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Editorial
Y vosotros ¿Quien decís que soy YO?
No han sido muy elogiosos los comentarios hechos al cartel anunciador que la Iglesia Anglicana ha distribuido por todo el Reino Unido. La simbiosis entre la efigie del Che Guevara y una imagen de un supuesto Jesús de Nazartet, con una corona de espinas, quiere presentar un cristianismo con un mensaje revolucionario y actual. La leyenda a pie de imagen dice: "Humilde. Dulce. Tal como es. A la iglesia el 4 de Abril". Sin embargo la personalidad del Che, con ser una
figura mítica del pensamiento y la acción política, muy poco tienen que ver con la humanidad de Jesús y menos aún con toda su persona divina, con la infinitud de su sabiduría y sus propósitos. Cierto es que el Che hablaba de un "hombre nuevo", a semejanza del " Evangelio", sin embargo Cristo salva y trasforma integralmente al ser humano. Cuando se iniciaron las acciones revolucionarias del 26 de Julio de 1.953 y se culminaron en 1.959, el guerrillero que se había formado con estas
directrices doctrinarias, era un ser humano mas individualizado, con nombres y apellidos, con capacidad de acción y ansias de triunfo. El revolucionario guevarista debía estar guiado por grandes sentimientos de amor, transmitirlo con espíritu apasionado a los pueblos e idealizarlo a las generaciones como la causa mas sagrada. Detrás del amor, ejecutado con cariño, justicia y verdad, se proclamaba la libertad a los oprimidos. Bastantes cosas casi al pié de la letra del Evangelio predicado por Jesús.
El problema del guevarista es que esos ideales no se consiguen de repente, ni se pueden conseguir nunca . El "hombre nuevo" de esta nueva sociedad del Che es un producto no acabado, en continua autoeducación. La lucha por la liberación crea miseria, provoca un cansancio que no hay palanca impulsora capaz de dar un desarrollo acelerado que produzca un mínimo bienestar material y espiritual. En una palabra, se hace necesaario un nuevo nacimiento y no reformación.
Un comentarista de la prensa asturiana, Javier Neira, titulaba días pasados su columna "CHESUCRISTO" y comentaba en positivo el momento evangélico en Latinoamérica con estas palabras: "Pero lo más inesperado de esta historia es, sin embargo, que sean protestantes y no católicos los autores del genial hallazgo. Y es que el récord de estar en Babia lo ostentan buena parte del clero romano, tan guevarista desde el último Concilio. Así le va a la Iglesia
Católica en Latinoamérica: desde hace treinta años, desde que empezaron a coquetear con el Che - mas o menos desde su muerte él 20% de los brasileños se ha convertido al protestantismo. Lo mismo ha sucedido con el 20% de los nicaragüenses y hasta el 30% de los guatemaltecos. Y es que los clérigos admiran a Barrabás y como en estos países las economías están prosperando que es una barbaridad, los ciudadanos siguen la teoría de Max Weber sobre la correlación del protestantismo con el capitalismo, se
hacen protestantes y cogen por la retaguardia, cuatro siglos después, a Felipe II con don Juan de Austria, el duque de Alba y el sursum corda".
Este comentario de cifras, no analiza las causas del verdadero crecimiento en Latinoamérica. No es Max Weber, ni siquiera el protestantismo y su envidiada prosperidad. Es que los hombres de Latinoamérica han encontrado un líder mejor: Jesucristo. No "Chesucristo", mezcla impropia, que ni calienta ni enfría; ni transforma, ni agita sino que lleva a la indiferencia y al ateísmo. Léase en este contexto el artículo de Antonio Jiménez Ortiz en la pag. 30 de esta
revista, titulado ¿Qué hacer frente a la indiferencia religiosa?
Pero en este debate religioso en el que aparecen matices de toda índole: ideológica, publicitaria, revolucionaria ¿que decimos nosotros? "Y vosotros ¿quien decís que soy Yo" preguntaba Jesús a sus discípulos. Este es el meollo de la crisis del cristianismo en muchas partes del mundo. Se ha contaminado en exceso. Demasiada cizaña en el campo para hacerlo atractivo al observador del horizonte, al buscador de un lugar mejor. Si Jesucristo ha perdido
actualidad es porque hemos perdido la esencia del cristianismo real. Cristo ya no es el Hijo del Dios viviente, que se ofrece como "camino, verdad y vida", que se imita y se sigue.
El paradigma del cristianismo sigue siendo Cristo. Lo demás es mala imitación.
Se informa tanto de cosas que tienen muy poca importancia, de las lejanas rara vez., a no ser cuando son catastróficas, que se produce una deformación de las perspectivas, una visión distorsionada de la realidad. Pienso que puede valer la pena dar breve noticia de un acontecimiento minúsculo en volumen, nada espectacular, ajeno a las cuestiones " palpitantes", pero que encierra cierta novedad y un carácter positivo, infrecuente. Ha sucedido en tierra de Israel, en la ciudad de
Jerusalén, y no ha tenido relación ninguna con la política, menos aún con los conflictos o la violencia. Ha sido algo muy distinto de esos congresos que se multiplican en todo el mundo, con centenares de participantes, que por lo visto son "expertos" en todo lo imaginable: una reunión apacible de una veintena de personas, la iniciativa ha sido romana: la Pontificia Universidad Lateranense de Roma ha convocado a reunirse tres días en Jerusalén a varias personas interesadas en plantearse
intelectualmente algunas cuestiones religiosas, Co el título "Teísmo: historia y teorías", cristianos, con participación judía e islámica, han dado algunas conferencias, seguidas de comentarios, preguntas, discusiones, sobre la manera de entender la Divinidad y las posibles relaciones del hombre con ella.
Cuando se trata de Dios, no caben experimentos ni estadísticas; hay que atenerse a las fuentes, a los escritos que se consideran depósito de la Revelación, a lo que a lo largo de los siglos se ha pensado; y con eo, seguir pensando, poner en juego la razón, uno de cuyos ingredientes esenciales es la imaginación. Se ha visto cómo la noción del Dios único, del monoteísmo, se ha ido gestando a lo largo de los siglos con muy diversos orígenes: la filosofía griega, desde los presocráticos
hasta Platón, Aristóteles, Plotino; el pensamiento griego del gran judío Filón; por otra parte, la tradición judaica, expresada en el Antiguo Testamento; la radical innovación cristiana, contenida inicialmente en los escritos del Nuevo Testamento, Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas en lengua griega y con la presencia decisiva de la filosofía helénica. Finalmente, las elaboraciones posteriores, decisivamente influidas por judíos como Maimónides, musulmanes como Averroes
-ambos cordobeses-, Avicena y tantos otros, presentes en todas las Esco1ásticas, también la cristiana. con un precioso e inquietante peso del gran filósofo, maravilloso pero no cristiano, Aristóteles. Se ha reunido en Jerusalén un saber poco común. Admirable coocimiento de textos, doctrinas, discrepancias, convergencias. En ocasiones ha predominado la acumulación de conocimiento, la minuciosa erudición, el escrupuloso análisis de textos problemáticos. Pero también se ha visto y oído el
resultado de la reflexión inmediata, personal, sobre las cuestiones. En mi opinión, lo más valioso y apasionante, Personalmente traté de "El monoteísmo cristiano", Fue el único que introdujo expresamente la reflexión sobre la Trinidad y el sentido que puede tener para el hombre, y precisamente como culminación y plenitud del monoteísmo. Recordé que la más profunda visión cristiana de Dios es la que ve su consistencia en el amor; y si el hombre ha sido creado "a imagen de
Dios", y por tanto hay que partir primariamente de él, y no de cosas, para imaginarlo, antes que inteligente o racional aparece como criatura amorosa. Para mí no ofrece duda que el método adecuado para pensar la realidad divina es a partir de la vida humana, de la realidad única, radicalmente diferente de todas las emás, que es la persona. Justamente lo que ha empezado a comprender la filosofía de nuestro tiempo la que ahora mismo se está haciendo. Por eso pude aventurar que lo que
podría llamarse "filosofía cristiana" no pertenece al pasado, sino más bien al futuro; no al siglo XIII, sino acaso al XXI, Y no creo que se pueda renunciar a las extraordinarias posibilidades que se están manifestando ante nuestros ojos.
Publicado en Cuenta y Razón, Madrid abril-mayo 1.998
Se informa tanto de cosas que tienen muy poca importancia, de las lejanas rara vez., a no ser cuando son catastróficas, que se produce una deformación de las perspectivas, una visión distorsionada de la realidad. Pienso que puede valer la pena dar breve noticia de un acontecimiento minúsculo en volumen, nada espectacular, ajeno a las cuestiones " palpitantes", pero que encierra cierta novedad y un carácter positivo, infrecuente. Ha sucedido en tierra de Israel, en la ciudad de
Jerusalén, y no ha tenido relación ninguna con la política, menos aún con los conflictos o la violencia. Ha sido algo muy distinto de esos congresos que se multiplican en todo el mundo, con centenares de participantes, que por lo visto son "expertos" en todo lo imaginable: una reunión apacible de una veintena de personas, la iniciativa ha sido romana: la Pontificia Universidad Lateranense de Roma ha convocado a reunirse tres días en Jerusalén a varias personas interesadas en plantearse
intelectualmente algunas cuestiones religiosas, Co el título "Teísmo: historia y teorías", cristianos, con participación judía e islámica, han dado algunas conferencias, seguidas de comentarios, preguntas, discusiones, sobre la manera de entender la Divinidad y las posibles relaciones del hombre con ella.
Cuando se trata de Dios, no caben experimentos ni estadísticas; hay que atenerse a las fuentes, a los escritos que se consideran depósito de la Revelación, a lo que a lo largo de los siglos se ha pensado; y con eo, seguir pensando, poner en juego la razón, uno de cuyos ingredientes esenciales es la imaginación. Se ha visto cómo la noción del Dios único, del monoteísmo, se ha ido gestando a lo largo de los siglos con muy diversos orígenes: la filosofía griega, desde los presocráticos
hasta Platón, Aristóteles, Plotino; el pensamiento griego del gran judío Filón; por otra parte, la tradición judaica, expresada en el Antiguo Testamento; la radical innovación cristiana, contenida inicialmente en los escritos del Nuevo Testamento, Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas en lengua griega y con la presencia decisiva de la filosofía helénica. Finalmente, las elaboraciones posteriores, decisivamente influidas por judíos como Maimónides, musulmanes como Averroes
-ambos cordobeses-, Avicena y tantos otros, presentes en todas las Esco1ásticas, también la cristiana. con un precioso e inquietante peso del gran filósofo, maravilloso pero no cristiano, Aristóteles. Se ha reunido en Jerusalén un saber poco común. Admirable coocimiento de textos, doctrinas, discrepancias, convergencias. En ocasiones ha predominado la acumulación de conocimiento, la minuciosa erudición, el escrupuloso análisis de textos problemáticos. Pero también se ha visto y oído el
resultado de la reflexión inmediata, personal, sobre las cuestiones. En mi opinión, lo más valioso y apasionante, Personalmente traté de "El monoteísmo cristiano", Fue el único que introdujo expresamente la reflexión sobre la Trinidad y el sentido que puede tener para el hombre, y precisamente como culminación y plenitud del monoteísmo. Recordé que la más profunda visión cristiana de Dios es la que ve su consistencia en el amor; y si el hombre ha sido creado "a imagen de
Dios", y por tanto hay que partir primariamente de él, y no de cosas, para imaginarlo, antes que inteligente o racional aparece como criatura amorosa. Para mí no ofrece duda que el método adecuado para pensar la realidad divina es a partir de la vida humana, de la realidad única, radicalmente diferente de todas las emás, que es la persona. Justamente lo que ha empezado a comprender la filosofía de nuestro tiempo la que ahora mismo se está haciendo. Por eso pude aventurar que lo que
podría llamarse "filosofía cristiana" no pertenece al pasado, sino más bien al futuro; no al siglo XIII, sino acaso al XXI, Y no creo que se pueda renunciar a las extraordinarias posibilidades que se están manifestando ante nuestros ojos.
Publicado en Cuenta y Razón, Madrid abril-mayo 1.998
EL SÍNDROME DE JERUSALÉN
Por Miguel Rionda, Jr.
Israel confrontado a los profetas delirantes.
Comunidades sectarias de toda especie escatológica, llegan a tierras hebreas a esperar peligrosamente al Mesías.
Ciertas teorías milenaristas, influenciadas por una psicosis artificial apocalíptica, tienden a "provocar" la teología del "Maranatha" "Jesús viene" y así creen llegar a vislumbrar presuntamente al Cristo triunfante sobre el Monte de los Olivos. Es toda una tradición de muchos siglos este anhelo, esta esperanza de querer ver nuevos cielos y nueva tierra. Pero muchas veces los métodos empleados para este menester no van con los principios evangélicos.
Un protestante fundamentalista extremista, el australiano Denis Michael Ronan incendió una mezquita considerada como el tercer lugar "sagrado" del Islam, después de la Meca y Medina, Al-Agsa y el Dôme du Rocher en Jerusalén. Se pretendía con esta acción violenta destruir las mezquitas para construir el Templo judío preludiando así la venida de Jesús.
Otra cosa inquietante son los posibles suicidios colectivos que podrían producirse en estos próximos meses debido al asqueo, al vacío que producen nuestras sociedades, cubriendo la muerte colectiva con un mato místico que resulta super alienante...
En estos últimos años ha habido bautismos por inmersión en el río Jordán, donde Jesús fue bautizado por su rudo primo Juan el Bautista en contestación profética al sacerdocio del corrompido Templo de la religión arcaica y formalista. Estos bautismos de adultos fueron impulsados por la tradición anabaptista en sus diversas ramas, pero algunos actos de esta especie se acompañaron de exaltaciones escatológicas que hicieron escándalo sobre todo de ciertos pentecostales americanos en
fogosidad mística...
Un simposium internacional se desarrolló en estos últimos meses sobre el tema: "Turismo y psicopatología en Jerusalén entes del año 2000". Esta clase de manifestaciones histérico-místicas no es nada nuevo. En 1.033, mil años después de la crucifixión de Jesús, la ciudad de Jerusalén había sido invadida por los "locos de Dios" presagiando el fin de una era. Los adolescentes que lucharon en la "cruzadas" mantenidas
irresponsablemente por el Papa, eran muertos como moscas, falleciendo idealistamente por una causa que no era válida...
El Dr. Lair Barel del hospital psiquiátrico de Guivat Schaoul tiene en su centro enfermos pertenecientes a 37 comunidades mesiánicas mas o menos "cristianas". Una secta judía disidente llamada "El Arca de Noé" no escapa tampoco de ese fenómeno. Sus adeptos instalados en el desierto, cerca de Napbuse (Cisjordania) dicen que el próximo 31 de Diciembre de 1.999, es un viernes y por la noche de ese día comenzará la gran institución familiar del Sábado, día de
reposo, y que ese momento será crucial para la venida del Mesías, con el alfabeto de la lengua hebraica. El año 2.000 de la era cristiana corresponde al año 5.760 del calendario judío.
Otro importante personaje es el ex-hombre de negocios americano Monte Kim Miller, que creó un grupo compuesto de cientos de creyentes que esperan el próximo fin del mundo. Mr. Miller cree ser una reencarnación de Jesús y "profetizó" que será asesinado en las calles de Jerusalén en Diciembre de 1.999 y que su muerte marcará el fin apocalíptico del segundo milenio de nuestra era, preconizando que sus seguidores morirán juntos en "sacrificio agradable al Señor",
entrando en el reino eterno y él resucitará tres días y medio después de su muerte. Este grupo se denomina CONCERNED CHRISTIANS (Cristianos inquietos).
Mas prosaicamente, el Dr. Barel pone en guardia contra la aceptación peligrosa del "síndrome de Jerusalén" identificado ya en 1.930 por el Dr. Heins Herman. Actualmente afecta a cerca de 50 personas conocidas a Guivat Schaoul. estos pacientes anuncian de forma exaltada la venida del Mesías y algunas creen ser ellas mismas ese personaje escatológico.
Todo esto se traduce por una gran angustia, seguido de una necesidad obsesional de purificación ante el clima místico jerusalamita.
Intelectuales, comunistas, católicos y protestantes.
Por José Alvarez Junco
Desde el momento mismo en que surgieron los «intelectuales» modernos lo hicieron con una función y unas pretensiones políticas. Como artistas o científicos, eran los creadores y manipuladores litúrgicos de la cultura nacional; como maestros, la expandían y socializaban en ella a las nuevas generaciones; como ideólogos, legitimaban al nuevo Estado democrático como funcionarios o profesionales, comunicaban los nuevos centros políticos urbanos con mundos rurales hasta entonces aislados y
dispersos como críticos o revolucionarios, proporcionaban los argumentos para rebelarse contra el poder y elaboraban las propuestas ideológicas que desafiaban los esquemas oficialmente consagrados. No es raro que se creyeran destinados por el cielo para una misión superior. Victor Hugo lo dijo de los poetas, intérpretes según él de los destinos sagrados de la comunidad y llamados a "dirigir a los pueblos hacia Dios".
Y ello casaba especialmente bien con las tradiciones heredadas en países de fuerte peso clerical, como los católicos del sur o los ortodoxos del este de Europa. Durante milenios había habido en ellos una sola verdad oficial, y el mantenimiento del monolitismo en las creencias se crea la base de la paz social, valor superior a cualquiera de los otros venerados por el grupo. El cuestionamiento de las creencias colectivas convertía inmediatamente al autor en enemigo, no sólo de Dios, sino de la
comunidad. Y al cultivo y protección institucional de tales creencias frente a posibles desafíos se dedicaba todo un sector social privilegiado, llamado clero. En vez de potenciar el pensamiento autónomo de los miembros de la sociedad, se les descargaba de esa responsabilidad, enseñando a desviar las dificultades hacia el estrado clerical protector «doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder». El sacerdote, de este modo, asumía funciones que iban más allá de la mera mediación - con ser
esto mucho - ente Dios y los hombres: se convertía en el garante de la estabilidad del grupo, personificaba las creencias y valores que eran la esencia misma de la identidad colectiva, y por ese mismo hecho garantizaba su vinculación a unos ideales superiores y su alejamiento de intereses parciales y mezquinos. De ahí que su relación con el poder no siempre fuera fácil: no todo eran cantos a los gobernantes o argumentos en favor de la obediencia o el respeto a la autoridad; el sacerdote, como los antiguos
profetas de Israel, también se sentía legitimado para rivalizar con el poder cuando consideraba que éste no se estaba ateniendo a la sagrada misión que la comunidad, por mediación de su inspirada voz, le había encomendado.
Como la nueva intelectualidad laica venía a sustituir en muchos aspectos al clero, en buena lógica, lo primero que ocurrió fue que se suscitó la rivalidad entre ambos grupos. La intelectualidad laica nació atacando al clero, y en especial las infracciones a la ética de la desposesión y la abstinencia sexual en la que éste basaba sus pretensiones de superioridad y su legitimidad para dirigir ética y políticamente a la comunidad. A continuación, y pese a que con ello contradecían su
frecuente denuncia de la moral de la represión, los intelectuales se ofrecieron implícitamente ellos mismos como alterativa. Se presentaron como desposeídos y castos, hablaron del «sacerdocio» del maestro y se condujeron como «santos laicos». Pi y Margall, Anselmo Lorenzo, Fermín Salvochea, Pablo Iglesias o Besteiro son solo unos cuantos ejemplos de la política española de las décadas cercanas a 1900, dirigentes de diversas tendencias pero todos con el rasgo común de una honradez a prueba de
tentaciones, mucho más importantes para u figura pública que la sutileza o profundidad de sus productos intelectuales o propuestas políticas. Lo que les caracterizaba era, en definitiva, la renuncia al sexo y al dinero, lo mismo que distinguía al sacerdote ideal o «verdadero» y justificaba su aspiración a dirigir a la comunidad.
Historia muy distinta a ésta era la de los países protestantes, donde hacía siglos que se habían eliminado las verdades oficiales y repudiado a los sacerdotes. Cada cristiano leía la Biblia y obtenía conclusiones y directrices por su cuenta, lo cual llevaba al pluralismo moral, al relativismo y a la tolerancia. Y no es casual que sea en esos países, donde no se había reconocido a ningún grupo social títulos para dirigir a los demás en materias teológicas, donde los intelectuales no
han desempeñado funciones ético-políticas al llegar la modernidad; donde no circulan manifiestos firmados por pintores, cantautores o novelistas sobre temas de política económica o internacional; donde apenas ha atraído el marxismo en los medios académicos; y donde menos comprensión se ha expresado hacia las situaciones totalitarias. En resumen, que el mundo moderno no estaba tan secularizado como creíamos.
Publicado en Revista de Libros
Madrid, Junio 1.998
En torno a López Aranguren
y el protestantismo .
Por Manuel de León
J osé Luis López Aranguren fallecido en 1.996 pasará a la historia ciertamente como un profesor de ética diferente, como personalidad de "talante " socrático, como cristiano heterodoxo, como filósofo al que Gustavo Bueno acusó de rebajar la Filosofía con formas más triviales y neutras. Pero lo que destaca de su obra, según Miret Magdalena, y quizás lo más representativo de ella sean sus libros sobre el
protestantismo. Ya en 1951 se doctora en filosofía con la tesis "El protestantismo y la moral" y en 1952 publica "Catolicismo y protestantismo como formas de existencia". En 1954 publica " El protestantismo y la moral" más ampliado y seguirá en otras obras como " Catolicismo día a día ", " Ética " o " La crisis del catolicismo " enfrentando dialécticamente la filosofía,
teología y moral protestantes.
Dice Miret Magdalena que cuando publicó "Catolicismo y Protestantismo como formas de existencia", a los protestantes españoles no les gustó su libro, porque "quizás - continua- no entendieron que la idea fundamental, de talante, que distingue lo católico de lo protestante cada vez parece hacerse más evidente. " Lo fundamental de la concepción aranguniana del talante es muy cierta: es la característica que ha tenido la influencia de
las ideas de Aranguren en religión, su talante más que su contenido que va evolucionando con el tiempo. No he leído las críticas de los evangélicos españoles a estos libros, pero releyendo estas obras citadas, aunque sea positiva la aportación en líneas generales, tenemos que reconocer que su " talante " precisamente no fue esclarecedor ni objetivo, teniendo que volver a los clásicos e inexactos tópicos del luteranismo y calvinismo. Así mismo, me atrevería a decir, que muchos de nosotros
desconocemos la historia, la filosofía, teología, política, Derecho y Ética que el protestantismo produjo. El antiintelectualismo protestante español ha hecho que el árbol no nos deje ver el bosque y tengan que venir otros a descubrir nuestros logros y nuestros fracasos. Aranguren desde mi punto de vista nos puede descubrir algunos elementos, aunque tengamos que encontrarlos entre la negación y el tribalismo nacional católico.
De lo que no estamos en absoluto de acuerdo, son las reiteradas inexactitudes conscientemente apologéticas de Aranguren, como por ejemplo cuando dice: " Toda actitud protestante es, en cuanto tal, fundamentalmente anti- cristiana ". (Catolicismo y protestantismo... pag.158). Es curioso que para algunos como Magdalena, Aranguren sea heterodoxo católico, ya que del protestantismo no parece tener más simpatías que las intelectuales. Igual le ocurrió a Bohemer con Menéndez
y Pelayo que aunque fuesen amigos en lo intelectual, este vituperó al protestantismo español. Bohemer que recopilaba la obra de los Reformistas Españoles y cuyo conocimiento de la Obra en España era amplia, posiblemente compartió muchos hallazgos que luego fueron mal interpretados por Menéndez y Pelayo. Sin embargo Aranguren, en ocasiones, ataca duramente al catolicismo cuando los hechos son tan visibles. Dirá José María Gómez Heras, veinte años después contradiciendo a Aranguren, en su libro
" Teología Protestante", que el protestantismo quiere ser, en primer lugar, cristianismo.
El pensamiento de Aranguren.
1.- Visión del protestantismo-
Dice Cristina Hermida que Aranguren fue el producto de una rebeldía contra un ambiente y unas circunstancias. José Luis Abellán dice que es un hecho que sin constituir escuela, ni ser jefe de ninguna de ellas, Aranguren está presente como iniciado y promotor de muchos grupos. De las etapas de su pensamiento, nos interesan, para este comentario, solamente las primeras. La etapa literaria religiosa que abarca de 1945 a 1954 cuya obra más significativa es " Catolicismo
y Protestantismo " en la que se ocupa del estudio del condicionamiento psicológico de la libertad entendido como " talante ". La etapa ético filosófica con la obra " El protestantismo y la moral " hasta 1960 en la que concluye con otro libro " La juventud europea y otros ensayos ". estas etapas son las que nos interesan en este artículo. En la primera, parte de un catolicismo tradicional y habla de un protestantismo tradiciónal y
desenfocado. La segunda etapa más universitaria, estudiando la ética y moral del protestantismo para un público universitario.
H. Carpintero escribe de Aranguren en " Cinco aventuras españolas ": " Frente a una religiosidad inerte, otra más crítica y depurada; frente a un catolicismo ligado a formas culturales pretéritas, una defensa del carácter grandioso, sobrenatural, de su mensaje religioso imposible de encerrar en silogismos, formas literarias o artísticas determinadas, abierto por el contrario a multitud de expresiones, de tradiciones históricas, de razas y sistemas filosóficos "
.
Aranguren ve al calvinismo virtudes y defectos, aunque creo que el lector tiene que adivinarlos, porque las virtudes quedan solapadas siempre bajo el estigma de lo " herético " y los defectos parecen montañas no solo irracionales o heterodoxas, sino que ni siquiera el espíritu de aventura o de conquista del ser humano (como bien estudia Paul Tournier en " La aventura de la vida ", apetece escalar . Palabras como "inconsecuencia" "rigor"
"extremismo desesperado" " temperamento patético, heterodoxo, infinitamente más bajo que el católico, " tristeza" "agonía", "seco" "abstracto" etcétera, son palabras que pueden encontrarse en una sola página (véase página 99 de Catolicismo y Protestantismo). Calvino, y con el todo calvinismo genuino, son gentes tristes, graves y seguramente austeras, hostiles al goce, como ha escrito Max Scheler. Creo que en el fondo le gusta más Lutero
en cuanto se desprendió menos de la tradición católica. Aún así es de elogiar el rigor de una obra como ésta.
Sigue, sin embargo, Aranguren manteniendo una mala lectura de Calvino en cuestiones fundamentales, tal como la Predestinación o la Trinidad. De la Trinidad dice injustamente: " En fin, hasta el misterio de la Trinidad, a vuelta de una discusión sobre el sentido de las palabras " persona ", " hipóstasis " y " esencia " es sumamente debilitado, concluyendo que " no hay tres personas ". En el libro primero capítulo 13 de su ingente obra " Institución
de la religión cristiana" Calvino deja claro las Tres Personas, en una sola y divina esencia " y en un alarde de erudición patrística y conocimiento teológico de la actualidad que representaba la figura de Miguel Servet, posiblemente sea este tema de lo más sublime de Calvino.
Quien haya leído la " Institutio " no puede afirmar, como lo hace Aranguren, que la vida espiritual de Calvino es una trayectoria recta y fatal señoreada por la calma glacial. Ni tampoco decir que " Los calvinistas, forzando el ingrediente ético inician el proceso moderno de reducción de la religión a simple moralidad. No es así. La ética de Calvino es fundamentalmente teológica. Este saca los principios de moralidad de la Biblia, palabra de Dios, y no hace
distinción entre moralidad jurídica, económica o estética. Está dirigida a dar respuestas al hombre que necesita ordenar su vida de cara a la ley y la providencia divina.
Compara Aranguren a Karl Barth con Calvino, al que considera el mayor teólogo cristiano de nuestro tiempo y le hace afín a la sensibilidad actual, en aspectos como su contención, sobriedad y respeto religiosos, con fidelidad profunda al espíritu de Calvino. Esto es bueno que se reconozca, porque a Calvino se le ha tenido por intransigente y siempre enfrentado a la iglesia católica. Sin embargo el ecumenismo y los problemas que ahora se discuten sobre la unidad de la iglesia ya
estaban abiertos al examen de Calvino. Este, en respuesta a Crammer, que demandaba a los hombres eruditos y de buena voluntad reunirse para enjuiciar los principios importantes de las doctrina eclesiástica, para transmitirlos a la posteridad, decía: " Si los hombres de letras se conducen con más reserva de lo que es propio, la más grande reprobación alcanza a los propios líderes que o bien persisten en sus propósitos pecadores y son indiferentes a la seguridad y completa pureza de la Iglesia,
o individualmente satisfechos con su propia vida privada, no sienten consideración ni miramientos por los otros. Así es como los miembros de la Iglesia son arrancados y el cuerpo queda sangrando. Esto me preocupa de tal forma que, si pudiera ser de alguna utilidad no vacilaría en atravesar diez mares, si fuese necesario, para conseguirlo ". (Cartas de Calvino)
El espíritu que sostenía el interés por la unidad de la Iglesia era la imitación de Dios que hace salir el sol para buenos y malos. Dentro del protestantismo español, el espíritu sectario, capillista y antibíblico -aunque presumamos de Bíblia-, no sólo no promueve la unidad desde este punto de la " imitación de Dios " y " para que todos sean uno", sino que cada día vemos más tribalidad, desconfianza hacia el hermano que tiene otras formas eclesiásticas, y
también, ese espíritu de creernos superiores, que nos hace distanciar y no compartir enseñanza y vivencias espirituales. Por eso dice Calvino, respecto a la unidad de doctrina, que la correspondencia patrística mantenía y que ahora se ha abandonado en aras de que " si una doctrina se opone, olvidemos la doctrina ", es primordial necesidad e inminente peligro si esto se demora. Dice: " Para este fin, mientras que un consenso de fe todavía existía y florecía entre todos, los obispos solían en
aquellos tiempos enviar cartas sinodales a través del mar, con las cuales, como señales características, podían establecer la sagrada comunión entre las Iglesias. Cúanto más necesario lo es ahora, en la temible devastación del mundo cristiano, que esas iglesias que adoran a Dios rectamente, pocas y dispersas, estorbadas por las profanas sinagogas del Anticristo, como realmente son, den y reciban mutuamente este signo de Santa hermandad y, en consecuencia, sean inscritas al abrazo fraternal de que he
hablado... Por lo demás, pues, tenemos que laborar para reunir por nuestros escritos tales vestigios de la Iglesia como puedan persistir o incluso emerger después de nuestra muerte... El acuerdo en la doctrina que nuestras Iglesias tenían entre sí mismas no puede ser observado con más clara evidencia que por medio de Catecismos".
2.- Visión del Catolicismo.
¿Es quizás aquí donde radica su heterodoxa? Sin duda, porque le saca los colores a la religiosidad ateista católica. No deja de reconocer Aranguren en " Catolicismo día a día " que el católico moderno (y de siempre diríamos) vive en el " descuido " producido por el sentimiento de seguridad en la Iglesia Católica. Sus deberes religiosos, el hombre católico, los delega en el " clero " y visto desde fuera parecerá una religión de curas y
mujeres. Lo que llama la atención a un protestante, es que Aranguren y el católico en general, llama fe a la religión de formas y ritos, aunque no se crea nada. Lo llama el "católico pasivo" que ha dejado la práctica de la religión a cargo de su mujer, y que, quizás, cuando envejezca o se jubile busque refugio espiritual en prácticas religiosas, no másntelectuales o trascendentes que asistir a un entierro o una boda". Pero entre tanta masa nominal ¿Cómo es posible que se siga llamando fe a
la increencia, a la superstición, a lo manifiestamente anticlerical?. Tendrá que reconocer Aranguren, mal que le pese, que los modos de vivir la fe o la religión, -como le gusta decir al católico que vive manera "despreocupada y descuidada",- han ido cambiando en estos tiempos modernos a talantes más acordes con el protestantismo, influidos no ya por los " herejes " Lutero y Calvino sino por el protestante Sören Kierkegaard qué restaura el temor ante Dios, la angustia religiosa, la
fe, y conciencia de pecado como en los tiempos de los reformadores. Unamuno será un luchador y acérrimo crítico de la actitud católica de " abandono " y conocedor, como ninguno, de la teología protestante (léase " Del sentimiento trágico de la vida) que asumió una actitud reformadora a la manera de Lutero.
El laicado católico empieza a tener relevancia con la creación de la Acción Católica por Pío XI, y reconoce Aranguren, que el " sacerdocio real " del fiel creyente o cristiano, se acepta como algo también protestante, con esa actitud activa, operante y apostólica.
No deja de estar acertado, también, Aranguren cuando reconoce que a la apologética católica le parece importar más el " no " o el error, que el " si " a la verdad. " Son los desengaños y las desilusiones, el fracaso y el éxito, el dolor, el resentimiento, el odio y el amor, también el peligro, la congoja, la desesperación y la esperanza, es decir, los sentimientos fundamentales que determinan nuestro modo de " encontrarnos " en la vida, mucho más que el
razonamiento y la discusión, las instancias decisivas para nuestro acercamiento o alejamiento de Dios" (página 27 de Catolicismo día a día).
La novelística católica en Bernanos o Grahan Greem plantean inequívocamente que la auténtica religiosidad no está en los signos de apariencia religiosa sino en la intimidad religiosa. Otro acercamiento más a la forma de ser del evangélico, cuya soledad frente a Dios, y en la lucha con Él, como Jacob, encuentra la victoria de la salvación. ¿Por qué no hay novela religiosa en España? se pregunta Aranguren. Sin duda, por esa despreocupación de la que venimos
atribuyendo al católico como forma de ser.
Catolicismo y protestantismo como formas de existencia.
El talante religioso.
La teoría del talante católico y protestante de Aranguren se desarrolla más o menos en estos términos. Cada estado de ánimo nos difiere un aspecto de la realidad, muestra una cara distinta de la realidad. Modifiquemos el estado de ánimo y la visión real será otra, modificando de esta manera el estilo de vida y el sentido de la vida. Quien cree en un Dios polémico y terrible acabará haciéndose pusilánime, aterrado, desesperado. Quien confía en un Dios bondadoso, equitativo y amante,
termina convirtiéndose en un ser sereno y alegre o termina siendo perezoso y temerariamente seguro de su salvación. Se puede concluir que cada cual busca la religión que mejor se acomoda a su habitual disposición de ánimo.
El vivir en un mundo católico o protestante es mucho más decisivo, para la conformación antropológica del individuo, que sus especiales características psíquicas. Dice Aranguren: " Nosotros distinguimos aquí las almas que viven en el mundo del Dios católico - del Dios universal- y las que se mueven en el ámbito del protestantismo, con todos los cambios que esta deformación religiosa había de producir en ellos ". Como podemos ver el " talante " que puede ofrecer -
según Aranguren- el protestantismo, es una " deformación religiosa " por lo que todo el libro seguirá esta tesis de la verdad católica -universal- y la deformación protestante, aunque ésta sea hermosamente transformadora.
¿En qué se diferencian protestantes y católicos en cuanto al talante religioso, o al sentimiento de Dios ? La mística católica hace que el alma pueda acceder al Dios infinito y la criatura que es polvo, nada y miseria, como es imagen de Dios, puede ser otro Dios por la " unio mystica ". El protestantismo abre un abismo infranqueable entre la criatura y El creador, porque el ser humano está " muerto en delitos y pecados " imposibilitado para cualquier acción
salvadora. Como consecuencia de estas posturas radicalmente opuestas, los modos de vivir la experiencia religiosa son diversos. Para el católico no le obsesiona la religiosidad, no le preocupa; sólo la justa " religio ", porque si se peca por carta de menos, no cuidándose, despreocupándose de Dios, se es sólo negligente. Pero si se incurre en el exceso se puede caer en el hombre supersticiosus el lleno de escrúpulos, el angustiado por el terror divino.
Según Aranguren el protestante es un hombre supersticiosus, con miedo a la religión, como Lutero, pero también por el agradecimiento al " cuidado " de Dios. La habilidad dialéctica de Aranguren hace debilitar el gran descubrimiento de la gloria de Dios, el sacerdocio universal, y la fe en Cristo. A este respecto dice: " Esto es también el sentido atrozmente gravoso que toma, dentro del protestantismo, la afirmación de " sacerdocio general " de los fieles
cristianos. Cada hombre es su propio sacerdote. No puede acudir como nosotros, cuando el peso del pecado nos doblega, a ningún " cura " porque la " cura ", el cuidado de sí, sólo a él incumbe. "Religión sin cálidad, de hombres desolados, condenados a perpetuo aislamiento". Este platillo monocorde y anacrónico, deforma la realidad trascendente religiosa y cristiana del protestantismo. Sólo Ortega parece ir más allá de Aranguren, cuando dice: " Desde el cristianismo
la vida consiste en dedicación, entrega y destino interior, lo contrario al aguante antiguo de un destino eterno".
El catolicismo de la Contrarreforma.
No es ninguna novedad la afirmación de que el catolicismo de la Contrarreforma, anduvo siempre a remolque de la novedad de la Reforma. Algunos católicos consideran un gran avance el esclarecimiento religioso del Concilio de Trento, pero siempre bajo el influjo evangélico reformado. La Compañía de Jesús aprendió de las posibilidades profundas y sucesivas de un Renacimiento y una Reforma. La Contrarreforma española tiene en la Orden Carmelita una vuelta a la disciplina monástica, pero
tiene más fuerza la vuelta a una fe evangélica y reformada. Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz no buscan la religiosidad católica, litúrgica y teatral, sino íntima, mística, en espíritu y verdad. Para Ignacio de Loyola la mística no era contemplativa, sino que el fin de la vida era la unión volitiva con Dios. La voluntad adquiere un poder religioso que templa el carácter, aumenta el dominio de sí mismo, y el " hombre obediente " supera las pasiones del alma. La
compañía de Jesús copia a diferente escala y con algunos matices, el concepto de la vida activa, moderna, que nace en los reformadores evangélicos. Para Calvino la oración era trabajo y el trabajo oración. La gran comisión evangélica adquiere en Pedro Canisio, por ejemplo, un sentido de laboriosidad "opus animarum " que no le dejaba tiempo para otras ocupaciones litúrgicas y laborales.
El " examen de conciencia " en los " Ejercicios " de Ignacio de Loyola y el descubrimiento de los hombres piadosos de la época, sin duda es copia de la " conciencia " calvinista. " El ser culpable- dice Heidegger - no resulta de una acción culpable, sino al revés; ésta llega a ser posible sobre el fundamento de un ser-culpable original ". Es pues la voz de la conciencia que nos culpabiliza en silencio y no puede haber buena conciencia, ya
que no sería más que un enmascaramiento de esa acusación. Así pues todo examen de conciencia para un católico contabiliza el número de pecados para luego confesarlos y ser perdonado, como ejercicio religioso y no como respuesta a la santidad.
Aranguren filosofa, sobre el mal talante, o la " teología del no " ignorando intencionadamente que protestar significaba afirmar, declarar algo positivo, creador, verdadero. Pero tiene que reconocer que: " El resultado de este doble proceso de CONTRA reforma y contra REFORMA es que aún salvados, por supuesto, la ortodoxia, porque las puertas del infierno no pueden prevalecer contra la Iglesia, se estrechan las perspectivas teológicas y se empobrece la verdad cristiana en
cuanto vivida. A causa de esta insoslayable vinculación de la ortodoxia contrarreformadora a la herejía correspondiente, se reproduce durante épocas enteras el oscurecimiento de verdades absolutas, el paso temporal a segundo plano de jirones de realidad, el descuido de lo que queda ENTRE las dos partes.
En el caso que a nosotros nos ocupa ahora, el de la Contrarreforma, los ejemplos que podrían traerse son varios. El de la Biblia es quizá el más visible. Por la reacción contra el unilateral biblicismo de los protestantes, el católico se ha visto privado en la práctica hasta hace pocos años, de la directa y frecuente lectura de la Palabra de Dios. Análogamente por reacción contra el principio protestante del sacerdocio general de los fieles, el laico católico ha carecido, durante
siglos, de la participación activa del culto divino. Pero si el influjo que el protestantismo tuvo en la Contrarreforma imprimió un carácter católico de " descuido " por una parte y confrontación por otra, la actualidad protestante sigue incidiendo la forma católica de la hora actual. Aranguren dice que es recíproco este influjo empezando por la recepción de la escolástica post-tridentina, en la teología protestante de los místicos alemanes del siglo XVIII, de Leizniz, del pietismo, del
romanticismo, del movimiento de Oxfort y hastala teología de Emil Brunner y la Dogmática de Barth.
No deja de sorprender Aranguren, desde su defendida ortodoxia cuando alerta citando a Kierkigaard, sobre el reduccionismo a que está llevando el " clasicismo católico " convirtiendo el catolicismo en " cultura ". El filósofo ovetense Gustavo Bueno, materialista y ateista, también se declara culturalmente católico. La forma se ha sustituido por el contenido y frente al talante protestante de un " Dios sin la Iglesia " hayan hecho, como decía Unamuno de
los " católicos sin fe ", que tienen una " Iglesia sin Dios ".
Matizamos también la culpabilización hecha al protestantismo de que se le haya privado al católico la lectura de la Biblia, como reacción al biblicismo protestante. Como disculpa es muy pobre, aunque resulte ingeniosa apologética, porque el católico ha tenido siempre miedo a la verdad desnuda de la Biblia.
Unamuno vino a representar una sacudida reformadora frente al catolicismo sin fe y sin Dios y el protestantismo sin Iglesia, dicotomizado, biblicista y estrecho -anti-católico-anti-universal-. La fuerza de teólogos como Ristchll y Harnach o de Kierkigaard o Lutero hicieron de Unamuno un enfervorizado reformador que veía en el catolicismo español fundamentalmente dejación, superstición y teatralidad. Por esta razón el Padre Iturrioz le dedica estas
duras palabras: " Hemos alimentado y aplaudido en España un auténtico protestante en toda la gravedad herética de la palabra y concretamente un modernista, quizá el único que en España ha aparecido en público; y resulta incomprensible que se proclame como máximo español a este hombre que traicionó la fe antigua católica de sus padres y prefirió guiarse a la luz de los luteranos para vivir siempre torturado e inquieto en tormento vital".
Donde no está de acuerdo Aranguren con el pensamiento de Unamuno es cuando este habla de la "desesperación católica" porque el católico es lo contrario del hombre desesperado, en la línea Lutero-Pascal-Kierkiggard-Unamuno. Solo puede notarse la "desesperación católica" en el hombre paganizado o descreído, que intenta encontrar una "salvación" en el esteticismo católico. Por lo demás Aranguren no descubre nada nuevo, al decir que la fe de Unamuno
nace de la desesperación, citando aquel párrafo de "Ensayos I": "Aquel terrible secreto, aquella voluntad oculta de Dios que se traduce en la predestinación, aquella idea que dictó a Lutero su "servum arbitrium" y da su trágico sentido al calvinismo, aquella duda en la propia salvación, no es en el fondo sino la incertidumbre que, aliada a la desesperación, forma la base de la fe."
Sin embargo Aranguren está en la línea del historiador Patrocinio Ríos en "El reformador Unamuno y los protestantes españoles" haciendo hincapié en la originalidad y fuerza sugestiva que la protestantización de España tuvo en Unamuno. Quería este un luteranismo españolizado de la Reforma española, indígena y propio, que ya habían preludiado los místicos españoles del siglo XVI. En este protestantismo español, Unamuno quería pregonar la ética del
trabajo, el valor religioso de la profesión civil, y sobre todo, hacer pública la "mentira de que España sea católica " o de que "una tierra por ser española tenga que ser forzosamente católica".
Sobre el protestantismo español actual, nacido bajo el nombre de la Segunda Reforma en España, Aranguren, como lo había hecho Menéndez y Pelayo, lo desprecia porque lo ignora. Según Aranguren esta Segunda Reforma en España es "un desmedrado intento de la madrileña calle de Beneficencia y su similares". Pero la realidad es que aquel intento fue válido y en sus momentos primeros aglutinó y diferenció el protestantismo español. La Iglesia Cristiana Española incorporó
capacidades intelectuales y espirituales, con un mar cado acento español y muy ajeno a lo extranjerizante. Serían otras circunstancias, como la fuerte oposición católica y otras luchas denominacionales las que malograrían en parte la semblanza de un protestantismo nativo. Nombres como Cabrera, Palomares, Carrasco, Matamoros, Trigo, Ruet, Orejón, Vallespinosa, Marín, Tornos y un largo etcétera, consiguieron bases sólidas en "Declaraciones
de Fe" para una Reforma española autóctona. Dice Daniel Vidal en su libro "Nosotros los protestantes españoles" que en cierto modo el protestantismo español es un llamamiento continuo a todas las iglesias minoritarias, a considerar su propia condición y su propia fidelidad, al tiempo que es una justificación clara de la propia razón de ser de las iglesias minoritarias de la Reforma. A su vez dice Vidal, que el protestantismo español es una protesta clara contra el poder
religioso, prácticamente absoluto de la Iglesia erigida en señora de la vida y de la muerte (léase salvación o condenación) con olvido del Señor de la Iglesia.
No debemos pues minorar el intento. Otras serían las circunstancias que ahogarían esta Reforma autóctona, unamuniana, que proyectada por la Iglesia Española Reformada, caería en un variado mosaico de denominaciones. Quizás la falta de conciencia profética clara en los protestantes extranjeros, pesó negativamente, cayendo en las garras de un denominacionalismo aterrador. Pero esto sería otro estudio.
El protestantismo y la Moral.
Con este título Aranguren nos acerca al obrar de la fe y a la moral o la ética del acto humano. A grandes rasgos, la teología occamista que plantea minuciosamente tanto la justificación, como el libre albedrío y la gracia, será contestada por Lutero como reacción diametralmente opuesta. Estas tesis de Occan aumentaban la capacidad "moral" humana, de manera tal, que el hombre con sus solas fuerzas naturales podía obrar ética y moralmente siendo merecedor de la gracia, que evita
el pecado, cumple los mandamientos y ama a Dios sobre todas las cosas. Lutero que había leído los comentarios de Gabriel Biel sobre la voluntad humana provista de libre albedrío, tendrá que ser radical y hasta brusco y su forma de presentarlo según dice Aranguren- haga parecer a un Dios ejerciendo su imputación del pecado, como desde un trono tremendo, justiciero, irracional y arbitrario. Y es que Lutero veía en los méritos del hombre, la manera mas sutil para rebajar la Obra de Cristo.
Según Biel "al hombre le es dado, si se lo propone, ser justo, obrar rectamente; o sea, hacer el bien, evitar el pecado, cumplir los mandamientos y prepararse para recibir la gracia". Pero si esto es pelagianismo claro, Biel usa otra terminología para salvarlo y quitarse de en medio la "acceptatio". "De la misma manera que todo bien es tal, por ser querido por Dios y no al revés, así también el mérito solo es mérito en tanto que aceptado". Esta
sentencia tomada de Escoto pretende explicar que ser acepto de Dios es sinónimo de serle grato o querido, y consiste pura y simplemente en aquella incondicionada "voluntad divina" por la cual decide beatificar a este o al otro. ¿Qué concepto tenía Biel de mérito, remisión de pecados, justificación y gracia?. Los teólogos voluntaristas admiten que no es necesaria la penetración intima de la gracia en el alma y la consiguiente sinergia, y que además Dios puede justificar sin "la
infusión de la gracia", declarando por tanto innecesaria la conversión.
Lutero reacciona con la doctrina del "servo arbitrio" afirmando que el hombre es totalmente pecador y que si Dios no le imputa sus pecados y le acepta, no puede salvarse. Es en este aspecto que Aranguren deja una frase positiva al " Lutero católico" indicando que salta a la vista el periodo de desolación y noche oscura del catolicismo, frente a la profundidad religiosa inmensamente mayor de Lutero. "Como he escrito en otro lugar - dice Aranguren - lo católico y lo
existencial podrían haberse dado fundidos en él, como tal vez nunca, en toda la historia de la Iglesia desde San Agustín"
FUENTES PRINCIPALES.
Juan Calvino. Profeta contemporáneo-- Varios Autores
Juan Calvino. Su vida y su obra. - C.H. Irwin
Institución de la Religión Cristiana- J. Calvino
Catolicismo y protestantismo como formas de existencia. José Luis L. Aranguren. Revista de Occidente. Madrid 1963
Protestantismo y la Moral. José Luis Aranguren. Sapientia. Ciencias del espíritu 1954
Moral y sociedad. José Luis L. Aranguren. Cuadernos para el dialogo. Madrid 1966
La juventud europea y otros ensayos. José Luis L. Aranguren. Seis Barral. Barcelona 1965
Catolicismo día tras día. José Luis. L. Aranguren. Editorial Noguer. Barcelona 1955
Estudio demográfico de los evangélicos en Asturias.
Por Deninis A. Swick
Este artículo puede tener algunas inexactitudes, pero no deja de ser un trabajo importante de Dennis, que aunque hecho desde la distancia refleja la situación de los evangélicos en el Principado de Asturias. Cualquier sugerencia es bien recibida, si sirve para actualizar estos datos.
OVIEDO
Oviedo es la capital política y administrativa del Principado, ciudad de servicios y centro cultural. De su pasado como corte de la monarquía asturiana restan el conjunto prerrománico del Naranco, Santa María y San Miguel de Liño del periodo ramirense, y la iglesia de San Julian de los Prados levantada por Alfonso II. Su catedral comenzó a construirse en el siglo XIII con la sala capitular, y continuó creciendo hasta el siglo XVI en que se remataron el pórtico y la torre. En el siglo XVII
se abrió su girola y en los siglos barrocos se fueron levantando las capillas que le rodean (del Obispo Vigil, de Santa Bárbara, del Rey Casto...)
Las otras dos ciudades mas importantes del Principado son Gijón, auténtica capital de la costa asturiana, y Avilés, situadas en los extremos del cabo Peñas, el vértice septentrional de Asturias. Estas tres urbes se comunican entre si mediante la autopista conocida popularmente como la "Y".
RUTA DE LA PLATA.
El primer proyecto de organización de las comunicaciones llevado a cabo en España tuvo lugar bajo la dominación romana. Se estableció una amplísima red de vía y calzadas que unían las regiones y ciudades mas importantes, facilitando los intercámbios de todo tipo y por supuesto, el tránsito de las legiones. Durante siglos una ambiciosa labor constructora plagó la geografía española de calzadas y puentes que fueron la base de la red viaria.
De entre ellas, la que unía Mérida (Emérita Augusta) con Astorga (Asturica) con las extensiones de Sevilla por el Sur y a Gijón por el Norte, adquirió especial importancia. Esta vía se conoce, aún en nuestros días, como la Ruta de la Plata. Este nombre procede, quizá por derivación, del que recibía la calzada que procedente de Zaragoza, vía Salamanca, llegaba hasta Mérida, o quizá por la popularización del nombre romano de la ruta que unía esta ciudad extremeña con la capital de
la maragatería (Via Lata) en latín, via ancha.
Si la posterior estructura radial de la red viaria española, con el punto de origen y destino en Madrid restó importancia a otras vías, esto no impidió que la Ruta de la Plata constituyese la base de una serie de intercambios comerciales y culturales entre Andalucía occidental, Extremadura, Castilla-León y el Principado de Asturias, sin interrupción hasta este siglo.
Una preocupación de los asturianos por muchos siglos fue, sin duda, la de establecer un adecuado sistema de comunicaciones con la Meseta, salvando el impresionante bastión montañoso que separa al Sur del resto de la Peninsula. Personajes de la talla del ilustre polígrafo gijonés Gaspar M. de Jovellanos apostaron por el progreso de una región olvidada tras una muralla montañosa, que guardaba todo lo que Asturias podía ofrecer.
Así que al cominenzo de la época contemporánea se isistía en la idea de la mejora de las comunicaciones asturianas. Se proyectó la construcción de una carretera que, salvando los pasos montañosos, se comunicara con la meseta. Descartadas otras alternativas (los puertos de Tarna, Ventaniella, Somiedo o leitariegos) se eligió el de Pajares. La obra se inició en 1782 y, salvando las enormes dificultyades técnicas que supuso su trazado, se terminó en 1794.
Asturias se abría a la Meseta; no solamente a la zona central que la comunica con Madrid, sino también con las comarcas occidentales de la provincia leonesa, con Zamora, Salamanca, Extremadura y Anadalucía. Gijón y Sevilla se constituían en cabeceras de la Ruta de la Plata. Como se ambicionaba en al siglo XVI, el puerto asturiano se había transformado en punto de embarque y llegada por mar de viejeros y mercancias.
HISTORIA EVANGÉLICA.
Existen por lo menos dos libros históricos sobre la obra evangélica en Asturias. (1) El primer libro se titula "ORBAYU: LAS PRIMERAS CONGREGACIONES EVANGELICAS EN ASTURIAS (1.869-1936) por Manuel de León. El segundo libro se titula "RECUERDOS DE LA OBRA DE GIJÓN" por Daniel Garcia 1.979. La Iglesia Evangélica mas antigua es la Asamblea de Hermanos en Gijón (2)
IGLESIAS EVANGELICAS DE ASTURIAS.
Total de Iglesias Evangélicas= 39
FILADELFIA= 18 (Pepín Salazar en "Asturias Evangélica" 3-98, dice hay 24 templos)
ASAMBLEA DE HERMANOS = 3
INDEPENDIENTES = 4
REMAR = 3
ASAMBLEAS DE DIOS DE ESPAÑA = 2
C.I.M.E =2
U.E.B.E =2
BAUTISTA BIBLICA =1
BAUTISTA INDEPENDIENTE = 1
IGLESIAS DE CRISTO =1
PENTECOSTAL 1
RETO=1
NOTAS DEL EDITOR
(1)Existen además de los libros citados, dos manuscritos de Teodoro Rodriguez "Protestantismo en Besullo"(Cartagena 1981) y "Besullo en la mente de Nardín" (Murcia 1981), y la tesina que Miguel Rionda presentó en la Universidad de Oviedo sobre "Protestantes en Asturias". También podemos considerar como una buena aportación al conocimiento de la obra evangélica en Asturias las aportaciones del asturiano afincado en Miami, Domingo Fernández
en su libro "En la escuela de Dios". Así mismo exiten otros números de ORBAYU publicado por Manuel de León que intentan reflejar todo lo investigado hasta ahora de los evangélicos asturianos. Para mas bibliografía Manuel de León ha presentado en los "Encuentros de historiadores Cántabros" del 12-6-98 un informe de 10 páginas titulado "Notas para una bibliografía de los evangélicos asturianos" en los que se aporta una buena parte del material bibliografico sobre
el tema.
(2) La Iglesia mas antigua en Asturias es la de Besullo, constituida como tal con su pastor y maestro de escuela. Poco tiempo después se constituiría la de Gijón, que también tuvo escuela.Los protestantes de Besullo son los que mas obreros han dado a la causa evangélica.
Estadistica
Según el Instituto Nacional de Estadística en 1996 el Principado de Asturias tenía 1.088.382 habitantes. En 1.991 había 1.093.937 lo cual significa un descenso de 5.595 personas. De estos 1.088.342 habitantes 523.213 son varones y 565.129 son mujeres.
En 1.995 hubo 4731 matrimonios, 6599 nacimientos y 11.974 defunciones, lo cual representa un decrecimiento de -5.557 personas mas. Además en 1.955 hubo 16.841 emigrantes y 15.801 inmigrantes, o sea un saldo negativo de -1.040. De los que emigraron, 193 eran extranjeros. El total de extranjeros residentes en el Principado de Asturias en 1.955 fue de 6.562. El total de municipios en Asturias es de 78 y hay 39 Iglesias Evangélicas en toda la Provincia.
ALGUNOS PUNTOS DE TESTIMINIO EVANGÉLICO EN ASTURIAS.
GIJON
REMAR
De la Argandona, 21
FILADELFIA
Badajoz s/,
ASAMBLEAS DE DIOS. Balmes, 4
FILADELFIA
Cabrilleros,9
A. DE HERMANOS
D.Prendes Pando,22
U.E.B.E
G.Gracia Laviana,28
A. DE HERMANOS
Nuñez de Balboa, 3
PENTECOSTAL
Los Pedregales, 11
OVIEDO
REMAR
Almacenes Industriales, 6
FILADELFIA
Bº. Cerdeño
RETO
Berdez. de Castro,114
INDEPENDIENTE
Canóniga, 4
INDEPENDIENTE
Avda. del Mar, 9
INDEPENDIENTE
Misión E. Cristo Viene. Apartado 801
C.I.M.E
Martinez Marina,9
I.B.B.Independiente.
M. Vigil, 38 Bajo Izd.
BAUTISTA Independiente. Tenderina,44
U.E.B.E
Velazquez, 11
AVILES
INDEPENDIENTE
Dr. Jimenez Díaz, 13
FILADELFIA
Libertad, 8
FILADELFIA
Bº de la Luz
FILADELFIA
Bº Piedras Blancas
A. DE HERMANOS
Padre Arintero, 13
MIERES
ASAMBLEAS DE DIOS. c/ Sama, 67
FILADELFIA
Monte Llosorio, Dcha
FIGAREDO-Mieres
C.I.M.E
Las Vegas, 8
LANGREO
IGLESIA DE CRISTO
Rafael Belderrain, 2
REMAR
F. Echavarria,4. Sama
FILADELFIA
Estación, S/n
SIERO
Granda,
FILADELFIA
Bº la Sierra
FILADELFIA
Pola de Siero
Ablaña
FILADELFIA
El Entrego
FILADELFIA
Lugones
FILADELFIA
Navia
FILADELFIA
San Juan de la Arena
FILADELFIA
Las Segadas
FILADELFIA
Vegadeo
FILADELFIA
Llanes. A. DE DIOS
INAUGURADA OFICIALMENTE EL LOCAL DE CULTOS DE LA IGLESIA EVANGELICA EN
MIERES

La Iglesia Evangélica de Mieres de las Asambleas de Dios de España, inauguró su nueva capilla situada en la Avda. de Sama, 67, el sábado 2 de Enero de 1.999 con dos actos de temática distinta, pero distendidos y amenos. El uno fue el concierto de música evangélica en la Casa de la Cultura de Mieres, en el que el grupo PAUTU tuvo el peso del acto, con canciones de alto nivel interpretativo y espiritual. Así mismo, otras participaciones e interpretaciones como la de "Noche de
Paz" al piano, o la del bello espiritual de una hermana invitada de Gran Bretaña, elevaron la velada a una categoría de alta valoración estética y emocional para la numerosa asistencia.
Después del Concierto nos desplazamos a la calle Sama 67 en el que está el local de cultos, cuya fachada presentamos mas abajo. Se encomendó el local a la gloria de Dios con varias oraciones y se procedió a tomar un aperitivo que la iglesia había preparado con cariño y esfuerzo.
El domingo día 3 de Enero a las 12 horas, se celebraron reuniones especiales, en las cuales intervinieron las visitas de Gran Bretaña y compartieron la Palabra de Dios con los numerosos asistentes. A las 18 horas se celebró el Culto de Comunión, habiendo celebrado al mediodía una Comida Fraternal en el restaurante La Pista.
APUNTES TRASCENDENTES
Por
Jorge Alberto Montejo.
Educador.
EL PROCESO EDUCATIVO DE LA DOCTRINA (1)
No es frecuente en los tratados y escritos teológicos ver referencias claras sobre planteamientos de investigación de marcada influencia educativa en la interpretación doctrinal y ello bien pudiera ser debido a que en ésta se enmascaran muchos esquemas infantilizadores, sugerentes, a la vez, de planteamientos rígidos y monolíticos sobre la doctrina.
Estas anotaciones que aquí reseño pueden tener su aplicación a todo tipo de concepción doctrinal y no solamente teológica.
Si los planteamientos doctrinales no gozan de muy buena fama ello es debido a un deslindamiento del proceso educativo poco explícito o clarificador. Cuando al planteamiento doctrinal se le desvincula de todo proceso educativo se convierte en presión ideológica, totalitarista, en mera instrucción despersonalizadora, como Fermoso describe atínadamente. Es en este sentido que lo doctrinal se convierte en algo peyorativo y manipulador. Lo contrario de lo que debe ser el correcto enfoque
doctrinal desde la perspectiva del libre albedrío y madurez de pensamiento. Pero de esto hablaremos mas adelante.
Ahora interesa desentrañar los conceptos erróneos, los planteamientos equivocados que hacen que el fenómeno doctrinal sea, en ocasiones, despersonalizante y alienatorio, y para hacer esto se precisa analizar a la luz del proceso educativo algunas cuestiones de enjundia.
En primer lugar, conviene delimitar con precisión la diferencia entre proceso educativo en el planteamiento doctrinal, de la simple instrucción doctrinal, como lo apuntan los profesores Medina Rubio, Rodríguez Neira y García Aretio, en su tratado sobre Teoría de la Educación. K. Mannheim hablaba, al hilo de las diferencias claras entre educación y simple instrucción, de que la enseñanza descansa sobre determinadas técnicas al servicio del instructor o maestro
que presupone un interés en el proceso aprendizaje por parte del alumno y la necesaria identificación mental entre maestro y alumno, entre educador y educando, respectivamente. Se precisa, no obstante, efectuar una clarificación y es que no toda enseñanza, aun siendo eficaz, es educativa. Ya decía con anterioridad que la educación confiere libre albedrío y nunca imposición, lo cual sería manipulación ideológica. El verdadero planteamiento educativo conduce a la madurez de pensamiento, el adoctrinamiento,
como bien señala Fermoso, al infantilismo y dependencia servil.
En segundo lugar, es menester que aquellos que nos dedicamos a la Educación tengamos muy claro algunas premisas fundamentales:
1 . -La educación (seglar y religiosa) conlleva la clara aceptación de unos principios o valores éticos determinantes en nuestro enfoque para educar y transmitir enseñanza. Como Kant decía, la educación tiene por finalidad el desarrollo en el hombre de toda la perfección que su naturaleza lleva consigo. Esto se consigue, obviamente, desde la base de unos valores.
2. -En nuestro sentir de educadores está, como apuntaba Lemus, la formación de seres libres y creativos, consecuentes y responsables de sí mismos, capaces de su propia determinación.
3. -Encaminar el proceso educativo por cauces conducentes a que aquellos que se vean influenciados por este proceso alcancen la autorrealización, la plenitud de todas las potencialidades que el Creador nos otorgó tan generosa y amorosamente.
En el concepto educacional afrontamos la delicada cuestión de carácter ético que no es otra que plantearnos hasta que punto el asentamiento doctrinal es simple banalidad ideológica o profunda perfección de transmisión de valores morales de sana intencionalidad que busca, tan sólo, el beneficio del educando. Esta disyuntiva se plantea con mayor transcendencia en la enseñanza religiosa que abordaré en otro capítulo.
Con todo, siempre existe el riesgo de transmisión ideológica, lo cual no sería en absoluto censurable si no fuera porque el mecanismo de transmisión es, con frecuencia, alienante, impositivo y carente de percepción ética.
Ante la mediatización doctrinal cabe reivindicar los valores intrínsecos de la enseñanza. Cuando se transmite una enseñanza ideológica y aun contando con los valores morales intrínsecos que ésta pudiera tener, los móviles del transmisor de esa enseñanza, es decir, del educador, debe tender a que esa transmisión sea potenciadora de las facultades del que recibe la enseñanza, esto es, del educando. De lo contrario esa transmisión se convierte en simple instrucción alienante, que lejos
de producir beneficios en el que la recibe le acarreara perjuicios considerables en lo que respecta a la perpetuación de su inmadurez y en la percepción de un sentimiento de indefensión ideológica, que quizás encuentre refugio en la radicalidad de pensamiento, en el fundamentalismo mas exacerbado de ideas.
Cuando abogamos por una concepción distinta de la enseñanza tradicional, amparada ésta en el pesado lastre de la ignorancia y el desconocimiento, estaremos en la proyección de crear seres humanos libres y maduros en los que la percepción de valores que confiere la educación contribuirá a su transformación paulatina de la que la sociedad en general será la gran beneficiada.
BIBLIOGRAFÍA:
Medina Rubio, R.; Rodriguez Neira, T , González Aretio L. (1 .993). Teoría de la Educación. Madrid.
Fermoso, p, (1 ,982 ). Teoría de la Educación. Barcelona. Mannheim,K. (1 .966 ).
"YA LLEGÓ LA HORA"
(Notas del viaje a Cuba del 5 al 15 de Enero,
por el pastor RUBÉN FERNÁNDEZ)
Esa era la frase que oímos en varias ocasiones referida a la apertura y oportunidad para la evangelización y el avivamiento en Cuba. Las iglesias evangélicas de distintas denominaciones están preparando un ambicioso programa que se desarrollará en distintas ciudades a lo largo de la Isla usando estadios y teatros en los meses de Mayo y Junio próximos, llamado CELEBRACION EVANGELICA CUBANA. Será la primera vez que algo así se puede hacer desde la Revolución castrista. Desde hace 10 años
se han podido tener "casas-culto" y ahora entienden los creyentes cubanos que este es otro paso más y definitivo. De hecho, alguna iglesia en La Habana ya ha salido a la calle cantando himnos y distribuyendo folletos. Las iglesias evangélicas de Cuba necesitan levantar la astronómica cantidad de $2.000.000 para los gastos que esta Celebración costará en toda la Isla de Cuba. En uno de sus folletos informativos dicen: "Esta es una fiesta de los evangélicos cubanos al final del siglo XXI ¿Quien
no ha orado por esta por años?"
Mado y yo hemos predicado y visitado iglesias en Aguada de Moya, Caimito, Aguacate, Aldabó, Cotorro, Habana, Mendoza y Güane de distintas denominaciones pero la característica común invariablemente es que cada una necesita ampliar el lugar, los locales están desbordados. El avivamiento continua y está a punto de causar una gran explosión. La adoración y la alabanza efusiva, ferviente, sincera es muy notoria y llena el corazón de la presencia del Espíritu Santo. Hay en Cuba como 1.500
pastores. Una iglesia pentecostal que visitamos de la calle Calzada de Infanta en La Habana, reunía cerca de 3.000 personas.
Tampoco esta vez tuvimos problemas en pasar la aduana con los medicamentos, literatura, ropa y los artículos higiénicos, de uso personal y demás cosas que nuestra iglesia reunió. En cada iglesia donde hemos estado dejando algo de la ayuda humanitaria y ofrendas. Así dos de ellas podrán ampliar y otra adquirir un terreno para edificar. Hemos entregado ofrendas también a dieciocho pastores y sus familias, y a otras siete familias en particular. A la presidenta de un grupo de Mujeres-Aglow en
la Habana entregamos el donativo que Mujeres-Aglow Asturias nos encargó. Intentaré explicar la necesidad del país con algunas frías cifras.
La siguiente información relativa a los salarios y el coste de la vida nos ha sido dada directamente como cifras promedio, teniendo en cuenta que 1 dólar USA equivale a 21 pesos cubanos. Un médico especialista gana mensualmente 400 pesos, equivalente a $20. Un médico normal y una enfermera ganan 300 pesos 1 $14. Un maestro 250 pesos 1 $12. Un ingeniero 300-350 pesos %15-17,. Empleado de oficina 160-200 pesos 1 $5-10. Un obrero sin cualificar 150 pesos 1 $7. Un dependiente de comercio,
limpiador de escuelas, de hospitales, barrendero 110 pesos 1 $5. Estos salarios se han de contrastar con el hecho de que la "LIBRETA DE BODEGA" (Cartilla de racionamiento) sólo proporciona lo suficiente para comer 10 días al mes, En el mercado negro, según nos informaron, los precios son así: 1 libra (112 Kg.) de arroz vale 4 pesos. La libra de frijoles vale 15 pesos. Una libra de plátano 1 peso. Un litro de leche vale 5 pesos. Un huevo vale 1.20 pesos. Una libra de azúcar 3 pesos. Una pastilla de
jabón vale 25 pesos.
A la pregunta inevitable de cómo se puede sobrevivir en Cuba nos dicen que de tres maneras. Una, sustrayendo las cosas al Estado, según el lugar de trabajo, para uso propio y como elemento de cambio. Otra, tener familiares en el extranjero que envíen $USA. Y una tercera es trabajando o teniendo contacto con el ámbito turístico que proporciona también $USA.
Por todo lo que hemos visto y la información obtenida se deduce que la situación social, médica, política y diaria no ha mejorado nada. El sector turismo es una ayuda. En lo único que se ven grandes avances es en la libertad religiosa y en la positiva actitud de las autoridades en este aspecto. Hemos podido constatar como las iglesias evangélicas están expectantes, percibiendo que algo grande va a tener lugar en la Isla para la extensión del Evangelio de Jesucristo y la gloria de Dios. Yo
me pregunto si como iglesia no podríamos ayudar económicamente al sostenimiento de algunos de estos pastores, fieles y luchadores en la obra del Señor. A mí me gustaría ser parte directa de lo que Dios está haciendo. ¡Qué extraordinario gozo ver a todo tipo de personas acudir con sencillez a los pies de Cristo, única fuente donde hallan gozo y paz! A pesar de tantos y tan graves problemas de la vida en Cuba, ya llegó la hora del avivamiento espiritual. En Jesucristo encuentran la respuesta.

LA IGLESIA ANGLICANA RECURRE AL 'CHE-SUCRISTO' PARA ATRAER A LOS FIELES
MADRID. 8 enero 1999 (el país/gbp).
La imagen del Che Guevara está siendo utilizada para promocionar las actividades de Semana Santa de la Iglesia anglicana. Treinta años después de su asesinato a manos de soldados bolivianos, la imagen del legendario guerrillero argentino es un póster con el que un grupo de la iglesia anglicana está promocionando la asistencia a los oficios de las próximas pascuas. Como en sus tiempos más aguerridos, el fantasma del Che está causando una verdadera tormenta que tiene a obispos,
sacerdotes, monaguillos, filósofos e izquierdistas calvos o canosos en un dilema: ¿Puede utilizarse la imagen de un marxista ateo como anzuelo para promover un movimiento social hacia la Iglesia? El paralelismo entre Jesucristo y el Che, con la audaz idea promovida por la firma Churches Advertising Network, que representa un buen porcentaje del cristianismo en el Reino Unido, consiguió su primera victoria: la publicidad y el debate. Ayer, tras la aparición del cartel rojinegro cuyo
mensaje es claro (bajo el rostro del Che la leyenda de Humilde. Dulce. Tal como es. A la Iglesia el 4 de Abril. El reverendo Peter Owen-Jones reaccionó a las críticas al afirmar: "Lo que estamos tratando de hacer no es decir que Jesucristo fue un comunista. Estamos explotando la idea de una revolución, no la imagen del Che Guevara". La Iglesia católica se distanció de la polémica. Kieran Conry, de la oficina de prensa católica, aludió a un problema: "El cartel da la idea de que el
4 de abril, día de la Pascua, va a ser para muchos el cumpleaños del Che".
GABIPRESS
Levanto mis ojos a los montes.
Por Rafael Angel Marañón
Hay infinidad de inconvenientes en nuestras vida ante los que no sabemos sinceramente que hacer, y nos quedamos perplejos y asustados ante tales dificultades. Entonces clamamos como David cuando angustiado y perplejo se preguntaba «Levanto mis ojos a los montes ¿de Donde me vendrá el auxilio?. El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra. (Salmo 121:1).
Así hoy nosotros, sumergidos en la vorágine de un mundo hostil en el que enfrentando enfermedades, incomprensiones y desgracias de todo tipo, clamamos como David: ¿de donde me vendrá el auxilio? Sin pensar más que en nuestra dificultad inmediata, olvidamos que Jesús dijo:Venid a mí los que estáis quebrantados y cargados y yo os aliviaré.Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mateo
11:28-29).
Es cierto que las dificultades y malos trances, por los que casi diariamente pasamos, si tenemos en algo el cumplimiento de una vida cristiana de verdad, nos hacen fijarnos en estas dificultades, como Pedro cuando miró las aguas agitadas y apartó su vista del Señor. En la vida real, lo que nos sucede es que no pedimos al Señor bienes espirituales, sino los materiales, y claro está, no recibimos lo que del mundo deseamos.
No obstante Jesús insiste «Venid a mí » Esta invitación es real y sus resultados son igualmente tangibles para el que cree. Efectivamente tal vez el problema no haya desaparecido como por ensalmo. Solo que puestos los ojos en Jesús, los aconteceres de nuestras vidas cobran un nuevo significado, y la paz que Cristo nos ofrece se torna en realidad palpitante y sentida. Mirad a mí y sed salvos todos los términos de la tierra. Porque yo soy Dios, y no hay más.(Isaías
45:22)
Él hizo la voluntad de su Padre sobre toda otra consideración, y nos invita a que le imitemos en esa actitud, conducta y valores espirituales. No se trata de disolver los problemas que nos aquejan, como un azucarillo en agua hirviente. Tampoco de adoptar actitudes antinaturales y contra la propia personalidad. Se trata de una nueva manera de vivir que hasta ahora y por la causa que sea, no hemos sido capaces de adoptar tal como Él nos señaló, y sin parar mientes en las consecuencias.
Solo hemos de hacer lo que nos corresponde como discipulos, y dejar que Él actúe sin impedimentos en nosotros. Entonces y solo entonces, podremos decir y sentir que somos verdaderamente discípulos de Cristo. O en otra palabra mas sencilla pero ya desvirtuada por el mal uso de ella: «cristianos». Decir que se es cristiano, y a la vez manifestar que la vida del tal sigue siendo la misma que anteriormente llevaba, es una falacia.
El discípulo de Cristo no es despojado de su personalidad, pero su carácter, su vida y sus sentimientos ya han sido modulados y reformados por el Espíritu Santo, y siendo el mismo sujeto, ya no es la misma persona. Ha sido realmente transformado.
Muchos creen que ser cristiano significa aceptar con reparos múltiples unas ciertas doctrinas, reformarse en lo posible (lo cual es bueno pero insuficiente), y anotarse y participar como miembro de una iglesia. Pero en la vida práctica hay que revelar fehacientemente la condición de cristianos, y no solamente en la apariencia exterior.
Me pregunto que pasaría si todos los miembros de las iglesias, se propusieran hacer práctica hasta el fin su vocación cristiana. Si no les importaran las consecuencias de esta decisión, y dedicaran todos sus esfuerzos a seguir sin reservas a Jesús. En toda ocasión.
En su relación con sus amigos...o enemigos, en su andar en medio del mundo, renunciando de verdad a todas las falsas pero atractivas tentaciones de este. Es ser un ungido; un cristo en la tierra.
Seguir a Jesús, ir solo a Él en toda ocasión o tiempo o circunstancia. Recibir de Él todo cuanto deseemos que nos proporcione, y que no sería otra cosa que los ingentes bienes espirituales de los que Él está repleto, y tan deseoso de otorgarnos.
Pero el camino es angosto. Hasta la puerta es difícil de hallar. Lo que muchos identifican como la «puerta» no es exactamente lo que necesitamos. Eso es religión. La puerta es Cristo y solo Cristo; y estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida y muy pocos son los que la hallan. (Mateo 7:14).
Rafael Angel Marañón
es escritor evangélico
NO DESEO NADA DE ORIGINAL
(2º Timoteo 4:1-4)
Por Daniel Abad
"Sin profecía el pueblo se desenfrena, mas él que guarda la ley es bienaventurado" (Prov. 29: 18) (2.ªTim. 4: 1-4)
Cuando era más joven, las palabras Teología, Doctrinas y Dogmas me repelían en cierto modo. Pensaba que el cristianismo era más fresco que todas estas teorías de siglos pasados. Veía un puro tecnicismo en el sentido de ellas y los predicadores me eran dignos de ser reformados. Lógicamente todo ello era fruto de la ignorante y natural tendencia adolescente a querer rehacer los moldes del universo. Con la edad, el tiempo y los golpes uno termina conociendo y profundizando, analizando y
concluyendo que lo mejor es actuar al amparo de la humildad y el sometimiento a la grandeza de Dios (Zac. 2: 13; Ex. 3:5).
La palabra REFORMA tiene dos definiciones en el mismo diccionario de nuestra lengua. Por un lado significa "cambio en vista de una mejora" en su sentido social, político, laboral, etc. ..; pero el mismo diccionario la define como una "vuelta a su primitiva observancia" al referirse a una reforma religiosa. Esto quiere decir que cuando pretendamos cambiar algo en nuestras actitudes y pensamientos cristianos, no debemos cometer el error de buscar originalidad con el fin de
convertir en mayor atractivo el mensaje del Evangelio. Todo cambio que podamos sostener en cuanto a nuestras ideologías deben producirse como una marcha atrás y nunca como una salida en adelante. Si decimos que Cristo es el Camino, no podemos retocarlo ni efectuar reformas al mismo como si de unas obras de carretera se tratara, ensanchando las zonas estrechas y eliminando curvas "peligrosas" para aumentar la comodidad de los conductores. Si creemos que algo no va bien, el enfoque no se hace mirando
hacía adelante, sino hacía atrás. Y atrás no significa el siglo XVI ni cualquier otro; sino que nuestra referencia se encuentra en el mismo origen del cristianismo, o sea la Palabra de Dios, lo cual se entiende que me refiero a la Biblia (Gálatas 1: 6-9). Entiendo perfectamente que los adelantos tecnológicos que hoy disponemos deben ser usados como herramientas para mejorar la comunicación del Evangelio, pero nunca cambiándolo. Reconozco que el glosario de palabras es versátil y el paso de los años lo
afecta, Pero, haciendo asequibles nuestras palabras a los oyentes de cada lugar y tiempo, el sentido de las mismas deben ser fidedignas o de lo contrario no deberían ser siquiera pronunciadas (1ª Tim, 1: 3),
Hace poco participé en una plenaria dónde se decía que había que hacer los cultos dominicales más atractivos para los jóvenes, Aproveché para responder que si los cultos no eran atractivos se debía quizás a los que lo dirigiesen, por no ser capaces de despertar interés en los presentes de la sala: pero si la falta de atractivo de un culto era debido al mensaje, el error no estaba en el culto sino en la persona afectada. Si buscas diversión, no es en una iglesia dónde la vas a
encontrar, más bien encontrarás una vida abnegada y dispuesta a obedecer y sufrir por Aquel que te promete lo que todavía no estas viendo (LUCAS 9: 23-26).
En una dedicatoria de un libro sobre doctrinas, alguien escribió lo siguiente a un amigo:
"El conocimiento del mundo es para ensanchar horizontes, pero el conocimiento de las cosas de Dios es para estrecharlos con la finalidad de enfocar al creyente Unica y exclusivamente en el interés del Reino de Dios y su Justicia". Aunque parece controvertido, la estrechez de la Puerta (Mat. 7: 13-14: Juan 10: 7) por la cual hemos de pasar, realmente es de una anchura extrema, mientras que las llanuras enormes del mundo, las cuales se extienden hasta perderse en el horizonte, son más
estrechos que el final de un embudo para rellenar envases pequeños.
Usemos de nuestro entendimiento y comprendamos que creer en Dios no es cuestión de modas, de actividades, de reuniones,... sino que es la revelación que recibimos paulatinamente de Dios y que nos es imposible renegar desde el momento en que la hemos recibido (pues lo contrario es para condenación según 1ª Tim. 5: 12: 2§ Pedro 2:20-21 Y 2ª Juan 8 y 9).
Cuando hayamos entendido, entonces dejaremos de esperar. Los cultos ya no serán aburridos, sino adecuados o no. El evangelizar ya no será una actividad sino una obra humanitaria. El devocional personal ya no será algo autoimpuesto (en el mejor de los casos), sino que nos parecerá agua fresca en un paladar sediento.
Por mi parte no quiero ideas originales en cuanto a las cosas del Señor. No quiero oír nuevas tendencias ni fórmulas novedosas. Todo lo que no se encuentra en la Biblia en cuanto a Dios me es indiferente. A aquellos que dicen que la Biblia no está completa, les reto a que me digan que le falta. A aquellos que dicen que la Palabra de Dios no está actualizada, les diré que están faltando al respeto al mismo Dios insinuando que se le ha escapado de las manos nuestra época. Y un largo etc. ..
Recuerdo de un pastor que dijo, no hace mucho, que ahora estaba aprendiendo el sentido del cristianismo y que todos los libros de teología que había leído no le servían actualmente. Me alegro por su espíritu insatisfecho consigo mismo, pero tengo que decir dos cosas: o los presuntos libros de teología que estudió eran verdaderamente inútiles y de bajo costo (Ef. 4. 14), o que ahora este pastor está menos indicado que nunca para realizar su ministerio. Si no hay teología, ni doctrinas,
ni dogmas: ¿que predicamos? Personalmente no me interesan las ideas personales de nadie acerca de Dios, y menos las mías propias. Solo me interesa la pureza de la Palabra de Dios, y esta es inamovible. Si alguien pretende cambiar algo, se ha equivocado de barco pues en el que navegamos todo esta perfectamente resuelto.
Quiero terminar con una frase de Charles Spurgeon cuando dice: "Para nosotros, las verdades del Evangelio son certidumbres absolutas para las cuales no anhelamos tolerancia sino que exigimos sumisión" (Charles Haddon Spurgeon: "Un Ministerio Ideal - Vol- 2" El Estandarte de la Verdad, 1964, p, 118).
Daniel Abad
Fe y Razón.
¿Sendas convergentes o divergentes?
Alfonso Ropero Berzosa
Escritor, y ensayista evangélico
Es difícil para un lector protestante colocarse delante de una encíclica papal, y más si ésta se dirige a todos menos a él: obispos, teólogos, párrocos, filósofos católicos, y hasta a agnósticos y descreídos. La mejor solución en estos casos es situarse objetivamente frente al texto haciendo abstracción del autor y evitando, en la medida de lo que posible, que las emociones y los prejuicios nos jueguen una mala pasada a la hora de leer, pues saber leer, como saber escuchar, es un
arte difícil. Ya nos lo advirtió Cristo una y otra vez.
Digamos desde un principio que la Fides et Ratio, Fe y razón, de Juan Pablo II nos parece una obra admirable por la concisión, sencillez y amplitud del tema tratado. En pocas páginas Juan Pablo II resume la bimilenaria tradición cristiana respecto a la relación entre la revelación cristiana y la filosofía, recuerda sus momentos históricos determinantes y ofrece una serie de sugerencias a explorar en el área del trabajo conjunto de la filosofía y la teología en orden a explorar,
entender y aplicar en profundidad la sabiduría de Dios en Cristo, tal como la tenemos en la Palabra infalible.
El Papa de Roma podía haber aprovechado la ocasión para censurar a la Reforma su unilateral toma de postura frente a la filosofía, pero no lo hace. Siempre en tono positivo, incluso con posibles lectores de otras religiones, creencias e increencias, Juan Pablo II parte de la convicción firme y segura que "la fe y razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad". El fundamento teológico, que la razón confirma, es que
Dios, verdad suprema que alienta en el corazón humano la búsqueda de la verdad, no puede contradecir el resultado de esa razón, cuando motivada y ejecutada con honestidad. Para demostrarlo ahí están esa enorme pléyade de filósofos que, gracias precisamente al estudio de la filosofía, han llegado a la fe en Cristo. "La unidad de la verdad es un postulado fundamental de la razón humana, expresado en el principio de no contradicción. La Revelación da la certeza de esta unidad, mostrando que el Dios
creador es también el Dios de la historia de la salvación. El mismo e idéntico Dios que fundamenta y garantiza el orden natural de las cosas, es el mismo que se revela como Padre de nuestro Señor Jesucristo". Como testimonia unánime la gran tradición cristiana, la luz de la razón y la luz de la fe proceden ambas de Dios, por tanto, no pueden contradecirse entre sí (Tomás de Aquino, Francis Bacon",). "La gran tradición del pensamiento cristiano es la unidad de la fe y la razón".
La referencia a ésla tradición no es un mero recuerdo del pasado, sino que más bien "constituye el reconocimiento de un patrimonio cultural de toda la humanidad. Es más, se podría decir que nosotros pertenecemos a la tradición y no podemos disponer de ella como queremos. Precisamente el tener las raíces en la tradición es lo que nos permite hoy poder expresar un pensamiento original, nuevo y proyectado hacia el futuro".
La filosofía "se configura como una de las tareas más nobles de la humanidad", y encuentra en la fe su más noble aliado, acuciándola con el misterio eterno de Dios y nosotros mismos, para que no se rinda ante el relativismo ni el nihilismo. La fe, podemos decir, mantiene despierta la filosofía, y viceversa. Lejos de ser enemigas, la fe "ofrece a la filosofía un estímulo para que pueda recuperar y desarrollar su plena dignidad", perdida a veces en bates internos respecto
a su relevancia y su papel en la sociedad moderna, desplazada, según muchos, por el conocimiento científico, "Sin el influjo estimulante de la Palabra de Dios, buena parte de la filosofía moderna y contemporánea no existiría."
No hay motivo de competitividad alguna entre la razón y la fe, una está dentro de laotra, y cada una tiene su propio espacio de realización. La fe agudiza la mirada interior abriendo la mente para que descubra la presencia operante de la Providencia". "A pesar de la dificultad, el creyente no se rinde. Apoyándose en Dios, se dirige, siempre y en todas partes, hacia lo que es bello, bueno y verdadero". Otra vez: " La fe mueve a la razón a salir de todo aislamiento y a
apostar de buen grado por lo que es bello, bueno y verdadero. Así, la fe se hace abogada convencida y convincente de la razón".
Por la Biblia sabemos que el punto central que desafía toda filosofía, es la muerte de Jesucristo en la cruz, escándalo y locura judíos y griegos respectivamente. La razón no puede alcanzar el misterio del amor que la Cruz representa, supera lo que la mente humana puede concebir. "La relación entre fe y filosofía encuentra en la predicación de Cristo crucificado y resucitado el escollo contra el cual puede naufragar, pero por encima del cual puede desembocar en el océano sin
límites de la verdad". En la cruz se evidencia la frontera, el muro que separa la fe de la razón, pero también se aclara el espacio, el salto en el cual ambas pueden encontrase.
Cada hombre es un filósofo por voluntad divina y el menosprecio de la razón no puede ir sino en detrimento de la fe. Personas que han perdido el gusto y el sentido de la búsqueda de Dios, pueden sentirse interpelados por la fe que les lleva a descubrirse pecadores y redimidos en Cristo. No la filosofía, sino la nihilidad, la no filosofía, es la muerte de la fe. "Si el teólogo rechazase la ayuda de la filosofía, correría el riesgo de hacer filosofía sin darse cuenta y de encerrarse
en estructuras de pensamiento poco adecuadas para la inteligencia de la fe". ¿A qué, sino a la falta de formación filosófica, podemos atribuir las diatribas contra la Trinidad y la inmortalidad del alma, como espúreo de la teología frente a la Biblia? La teología tiene necesidad de la aportación filosófica. No se puede hacer verdadera teología, teología que profundice en el contenido de la Palabra de Dios, en toda su radical y amplia dimensión universal, sin el auxilio de la filosofía. La ausencia
de un análisis metafísico no conseguirá ir más allá del análisis lingüístico de la Palabra de Dios como letra. Se hará "letralismo" más o menos rabínico, nunca teología cristiana. La filología sacra, con sus hebraísmos y literalismos griegos, a la que son tan adictos los estudiosos bíblicos, es un paso previo substituto de la teología verdaderamente bíblica. La exégesis y hermenéutica bíblica no es teología, sino instrumento de la misma, a su vez, no hay interpretación ni
exégesis correcta sin comprensión teológico-filosófica. Y todo lo que se diga en contra es mera gana de bronca y pataleo.
Durante siglos se ha alimentado la sospecha, en especial dentro del protestantismo, contra la filosofía como conocimiento autónomo, en sentido de rebeldía, y negador de la Revelación divina. Se olvida que "también la razón necesita ser sostenida en su búsqueda por un diálogo confiado una amistad sincera. El clima de sospecha y de desconfianza, que a veces rodea la investigación especulativa, olvida la enseñanza de los filósofos antiguos, quienes consideraban la amistad como uno de
los contextos más adecuados para el buen filosofar". Así lo entendieron los cristianos de los primeros siglos del cristianismo como Justino, Ireneo, Clemente de Alejandría y otros, tan ortodoxos en su fe, tan versados en la razón y tan correctos en su comportamiento.
Una vuelta al cristianismo primitivo pasa por la recuperación de la filosofía, como fue al principio. No se trata de una recuperación acrítica e ingenua - nunca lo fue- sino una búsqueda honrada, dejarse ofuscar por las diferencias. Nunca hay que permitir que el cristianismo se contamine de filosofía pagana, pero tampoco que se desvirtúe en una especie de minoría de edad, provinciana negadora de su espíritu universal en el espacio temporal de las culturas.
Por el bien de la fe evangélica es preciso recuperar la relación perdida entre la fe y la razón. La formación filosófica es imprescindible para aquellos que un día deberán ejercer funciones pastorales y misioneras. Es una pena que no haya más personas interesadas en la filosofía, debido quizá al temor supersticioso a lo que se considera la negación de Dios por naturaleza. Por sabiduría de Dios, dice la Biblia, gobiernan los reyes y piensan los filósofos. Cierto que el pecado ha
introducido una cuña entre la sabiduría humana y la divina. Razón de más para emprender con seriedad, honestidad y nuestra misión cultural que incluye el pensamiento y las ciencias del hombre. Para que se sepa, pensamiento filosófico es, a menudo, el único ámbito de entendimiento y de diálogo con quienes comparten nuestra fe. La filosofía, con su agudeza y perenne inquietud, incita a ir más allá. Es la indiferencia, el nihilismo que niega la capacidad de saber y de actuar correctamente, nuestro mortal
enemigo. Lo que nos mata no es el amor a la sabiduría, sino la falta del mismo. El que teme a Dios debe dar ejemplo de un conocimiento mejor, pues él ha comenzado por el principio.
¿MURIÓ JESÚS EN UNA CRUZ?
Por Dennis Swick
Medios de Comunicación Religiosa
L a respuesta de los Testigos de Jehová es no. La Sociedad Watctower enseña: "la palabra griega que se traduce "cruz" en muchas versiones modernas de la Biblia es stau-ros.En el griego clásico, esta palabra significa simplemente un madero, o palo. Posteriormente también se llegó a usar apara referirse a un madero de ejecución que tenía un travesaño." (1) La Sociedad Wattchtower concluye que "Por lo tanto,
la preponderancia de prueba indica que Jesús murió en un madero vertical y no en una cruz tradicional" (2) En respuesta a esta enseñanza hay por lo menos tres argumentos para mostrar que Jesús realmente murió en una cruz en vez de un madero de tormento.
El primer argumento viene del griego.La palabra griega stau-ros (cruz) es empleada para designar una estaca o una cruz según su contexto dentro de la manera en la cual fue usada en la ejecución por los romanos. Por ejemplo, stau-ros está usada en la Biblia para describir la viga transversal (Mateo 27:32; Marcos 15:21: Lucas 23:26; y Juan 19:17) . La viga transversal o viga horizontal se llamaba al patíbulo y los esclavos que fueron ejecutados normalmente llevaban el patíbulo al lugar
de la ejecución - como se ve en Mateo 27:32 (3) También en Hechos 5:30 se ve que la palabra "xy’lon" significa viga o poste. Además stau-ros fue usada para describir la cruz cuando ambos palos (vigas) fueron juntados (Mateo 27:40,42; Marcos 15:30, 32; y Juan 19:19,25,31). Léxicos autoritativos dan la definición de stau-ros como "una estaca hundida en la tierra en una posición vertical; la viga transversal estaba sujetada a la parte superior del palo (viga). (4)
El segundo argumento viene de la Biblia. En publicaciones de los Testigos de Jehová se ve a Jesús en un palo de tortura con las manos sobre la cabeza. Pero en Mateo 27:37 dice: "Sobre su cabeza pusieron la acusación escrita en contra de él : ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDIOS" Esto significa que sus manos estaban extendidas en una cruz y no sobre su cabeza en un palo vertical.
Además en Juan 20:25 vemos lo siguiente: "Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos y metiere mi mano en su costado, no creeré." Para ver "en sus manos la señal de los clavos" los soldados romanos tendrían que usar varios clavos para fijar ambas manos en el stau-ros (el patíbulo). En el griego, la palabra clavos (ton helon)
está en plural no en singular. Jesús tendría que estar con las manos extendidas para tener un par de clavos en sus manos (no con solo un clavo como se ve en los dibujos de la Watchtower)
Y el último argumento viene de algunas investigaciones médicas. En abril de 1.989, un artículo fascinante apareció en una edición de <Bible Review> llamado "Dos preguntas sobre la Crucifixión". La investigación médica para este proyecto fue hecha por Frederick T. Zubige en colaboración con un socio profesor de patología en Columbia University College of Physicians and Surgeons. Después de hacer su estudio Zubige concluye:
Jesús no murió de asfixia sino de conmoción y trauma. Además, un hombre empalado con los brazos estirados sobre su cabeza moriría en minutos, mientras que un hombre con los brazos extendidos hacia los lados a un ángulo de 60 o 70 grados podría vivir horas sin morir.
Adicionalmente, un radiólogo austríaco, Hermann Moedder experimentó con estudiantes médicos en los años 40, colgándolos por las muñecas con sus manos directamente por encima de sus cabezas. En unos cuantos minutos , los estudiantes palidecieron, la capacidad de sus pulmones cayó de 5’5 litros a 1’5 litros. Bajó la tensión de la sangre y el pulso se aceleró. Moedder concluyó que la inhabilidad para respirar ocurriría después de unos seis minutos si no se les permitiera
ponerse de pié y descansar.(5) Jesús estuvo en la cruz seis horas. Le hubiese sido imposible durar seis horas si hubiera tenido los brazos sobre la cabeza.
(1) Razonamientos a partir de las Escrituras. Watchtower and Tract Society Pag. 91-92
(2) O.C pag, 93
(3) Séneca . De vita Beata, 19:3; Tácito. Histariae IV, 3
(4)Arndt and Gringrich, A, Greek -Englisch, pag, 772
(5)Rabdall Watters, "Bethel Ministries" Vol 8, nº 5.
LA PROVIDENCIA DE DIOS, U

¿Está Dios realmente presente en el mundo? Si lo está, ¿de qué manera? ¿Quién controla el mundo Dios o Satanás? ¿Hacía donde caminamos? ¿Qué será de mí y de los míos en el futuro?
Estas antiquísimas cuestiones han sido planteadas a los cristianos y por los cristianos a lo largo de la historia. Forman parte de las eternas preguntas del hombre que vive en un mundo de maldad, en donde la esperanza parece una utopía y la ilusión una necedad.
La respuesta segura sólo puede venir de la Revelación divina y no del razonar humano tan contradictorio. Mucha de la filosofía humana parece llevar a los hombres más a un interminable laberinto que a una salida para sus angustias.
En contraste la comprensión de la doctrina de la Providencia proporciona una filosofía de vida. Un optimismo y confianza impropios de la naturaleza humana caída. De ahí su importancia capital, pues no sólo el creyente halla seguridad y confianza; sino que a partir de la aprehensión en su ser íntimo de las implicaciones de la divina Providencia, está capacitado para impartir a otros la esperanza y la luz de Dios,en contraste con la "resignación" y el fatalismo que da el mundo
incrédulo.
Así, en la experiencia cotidiana del cristiano, la angustia y ansiedad dejan paso a la paz de espíritu, al gozo y al sosiego verdaderos aún en medio de las dificultades, pruebas y luchas de esta vida. Aquel que aplica a su vida la preciosa doctrina que nos ocupa aprende el arte de vivir, profundiza en su adoración al Dios Trino y conduce a otros a la Fuente de toda consolación.
Pero además esta doctrina es fundamental para la fe cristiana ya que sus implicaciones afectan a dogmas tan importantes como la soberanía de Dios, la inmanencia divina, la predestinación y la santidad de Dios entre otros como la libertad y responsabilidad del hombre o la seguridad de la salvación. Es evidente que la providencia esta íntimamente relacionada con estas doctrinas.
Por esta razón la providencia es doctrina capital y ha sido también considerada "dificilísima" a causa de la complejidad de sus implicaciones. Carlos Hodge la denomina así en dos ocasiones en su monumental obra de teología sistemática 1 .No en vano se habla del "misterio de la providencia", ya que resulta imposible para nuestras mentes finitas comprender de qué manera actúa esta providencia divina en el mundo, sobre todo en lo relacionado con los actos
pecaminosos de los hombres o el origen del mal.
Todavía existe debate en la teología moderna sobre esta doctrina,y las posicionesevangélicas y conservadoras son a veces bien distintas en aspectos importantes del enunciado dogmático.
Nosotros nos proponemos hacer un resumen breve de esta profunda verdad revelada siguiendo el esquema clásico de la teología en el tratamiento de este tema. Concluiremos considerando algunas aplicaciones practicas de esta enseñanza bíblica para nosotros.
ALGO DE HISTORIA
Parece que desde muy temprano en la iglesia existía la convicción teológica de que Dios preserva y gobierna el mundo. El problema surgió al definir la naturaleza de esta preservación y gobierno providencial. Los padres de la iglesia se opusieron a la doctrina estóica de la suerte, entre otras ideas filosóficas prevalecientes como el fatalismo; pero exageraron la libre voluntad del ser humano, oscureciendo así el control de Dios sobre las acciones pecaminosas de los hombres.
Agustín aportó al desarrollo de esta doctrina de manera determinante, ya que en abierta oposición a la idea de la casualidad habló de un control absoluto y soberano de Dios y defendió a la vez la existencia de las causas secundarias; para que no se pudiera hablar de Dios como autor del pecado o del hombre como una especie de "marioneta" de Dios. Esta concepción agustina prevaleció en la iglesia y tuvo su continuación y perfeccionamiento en los reformadores. Parece que también
el célebre teólogo Tomás de Aquino siguió en lo esencial a Agustín, si bien otros hablaron de la providencia como meramente la continuación del acto creador de Dios. Esta idea peligrosa fue seguida por muchos teólogos posteriores, si bién con algunas variaciones.
Ya antes Pelagio se encargó de extender la idea que limitaba la providencia divina a la naturaleza, excluyendola de la vida personal. Parte de sus ideas fueron abrazadas por la iglesia y hasta hoy son perpetuadas por el romanismo, ya sea en su forma pura o ,como se suele denominar, semi-pelagiana. Esta ultima posición la podemos encontrar en esencia en el arminianismo clásico, si bien no podemos generalizar.
En la teología moderna esta doctrina ha sido casi absorbida por un panteísmo disfrazado con la careta de la "inmanencia divina". Este concepto bíblico ha sido reinterpretado muy subjetivamente y las dos doctrinas (providencia e inmanencia) han sido trastocadas por medio de una maraña de términos técnicos y pseudoteológicos.
No es este el lugar para un estudio sobre estos "nuevos" conceptos teológicos de la teología moderna, que provienen tanto del lado católico como del "protestante" y que se expresan en una cantidad enorme de literatura religiosa, publicada mayormente por editoriales católicas en nuestro país.
ENUNCIADO DE LA DOCTRINA
Tradicionalmente se habla de las obras de la providencia: preservación y gobierno. Otros teólogos para ser más precisos hablan de preservación, concurrencia y gobierno. Pero es evidente que en el gobierno se incluye la cooperación divina en los actos de los hombres, por lo que nosotros seguiremos el esquema tradicional.
La definición más sencilla es la que nos ofrece Hodge: "Las obras de la providencia de Dios son su preservación y gobierno sapientísimos de todas sus criaturas y todas sus acciones" 2 .
Podemos decir que la providencia es el gobierno divino de las cosas hacia su fin último: la gloria de Dios y la salvación del hombre. Otra definición más completa o detallada nos la ofrece L. Berkhof: " ...Es la obra de Dios, por la cual el preserva a todas sus criaturas, esta activo en todo lo que respira en el mundo, y dirige todas las cosas hacia su fin determinado" 3 .
Estas definiciones teológicas son un tanto frías aunque precisas. La iglesia confesante define la providencia desde el calor de la experiencia, desde la confianza en las promesas divinas. "Creo que el padre de nuestro Señor Jesucristo, quien creó de la nada el cielo y la tierra con todo lo que en ellos hay, sustentándolo y gobernándolo todo por su eterno consejo y providencia, es mi Dios y mi padre por amor de su Hijo Jesucristo. En el confío de tal manera que no dudo de que me
proveerá de todo lo necesario para mi alma y para mi cuerpo... El puede hacerlo como Dios Todopoderoso, y quiere hacerlo como Padre benigno y fiel" 4 Como podremos comprobar la providencia de Dios no es una doctrina especulativa como la "eterna generación del Hijo" o la "Eterna procesión del E.S.", que algunos teólogos no consideran bíblicas, sino algo vital y eminentemente practico.
PRESERVACION (Mt.5.45;6.26.Entre otras muchos pasajes que podrían citarse)
Estas definiciones nos muestran que tal y como la escritura nos recuerda a cada paso (véase por ejemplo He.1.3 y Col.1.17) ,el universo en general no puede seguir existiendo sin el ejercicio soberano de Dios, ya que todo lo existente deben su principio vital y coherencia al poder sustentador del Creador. Este poder soberano se extiende tanto a la esencia como a la forma de las cosas, abarcando completamente el ser de lo existente, es decir sus cualidades y poderes. Todo esto en contra del
deísmo, doctrina que se empeña en hacer del universo y particularmente del mundo, una especie de maquinaria de reloj a la cual Dios ha dado "cuerda" para que funcione por sí misma.
El mundo continua su existencia gracias al poder preservador divino, que mantiene todas constantemente en su sitio correspondiente. Dios efectúa esta obra por medio de su omnipresencia e inmanencia, y tal como dice Carlos Hodge: "El es inmanente en el mundo; íntimamente y siempre presente con cada partícula de materia. Y esta presencia no lo es sólo en cuanto al ser, sino también en cuanto al conocimiento y al poder"5 .Este actuar esencial de Dios sobre sus obras que se
extiende a todo y a todos, es no sólo una verdad bíblica sino racional, ya que existen ciertos hechos que confirman la veracidad de la revelación bíblica. Nuestro concepto de Dios como soberano hace necesaria la providencia. También el sentimiento de dependencia por el cual somos conscientes todos los seres humanos de que debemos nuestro ser y existir a Dios (Hch.17.28).La conciencia universal que da testimonio de nuestra responsabilidad hacia el Juez Supremo; así como la íntima convicción de Dios controla
todas las cosas de nuestra pequeña historia. Podemos añadir la realidad del clamor dirigido a Dios en medio de las dificultades en la seguridad de que El puede oir en todo tiempo y lugar...Etc.
Por tanto nuestra naturaleza y razón confirman la realidad de la divina providencia.
GOBIERNO (Sal.139.16; Job.12.23; Dn.4.35;Is.45.5;1Sa.2.6,7;Pr.16.9;Sal.75.6,76 ).
Las Escrituras enseñan con claridad que todas las cosas son controladas y usadas por Dios según sus propósitos de manera santa y sabia, sin dañar o violar la naturaleza esencial de las personas o cosas; sino más bien actuando en cooperación con las causas secundarias.
El tema más difícil de esta doctrina es la relación de Dios con el hombre en cuanto a sus actos, sobre todo los pecaminosos. Aquí es donde encontramos grandes dificultades para armonizar en lo posible la soberanía de Dios, la predestinación y la libertad y responsabilidad del hombre. No existen problemas al hablar de la providencia de Dios en las leyes de la naturaleza o sobre las criaturas irracionales; pero si en como definir esta dependencia absoluta del hombre para poder ejercer sus
capacidades.
Nadie puede negar que los hombres y todas sus acciones están controladas por Dios. Que el hombre nada puede hacer sin la energía divina, ya que es un ser absolutamente dependiente del creador. Nuestro Señor rige como soberano a las naciones, su gobierno es eficaz y permanente ( Dn.4.35; 2.21; 4.25; Is.10.5,6,15 ) El ejerce su poder en las naciones porque también gobierna el corazón de cada ser humano ( Pr.16.9;21.1 ; Sal.31.15; Esd.7.27; Ex.3.21; Ro.9.17-19 ) De otra manera no sería posible
garantizar el fin de los propósitos divinos.
Pero la esencia del problema es la relación de la providencia con el pecado de los hombres. Este es el misterio ya que es claro en la Biblia que no existen actos del hombre que Dios de alguna manera no esté permitiendo e infundiendo la energía para la consecución de los mismos. (Ap.7.17;Ex.14.17;Is.66.4. 2 Ts.2.11)Existe una cooperación divina en cada acto del hombre pero de tal naturaleza que en ninguna manera El es responsable o participante del pecado. "Los actos pecaminosos están
bajo el control divino y ocurren según la predeterminación y el propósito de Dios; pero únicamente por permiso divino, de manera que Dios no es la causa eficiente del pecado de los hombre" 7 .Esto es evidente ya que es contrario a la naturaleza divina pecar o tentar al hombre (1Jn.2.16;Stg.1.13)
Quizá sea clarificadora la ilustración usada por H.Bavink :La madera arde, Dios es el único que la hace arder; pero que, rigurosamente, el arder no puede atribuirse a Dios sino a la madera como sujeto. 8 Si Dios puede controlar las acciones pecaminosas de los hombres e incluso utilizarlas para sus propósitos (Hch.7.51;3.13) es porque toda obra del hombre no puede realizarse independientemente de la voluntad y poder divino.
La clave de la cuestión está en COMO Dios puede hacer esto sin mancharse con el pecado y sin restar en lo más mínimo responsabilidad al hombre. Algunas respuestas parciales se han ofrecido. Se dice que de la misma manera que Dios actúa eficazmente para que llueva en una ciudad y en otra no ,sin que la ejecución de su propósito se lleve acabo fuera de las leyes naturales, es decir sin interferir en el curso natural de estas fuerzas; así Dios sin interferir jamás en la naturaleza humana,
sino más bien usándola obra el "querer y el hacer por su buena voluntad". Vale la pena añadir una explicación del eminente teólogo holandés Dabney: "Dios arregla y agrupa los eventos y los objetivos alrededor de los agentes libres, en forma tal que considerando la multiforme sabiduría y poder de Dios cada alma queda colocada a cada paso en la presencia de aquellas circunstancias que El conoce que serán un suficiente y seductor objetivo para ejecutar esos eventos con la natural y libre
actividad de cada alma, precisamente como la cosa demanda de su plan. De esta manera el acto resulta únicamente del hombre, aunque su acontecer esté asegurado eficazmente por Dios. Y el pecado resulta ser únicamente del hombre. El cuidado de Dios en esto es santo; primero, porque toda su agencia personal está arreglada para asegurar que el acontecer sea santo; y segundo, porque sus fines o propósitos son santos. Dios no quiere el pecado del hecho, porque el hecho sea pecaminoso; únicamente quiere el resultado
con relación al cual el acto sirve como medio, y ese resultado siempre es digno de su santidad". 9
A pesar de la coherencia de esta argumentación es evidente que en este aspecto la providencia de Dios es un misterio al igual que lo es el COMO de la obra de preservación. Esto no debe asombrarnos ya que si aún cosas de nuestro ser como la relación del alma con el cuerpo, la conciencia y otros muchos aspecto de nuestra propia naturaleza y existencia todavía permanecen velados, mucho más la manera en que Dios actúa en su creación con plena armonía con su carcter. Sea pues aquí nuestra
misión adorar y no caer en especulaciones vanas que no edifican.
CONSECUENCIAS PRACTICAS
Como conclusión a este bosquejo de esta difícil y esencial doctrina, mencionaremos algunas implicaciones para nosotros. Es importante recordar como Dios nos va hablando de su preservación y gobierno de manera progresiva en la Escritura y siempre en el contexto de promesas a su Pueblo, desarrollo de sus planes salvíficos o enseñanzas para todos acerca de su gloria y poder. No se trata pues, de un dogma especulativo, sino de una verdad viva y viviente en los corazones de los creyentes, capaz
de infundirnos gran confianza, esperanza consuelo y valor.
Aún cuando no sepamos Como Dios ejerce su providencia absoluta, podemos observar a través de la historia y de la experiencia los resultados gloriosos de su obra, y esto es lo verdaderamente importante.
Cuando citábamos el Catecismo de Heildelberg podíamos captar la aplicación practica y pastoral de la providencia centradas en la paternidad, Omnipotencia y ternura divinas. Como lo ha expresado Hodge; "El está siempre presente, controlándolo todo, oyendo y contestando cada oración, dándonos nuestras misericordias diarias, y conduciéndonos en todos nuestros caminos. Esta doctrina de la providencia, es el fundamento de toda religión práctica." 10 Todos los
acontecimientos de nuestra vida, de nuestra nación, de nuestro mundo están siendo gobernados por Dios hacía el fin que el ha predeterminado con toda eficacia, santidad, poder y sabiduría. .
El mundo no está en manos del diablo. El es simplemente un instrumento en sus manos. El pecado y el mal no están descontrolados sino que son conducidos por Dios con fines santos. Esa verdad da sentido a la vida, aliento al corazón y tranquilidad en medio de las angustias y ansiedades que nos atenazan. Se trata de una gloriosa verdad revelada por Dios para nuestro consuelo y fortaleza, y su correcta comprensión nos proporciona gran aliento en nuestro caminar. Nuestras vidas tienen una
finalidad específica, y como dijo un gran hombre de Dios, F.B.Meyer:" El hombre es inmortal hasta que acaba su obra". Así también alguien ha dicho que " caminamos por una senda marcada"11 Si pero marcada por el Dios que nos amó de tal manera que dio su
Hijo por mi. Un Dios que me manifiesta cada día miles de veces su cuidado y ternura. Miremos con esperanza, ilusión y confianza al futuro, nuestro propio futuro, porque hay un Dios en el cielo, nuestro Padre, soberano, Santo, amante de su pueblo. Sus planes se cumplirán pues "No hay quién retenga su mano, Aún los cabellos de nuestra cabeza están todos contados". ¿Qué mayor consuelo? ¿Qué mayores promesas? ¿Qué mayor fundamento se nos puede dar para confiar por completo en
Dios?
____NOTAS _____
1 Existe en castellano una condensación de esta histórica y clásica obra del eminente teólogo de Princeton,publicada por CLIE. En cuanto al autor y su labor en el famoso seminario estadounidense de Princeton,existe una excelente monografía escrita por Alfonso Ropero titulada "LOS HOMBRES DE PRINCETON,Tradición y desafío". Dicha obra ha sido editada recientemente por Editorial Peregrino.
2 Teología Sistemática Vol.1 pág.401.
3 Manual de Doctrina Cristiana,pág 82.
4 Catecismo de Heildelberg,Domingo 9
5 Op.Cit.pág.417. "El hombre cree que se desmerece ocupándose de lo pequeño.Dios encuentra su gloria en rodear a los infinitamente pequeños de los tiernos cuidados que les prodiga a los más grandes" A.F.Vaucher en LA HISTORIA DE LA SALVACION,pág 105.
6 Estoy citando ejemplos bíblicos sobre diversos aspectos del gobierno soberano de Dios sobre las personas.Creo que no es necesario citar más versículos para nuestro propósito.No obstante en las obras que se citan;así como en otras de teología sistemática se pueden recabar más datos bíblicos organizados por temas.
7 Luis Berkhof,TEOLOGIA SISTEMATICA,pág.205.
8 Citado por L.Berkhof,Op.Cit.pàg 204.
9 Citado por Berkhof Op.Cit.pág 205,6.
10 Op.Cit.pág.409.
11 Así lleva por título un libro de A.W Tozer
Qué hacer frente a la indiferencia religiosa.
Por Antonio Jiménez Ortíz
(Profesor de Teología Fundamental de la Facultad de Teología de Granada)
EL fenómeno de la indiferencia religiosa se ha convertido en los últimos quince años en un auténtico desafío para el creyente y para el anuncio de la fe. En este artículo se pretende describir esta forma de increencia, analizar sus diversos tipos, indagar sobre los factores que la fomentan, y ofrecer unas líneas de actuación educativa y pastoral, sobre todo de carácter preventivo.
A finales de los años ochenta saltó la alarma: analizando la evolución de la religiosidad española (1) entre los años 1970 y 1989, que abarcan la fase final del franquismo, la transición democrática y el gobierno socialista, se podía comprobar que la quinta parte de los españoles habían emigrado supuestamente de la esfera religiosa a la esfera de la indiferencia o del ateísmo. En 1970, el 96 por 100 de los españoles se declaraban católicos, con diversas matizaciones, y el 3 por 100
se declaraban indiferentes o ateos. En 1989 estos porcentajes eran, respectivamente, el 72 por 100 y el 26 por 100. De estos últimos el 5 por 100 correspondía a los que se denominan ateos, y el 21 a los indiferentes. Se llegó a hablar de la imparable marea de la indiferencia religiosa.
En 1993 el sociólogo Rafael Díaz-Salazar describía la situación religiosa en España con la expresión: «la transición religiosa». Opinaba que no había un declive de la religión, ni una desacralización del mundo, ni un paso irreversible hacia una sociedad secularizada. Más bien se trataba de una creciente escisión entre la religión y algunas dimensiones de la vida social y personal.
Según él, no era posible saber todavía hacia dónde desembocaría esta transición: ¿Hacia una especie de religiosidad vacía y a la expectativa? ¿Hacia una nueva forma de religiosidad no eclesial? ¿Hacia un agnosticismo práctico y no teorizado o hacia una mera indiferencia?
La tendencia de futuro más probable, según este sociólogo, sería la de un pequeñísimo aumento de los ateos convencidos y un relativo crecimiento de la indiferencia religiosa, muy asociada a una futura generación de padres, que, en una gran parte, ya no se considerarían personas religiosas (2). La clave estaría en la evolución religiosa del gran número de los que se consideran «cató1icos no practicantes» (3), que se evalúa, en 1979, en un 45por 100 (4).
Sin embargo, las grandes encuestas realizadas sobre la religiosidad de los jóvenes españoles atemperaban, en cierto sentido, la alarma sobre el progresivo aumento de la indiferencia religiosa. Según las encuestas de la Fundación Santa María, en 1984 se autodefinían como indiferentes el 19 por 100 de los jóvenes españoles. En 1989, era un 18 por 100, y en 1994 se reducía a un 11 por 100. La encuesta sobre los jóvenes de 1993 del Instituto de la Juventud ofrecía el dato de un 7 por 100
de jóvenes que se autodefinían como indiferentes (5).
Pero de los datos que se manejan no es posible discernir la radicalidad de esta indiferencia religiosa. De hecho, entre los llamados indiferentes encontramos auténticos no creyentes, personas sin sensibilidad religiosa y creyentes alejados de las instituciones eclesiales y afectados por crisis de carácter religioso. La indiferencia no supone de por sí el fin absoluto de toda preocupación religiosa. Más bien es el confuso resultado final de un rechazo de toda «fe» de carácter absoluto. Es
nostalgia de libertad frente a las ataduras, que desemboca, ordinariamente, en el vacío y en la falta de compromiso.
Cómo podríamos describir esta indiferencia religiosa?
HABLAMOS de descripción en un primer momento, porque la comprensión exhaustiva de este fenómeno parece imposible. No existe el indiferente en estado puro. En el fondo se trata de una compleja situación humana en la que los valores considerados fundamentales hasta ahora aparecen velados, mutilados o solapados por otros intereses cotidianos, que de por si son capaces de orientar y acaparar las fuerzas de la inteligencia y, sobre todo de la voluntad de una persona concreta, de ordinario en una
actitud de satisfacción existencial y de ausencia de interrogantes.
No parece posible definir adecuadamente este fenómeno, difícil de precisar, pero podemos describirlo como una tendencia muy compleja, caracterizada, desde el punto de vista subjetivo, por la ausencia de inquietud religiosa y, objetivamente, por la afirmación de la irrelevancia de Dios y de la dimensión religiosa en el plano axio1ógico: aunque Dios existiera, no sería un valor para el individuo indiferente. Se trata, por tanto, de un desinterés por lo religioso en el plano intelectual y de
un desafecto a nivel de la voluntad, cuya etiología es compleja e incluso confusa.
El indiferente se halla perdido en la superficie de la realidad. La dinámica de su dimensión religiosa está bloqueada, cegada. Vive en la despreocupación frente a lo religioso, adolece, sin nostalgias turbadoras, de insensibilidad ante ciertos valores, ante las experiencias de sentido y de totalidad (6). No se pronuncia ni a favor ni en contra de Dios. Sin afirmarlo explícitamente, le niega al problema religioso toda consistencia. Lo decisivo es la realidad inmediata, los objetivos
profesionales, el arte, el poder, la felicidad, el éxito, el placer, el dinero, el consumo, el vivir sin horizonte trascendente. Esta indiferencia religiosa no se ofrece como una ideología. Se extiende como una mentalidad, como una atmósfera envolvente (7).
Aunque no existe el indiferente puro, aunque la actitud de indiferencia sea parcial y a veces compatible con restos de experiencias religiosas o con fragmentos de verdades cristianas, parece conveniente aceptar la categoría de «indiferencia religiosa» como modelo mental que ayude a reflexionar, a plantear preguntas que iluminen la situación y a proyectar iniciativas que puedan, sobre todo, prevenir esta forma actual de increencia (8).
Diversos tipos de indiferencia
DE un fenómeno tan masivo e informe, de perfiles tan confusos, no es posible establecer una clasificación estricta. Pero en este punto pretendemos hacer un esfuerzo por señalar ciertos elementos característicos que nos permitan agrupar de forma más o menos homogénea las diversas actitudes entre los indiferentes, intentando subrayar las motivaciones o experiencias que supuestamente han conducido a la indiferencia religiosa. Sólo así sería posible la difícil tarea de anunciar al Dios de
Jesús en este mundo de la indiferencia.
Existe una indiferencia religiosa por alejamiento progresivo. Este proceso de descomposición (9) o banalización de la creencia desembocaría en una ausencia real de identidad creyente, provocada por un progresivo distanciamiento de la fe. Poco a poco la persona, que posiblemente ha tenido graves dificultades para expresar y compartir su fe, se aleja de la práctica sacramental y religiosa. Corta los lazos que la unen a la institución eclesiástica. Los contenidos de la fe
van perdiendo vigencia personal cuando no son comprendidos, ya que posiblemente han sido transmitidos de forma deficiente o muy condicionados por circunstancias negativas de carácter biográfico. No se percibe su importancia en la existencia cotidiana y se van diluyendo en un sincretismo religioso que se aparta definitivamente del «universo cristiano», o se elabora una especie de «cristianismo a la carta», fragmentario e individualista, en el que se han seleccionado a voluntad las verdades y normas morales. La
indiferencia surge silenciosamente como una solución no refleja, pero cómoda y sostenida por el ambiente.
Podemos distinguir otra indiferencia religiosa por absorción psicológica. Con una escasa formación e información religiosa debida a una débil socialización creyente, los individuos pueden encontrarse ante tareas, intereses, deseos que supongan un apasionamiento psico1ógico que vela y, poco a poco, anula la opción religiosa. Es un auténtico conflicto de valores, que no se vive de forma dramática. Simplemente se canalizan las fuerzas hacia proyectos personales
que llenan la vida cotidiana sin que se perciba el vacío religioso ocasionado.
Otro posible tipo sería la indiferencia religiosa por compromiso de carácter social, político, cultural. Está íntimamente conectada con la anterior, pero la especificamos concretamente, porque aquí se suele dar una actitud más consciente, una voluntad que se decide ante una falsa alternativa: la fe o el compromiso humano. Falsa alternativa porque en realidad no se ha entendido el sentido profundo de la experiencia cristiana, que no es posible en su integridad sin una
praxis consecuente. Quizá sea el resultado de la falta de significatividad vital de la fe: el creyente ya no percibe que la fe aporte algo específico a su compromiso humano. La misión descubierta al margen de la fe llena ciertos ámbitos de la existencia, y la complejidad reinante en el mundo actual y los desafíos que plantea ocupan y preocupan de tal forma al individuo que ya no hay sitio para la dimensión religiosa. Ésta se diluye en la indiferencia psicológica e intelectual.
Por último queremos señalar una posible indiferencia religiosa como salida a un conflicto personal. En todas las formas de increencia la biografía del individuo juega un papael decisivo, muchas veces totalmente desconocido por su entorno. En el caso de la indiferencia, ésta aparece, como hemos dicho más arriba, de forma gradual y casi imperceptiblemente, cuando ciertos conflictos personales, con fuerte incidencia en el campo afectivo, van minando la estructura creyente
de la persona, de por sí poco só1ida: los errores pedagógicos en la transmisión de la fe, realizada sin convicción ni credibilidad; las presiones, a veces chantajes, que tienen lugar. en el ámbito familiar utilizando las verdades y moral cristianas; las experiencias frustrantes con creyentes, sobre todo con gente de iglesia, que alimenta la desconfianza en las grandes instituciones... El cansancio, la huida, la resignación, el despecho o la agresividad hacen el resto. La indiferencia religiosa es aceptada
como una «tierra de nadie», donde ya no hay preguntas, ni dudas, ni crisis, ni exigencias que puedan perturbar .
Factores que desencadenan o fomentan la indiferencia
HABLAMOS expresamente de factores y no de causas, porque resulta difícil demostrar la conexión entre ciertos fenómenos y dimensiones de la experiencia humana actual y la indiferencia religiosa. A pesar de que los factores que vamos a exponer son tan complejos que no permiten establecer relaciones indiscutibles con la indiferencia, creo sin embargo que es posible afirmar que el clima cultural, social, económico y politico condiciona en gran medida la respuesta positiva o negativa a la oferta
religiosa (1O). Dicho de otra forma, la indiferencia religiosa es ante todo una actitud psicológica, una sensibilidad, pero que no se reduce a una simple experiencia personal. Es también una situación social, una atmósfera donde todo transcurre como si no existiera la cuestión de Dios. La indiferencia personal y la indiferencia social se condicionan mutuamente (11).
En la indiferencia, el sistema religioso de símbolos ha perdido "capacidad" de motivación, no ilumina la vida diaria, no funciona. Se abandona por inservible. Pero esta opción no solamente está guiada por la voluntad, el sentimiento, el deseo o el capricho, sino que está condicionada por un contexto cultural, que influye sobre la vigencia o precariedad de ciertas jerarquías axiológicas. Por eso podemos hablar de factores de orden cultural que pueden desencadenar o fomentar una
indiferencia religiosa.
En este sentido se viene afirmando que la secularización del mundo occidental ha sido un factor determinante para la aparición de la indiferencia religiosa. El proceso de secularización puede ser descrito como una «desacralización y mundanización del mundo», como una emancipación de la realidad terrena de los controles religiosos y del dominio de la religión cristiana, ejercido en la antigüedad y en la Edad Media. El resultado de este proceso es un mundo a disposición y bajo el
gobierno del hombre, un mundo autónomo, campo para su libre investigación, creación y planificación.
Pero no es lo mismo que el secularismo : Este implica una absolutización de la secularización como una cosmovisión que excluye cualquier otra interpretación. El secularismo hace de los procesos históricos fijaciones absolutas. Con la afirmación del antropocentrismo elimina toda posible trascendencia. Construye un sistema cerrado, totalmente inmanente, y rechaza cualquier otra dimensión de la realidad. La secularización es un complejo proceso cultural e histórico. El secularismo es una
ideología excluyente y totalitaria. La secularización concede a la religión una oportunidad. El secularismo, ninguna.
La secularización supone de cara a la religión una gran libertad individual, un ambiente de respeto y tolerancia, pero también una gran soledad si se prescinde de un grupo religioso de referencia. Y esto constituye un desafío que puede hacer madurar una opción religiosa personalizada, o puede desembocar en un naufragio total de la fe aceptada por herencia social. En una sociedad secularizada, atravesada por corrientes secularistas, perdidos los apoyos sociales que sostenían tradicionalmente
el universo simbólico religioso, pueden aparecer como irrelevantes, Dios, la fe, la salvación eterna, la iglesia, la oración... Si al mismo tiempo el hombre se considera como la única y última norma de la verdad, de una verdad que no trasciende la historia, entonces todo queda sumido en el relativismo y cualquier valor es sustituible. Bastarán ciertos conflictos personales para hacer que una débil opción de fe se vaya diluyendo en la indiferencia religiosa...
El pluralismo social puede facilitar igualmente la indiferencia religiosa, porque fragmenta la realidad social y crea una enorme dispersión de intereses. En medio de la inevitable complejidad se desplaza la religión hacia una situación sectorial e incluso marginal, porque se crea una situación de «mercado», en que todas las religiones, confesiones e ideologías pueden ofertarse con libertad, dentro de la legalidad vigente, en un clima de respeto y tolerancia. Esta tolerancia no
implica de por sí permisivismo ni relativismo, pero qué duda cabe que la confusión y la duda acechan a los creyentes no convencidos y poco formados. Alejados de sus «estructuras de plausibilidad», grupos o comunidades en las que se vive experiencialmente el sentido del propio «universo simbólico», se hace inminente la caída en un indiferenciado sincretismo religioso, una combinación subjetiva de fragmentos de «credos», sin perfil ni exigencia. La indiferencia religiosa es ya sólo cuestión de tiempo.
Como hemos dicho más de una vez, la biografía personal es decisiva a la hora de reflexionar sobre el origen de la increencia. Por eso podemos hablar también de otras situaciones de carácter más subjetivo, aparte de los conflictos personales ya mencionados más arriba, que pueden explicar el proceso hacia la indiferencia. En primer lugar queremos mencionar las dificultades reales que muchos cristianos tienen frente a las celebraciones litúrgicas. Tras el Vaticano II se realizó un enorme
esfuerzo para renovar la liturgia, haciéndola más transparente, digna y cercana. Sin embargo, muchos cristianos han ido abandonando en este tiempo las celebraciones de la iglesia. Los motivos son múltiples y complejos. Pero habría que preguntarse si realmente las dificultades no residen también en la opacidad de signos y símbolos, que en nuestro concreto entorno cultural y social ya no transmiten el testimonio del amor y de la belleza de Dios; en la repetición estereotipada y esteticista de ritos sin vida,
sin convicción, que no comunican el mensaje, porque aparecen ajenos y extraños a la real sensibilidad de muchos creyentes. La indiferencia frente a esos «rituales lejanos» desembocará en el abandono total.
En íntima conexión con la liturgia está el problema de la comprensión del lenguaje religioso.
Durante siglos el lenguaje de la fe ha gozado de una enorme estabilidad. Era aceptado sin graves dificultades, ejerciendo al mismo tiempo un gran poder cultural, al ser un factor decisivo de unidad religiosa y social, vehículo de comunicación, elemento de identificación personal y colectiva. Este lenguaje de la fe estaba unido profundamente a la vida cotidiana y a la concepción de la realidad. Pero desde hace ya tiempo vivimos "en otro mundo". Han cambiado radicalmente las imágenes
del hombre, de la naturaleza, de la realidad. El cristiano vive de la misma experiencia frontal que otras generaciones creyentes pero su horizonte de comprensión es totalmente distinto. Y sin embargo, el lenguaje religioso ha mantenido la mayoría de las categorías, expresiones, signos y metáforas tradicionales que no logran transmitir de forma adecuada la experiencia cristiana, porque no conectan con el mundo interior y con las experiencias históricas del hombre de nuestro tiempo. Esta cuestión hermenéutica
es de una enorme complejidad. Pero en este momento queremos llamar la atención sobre el gran influjo que tiene un lenguaje de la fe incompresible sobre el proceso que conduce a la indiferencia religiosa ( 12).
Pero el lenguaje religioso también se erosiona en una sociedad que provoca un vaciamiento de los mensajes por la inflación de signos, que se neutralizan mutuamente en su capacidad de comunicación. La banalización progresiva de los lenguajes provoca indiferencia cultural y psicológica, que se ve igualmente fomentada por los medios masas : la imagen y el sonido, la televisión y el auricular se están convirtiendo en generadores de indiferentes. Indiferencia por saturación, indiferencia por
aislamiento, indiferencia por inmersión en la imagen, indiferencia como mecanismo de defensa frente a las agresiones de los medios, indiferencia por desconfianza en el hallazgo de la verdad, indiferencia por incapacidad de asimilación...
Se huye del silencio, se evita con horror el vacío y el desierto interior imprescindibles para una personalización de los valores trascendentes. Cuando sólo la catástrofe o el desastre son capaces de conmover, todo está a punto de convertirse en insignificante. La indiferencia general va anegando sin dramatismo los valores religiosos ( 13).
Frente a la indiferencia religiosa: actuar de forma preventiva
PARECE ser convicción unánime que la respuesta pastoral al problema de la indiferencia resulta más difícil y compleja que la confrontación con las argumentaciones del ateísmo y del agnosticismo clásico. En estas dos formas de increencia el individuo tiene un perfil definido, está comprometido, sabe, aunque sea de forma no refleja, lo que significa «creer» en algo, poseer una «estructura creyente». El diálogo y el encuentro con ateos y agnósticos es posible. Están ahí. Ofrecen
resistencia.
Niegan, pero responden. No podemos decir lo mismo del indiferente: perdido en una masa informe, ya ni siquiera se preocupa de escuchar todo aquello que provenga del mundo irrelevante de lo religioso y también, con frecuencia, de los valores humanos que sostienen la existencia. El indiferente guarda silencio sobre la fe y frente a la fe. ¿Habría algún ámbito donde fuera posible romper ese silencio?
Educar en los valores
LA estrategia frente a la indiferencia debe partir precisamente de una necesaria operación de educación en los valores. En un primer momento la clave está en lograr sensibilizar a los valores más decisivos, a las cuestiones más candentes de la vida: el destino del hombre, la pregunta por el sentido, la belleza, el amor, la violencia, la muerte, el anhelo infinito del hombre presente en todas sus experiencias significativas... Sería la forma de lograr que el indiferente comenzara a
vislumbrar, desde su inconsistencia o nihilismo, la necesidad de un fundamento, de una «fe» como opción, como decisión vital, imprescindible para vivir con sentido. Es una especie de «propedéutica humana», que pretende romper la muralla de superficialidad, abriendo los olas a la realidad religiosa a través de experiencias humanas significativas (14). El indiferente debe ser enfrentado con el hecho de que no hay cultura sin valores, de que en la historia multitud de seres humanos han vivido, han sufrido, han
muerto por valores que trascienden el propio egoísmo. Han mantenido la esperanza en medio de graves conflictos porque creían en realidades que iluminaban su vida, su futuro, su muerte.
Esta tarea supone también ayudar al indiferente, con tacto y con decisión, en un esfuerzo de «personalización», de fortalecimiento del propio yo frente al ambiente que banaliza la vida y los valores. Ha de descubrir que la indiferencia asumida, pero carente de reflexión, es una forma deficiente de existencia, que ha de ser superada. Pero ahí reside el problema. ¿Existen todavía resortes que puedan ser activados en la persona? ¿Podrá el indiferente enfrentarse a la fragilidad de sus
motivaciones y razones, al vacío interior en medio de los estímulos externos que lo arrastran? Y ante una indiferencia religiosa, irrefleja, aburrida, desinteresada, se ha llegado a proponer, para superarla, la «conversión» del indiferente al agnosticismo, como paso de una fatalidad inconsciente y despreocupada a una libertad asumida conscientemente y, al menos, humanamente significativa ( 15).
A la familia corresponde un papel determinante en esta educación en los valores, que lleve a descubrir el sentido de la dimensión religiosa, como parte integrante de la persona y como factor determinante de madurez psicológica y humana. Pero esa educación se ha de realizar en un ambiente de libertad que tenga en cuenta las condiciones concretas del sujeto. Sin autoritarismos ni imposiciones que coartan categorías, expresiones, signos y metáforas tradicionales que no logran transmitir de
forma adecuada la experiencia cristiana, porque no conectan con el mundo interior y con las experiencias históricas del hombre de nuestro tiempo. Esta cuestión hermenéutica es de una enorme complejidad. Pero en este momento queremos llamar la atención sobre el gran influjo que tiene un lenguaje de la fe incompresible sobre el proceso que conduce a la indiferencia religiosa ( 12).
Pero el lenguaje religioso también se erosiona en una sociedad que provoca un vaciamiento de los mensajes por la inflación de signos, que se neutralizan mutuamente en su capacidad de comunicación. La banalización progresiva de los lenguajes provoca indiferencia cultural y psicológica, que se ve igualmente fomentada por los medios masas : la imagen y el sonido, la televisión y el auricular se están convirtiendo en generadores de indiferentes. Indiferencia por saturación, indiferencia por
aislamiento, indiferencia por inmersión en la imagen, indiferencia como mecanismo de defensa frente a las agresiones de los medios, indiferencia por desconfianza en el hallazgo de la verdad, indiferencia por incapacidad de asimilación...
Se huye del silencio, se evita con horror el vacío y el desierto interior imprescindibles para una personalización de los valores trascendentes. Cuando sólo la catástrofe o el desastre son capaces de conmover, todo está a punto de convertirse en insignificante. La indiferencia general va anegando sin dramatismo los valores religiosos ( 13).
Frente a la indiferencia religiosa: actuar de forma preventiva
PARECE ser convicción unánime que la respuesta pastoral al problema de la indiferencia resulta más difícil y compleja que la confrontación con las argumentaciones del ateísmo y del agnosticismo clásico. En estas dos formas de increencia el individuo tiene un perfil definido, está comprometido, sabe, aunque sea de forma no refleja, lo que significa «creer» en algo, poseer una «estructura creyente». El diálogo y el encuentro con ateos y agnósticos es posible. Están ahí. Ofrecen
resistencia.
Niegan, pero responden. No podemos decir lo mismo del indiferente: perdido en una masa informe, ya ni siquiera se preocupa de escuchar todo aquello que provenga del mundo irrelevante de lo religioso y también, con frecuencia, de los valores humanos que sostienen la existencia. El indiferente guarda silencio sobre la fe y frente a la fe. ¿Habría algún ámbito donde fuera posible romper ese silencio?
Educar en los valores
LA estrategia frente a la indiferencia debe partir precisamente de una necesaria operación de educación en los valores. En un primer momento la clave está en lograr sensibilizar a los valores más decisivos, a las cuestiones más candentes de la vida: el destino del hombre, la pregunta por el sentido, la belleza, el amor, la violencia, la muerte, el anhelo infinito del hombre presente en todas sus experiencias significativas... Sería la forma de lograr que el indiferente comenzara a
vislumbrar, desde su inconsistencia o nihilismo, la necesidad de un fundamento, de una «fe» como opción, como decisión vital, imprescindible para vivir con sentido. Es una especie de «propedéutica humana», que pretende romper la muralla de superficialidad, abriendo los olas a la realidad religiosa a través de experiencias humanas significativas (14). El indiferente debe ser enfrentado con el hecho de que no hay cultura sin valores, de que en la historia multitud de seres humanos han vivido, han sufrido, han
muerto por valores que trascienden el propio egoísmo. Han mantenido la esperanza en medio de graves conflictos porque creían en realidades que iluminaban su vida, su futuro, su muerte.
Esta tarea supone también ayudar al indiferente, con tacto y con decisión, en un esfuerzo de «personalización», de fortalecimiento del propio yo frente al ambiente que banaliza la vida y los valores. Ha de descubrir que la indiferencia asumida, pero carente de reflexión, es una forma deficiente de existencia, que ha de ser superada. Pero ahí reside el problema. ¿Existen todavía resortes que puedan ser activados en la persona? ¿Podrá el indiferente enfrentarse a la fragilidad de sus
motivaciones y razones, al vacío interior en medio de los estímulos externos que lo arrastran? Y ante una indiferencia religiosa, irrefleja, aburrida, desinteresada, se ha llegado a proponer, para superarla, la «conversión» del indiferente al agnosticismo, como paso de una fatalidad inconsciente y despreocupada a una libertad asumida conscientemente y, al menos, humanamente significativa ( 15).
A la familia corresponde un papel determinante en esta educación en los valores, que lleve a descubrir el sentido de la dimensión religiosa, como parte integrante de la persona y como factor determinante de madurez psicológica y humana. Pero esa educación se ha de realizar en un ambiente de libertad que tenga en cuenta las condiciones concretas del sujeto. Sin autoritarismos ni imposiciones que coartan cir los contenidos de la fe en este momento de la historia, con sentido de creatividad y
sostenidos por la fidelidad a la Revelación y a la Tradición, debemos ir elaborando un lenguaje que traduzca y comunique la experiencia cristiana de tal forma que en la masa de los indiferentes puedan sonar nuevamente palabras de vida y de salvación.
1) Cfr. P González Blasco, J. González-Anelo: Religión y sociedad en la España de los 90, Madrid, 1992, 23-48.
(2) Cf R Diaz-Salazar: «La transición religiosa de los españoles», en R Díaz-Salazar, S. Giner (ed.), Religión y sociedad en España, CIS, Madrid, 1993, 110-111- 127- 128.
(3) Sobre la evolución religiosa de los que se consideran «católicos no practicantes» y su posible paso hacia la indiferencia o increencia, cf. las atinadas reflexiones de A. Tomos, R Aparicio: ¿Quién es creyente en España hoy?, PPC, Madrid, 1995, 48-54.
(4) Cf. Las tablas de datos en R. Diaz-Salazar. «la transición religiosa de los españoles», 133134.
(5) Cf J. Elzo: «La religiosidad de los jóvenes españoles», en Jóvenes españoles 94, Fundación Santa María, Madrid, 1994, 148. El trabajo de campo de la Fundación Santa María fue realizado en 1.993. Los datos del Instituto de la Juventud del Ministerio de Asuntos Sociales son de un trabajo de campo de 1992 (Cf, M. Martin Serrano: «Actitudes sociales de los jóvenes», en M. Navarro, M, J. Mateos: Informe Juventud en España,
Instituto de la Juventud, Madrid, 1993, 221). Una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizada sobre 2.400 jóvenes de 15 a 28 años ofrece el dato de un 13,1 por 100 para los que se autodefinen «indiferentes» en materia religiosa (Cf El País, 31-3- 1997, 22).
(6) Sobre la relación entre «Indiferencia intelectiva» y «despreocupación» frente a la realidad de Dios, cf las reflexiones de X. Zubiri: El hombre y Dios, Madrid, 1985, 278-280.
(7) Cf. V. Miano: «L'indifferenza religiosa: studio teologico», en Segretariado per i non Credenti, L'indifferenza religiosa, Roma, 1978, 9- 14. 21-22; A. Gramelli: «Per un'analisi sociologica dell'indifferenza religiosa», en ibíd 80-82 92-93; G. de Rosa «Indifferenza religiosa e secolarizzazione» en iibíd 119- 120. 125. G. Defois: «Quando la fede cristina lascia indifferente..., ,che fare?
... ibid. 1ó9- 170;, H. Schlette: «Del indiferentismo religioso al agnosticismo», en Concilum 19 , A. Charón: "Indiferencia" en Diccionario de Teología Fundamental, Madrid, 1992 -713-714
(8) Prevenir la indiferencia es la actuación clave frente a esta forma de increencia para J. Gevaert:Prima Evangelizzazione. Aaspetti catechetici, Leumann (Torino), 1990, 98.
(9) Se suele hablar de «indiferencia de descomposición». «la expresión nindiferencia de descomposición" es una categoría construida por analogía con el concepto socio1ógico que trata de la "descomposición de la sociedad"» (J.M. Glé: «Quand l'indifférence parle a la foi...», en Lumen Vitae, 4ó ( 1W - 1), 9 - )..
( lO) Sobre la dificultad en establecer relaciones entre fenómenos culturales e indiferencia, cf. A.G. Weiler: «Causas de la indiferencia religiosa», en Concilum 19 (1967),442.
( 11) Cf J. Gitardi: «Reflexiones sobre la indiferencia religiosa», en Concilum 3 (19ó7), 442.
( 12) Cf sobre el influjo del lenguaje de la fe en la indiferencia, G. Defois: «Quando la fede lascia indifferente... che fare?., en L’indifferenza religiosa, 171 - 174.
( 13) Cf sobre este punto el sugerente artículo de J. Collet: «Imágenes de la indiferencia, indiferencia ante las imágenes. Lo audiovisual y la indiferencia contemporánea» en CoMilum 19 ( 1983), 273-280.
( 14) Cf A. Charrón: «Les conditions d'acces au spirituel en un temps d'indifference religieuse», en Kerignus24 (1990), 129.
( 15) Cf H. Schlette: «Del indiferentismo religioso al agnosticismo», 232-240.
( 16) Sobre la indiferencia religiosa entre los jóvenes, cf. el estudio interdisciplinar C. Semetaro (A cura di), El giovani fra indifferenza e nuova religiosita. Situazine e orientamenti, Ed. Elle Di Ci, Leumann (Torino), 1995.
( 17) Cf el decreto sobre el ecumenismo (Unitatis Redintegratio), n 11: «Además, en el diálogo ecuménico los teólogos católicos, siguiendo la doctrina de la Iglesia, al investigar con los hermanos separados sobre los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al comparar las doctrinas, recuerden que existe un orden o "jerarquia» en las verdades de la doctrina cató1ica, ya que es diverso el enlace de tales verdades con el fundamento de la fe
cristiana.
(18) Cf Card. Paul Poupard: «Para la superación de la indiferencia religiosa», en Scripta Thelogica 24 ( 1992), 54.
Publicado en RAZON Y FE Abril 1988
ENTREVISTADA LA PSICÓLOGA Sta. CAMINO DEL CENTRO PENITENCIARIO DE VILLAVONA EN ASTURIAS
ASTURIAS EVANGÉLICA se siente orgullosa de poder ofrecer una entrevista llena de humanidad, sin olvidar la profesionalidad y la experiencia, de una persona como la psicóloga Sta. CAMINO, cuya visión de la situación penitenciaria es ambiciosa, equilibrada e integral.
Agradecemos su colaboración, así como también a la asociación manos extendidas y su presidente Juán Sánchez que hizo la entrevista.
¿Que es el CIS?
Estas siglas significan Centro de Reinserción Social y alberga a los internos en 3º grado penitenciario, que es el paso previo al periodo de libertad condicional. Se trata de un régimen abierto en que, sin perder de vista que sigue siendo prisión y privación de libertad, los internos gozan de una mayor apertura hacia el exterior – la vida libre – y una mayor concepción de confianza progresiva. Existen varias modalidades de vida dentro de los internos del CIS; algunos
tienen una adtividad cotidiana fuera del Centro acudiendo a pernoctar al mismo (tienen un puesto de trabajo en el mercado laboral libre); otros dependen del CIS pero se encuentran realizando programas de deshabituación a las drogas en varios centros (Proyecto Hombre, Tero, Spiral, Amigos contra la droga...) y otros permanecen a diario en el CIS donde participan de la vida del Centro realizando diferentes tareas de mantenimiento del propio Centro (destinos) o acytividades de tipo formativo-ocupacional
(Escuela, talleres ocupacionales, cursos de preparación profesional (jardinería, albañilería... cocina habitualmente todos los años). Pienso que dentro de lo que puede ser privación de libertad es el CIS el lugar ideal para una intervención tratamental. La propia arquitectura del CIS invita hacia una mayor apertura a la vida libre (no ha barrotes, ni cangrejos, ni patios cerrados) lógicamnte existe una disciplina y medidas de seguridad, pero diferentes a lo que se entiende por carcel. La relación personal
interno-funcionario rsulta mas cercana y y directa, la comunicación y el acceso a los diferentes profesionales es mucho mas fácil que en el interior de una prisión clásica en el que sólo por la extructura existen mas diificultades y barreras. Otra característica del CIS es que es mixto, lo que veo muy positivo. Los fines de semana varía la población del CIS, albergando a aquellos/as que han de cumplir penas de arrestos de fin de semana, señaladas en el Nuevo Código Penal.
¿Cuál es específicamente tu misión en el trato con los presos?
Como psicóloga y profesional del área de Tratamiento. Trabajamos individualmente cada profesional desde su área pero en la toma de decisiones respecto al tratamiento individualizado de cada interno trabajamos en equipo. Además de la intervención psicológica nuestra misión es tratar de motivar al cámbio, analizar los aspectos carenciales de cada persona, sus necesidades... y reforzar lo positivo. El objetivo último es la reinserción social, evitar que se reincida en el delito... es una
labor compleja porque se dan factores del propio individuo, de su entorno y otras circunstancias puntuales. Se trata de influir en los internos para capacitarlos y lograr que tengan intención de vivir dentro de las normas y leyes haciando que desarrollen valores de responsabilidad y respeto hacia sí mismos y los demás (familia, sociedad....) Cada caso es un mundo y requiere un análisis individual y un tratamiento específico. Los motivos que llevan a las personas a delinquier son muy variables y en cada caso
hay que tomar determnadas pautas.
¿Cual te parecen las mejores opciones a la hora de ayudar al proceso de reinserción?
Como ya dije antes, cada caso es un mundo. No obstante en términos generales el proceso pasa, a mi modo de pensar, por una combinación de factores tratamentales y regimentales. Además es importante tener en cuanta la colaboración del entorno familiar y también la del entorno social, entre las que incluyo el voluntariado como vosotros.
¿Que puede hacer la sociedad para que un preso no se vea obligado a delinquir cuando sale en libertad?
Creo que el término sociedad en sí es demasiado ámplio. Dentro de los Centros Penitenciarios seguir trabajando en la mejora, en la apertura al exterior, a la "sociedad". Fuera de las cárceles quizá los líderes sociales pueden dirigir sus esfuerzos a la prevención (sanidad con mas tención a problemáticas adictivas por ejemplo, aunque ya se trabaja en ello, favorecer a empresarios que contraten personas que salen de prisión... ya se van haciendo cosas por parte de algunas
instituciones... como los IMI, Plan Piles...). De todos modos me resultan amplios y ambiguos los términos "sociedad" así como "no se vea obligado".
¿Que beneficiosencuentras al piso de acogida que llevamos?
Posibilitan una vía de ayuda para algunos internos que de otro modo se encuentran solos y sin apoyo fuera de prisión. Iniciativas como el piso de acogida hacen posible que algunos internos puedan acceder a permisos de salida y a libertad condicional al encargaros vosotros de su tutela.
¿Es realmente el piso una labor de apoyo a vuestro trabajo?
Por supuesto que sí. El intercambio de información sobre la evolución de las personas que tutelais enriquece las posibles vías de actuación a cada caso.La evolución de la persona fuera de prisión es imposible sin vuestra colaboración.
¿Crees que sería mejor que esta labor fuera hecha solamente por profesionales como tu? Spicólogos, Asistentes Sociales etc...?
No. A nosotros pueden vernos como "jueces", partes del sistema y por ello siempre es importante que gente como vosotros "normales" que os ven más cercanos, participen. Nuestra ayuda "técnica" se quedaría pobre sin vuestra ayuda que les aporta, quizá, mas confianza, porque vosotros dais a cambio de nada.
¿Ves capacitados para esta labor del piso a personas motivadas por unas creencias religiosas (cristianos evangélicos en este caso) movidos a ser útiles a la sociedad?
Pienso que sí. Precisamente un cristiano evangélico trasmite bien y el bien no es sino positivo. Vosotros con vuestra fe y entrega podeís calar en personas acostumbradas a recibir negativas (algunos están solos porque ni los suyos quieren prestar ayuda, quizá porque ya fracasaron otras veces...). Sois una vía de esperanza, una puerta abierta para afrontar de nuevo problemas cotidianos de la vida libre. Es una labor dificil la vuestra; debeis mantener un equilibrio entre la ayuda y la
exigencia de unas mínimas normas de convivencia. Es importante la fluida comunicación entre nosotros y vosotros para buscar soluciones en cada preso.
¿Podeis percibir algun cámbio en la forma o en el caracter de los reclusos que se benefician del piso de acohgida? Si es así puedes contar alguna experiencia ¿
Bueno recuerdo algún caso que juntos hemos encarrilado hacia la toma de concienca de su problema de alcoholismo consiguiendo que acudiera a reuniones de A.A., Lo que ocurra después de salir en libertad definitiva escapa a nuestro control.
¿Que puedes añadir que no te hayamos preguntado?
Quiero expresar mi admiración y gratitud hacia vosotros por el empeño que poneis en el servicio a los internos, a pesar de dificultades que podeis encontrar o desengaños. Vuestro testimonio y vuestra acción valen de mucho.
Juán Sánchez

MERE PELAEZ
O "EL EVANGELISTA ASTUR FUERA DE NORMA"
"CONCIENCIA LIMPIA"
Por Dra. Concha Espina
Un hombre "justo", un individuo imperturbable, "limpio de conciencia" y quiere creer firmemente en su salvación; pero habla con una sonrisa tan rígida como sus convicciones, con un alegre a medias de satisfacción. Un hombre incomprendido por las inteligencias maleadas por la frivolidad o el hedonismo materialista. Incluso para aquellos que llamándose "evangélicos" lo consideraron un "pobre hombre", uno que no era como los demás y que no tenía derecho
a ser diferente...
Si, lector, estamos escribiendo de un evangelista asturiano que se llamaba JOSE MERA PELAYO ( Mere Peláez para los íntimos de "su" cenáculo) nacido en LLanes (Asturias); peregrinando por el mundo fue a parar a los Estados Unidos donde se identificó con un grupo confesional pentecostal super-fundamentalista en Porland (Oregón). Allí estaba ubicada la sede de esa confesión carismática denominada "FE APOSTÓLICA".
Después de su conversión no se cortaba el pelo ni la barba, dejando su cabello larguísimo. Daba la impresión de ser un anarquista bohemio poco creíble, visionario escatológico no consecuente. De ahí, quizás, su poco éxito en su dicasterio en cuanto a la captación de miembros para formar una congregación con el talante religioso que descubrió en América y que él mismo se identificó a esa manera de sentir el "protestantismo".
A comienzos de la década de los años veinte deja la tierra de Martin Luter King y regresa a la "tierrina" astur. Pero vuelve a realizar un itinerario existencial en marcha hacia Santander, Bilbao, Barcelona y después a tierras aragonesas, concretamente Zaragoza. En esta ciudad se queda hasta la muerte en 1.965 después de una larga patología que lo fue consumiendo despacio.... Había decidido quedarse en Zaragoza hacia 1.931.
Parece ser que quería imitar al apóstol Pablo: vivir por fe y apartarse de la religión sistema. La política franquista le prohibió hacer proselitismo pero él no hacía mucho caso a dichas órdenes diciendo siempre que "había que obedecer a Dios antes que a los hombres" según el dicho apostólico. Sin embargo el "cenáculo" que formó no llegó a depasar treinta personas. No tenían capilla propia y se reunían donde podían.
En ese grupo eclesial libre hubo una seria de evoluciones que llevaron en un primer tiempo a ciertos miembros del mismo a integrarse al movimiento adventista aragonés y otros después, a otras iglesias evangélicas. Tenía un compañero fiel, un hermano en la fe "de verdad" llamado Jesús Pinilla que quedó como responsable del pequeño "colectivo eclesiástico" al fallecer Mere Peláez, el cual tuvo una hermana monja, que después abandonaría el convento. Este había
aceptado la fe evangélica ya en 1935 y llegó a avanzada edad. En la calle de La Perla, en su propia casa de la la capital mañica, montó un "oratorio" privado donde se celebraron reuniones evangélicas. El barrio se llamaba de La Paz.
Aragón ha sido un punto importante para el protestantismo español ya en tiempos de la Reforma del siglo XVI. No hay que olvidar el intento de huida que tuvieron aquellas dos víctimas de La Inquisición, líderes, con el Doctor Agustín Cazalla en la Vieja Castilla, Don Carlos de Seso y Fray Domingo de Rojas a tierras protestantes; pero fracasó aquel viaje al exilio al ser detenidos en la frontera navarra y devueltos a Valladolid, a pie, con doce familiares inquisitoriales
y varios oficiales a caballo. Por los pueblos por donde pasaban la gente ignorante y modela por el papismo les tiraba piedras y los insultaba. Murieron en ese mismo Valladolid como mártires en 1559 mientras quedaba en una morada prisionero el arzobispo Carranza de Miranda, quien después de cinco años de cautiverio, iría a Roma con el sanguinario duque de Alba para quedar por largos doce años, en el castillo de San Angelo detenido por filo.protestante o supuestamente heterodoxo. El de Seso y Rojas
tuvieron un cómplice para su escapada que también fue detenido y condenado: el licenciado Herrera, alcalde de Sacas en Logroño.
Aragón recibió infiltraciones de los hugonotes franceses, literatura e incluso misioneros clandestinos testimoniaron en esas tierras la FE ANTIGUA de la Tradición Neo-testamentaria escrita y no la de las tradiciones orales eclesiásticas poco creíbles y supersticiosas... Posiblemente el intrépido colportor-evangelista Julián Hernández, tan querido por el pueblo evangélico español, pasó Biblias y obras teológicas por el Pirineo y por el puerto de Pasajes en el País Vasco. Hubo también
condenas por luteranismo hasta el siglo XIX.
La Revolución septembrina de 1.868 trajo una pléyade de pastores preclaros por esas tierras nobles y primitivas que difundieron la Palabra de Verdad, fundada en el Espíritu y no en la letra: Antonio Carrasco, José Eximeno Colorado, Tomás Gullik que fundaría mas tarde el Colegio femenino de San Sebastián, donde estudió doña Margarita Rodríguez de Besullo (Asturias) diplomándose luego en Farmacia, desarrollando esa labor en la ciudad de Jovellanos en una farmacia gijonesa
del Llano. También otros sobresalieron: Segundo Sabio, Carlos Araujo Carretero, José María Gorría, ex-capuchino, quien murió de accidente de coche y posiblemente fue un atentado. (Era un hombre sapientísimo, como casi todos los mencionados.) Alberto Cardier y Salvador Ramírez que abrió un pedagogium práctico en Jaca, donde desarrolló una labor intelectual y espiritual extraordinaria. No hay que olvidar que a principios del 36 había en Aragón un 65% de analfabetos.
Los informes policiales de José Mera Pelayo nuestro asturiano-indiano, que se encontraban en el Gobierno Civil de Zaragoza, decían que era un hombre "extravagante" "esquizoide" aunque no emplean esta última palabra queriendo decir lo mismo. Lo dejaron por imposible y pasaba ante la autoridad por "chaladillo", sin peligro para la sociedad. Como dijimos anteriormente los círculos evangélicos de Zaragoza no lo asimilaron a la obra en general, debido a su
gran individualismo y a su radicalismo religioso. Era posiblemente "patológico". Pero también algunos creyentes de estos mismos círculos lo tenían por una persona "honesta" y lleno de "bondad" a pesar de sus anomalías...
Las bajas o deserciones de su grupo las veía no como una catástrofe sino como una "depuración" natural y no le impedía declarar con aplastante convicción que él y los suyos se encuentran en el buen camino, el único, y también el mas áspero, tal vez la senda estrecha. No hay respuesta que él no conozca; no hay problema ni injusticia para los que él no pudiese ofrecer una terapia pronta y segura, una explicación sencilla según su corazón y su mente lo dictasen. Su casi falta
de dudas es tan asombrosa como una tranquilidad de conciencia. ¿Inconsciencia?
Nosotros no vamos a juzgarlo ni a encasillarlo. Pero hay algo que escapa al ser humano, por muy sabihondo que sea, y es que Mere Pelaez actuó en ser sensitivo, con un talante quizás demasiado espiritualista, pero aun en sus posibles errores, según sus luces y su entender que escandalizaba a las autoridades e incluso a la mayoría de sus correligionarios, siempre fue honesto. En nuestras sociedades autoritarias y moralistas no se puede ser diferente.
Dra.Concha Espina
ALGUNAS FUENTES:
Archivo histórico de Miguel Rionda.
Fernando de Valdés por José Luis Novalin.Universidad de Oviedo 1,971
Protestantismo y Tolerancia en Aragón. Varios autores. Mira Editores S.A. Zaragoza 1.992
El escritor Pedro Lain Entralgo, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1.989, fue galardonado con el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 1.999 fallado en Gijón hace unos días por su obra ¿Qué es el hombre? (Evolución y sentido de la vida) que publicará Ediciones Nobel en su colección Jovellanos de Ensayo. Según el jurado la obra ofrece "la mayor síntesis elaborada hasta el momento en la filosofía
española, entre una visión puramente física del cosmos y un compromiso con los valores del ser humano". A continuación se reproducen algunos fragmentos sacados del último capitulo del libro, según la Voz de Asturias.
¿Qué es el hombre?
Pedro Laín Entralgo
Afirmación cristiana del sentido trascendente del mundo
A lo largo de los siglos el pensamiento cristiano ha elaborado una afirmación del sentido del universo, de manera manifiesta, en ciertos puntos, menos en otros, creencial y mas o menos razonable en todos.
El universo se afirma , fue creado desde la nada por un Dios infinito en su realidad, omnipresente, providente y amoroso en su actividad. Para el cristiano, la creación fue un acto de amor que alcanzó su expresión suprema con la creación del hombre, colaborador con su libertad, su inteligencia y su trabajo en el destino final del universo a que pertenece - léase el texto de la Carta a los Romanos en que San Pablo habla de la "impaciente espera" del mundo- y destinado él mismo a
salvación o condenación según el uso que de su libertad haya hecho en su propia vida y en el curso de la historia, entendida esta como historia salutis. El nacimiento de Cristo, Hombre-Dios y la acción redentora de su muerte han sido, tras la creación del mundo, el acontecimiento central en la concesión de sentido último a la vida humana, al universo y, dentro de este, a la existencia histórica de la humanidad.
Que todo esto no tiene su causación y su realidad en el orden natural del cosmos ni, en consecuencia, es manifestación de la interna inteligibilidad que ad intio Dios, usando su infinito poder, quiso otorgarle, es cosa patente y clara.
Que por otra parte tal conjunto de creencias es razonable, aunque no sea racional, en el sentido estricto del término, eficazmente lo demuestran los veinte siglos en que su construcción dogmática y teológica ha sido elaborada y admitida. Pero ¿podemos afirmar con la misma seguridad que ese conjunto de creencias puede apoyarse sin dificultad ni reparo en la antropología cosmológica, estructural y evolutiva que en este ensayo se propone?Questio disputabilidad dirá mas de un teólogo.
El problema surge en lo tocante al origen filogenético y ontogenético del hombre, o como reza el título de mi ensayo, en el modo de entender la hominización de la vida.
Vista la evolución del universo según nuestra humana condición de oriundos habitantes de la Tierra yo pienso que desde el big-bang hasta hoy, nuestro planeta ha sido el escenario inmediato - mejor, cuna- de los dos hechos mas maravillosos y enigmáticos de esa evolución: la aparición de la vida y de los primeros organismos en el seno de la materia inanimada, y la génesis del hombre como prosecución de la potencialidad y la actividad evolutiva del pylum animal de los
homínidos; mas precisamente, de uno de los dos géneros de ese pylum que son el Australopithecus y el Paranthropus. La vida surgió por la azarosa reunión de moléculas que, esencialmente, pertenecen a la composición de la química de la materia viva y de los primeros organismos unicelulares, y los primeros hombres surgieron también por un incomprensible azar, al que una creencia muy posterior concederá sentido razonable, y por obra conjunta del impulso innovador evolutivo y estructurante del
cosmos, entendido como unitaria natura naturans y del mecanismo filogenético que Darwin describió y llamó selección natural, ahora en el específico nivel cualitativo hasta hoy evolutivamente supremo, alcanzado por las mutantes especies antropogenéticas antes mencionadas.
En líneas generales, así concibe la hominización de la vida la inmensa mayoría de los científicos actuales, y a su opinión me adhiero; opinión que no es por supuesto, una afirmación evidente, puesto que de ella no hay y no puede haber confirmación empírica, pero es una tesis altamente razonable.
En la exposición del pensamiento antropogenético de Karl Ranher podemos ver que al cerrado antievolucionismo de las iglesias cristianas en los años finales del siglo pasado y en los iniciales de éste ha sucedido en la católica un "evolucionismo moderado, consistente en admitir las tesis del evolucionismo darwiniano en lo relativo a la formación del cuerpo del hombre, pero no del hombre como tal, porque para ser vivientemente humano ese cuerpo necesita la infusión de un alma espiritual
directa e inmediatamente creada por Dios en el germen del nasciturus, se a este un óvulo fecundado, una vez constituida la especie humana, o embrión de los mutantes australopiyecinos o parantropicos de los que habían de nacer los primeros homines habiles. ¿Que pensar acerca de este "evolucionismo moderado"? Dispuesto a rectificar, si convincentemente se corrige mi posible error o deficiencia de información, con toda lealtad expondré mi pensamiento.
A mi juicio, las tesis antropológicas mas radicales y esencialmente cristianas, las dos directamente procedentes de la revelación bíblica, son estas dos: el hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza; la existencia y la vida de la persona humana no se extinguen con la muerte, para el hombre hay una vida transmortal perdurable - que no racional-la admisión y la vigencia histórica de esas dos tesis antropológicas es necesario admitir la existencia de un alma espiritual como principio
constitutivo y agente de la realidad y la vida del hombre, surgió mas tarde, muy principalmente cuando Tomas de Aquino adoptó el hilemorfismo aristotélico y pensó que resolvería satisfactoriamente el problema metafísico-teológico de cristianizar la antropología de Aristóteles entendiendo la "forma sustancia" como "alma espiritual", capaz de actuar como intelecto agente y apta para ser "forma o alma separada" tras la muerte de la persona. Pero ¿es metafísica y
cristianamente necesario recurrir a la hipótesis de "alma espiritual"? NO lo creo (...)
Negación atea del sentido trascendente del mundo.
Para quienes solo conceden realidad y verdad a lo que se les muestra con evidencia racional, la atribución de un sentido último a la existencia y al devenir del cosmos, es tan impensable como imposible; en consecuencia, lo niegan en redondo. Tal es el caso de los ateos. Para ellos, el destino final del universo es la nada, y con todo derecho proclaman tal convicción. Pero eso si, con el inmediato deber ulterior de admitir - y en esto coinciden a sensu contrario con los cristianos- que
en su actitud se funden dos creencias: en el caso del ateo, creer, no saber, que Dios no existe, y creer. no saber que a la mente humana no le es posible aceptar la existencia de un sentido trascendente en el mundo que él vive.
En cualquier caso, en la negación de un sentido al devenir del mundo hay que distinguir dos modos: el mas radical de los que extienden esa negación al cosmos y a la historia, los nihilistas absolutos, y el de quienes, como los marxistas, creen que la historia de la humanidad tiene un sentido y una meta propios de ella, pero que, conseguida esta, el destino de los hombres consistirá en vivir monótonamente hasta la extinción de nuestra especie, con la certidumbre íntima de que mas pronto o
mas tarde llegará tras ella la aniquilación del cosmos.
Pedro Laín Entralgo
Del ensayo ¿Qué es el hombre?
ENTRE ROMA Y JESUSALÉN
Por Julián Marías
Se informa tanto de cosas que tienen muy poca importancia, de las lejanas rara vez., a no ser cuando son catastróficas, que se produce una deformación de las perspectivas, una visión distorsionada de la realidad. Pienso que puede valer la pena dar breve noticia de un acontecimiento minúsculo en volumen, nada espectacular, ajeno a las cuestiones " palpitantes", pero que encierra cierta novedad y un carácter positivo, infrecuente. Ha sucedido en tierra de Israel, en la ciudad de
Jerusalén, y no ha tenido relación ninguna con la política, menos aún con los conflictos o la violencia. Ha sido algo muy distinto de esos congresos que se multiplican en todo el mundo, con centenares de participantes, que por lo visto son "expertos" en todo lo imaginable: una reunión apacible de una veintena de personas, la iniciativa ha sido romana: la Pontificia Universidad Lateranense de Roma ha convocado a reunirse tres días en Jerusalén a varias personas interesadas en plantearse
intelectualmente algunas cuestiones religiosas, Co el título "Teísmo: historia y teorías", cristianos, con participación judía e islámica, han dado algunas conferencias, seguidas de comentarios, preguntas, discusiones, sobre la manera de entender la Divinidad y las posibles relaciones del hombre con ella.
Cuando se trata de Dios, no caben experimentos ni estadísticas; hay que atenerse a las fuentes, a los escritos que se consideran depósito de la Revelación, a lo que a lo largo de los siglos se ha pensado; y con eo, seguir pensando, poner en juego la razón, uno de cuyos ingredientes esenciales es la imaginación. Se ha visto cómo la noción del Dios único, del monoteísmo, se ha ido gestando a lo largo de los siglos con muy diversos orígenes: la filosofía griega, desde los presocráticos
hasta Platón, Aristóteles, Plotino; el pensamiento griego del gran judío Filón; por otra parte, la tradición judaica, expresada en el Antiguo Testamento; la radical innovación cristiana, contenida inicialmente en los escritos del Nuevo Testamento, Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas en lengua griega y con la presencia decisiva de la filosofía helénica. Finalmente, las elaboraciones posteriores, decisivamente influidas por judíos como Maimónides, musulmanes como Averroes
-ambos cordobeses-, Avicena y tantos otros, presentes en todas las Esco1ásticas, también la cristiana. con un precioso e inquietante peso del gran filósofo, maravilloso pero no cristiano, Aristóteles. Se ha reunido en Jerusalén un saber poco común. Admirable coocimiento de textos, doctrinas, discrepancias, convergencias. En ocasiones ha predominado la acumulación de conocimiento, la minuciosa erudición, el escrupuloso análisis de textos problemáticos. Pero también se ha visto y oído el
resultado de la reflexión inmediata, personal, sobre las cuestiones. En mi opinión, lo más valioso y apasionante, Personalmente traté de "El monoteísmo cristiano", Fue el único que introdujo expresamente la reflexión sobre la Trinidad y el sentido que puede tener para el hombre, y precisamente como culminación y plenitud del monoteísmo. Recordé que la más profunda visión cristiana de Dios es la que ve su consistencia en el amor; y si el hombre ha sido creado "a imagen de
Dios", y por tanto hay que partir primariamente de él, y no de cosas, para imaginarlo, antes que inteligente o racional aparece como criatura amorosa. Para mí no ofrece duda que el método adecuado para pensar la realidad divina es a partir de la vida humana, de la realidad única, radicalmente diferente de todas las emás, que es la persona. Justamente lo que ha empezado a comprender la filosofía de nuestro tiempo la que ahora mismo se está haciendo. Por eso pude aventurar que lo que
podría llamarse "filosofía cristiana" no pertenece al pasado, sino más bien al futuro; no al siglo XIII, sino acaso al XXI, Y no creo que se pueda renunciar a las extraordinarias posibilidades que se están manifestando ante nuestros ojos.
Publicado en Cuenta y Razón, Madrid abril-mayo 1.998
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