DICCIONARIO URGENTE MUSICAL
DE EUSKAL HERRIA
Pedro Elías Igartua*

A un encargo difícil como es el de sintetizar en unos pocos folios un panorama de música popular tan denso como el de Euskal Herria en los últimos 25 años, cabe responder de diversas formas. Hemos optado por  ordenar alfabéticamente el  listado que siempre suponen artículos con estas pretensiones sumariales. Por otro lado cabe advertir de la absoluta y premeditada subjetividad del desarrollo de cada entrada, como de la misma selección y omisión de éstas. Aunque a  largo plazo la buena hechura y originalidad de los proyectos musicales suele obtener su recompensa, siquiera como productos de culto, no todos los nombres que más emoción nos despiertan son evidentes, ni necesariamente nos hemos visto en la obligación de incluir a todos los que suelen ser más automáticamente reverenciados.


Partimos agarrados a las patas de la A de  Anari Alberdi, una cantautora  que de alguna forma ha abierto un nuevo registro en la escena musical del país. Su único trabajo en Esan Ozenki, el sello de rock de los 90 por excelencia, tiene una producción muy trabajada, de la que responde Kaki Arkarazo (ex-M.ak, ex-Negu Gorriak, Nación Reixa) uno de los que mejor saben hacer estas cosas. Las canciones de Anari como "Minaren funtsa" o "Gure mundua" les quitan lágrimas a los sentimientos que las inspiran, tonos umbríos que en directo no dejan de subyugar. Si cruzamos la línea al lado masculino nos encontraríamos con otra A, la de Andoni Tolosa, aunque todos le conocen como Morau. Tiene dos CDs en el sello Gaztelupeko Hotsak, con canciones donde las metáforas de calle dominan en temas como "Nork daki" que nos sirve para enlazar con la siguiente letra.
En la B se autoafirma en la repetición Balerdi Balerdi un quinteto navarro de rock' n' roll que nunca se han comido ni una ni media rosca, lo cual no dice mucho a favor de este ámbito de la afición de Euskal Herria que no ha sabido reconocer en este grupo a uno de los sonidos más compactos del país, firmemente guitarrero. Tienen un vinilo y dos CDs en el sello GOR. El segundo de ellos "Hobe behin gorri, esenez beti hori", es su más segura pedrada, una lección de power-pop, garage, rhythm and blues, beat y country-rock, cantos originales y una espléndida versión de la citada "Nork daki", de la que no resistimos la tentación de entresacar una estrofa: "menos mal que los pobres nos enamoramos, para alegría de las cajas de ahorros/ alianzas de plástico, dos semanas en Benidorm/  los empresarios llenan los puticlubs el  1 de Mayo/ ¿será la utopía algo más que una lata de coca-cola?”
Desde la C tocada con una txapela esta la  Cabeza de su homónimo Pablo, el más importante narrador de la escena musical vasca, siempre profundo en su análisis, y que ha preferido la inmediatez de la radio (su desaparecido programa "Alguien me esta escuchando" en Radio Euskadi) y las abundantísimas páginas en el diario Egin, que hasta su reciente incautación a manos de Garzón Oreja, fue la mejor crónica día a día, e imagen a imagen, de la escena musical de Euskal Herria. Pablo Cabeza siempre ha conjugado la mejor documentación con un estilo cercano y tierno, el mejor lazo de unión entre los creadores y quienes degustan las obras de éstos. Fuera de los propios músicos y productores, Cabeza ha sido la persona que más ha influido en la evolución del rock vasco. Es también responsable del centro de documentación informático de la música popular vasca instalado en el Bilborock de la capital vizcaína.
La  D  es en directo y no en disco.  Cuando lógicamente el mercado natural euskaldun es limitado y la exportación alternativa problemática  solamente cantando en castellano han logrado los artistas como Eskorbuto, Barricada, La Polla, Platero y Tu o Duncan Dhu, resultados palpables en eso que llaman España- la supervivencia de la escena ha estado muy ligada a los escenarios. Hoy en día existe una red de teatros y casas de culturas de los municipios que permiten actuar en mejores condiciones; en verano la calle es el lugar de encuentro con la música en las fiestas y además no se puede olvidar la red de Gaztetxes,  hoy en día menos potente que hace una década, pero que ha sido fundamental en la eclosión del rock vasco.
El sonido fuerte de la E  es sin lugar a dudas para Esan Ozenki   una editora discográfica que desde Irún y ligada al desaparecido grupo Negu Gorriak se ha convertido en emblemática del rock euskaldun. Una canción de Negu, "Ustelkeria (podredumbre- corrupción)  puso al sello en trance de desaparición por una decisión judicial que obligaba a indemnizar al jefe de Fort Apache en Intxaurrondo, el siniestro Galindo,  con una porrada de millones. La solidaridad de los aficionados permitió  salir adelante a Esan Ozenki. En este sello ha habido bandas de metal como E.H.Sukarra y sobre todo Su Ta Gar y Pi LT, hardcore como Anestesia, nombres mestizos como Joxe Ripiau, y bandas como Deabruak Teilatuetan, DUT (en su último trabajo junto a Fermin Muguruza),  Etsaiak... Además en el subsello Gora Herriak ponen en práctica su internacionalismo musical con grupos como Nación Reixa,  los cubanos Garage H, los argentinos Todos Tus  Muertos, los vallecanos  Hechos Contra el Decoro, Zebda desde la Francia argelina y los mexicanos Aztlan Underground.En la F nos esperan los fanzines  y por extensión las publicaciones más estables  como Muskaria (en los ochenta) y El Tubo (en los noventa) que a pesar de su estructura  no han dejado  de ser  unos excelentes fanzines disfrazados de  revista, célebres por su independencia y por su apoyo a la escena propia del país. En euskera existe desde hace un par de años una revista de música bimensual llamada Entzun, que aunque está ligada al sello Esan Ozenki, se ocupa con aceptable imparcialidad de todos los hechos de la música popular vasca, y en menor medida de las que nos llegan de otros lugares.
Hasta un pequeño pueblo armero de menos de 5000 habitantes en la comarca guipuzcoana del Bajo Deva nos lleva la G. En Soraluze una taberna y un sello discográfico, Gaztelupeko Hotsak  -unos sugerentes "ruidos bajo el castillo"- que pasito a pasito han creado un pequeño espacio para  grupos en los que lo literario de las canciones ocupa un importante lugar. Ya mencionamos al cantautor Andoni Tolosa "Morau" con un par de grabaciones. El grupo 7 Eskale, dirigido por Josu Zabala , que un día lideró la escena de rock con Hertzainak, experimenta con instrumentos de cuerda , en contextos que no eluden el folk o el jazz, y con las voces y letras a cargo de Unai Iturriaga e Igor Elortza los dos bertsolaris -improvisadores de versos  cantados-  que han incorporado a una nueva generación a esta peculiar manifestación cultural particularmente arraigada en  el mundo euskaldun y que aquí trabajan en otro registro bien diferente. Los de Soraluze estiman también el blues (grabaciones de Ñaco Goñi, y unas Berriz Blues Sessions de éste con Malcom Scarpa y el trikitilari Joseba Tapia -que tiene su propia J en este diccionario-) y el pop-rock en su vertiente más literaria y enriquecedora, con grupos como Lorelei con el poeta Asier Serrano ejerciendo de cantante y Bide Ertzean que musica a los Sarrionandia, Otamendi, Aranbarri, etc.  La última y fantástica pedrada de Gaztelupeko es una colaboración entre el narrador Koldo Izaguirre y Joseba Tapia, voz y acordeón, un precioso CD troquelado  titulado "Apoaren Edertasuna" que en su sencillez aparente es una de las obras más densas del año 98.
La H podía haber sido de Hertzainak un grupo que pasó de ser una respuesta rockista y alternativa  a convertirse con una canción, "Aitormena", en un grupo intergeneracional, interclasista y casi internacional.  Hasta Cuba al menos ya se alejaron. Pero Josu Zabala está en otra historia arriba descrita y esta H es reclamada  por Hiru Truku un trío acústico de acordeón (Tapia), mandolina y bouzouki (Bixente Martinez de Oskorri), y la voz de Ruper Ordorika y puedes ir hasta la  O- cantando en dialecto occidental o vizcaino en dos colecciones de baladas, nanas, cantos líricos y coplas populares tradicionales interpretadas con una evidente influencia rítmica y armónica del folk inglés, y no en vano el maestro Martin Carthy y su hija Eliza con el violín fueron invitados de lujo. El propio Carthy en su reciente obra "Signs of Life"  recuperaba una de las melodías de Hiru Truku, y como tal la anotaba, un honor que confirma la validez de esta forma de recuperar los viejos cantos, de explotar la sencillez y hermosura que los ha hecho sobrevivir. En directo la respuesta del público a Hiru Truku ha sido notable y la evolución de los músicos con este repertorio sorprendente desde que los vimos estrenarla hace ya unos años en el festival de folk de Torrelavega.
La  I de Itoiz no solamente nos  recuerda un paraje hermosísimo de Euskal Herria en la montaña navarra, donde quieren acabar de construir un monstruoso pantano saltándose toda norma o ley. Itoiz fue también una banda que desde la costa de Mutriku dominó el panorama del rock clásico, y entiéndase por tal el  pop-rock grandioso - también lo llamaban sinfónico-en la primera mitad de los ochenta. Es decir que llegó más de cinco años tarde, lo que le hizo convivir con bandas de rock mucho más duro, de nueva ola dura como Zarama o Hertzainak, e incluso punkys como Eskorbuto. Pero Itoiz con Juan Carlos Perez a la cabeza de ellos crearon canciones  tanto herencia de su época verbenera ("Marea gora") como temas llenos de espíritu hippy como "Lau teilatu", un canto que ha pasado al cancionero popular. Disuelto el grupo JC Perez ha compuesto música para bandas sonoras y TV, ha vuelto ha hacer canciones y a presentarlas en directo, ha profundizado en el conocimiento musical y ha pasado  de componer piezas pegadizas a hacerlo para un cuarteto de cuerda. Alguien ha comparado por ahí al ex -Itoiz con Elvis Costello.
Tapia, Joseba hubiera dispuesto de la T, pero ésta debe quedar a salvo para la trikitixa, el estilo del que este acordeonista, con el instrumento al que se aplica el mismo nombre, ha revolucionado desde la tradición, incluso familiar. Con su inseparable Xabier Berazaluze, "Leturia" tuvo primero dúo y luego grupo. Incorporan ritmos cajun o tex mex, algo que los trikitilaris siempre hicieron, importar ritmos de moda, ayer pasodobles o valses, hoy hasta llegaron con el quinteto Tapia eta Leturia Band a los extremos más rockeros. Luego lo dejaron y han vuelto como dúo en clave tradicional. Pero Joseba Tapia esta en mil historias, algunas de las que ya hemos contado en letras anteriores, otras que en la propia T han de quedar evidentes.También habremos de darle nombre de pila al gran rival de Tapia y que conste que se admiran mutuamente- en el mundo del acordeón diatónico vasco contemporáneo.
 La K es de Kepa Junkera, y hoy, a 14 de enero, un poquito más, después de que se haya convertido en el primer trikitilari en lograr un disco de oro, que en este caso son 50.000 CDs (en una proporción de 60 y 40% entre Euskal Herria y el exterior). No es evidentemente producto de la casualidad y menos tratándose de un disco doble titulado "Bilbao 00:00 h". Junkera lleva más de una década de un nivel muy alto, primero ayudando a Oskorri, luego en, sus primeras grabaciones  donde pronto dejo claro que podía desbordarse con su imaginación y virtuosismo hacia el jazz, el rock, el pop o todos a la vez. Con el trío Trans Europe Diatonique tomó la alternativa de la mano de dos de los mejores diatonistas europeos (John Kirpatrick y Ricardo Tessi), con Julio Pereira, el portugués, logró una obra maestra a cuatro manos "Lau eskutara", produjo a los clásicos supervivientes en "Betiko Trikitrixa", rindió homenaje a la trikitixa clásica desde presupuestos sonoros renovadores con el albokari Ibon Koteron, y al fin ya en el sello Resistencia atrajo desde todas las esquinas del planeta a algunos de los mejores solistas y grupos de folk de la escena mundial y con ellos ha logrado una obra que resume toda una larga trayectoria y que se ha colocado entre los trabajos que más expectación han despertado en los círculos folk europeos del año 98.
Laboa y Lertxundi, Mikel y Benito respectivamente, se ven forzados a  compartir la L. Ambos provienen de un mismo movimiento de canción popular conocida como Ez Dok Hamairu, que a finales de los años 60, renovó, o mejor, casi empezó de cero, la canción euskaldun, con un fuerte componente reivindicativo, que en gran medida sigue presente en casi toda la música popular vasca que se sigue haciendo hoy, sea acústica o eléctrica. Laboa se nos antoja más apropiado para la vertical de la L, más vanguardista, un tono de voz y espiritual que rompe cánones,  influenciado en su día por la nova canço, evolucionó al margen de corrientes, y sigue grabando y actuando aunque no con toda la frecuencia que nosotros, y seguramente él, quisiéramos. Lertxundi por el contrario se encuentra en plena euforia incluso comercial. Su reciente producto junto a la Sinfónica de Euskadi (sus canciones orquestadas por Enrique Ugarte) quizá no sea para dar saltos desde el punto de vista artístico, pero el hecho es que está vendiendo como rosquillas y el cantante ofreciendo más conciertos que nunca. Fue significativo que en San Mames en la jornada final del Bai Euskarari, Benito se llevó la mayor ovación de calle, y eso que es Guipuzcoano, de Orio. Para que luego digan por ahí.
En la M murió Maurizia  hace once años. Esta mujer apellidada Aldeiturriaga había nacido en 1905 en una aldea llamada Zeberio. Desde allí bajo al valle de Arratia, y durante muchos años Maurizia  fue la salsa indispensable de tantas romerías con sus coplas y el pandero acompañada por la alboka de León Bilbao y más tarde el acordeón de Fasio Arandia y Basilio Undagotia. En dos ocasiones en 1978 y una década después, poco antes de morir Maurizia, se grabaron unas sesiones históricas ((ahora reeditadas en un CD, que es un tesoro que nos transmite la magia de la vieja trikitixa de Arratia. Como recordaba Ruper Ordorika, que produjo la segunda de las grabaciones, Maurizia cantaba como la alboka (clarinete autóctono con dos vistosos cuernos como embocadura y resonador) o quizás fuera la alboka de León la que sonaba como la voz de Maurizia. Representaban un mundo, una cultura invisible,  que hoy, que ya ha desaparecido, se muestra en toda su hermosura.
Para evocar la N la elección es evidente. Inviernos rojos, Negu Gorriak, en realidad cualquier tiempo de durezas y apreturas, el grupo de rock con que Fermín Muguruza  recorrió medio mundo con una propuesta musical integradora de muchos estilos. Atrás habían quedado Kortatu. Se presentaron en un concierto frente a los muros de Herrera de la Mancha para que su eco llegara a los prisioneros políticos vascos. Luego recorrieron el camino desde los Gaztetxes  autogestionados por las asambleas de jóvenes hasta los grandes escenarios frente a miles de espectadores conscientes de encontrarse ante una banda irrepetible. Fermín, su hermano Iñigo, Kaki Arkarazo y los dos Mikel BAP! Y Anestesia no desdeñaban guiños heavys, de hardcore, rap y hip hop, el viejo ska y el reggae,  pero con un enfoque sonoro e ideológico propio. Su testamento en 1996, "Salam, agur" en Esan Ozenki, el sello que ellos impulsaron,  con quince versiones de las canciones de otros, que ellos denominaron la banda sonora del grupo refleja mejor que nada desde donde vinieron y lo lejos que llegaron.
La redondez de la O describe todo el ciclo del grupo de música popular vasca que más ha desarrollado su lenguaje musical. Oskorri, el cielo rojizo del crepúsculo. Desde 1971 en que Natxo de Felipe se presentó con un cuarteto con este nombre Oskorri han grabado veinte discos y tras cientos de actuaciones dominan la escena, gracias a una calidad musical, riqueza de composiciones y arreglos, y tratamiento de los timbres y ritmos de la música vasca desde una visión neofolk, en la que afortunadamente nunca tuvieron la tentación de introducir una batería. Por sus filas han pasado muchos músicos pero Bixente Martínez y Antón Latxa junto a Natxo han sido un tiro estable en la mayor parte del camino. Kepa Junkera es habitual acompañante de Oskorri. De todo el material discográfico "Hau Hermosurie" quizá debiera ser la primera opción con su magistral "Espatadantza". Sus últimos trabajos con material original "Badok Hamairu" y "Landalan", así como "Katuen Testamentue" y "Mari Jane Kanta Zan" ambos enfocados a la infancia-  y el doble en directo del 25 aniversario, con invitados múltiples cantando en muchas lenguas, son los siguientes pasos que recomendamos para disfrutar lo mejor de una banda exigente.
P de Polla Records,  un grupo que con su cantante Evaristo al frente, como hace poco recordaban los de Sociedad Alcohólica, "nos marcó a muchos, y además para bien". Alfa y omega de la escena punk vasca aunque cantan en castellano. Surgieron en un pueblo alavés -Agurain (Salvatierra)- y ese origen rural  siempre se podía respirar en sus furiosas embestidas. Su punk-rock siempre huyó del nihilismo y fueron certeros casi siempre que metieren el dedo en el ojo de alguien. Después de varios cambios en la formación,  volvieron en 1986 en el sello Gor con "Carne para la picadora" reunidos todos los componentes históricos del grupo  y repitieron el año pasado con "La polla en tu recto" con 30 temas en directo. La Polla nunca han sonado mejor y quizá sean hoy más necesarios que nunca, pero también les comprenderemos si aflojan el acelerador.
Con Evaristo, que ahora vive en Oñati,  se alió en el escenario de Anoeta donde comenzaba el festival central de apoyo al nuevo periódico Gara que tomará el lugar del represaliado Egin, un oñatiarra que sin duda es uno de los artistas que más enriquece la escena vasca.
Es la R resuelta de Ruper Ordorika quien ya nos visitó en la H , y que aquí  tiene que aparecer con toda la fortaleza de una obra como cantautor distribuida principalmente en seis grabaciones. Sus trabajos son siempre esperados con expectación por sus fieles seguidores, una especie que podría ser más abundante pero no más exigente. Ruper trabaja a menudo tiempos medios, cuida los detalles hasta el infinito, da una importancia a los textos, surgidos de poetas como Atxaga o Sarrionandía o de sus propias composiciones, que los convierte en vehículos simbólicos de muchas lecciones y elecciones morales, a menudo ligadas a los recuerdos personales.  En 1990 grabó "Ez da posible", que algunos  prefieren a todas las otras. Su disco con un sonido más cercano a cierto rock, aunque también hay baladas como "Aspaldían" de una sencillez tradicional. Nosotros nos inclinaríamos por sus dos últimos registros "So' ikso'" y el reciente "Dabilen harria", en particular este  último grabado con un tiro de músicos de jazz e improvisación norteamericano Ben Monder, Skully Sverrison y Kennny Wollensen) que simplemente se adaptan como una nueva piel a los nuevas canciones de Ruper.
La S parece suave pero aquí nos va a servir para dar entrada a Su Ta Gar una banda de Eibar que hace metal, o sea heavy, y que no es el estilo con más prestigio, pero tiene seguidores y vende como el que más. Barricada podía haber sido otra elección, y entre lo más reciente Latzen.
La T y la X para delimitar la trikitixa que es antes que el nombre vasco para el acordeón diatónico la denominación onomatopéyica del propio estilo, el triki triki del pandero que también fue compañero de la alboka. La triki como instrumento (soinu txikia) dicen que la trajeron los italianos que vinieron a construir líneas de ferrocarril en Gipuzkoa hace un siglo largo. Cuajó rápidamente y frente al despreció de las clases altas y el temor del clero que lo llamaba el fuelle infernal   la triki nos llego intacta. Tapia y Junkera son los  jóvenes maestros del instrumento, pero detrás hay grupos como Imuntzo eta Beloki, Alaitz eta Maider, Maixa eta Ixiar , Gozategi, Etzakit o Iker Goenaga que han enfocado la triki hacia el pop y el rock llevándose por el camino una buena porción del público detrás, del público euskaldun, incluso del más joven que ya no mira con recelo cuando oye hablar de triki. Se ha convertido en moda y como tal podrá pasar en este formato, pero el arraigo del instrumento de una u otra forma garantiza su futuro.

* Crítico musical, colaborador de Hika, Egin, El Tubo...
 

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