

| Pintar en los muros. Dejar en las paredes el grito y el susurro. Palabras de amor y de derrota, y de desolación y de júbilo. Escribe lo que quieras dejar aquí: tus poemas, tus relatos, tus frases, tus tristezas, tus sueños. Deja aquí tus mensajes. Cada semana seleccionaremos aquellos mensajes que nos hayan llamado la atención o que hayan recibido más felicitaciones. A modo de ejemplo y de recuerdo, de lo que ha sido el Muro, colocamos ahora, algunos de los muchísimos mensajes que se dejaron en el Muro durante los dos últimos años. |
| Previsión
de buenas intenciones para el nuevo año. Prometo compensar la rabia contra esta sociedad decimonónica Creyendo a pies juntillas las previsiones económicas. Admirar sus “maravillas”, sus notables previsiones y sus sabias decisiones tan “exactas y loables” como poco cuestionables. Congratularme felizmente... , sonreír pasando por el aro, venerar las cifras del paro y el índice de precios. Olvidar mis principios, mi desprecio a quien mira con mal ojo al inmigrante,al pobre, al travestido, al estudiante que creé en su labor de futuro todavía... Admirar la policía que nos guarda, (de nosotros mismos sobre todo), Recordar con añoranza el NODO y conformarme con otros noticiarios que nos guían a diario por senderos de luz, que no por“senderos luminosos”. Señalar con el índice a los rojos, con la palma extendida a ser posible. Leer solo la prensa que siempre puntualiza de soslayo: “un hombre de raza gitana...”, pero nunca lo hace con un payo. Agachar la cabeza si pasa una manada de cabezas rasuradas y (vacías). Gritar: ¡viva la caballería!, y jurar que los indios son los malos, Sean Sioux, Cherokies o insurrectos Peruanos. Confundir indigente con indigesto por lo de la de la pasta “al Pesto”, Pero tener claro por verdadero, que la pasta no hace peste Aunque se origine en el vertedero. Y regalarle, como cada año, un libro de cocina A esa mujer que tanto amo por nuestro aniversario... Ser en fin, a diario, un modelo ciudadano de esta era Y un sin par seguidor de la ceguera. Amen. Javi |
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POEMA
DE AMOR Sentado en la cocina miro la pileta y pienso. Pienso en tu novio, en su pija entrando en tu culo. Entrando y saliendo. Tiro la ceniza y abro la canilla. Alrededor no hay nadie. El agua se llevo la ceniza y tu novio te debe seguir follando. Estoy solo. Tengo ganas de vomitar. Lleno el vaso y prendo otro cigarrillo. Clavo la vista en la rejilla de la pileta. Nunca fuimos nada. Ni novios, ni esposos. Nunca te vi mas de 7 u 8 horas de corrido. Dormimos juntos. Te quiero. Rimbumbam |
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| Tercer viento | Roberto | 7:43 pm wednesday september 20, 2000 |
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| "Meu
Bem Querer"... pensó María, acariciando las cuerdas de la
guitarra. Era mejor esto: improvisar un concierto callejero en algún
rincón de la ciudad vieja, punteado por el tintineo de las monedas en
la gorra, y cuyo final solía venir señalado por la vista lejana de algún
uniforme, a menudo de aquellos que aquí solían llamar... ¿picoletos?,
le había dicho el chico. El verano y su nueva vida le susurraban al corazón aquella canción, que quería volver junto a ella... Meu bem querer... Se resiste, se decía María, mientras su guitarra se disculpaba suavemente con algunas notas de "Desafinado". ¡Ufff, qué largo verano de suspensos, mamachichos y mamarrachos de piscina!. Por televisión no hacen mas que salir unos carcamales cantando que 15 años tiene su amor, y mi hermanita, preguntando sin descanso si esos tíos son unos pederastas, me pareció oír que alguien cantaba... Meu bem querer... ¡ Sí, es ella! ... É segredo, é sagrado Está sacramentado Em meu coração Meu bem querer Tem um quê de pecado Acariciado pela emoção... Un viento ligeramente húmedo, el tercero, anunciaba el cercano final del verano. El verano transportado por las caderas de María, atrapado en la red de su vientre, balanceándose suavemente hacia delante y hacia atrás. En aquella buhardilla inverosímil y repleta, el cimbreo de María entre un armario y una silla abría itinerarios asombrosos en espacios imposibles. La trampa mas dulce y dolorosa en la que alguien podría caer. Aunque era brasileña, para bailar prefería la música cubana, la misma que sonaba en su tocadiscos en aquella noche de fiesta en mi ciudad. Creo que era algo así: En el cuarto de Tula Se acostó Candela se quedó dormida y no apagó la vela Ella me enseñó que tanto el cuerpo como las intenciones son las responsables del ritmo y la melodía. Mi cuerpo siguió el de ella hasta el agotamiento, mis intenciones me traicionaron cuando la bese. La música acompañaba nuestras caricias febriles y el ansia de nuestras bocas. De repente, me detuvo con una mirada y con un gesto. Volví a mi casa vacía, entre el sonido de los fuegos artificiales y el de mi propia confusión. Roberto |
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