INTRODUCCIÓN
Podría interpretarse como una paradoja, pero parece
indudable que hay revoluciones fracasadas que, a la larga, suponen rotundos éxitos
y se elevan por encima de revoluciones triunfantes. Tal es el caso de Mayo del 68 si
tomamos como referencia su duradera influencia en la mentalidad de las gentes y en los
modelos culturales de las sociedades industriales avanzadas.
Considerada por unos como la "última gran jornada
revolucionaria del siglo XIX" ( Alain Touraine), "el cierre de una época ya
condenada a no tener continuidad" (Gabriel Albiac) y por otros como "el preludio
de las grandes crisis de hoy" (Alain Krivine), Mayo del 68 es, 30 años más
tarde, algo más que un resto para arqueólogos.
La recuperación de la memoria de aquellas apasionantes
jornadas nos sigue pareciendo útil.
¿Añoranza de juventud?.
Por el contrario, afirmación de que la rebelión es
posible...
Y todavía no se ha dicho la última palabra.