Fue hace veinte años
cuando Alberto Estrada dejó de trabajar para Porcelanosa y decidió
pintar sus propios azulejos. Poco después, se animó a «inventar»
el Taller de Cerámica La Guía. El local, con medio siglo de vida,
estaba especializado en platos y porcelanas y, a raíz del
traspaso, se dedicó a los trofeos deportivos y murales cerámicos.
Durante los últimos tres lustros, el estudio ha realizado
infinidad de obras. Las últimas son 35 piezas que integran una
exposición permanente en el nuevo Gran Hotel Jovellanos de Gijón.
-¿Cómo nace esta muestra?
-Los propietarios del hotel son clientes nuestros desde hace
tiempo. Nos llamaron y nos pidieron este encargo.
-¿Cuántos artistas han trabajado en ella?
-Cinco. Durante dos meses, hemos elaborado 35 piezas sobre
temas asturianos. Son imágenes de pescadores, reproducciones de
esculturas de Gijón, animales autóctonos y obras nuestras
distribuidas por Europa. Hechas y esmaltadas a mano, se han
sometido a tres cocciones para obtener brillos espectaculares.
-¿Dónde colocarán las figuras?
-En una de las vitrinas del hall del hotel. Aunque se trata de
una exposición permanente, algunas de las obras, con el tiempo, se
podrán vender.
-¿Son los únicos trabajos que han realizado para el hotel?
-No, dentro de nuestro taller, Obeso ha realizado un busto de
Manuel Flórez, el cabeza de familia de los propietarios del hotel
Don Manuel. Hecho en cerámica, está colocado sobre una peana y se
halla también en la entrada del hotel. Además, hemos colaborado en
los cuadros de las habitaciones.
-¿Cuántas pinturas son?
-Unas quinientas. Cinco pintores gijoneses, vinculados con
nuestro taller, han plasmado rincones y esculturas de Gijón, como
La Madre del Emigrante y el Elogio del Horizonte.
-¿Cómo recuerda los comienzos?
-Al principio, todo el mundo me decía que me había vuelto loco.
Creían que la cerámica no se podía vender en Asturias.
-El tiempo le ha dado la razón. ¿Dónde radica su éxito?
-En saber hacer obras bonitas que llaman la atención y llegan
al corazón de la gente.
-¿Cuál es el momento más esperado de la producción?
-La última cocción. La ilusión de bajar la temperatura del
horno y ver el resultado final es la misma que la del primer día.
-¿El sector de la cerámica se conservará en Asturias?
-Sí, tengo bastante confianza. En lo que a mí respecta, estoy
tranquilo porque sé que mis hijos me relevarán. En cuanto al
resto, creo que el negocio irá hacia delante. Basta con hacer
buenos productos. El cliente sabe apreciarlos.