" ...y el propio rey Arturo, aquel famoso rey fue herido mortalmente
y trasladado desde allí a la isla de AVALÓN a fin de curar sus heridas,
cedió la corona a su primo Constantino, hijo de Cadór, duque de Cornubia, en el año 542 de la encarnación del Señor ".
 
Geoffrey de Monmouth, "Historia regum Britanniae".
 
" Hubo un tiempo en el que un viajero,
teniendo voluntad y conocimiento sólo
algunosde los secretos, podía adentrar
su barca en el Mar Estival y arri-
bar, no al Glastónbury
de los monges, sno a la Sagrada
Isla de Avalón.
Porque en aquel tiempo las puer-
tas de los mundos se difuminaban
entre las nieblas y se abrían, una
a una,cuando el viajero poseía la
intención y la voluntad."
Marion Zimmer Braoley.
"Las nieblas de Avalón".
 
"-Ten ánio - dijo el rey - y haz lo
mejor que puedas, pues en mi no que-
da confianza en qué fiar; pues voy
al valle de Avalón a sanarme de mis
heridas; reza por mi alma,"
Sir Tomas Malory, "La muerte
de Arturo".
 
..."De ese modo alcanzamos el mar
que divide a Francia de Iglaterra, y
en él, como una inmensa esmeralda
relampagueante, para los humanos
invisible, nos acogió la isla quimé-
rica de Avalón".
Manuel Mújica Lainez,
"El Escarabajo".
 
 
 
 
" Se deslizaba adelante, como un cisne
negro, la nave real, tendida con lienzos
enlutados y aparejada con velámenes fú-
nebres. Arturo revestía una armadura
que brillaba cual si fuera de azabache,
o si fuera un sacro escarabajo relucien-
te, y yacía sobre un mullido almadraque
rojo, apoyada, la cabeza, en el regazo de
Morgana;(...). Solemne, despaciosa, si-
lenciosa, arrimose la nave y la muchedum-
bre agolpada en el fondeadero observó que
Arturo direría funoatmentalmente, tanto
de los seres misteriosos del éter, del bosque
y del agua, como de todos los que, venidos
de la humana esfera, lo habían precedido
en la isla. La causa fincaba en que el Rey
de Gran Bretaña, por gracia y exención
exclusivas, se destacaba como el sin par
a quien se le concedía el acceso a Avalón,
sin haber muerto...".
Manuel Mújica Laniez,"El escarabajo".
 
"Tengo la profunda esperenza de que
en Avalón pueda establecer contacto
con lo muy antiguo(...). No voy en
busca de un Arturo muerto sino de
uno que está en letargo. Y si está en
letargo, lo está en todas partes, no
solo en una caverna de Corualles."
John Steinbeck,
"Cartas a Elizabeth Otis".

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