Este año unos amigos de mis padres inauguraban su casa en Rioseco. Se habían pasado media vida haciendo negocios en México pero la nostalgia de la patria nunca les permitió echar raíces.

¡Qué olor! Se percibe en el aire la hierba recién cortada. Ya estamos llegando.
Mis padres habían quedado para visitar la nueva casa de los Zorita, parecía una excursión aburrida pero Rita y yo íbamos expectantes admirando el paisaje. Consultamos el mapa y comprobamos que estábamos entrando en el Parque Natural de REDES, el espacio protegido donde se encuentra Rioseco.

¡Qué sorpresa! Un sitio entrañable y muy cerca de Oviedo, sólo a 44 km. Llegamos en un momento, la casa... muy bonita, no podía imaginármela.
  Estábamos impacientes por entrar...