KOSOVO:
Dicen que la guerra ha terminado. Se sobreentiende que ha concluido para la población kosovar que vivía ayer la violencia del régimen de Belgrado. Continúa, sin embargo, para las minorías serbia y gitana sobre cuyas haciendas y vidas se cierne la venganza. Y de nuevo los refugiados, y de nuevo la muerte, y de nuevo la limpieza étnica que ahora se concluye bajo la boca de los fusiles de las tropas occidentales.
¿Qué balance hacer de la guerra de la OTAN? ¿Era necesaria? ¿Para qué sirvió? Si tomamos en consideración el punto de partida, las razones para comenzar la guerra, y el de llegada, la imposibilidad de una convivencia pluriétnica en Kosovo, todo parece indicar que el tiro ha salido por la culata. Y que después de lo peor vendrán tiempos más malos.
A los tribunales internacionales corresponde juzgar a todas las partes implicadas en el conflicto. A la OTAN también. Pero la paz, como la historia, es obra de los vencedores y mucho nos tememos que una vez más la justicia se limite a cumplir con su papel de testaferro del poder.