EL URANIO EMPOBRECIDO Y SUS EFECTOS
Por: Emilia Vázquez.
El uranio que se puede utilizar en los reactores nucleares para producir energía y el que se necesita para fabricar bombas atómicas es aquel que es capaz de fisionarse, esta cualidad la tiene solamente el uranio 235.
Sin embargo el mineral de uranio que se encuentra en la naturaleza está compuesto en su mayor parte del isótopo 238 y sólo una pequeña cantidad del 235 (aproximadamente un 0,7%). Esto hace que sea necesario someterlo a un proceso industrial de enriquecimiento en el cual se produce una gran cantidad de material residual que es el llamado uranio empobrecido (UE) también radioactivo con una vida media de 4.500 millones de años y que por tanto ha de ser almacenado en unas condiciones muy especiales y de alto coste económico.
En los últimos 50 años y sólo en los EE.UU se han producido más de 500.000 toneladas de uranio empobrecido que han sido regaladas a las industrias armamentísticas nacionales y extranjeras, de modo que actualmente países como Francia, Gran Bretaña, Rusia, Canadá, Grecia, Turquía, Israel, Taiwan, las monarquías del Golfo, Corea del Sur, Paquistán y Japón, disponen de armas con ese material.
Una de sus ventajas es ser el elemento natural más pesado y denso que puede encontrarse, lo que hace que todos los proyectiles cuya cabeza es de uranio empobrecido sean capaces de perforar acero blindado, además es extraordinariamente pirofórico, es decir que se inflama al contacto con el aire provocando el estallido del objetivo.
Cuando estos proyectiles estallan y se queman, el metal se pulveriza formándose partículas de dióxido de uranio, mucho más pequeñas que un grano de arena y que pueden ser inhaladas por cualquier ser vivo incluidos los humanos y contaminar además la tierra, el agua, las plantas, por lo cual el peligro no se reduce sólo (que ya es bastante) a el polvo que se respira sino que está en los alimentos que podemos comer, en el agua que podemos beber, en la tierra que podemos pisar, transportar, cultivar...
Según algunos informes de científicos que han estudiado los efectos del uranio durante varios años, dependiendo de la temperatura a la que se haya sometido al metal, se producen dos tipos de polvo: uno soluble en los líquidos corporales, como la sangre y que actua como un poderoso tóxico y, el otro, que no se disuelve sino que se fija a los órganos (hígado, pulmones...) y desde allí emite radioactividad durante años .
Una asociación de médicos alemanes que ha estudiado los efectos del UE en la guerra del Golfo ha encontrado un aumento sustancial en la población de patologías tales como afecciones renales, leucemias, tumores oseos, cánceres, enfermedades respiratorias no malignas, afecciones de la piel y del sistema neurológico, malformaciones en los embriones etc. Así mismo, en los últimos diez años se han realizado investigaciones que demuestran que el UE tiene un potencial carcinogénico comparable al de otros metales pesados tales como el níquel y el plomo que son universalmente reconocidos como agentes productores de diversos tipos de tumores malignos. Las mismas fuerzas armadas norteamericanas a través de su Instituto de Investigación Radiobiológica han comprobado que el UE transforma células humanas sanas en precancerosas las cuales al ser inoculadas en ratones les producen tumores, a la vez que inducen inestabilidad genética y reducen la producción de proteínas supresoras de tumores, lo cual confirma su enorme poder tóxico y cancerígeno.
Si bien es cierto que se necesitan más estudios para determinar con precisión los efectos del UE sobre la salud no lo es menos que todos los anteriormente citados se han encontrado en las personas, tanto población civil como combatientes, que han estado en las zonas de guerra en las que se han usado armas con este material.
Así como es también cierto que, desde hace años, los EE.UU disponen de estudios e informes que avalan la peligrosidad de este compuesto y desaconsejan su uso armamentístico. Por ejemplo en la isla de Vieques (Puerto Rico) donde desde los años 80 el ejercito USA viene realizando pruebas con armas que llevan UE, el porcentaje de cánceres entre los habitantes es un 26% superior al de la población general de Puerto Rico. Un estudio del año 1990 del Grupo Internacional de Ciencias Aplicadas concluye que: el uranio empobrecido está vinculado al desarrollo del cáncer cuando la exposición es interna (ingesta o inhalación).
El llamado “Informe de los Alamos” elaborado por un militar y otro elaborado por un miembro de la Agencia de Defensa Nuclear ambos del año 1991 advierten tambien de los peligros del empleo de dicho material.
Nada de esto impidió que en el año 1991 se utilizara en la guerra contra Iraq, en cuyo suelo permanecen hoy en día 300 toneladas de uranio empobrecido. En 1995 en bombardeos masivos sobre la Republica serbia de Bosnia, en la que la propia OTAN reconoce que pudo haber arrojado unos 10.800 proyectiles con UE. En 1999 también fue empleado en la guerra de Kosovo, y aunque no son capaces de dar datos coherentes los más optimistas reconocen unos 31.000 proyectiles que vienen a ser unas 9 toneladas de UE, que por supuesto siguen allí. Se dice que Israel ha usado este tipo de armas contra la población palestina en el último conflicto que todavía colea, y aunque las autoridades lo desmienten rotundamente, es difícil creer nada que venga de unos poderes que tienen la ocultación de datos cuando no la mentira flagrante como moneda de uso corriente.
Quizá con el tiempo se demuestre que no era tanto como decimos o quizá se demuestre que era mucho más, pero lo que es innegable es que con lo que se sabe hasta el día de hoy es más que suficiente para decir rotundamente ¡basta ya!