Mis opiniones sobre la música en general al más puro estilo telepredicador.
 Junio 2001

Os contaré con una anécdota agridulce: caminando por la calle el otro día encontré un personaje curioso, un tipo con pinta de haber luchado en todos los frentes de la vida que estaba vendiendo los más variados objetos para poder sobrevivir un día más en la jungla del asfalto. Tenía varios vinilos apoyados en las escaleras de la plaza todos muy viejos y ninguno me llamó la atención, ¿ninguno? miento, camuflada detrás de una camiseta de Naranjito (Mundial España 82) ví una imagen familiar, un planeta Tierra medio pelado que deja ver una calavera humana, sí, efectivamente, era un single del Oxigene de Jean Michel Jarre publicado en 1976, como es lógico no dudé en invertir unas miserables 1000 pesetas (6 €). El hombre pareció contento con la venta, esa noche iba a cenar caliente, y yo me llevé un trozo de historia que, además, suena perfectamente, sin embargo a mí me pareció bastante triste, con ese single me estaba llevando parte de los recuerdos de aquel hombre, una parte que probablemente él puede recordar perfectamente pero que seguro que ya no será un recuerdo tan vivo como el que podría darle el single. La música es la banda sonora de nuestra vida, todos los buenos y malos momentos que uno vive mientras suena una canción quedan irremediablemente unidos a esa canción, muchas veces la tristeza queda asociada a canciones aparentemente alegres y viceversa, siguiendo una especie de código que sólo uno mismo conoce. La música tiene un poder para invocar emociones que difícilmente cualquier otra cosa, excepto los olores, puede hacer, por eso ésta es una anécdota triste, porque es triste renunciar a los propios recuerdos voluntariamente y más lo es tener que hacerlo forzosamente.

Un saludo y hasta la próxima.


 Marzo 2001

 Acaban de darle tres grammys a Eminem, curioso que se haya dignado a aparecer por la ceremonia, sobre todo después de haber proclamado a los cuatro vientos que esos premios le importaban muy poco pero, ya se sabe, la palabra de un músico ligado a una discográfica multinacional vale muy poco. Hablando de hipócritas, voy a aprovechar para hablar del último fenómeno de masas en España, lo has adivinado, me refiero a Estopa, herederos proclamados de Peret y su dichosa rumba que han vendido todo lo que se puede vender (un millón de discos en un país de cuarenta millones de almas) con canciones clónicas y bastante pachangueras, pero no es eso por lo que deberían colgarles, no, esos dos hermanos aceptaron la censura de sus letras para poder entrar en una gran discográfica y acceder a las radiofórmulas, algo verdaderamente inaceptable, el artista que se prostituye no merece respeto, sobre todo cuando en España hay discográficas nacionales que les podrían haber asegurado cierta cuota de mercado (aunque no el millón de copias probablemente). Vamos con la de cal: mención especial para La oreja de Van Gogh, un grupo que merece cierta consideración pues después del arrollador éxito de su primer CD su nuevo disco permanece fiel a su estilo personal y nos permite ver atisbos de inteligencia en el panorama comercial español, que por lo demás da pena. Es inaceptable que musicalmente suframos la dictadura adolescente, sobre todo cuando las nuevas generaciones adolecen de sentido crítico y rebosan adocenamiento, hasta los 'alternativos' parecen borregos escuchando degeneraciones neuronales como Ska-p mientras fuman chocolate tirados por cualquier esquina sabiendo que al volver a casa les espera un plato caliente y una cama. Actualmente con tanto niño suelto por las calles proliferan las sucursales de los 40 principales donde los Elvis Crespo, Ricky Martin y demás martillean nuestros oídos y, lo que es peor, nuestra mente, al tiempo que centenares de histéricas cantan sus canciones en voz alta para delirio del personal. Es muy duro que entre tanta estupidez no aparezcan locales donde se atrevan a pinchar música de cierta calidad, no soy tan ingenuo de pedir a Massive Attack pero que menos que poner a Led Zeppelin, Bob Marley, Police, Eric Clapton, o los Pet Shop Byos... grupos que, estareís de acuerdo conmigo, son universales y gustan a todo el mundo, independientemente de sus preferencias personales, y que seguro darían personalidad al bar en cuestión. ¿O no?

Un saludo para todos y a disfrutar de las cosas buenas.


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