído y vienen a buscarnos; te alejarán de mí y quedaré sólo..................y, no podrán, no podrán, pues sólo quiero amarte.

 

8 de febrero de 2005