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La crisis del sector naval europeo ha puesto a los trabajadores de diversas empresas en pie de guerra con el objetivo de proteger cientos de puestos de trabajo que patronal y administración se empeñan en desahuciar. Sólo en Naval Gijón podrían perderse 600 empleos directos y 3000 indirectos en caso de llevarse a cabo la polémica fusión entre este astillero y Juliana Constructora. Las últimas noticias apuntan a la cancelación de unos 220 contratos eventuales, operación que los directivos del astillero justifican con la escasez de contratos y por dificultades económicas.

Hoy es jueves, a pocos metros del astillero de Naval Gijón los obreros acaban de dar vida a una barricada. La reacción de los antidisturbios no se hace esperar y pronto las pelotas comienzan a surcar el aire. "Lo peor es este puto humo que no te deja ni respirar", afirma uno de los trabajadores medio camuflado entre las tóxicas emanaciones de los botes de humo mientras en la calle sus compañeros arrastran contenedores para cubrirse de las pelotas de goma. Varias personas ajenas al conflicto permanecen atentas al transcurso de la batalla. "Estamos acostumbrados, llevan años luchando para que no cierren el astillero. Esta gente se merece un poco de respeto", asegura Antonio, un pensionista residente en el Natahoyo que ya ha aprendido a esquivar pelotas de goma. "Es mucho tiempo con la pistola en la cabeza, puedo parecer tremendista pero se trata de la pistola del paro", sentencia mientras se pregunta qué va a ser de Asturies. Una tierra donde la industria parece dar su último suspiro, herida de muerte por la crisis. "Yo soy prejubilado de Ensidesa, tengo el futuro casi asegurado. Pero el puesto que dejé se ha perdido, ¿dónde van a encontrar trabajo nuestros hijos?", se pregunta Antonio. Asturies no está para bromas, se trata de la Comunidad Autónoma con mayor tasa de paro y la situación de varias empresas amenaza con empeorar la situación. Por ello no es raro que la plantilla de Naval Gijón se haya puesto en pie de guerra para reclamar un futuro laboral digno que asegure la supervivencia del astillero, amenazada por la crisis del sector naval a nivel europeo. Una crisis que según algunos está provocada por la competencia desleal de los constructores de Corea del Sur que aprovechan los fondos aportados por la Organización Mundial del Comercio para vender a precios que apenas alcanzan para cubrir los costes de construcción. "El problema de la industria en Asturias, y no sólo del sector naval, es que nadie se ha preocupado por ir ajustándola a las nuevas necesidades de producción. El fallo es que se han limitado a crear empresas sin preocuparse por su futuro ni por alargar su vida productiva", señala Antonio.Asturies no está para bromas, se trata de la Comunidad Autónoma con mayor tasa de paro y la situación de varias empresas amenaza con empeorar la situación. Por ello no es raro que la plantilla de Naval Gijón se haya puesto en pie de guerra para reclamar un futuro laboral digno que asegure la supervivencia del astillero, amenazada por la crisis del sector naval a nivel europeo. Una crisis que según algunos está provocada por la competencia desleal de los constructores de Corea del Sur que aprovechan los fondos aportados por la Organización Mundial del Comercio para vender a precios que apenas alcanzan para cubrir los costes de construcción. "El problema de la industria en Asturias, y no sólo del sector naval, es que nadie se ha preocupado por ir ajustándola a las nuevas necesidades de producción. El fallo es que se han limitado a crear empresas sin preocuparse por su futuro ni por alargar su vida productiva", señala Antonio.

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Mientras tanto se plantean varias formas de hacer frente a la "amenaza asiática". Por un lado los trabajadores tratan de presionar a las administraciones autonómica, estatal y europea con el objetivo de que tomen cartas en el asunto; y por otro lado la patronal aboga por un recorte en los gastos que pasa por la reducción de plantillas y por la precarización de las condiciones laborales, cuando no por el drástico cierre del astillero. Una "salida" que provocaría la desaparición de muchos puestos de trabajo. "Evidentemente la visión empresarial es totalmente distinta a la obrera, y mientras unos solo quieren salvar las maletas los otros apuestan por el futuro de un sector que si no fuese precisamente por estas movilizaciones habría desaparecido hace ya años" asegura Antonio que ha salido de su esquina una vez pacificada la zona de guerra. "Si no ponen remedio pronto nuestra Asturies se va a apagar como los neumáticos de la barricada", comenta con ironía.
Los trabajadores de Naval Gijón seguirán luchando para sentar en la mesa de negociación a la patronal. Por su parte el presidente de NAGISA ha presentado un plan ante el Gobierno de Madrid que prevé la prejubilación de 220 trabajadores y la fusión con Juliana Constructora. En la propuesta de Galo Miguel Baizán entra la prejubilación de los trabajadores mayores de 50 años (cumplidos a fecha 31 de diciembre de 1999), además de llevar a efecto todas las bajas motivadas por incapacidad. En resumen, que Asturias se quedaría sin otros 220 empleos. Pues aunque las supuestas prejubilaciones asegurasen el bienestar de los afectados, la destrucción de estos puestos de trabajo dificultaría aún más el acceso de los jóvenes al mercado laboral.
Quizá nos encontremos con los últimos coletazos del tejido industrial asturiano como parte de un proceso inevitable que algunos se empeñan en denominar progreso para eximir responsabilidades. Pero como asegura Antonio "lo más probable es que todo esto se deba a esa falacia que llaman Capitalismo o Libertad de Mercado, y que no es más que una excusa para hacerse rico a costa de la explotación de sus semejantes".

Iván Fernández

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