 |
De nuevo ¡VACACIONES! Este año, como muchos otros, en el recibidor se
acumulaban las maletas y baúles de mi madre y Rita. Todo se controlaba exhaustivamente
para no sobrepasar los límites permitidos por mi padre, al que agobiaba tener que
desplazar un circo cada vez que nos íbamos a Asturias.
Al fin Benjamín, nuestro cochero, lograba acomodarlo todo en el carruaje. Sólo quedaba
que mi padre, diese el pistoletazo de salida para rumbo a la estación de Atocha, coger el
tren de las vacaciones como él lo llamaba.
Y... ¡Viajeros al tren!. En marcha hacia Asturias en un día de verano donde todo eran
ilusiones.
Por el camino ya se comenzaba a hacer planes. Rita había recogido información en libros
y tenía ya todo un itinerario a seguir para todo el mes. Soñábamos con los verdes de
los valles donde pasábamos medio verano jugando, cuando no estabamos de romería con los
mozos y las mozas del pueblo. |
 |