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JOSÉ LUIS IGLESIAS ÁLVAREZ

Llanto por un brindis

Llevábamos muchos años sin conmemorar la fiesta de  San Antonio  en Gijón con  una magnífica  corrida de toros y  se  hizo  este    año el día anterior a las elecciones locales, autonómicas y  europeas, en  la jornada de reflexión.

A  la corrida  concurrieron  políticos de   casi todas las opciones, así como personajes de la  vida  deportiva,   empresarial,  etcétera, y auténticos aficionados al arte de Cúchares.

Era una corrida cuyo cartel fascinaba por la juventud de   los matadores y su  muy buen hacer  en   el   mundo    de l a tauromaquia,
Manuel Díaz "EL Cordobés", José  Antonio   Morante, "Morante de  La Puebla" y  Julián López "EL Juli", un  joven adolescente que
va triunfando en las diferentes plazas donde hace su presentación con soberbios triunfos como   matador  de  toros  e  innovador  de lances y adornos con capote y muleta. Debutaba en el coso de El Bibio.
La corrida pasó sin. pena ni gloria, pues los astados   no  dieron    la medida   para el lucimiento y triunfo de los diestros, exceptuando la oreja que cortó EL Cordobés al cuarto de la tarde y la bronca que sufrió
EL Juli por un mal recomendado brindis, que le indicó su apoderado Victoriano Valencia, al vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Álvarez-Cascos, lo que provocó

una fuerte protesta y abucheo por parte del respetable, que no alcanza a comprender por qué hasta el coso de El Bibio estaba politizado al brindar un toro a una persona como el señor Cascos, que no se halla en el mejor momento de su vida política.

Aunque soy aséptico en el análisis, pues no tengo nada contra dicho señor, lo que me molesta es que el joven diestro saliera de El Bibio llorando y desconsolado al no encontrar motivos que justificaran la bronca. No se puede utilizar a personas que destacan en las diferentes disciplinas con fines políticos partidistas, y eso es lo que ha sufrido EL Juli, que sin comerlo ni beberlo fue objeto de las iras de un público que protestaba y abucheaba su cándida acción indicada por su apoderado, suegro del torero Enrique Ponce, el cual es muy amigo de la familia que forman Álvarez-Cascos y Gema Ruiz.

Espero y deseo que EL JULI, que tiene su primera peña en la ciudad de Gijón, en el restaurante El Retiro, triunfe, ya que en esta su presentación no fue la casta de los toros lo que ensombreció esa tarde del día 12 de junio, sino la utilización de un acto taurino con fines de niñería política que sin lugar a dudas perjudicó la sensibilidad de este joven adolescente, que pasó un trago amargo, pero la afición gijonesa sabrá repararlo en la próxima feria de Begoña.

 

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