Asturias Evangelica 20

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En esta edición

 

 

Editorial :  El temor de Dios........................  

La BioIglesia...........................................  

La Conversión de Manuel Azaña y el problema religioso.       Alfonso Ropero  

Algunos grandes desafíos frente al año 2000.........................................................

¡Viva las caenas!... Miguel Rionda Jr  

Noticias de Asturias.............................

 

Mundo evangélico..................................

 Verdadera y falsa culpabilidad Miguel Rionda....................................................  

Entrevista: Dr. José Manuel González Campa

Alfonso Ropero premio literario El Obrero de Tomelloso

España de Gustavo Bueno.......................  

Gustavo Bueno filósofo ingenioso in Albis  José Luis Fernández

Gustavo Bueno y el Luteranismo....... Por Vital D’Andrés......................................

 

 


 Revista de información,pensamiento y cultura   de los evangélicos asturianos.,


  Enero-Marzo,2.000                Nº 20


 


Asturias Evangélica

editorial


En el ángulo oscuro del olvido:        el temor de Dios.

 


En 1.961 Prudencio Damboriena,    (S.J). publicó “Fe católica e Iglesias y sectas de la Reforma”. En el libro, además de analizar problemas católicos, estudia  los valores y defectos protestantes, desde una óptica no siempre observada por un católico. Los problemas protestantes del divisionismo y sectarismo, no son  atacados, como suele ocurrir en la mayoría de los análisis. Todo lo contrario, el libro termina dedicando cuatro capítulos a las misiones protestantes, en los que destaca lo que ya hemos llamado en alguna ocasión “masa activa”. Se sorprendía Damboriena, de que en 1.958 los métodos misionales y la participación activa y masiva de los seglares, arrojase los siguientes datos: “ Trabajan 18.498 seglares– léase creyentes– protestantes junto a 5.564 pastores en las misiones”. Además, hacía un elogio de las Sociedades Bíblicas, las asociaciones juveniles y otros instrumentos fundamentales en la expansión protestante.

                ¿Porqué le llamaban la atención  estos datos, que  hoy los podríamos multiplicar numéricamente? No solo eran los métodos de financiación o de distribución de la Biblia, sino porque la iglesia  protestante, en su totalidad y unida como una piña, andaba en el temor de Dios; en la debilidad de la carne, pero gozosa en el Espíritu.

                Todos sabemos que al hablar del “temor de Dios”, no hablamos tanto del miedo a la condenación, sino del amor a Dios que nace de nuestros corazones agradecidos.  En el amor no hay temor– dice 1ª de Juan 4:18-  sino que  el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo. Donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” . Esto viene a colación de que los cristianos evangélicos  no solo nos hemos encastillado y aislado, sin presencia y sin empuje moral, ético y espiritual en el mundo que nos rodea, sino que hemos ido dejando a Dios en el ángulo oscuro del olvido. Hemos ido sustituyendo la luz  y el tesoro del  Evangelio por baratijas  sin valor.

¿Porqué decimos esto? ¿Es que acaso no lo estamos diciendo todos y todos los días? Porque el formalismo, el rigorismo y el fundamentalismo religioso ha contaminado todas las fuentes de la sinceridad  y reverencia ante Dios y los hombres. Entre nosotros, por usar una palabra suave, no nos podemos ver. Si alguien destaca, enseguida le sacamos los puntos débiles. Así, estos días he visto algunas editoriales y comentarios a libros—quizás los mas importantes del pensamiento evangélico español—a los que se les ha puesto calificativos como “decepcionante” imposible de interpretar” “semipelagiano” etc.. Y no es que no se pueda hacer una crítica, sino que esta no esconda resentimientos o fundamentalismos rancios.

Antonio Cruz, en su libro “Parábolas de Jesús en el mundo postmoderno” dice que el tesoro que poseemos, de tanto manosearlo poco a poco va perdiendo su brillo original. De tan valioso, acabamos por no darle valor. Dice: “Cambiamos la esperanza por le conformismo, la fe por los valores materiales... la sinceridad por el cálculo meticuloso, el beneplácito por la aprobación de los colegas, la austeridad por el despilfarro, la responsabilidad por el pasotismo postmoderno, el afecto por el egoísmo y, en fin, al Señor Jesús por una increíble cantidad de ídolos de barro”. Sin lugar a dudas, Cruz da en el clavo. Hemos cambiado valores que nos pertenecían porque los ejercitábamos. Ahora habrá iglesias que crezcan, pero dudo mucho que duren si no volvemos a nuestro “primer amor”. Los que nos rodean, enseguida se dan cuenta de nuestro estado de alejamiento, porque hemos dejado de exhortarnos y ya solo nos tiramos los trastos a la cabeza.

                Efesios 5:21 dice: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. El temor de Dios tiene que sacarnos  del tedio y de la costumbre cúltica, para amarle sin actitudes cansinas y  aburridas. Tenemos que despejar de negras telarañas aquellos rincones de nuestra existencia que tenemos devaluados, pero que son nuestro gran tesoro. Los súbditos del Reino de Dios, tenemos que desprendernos  de valores religiosos y cambiarlos por los tesoros celestiales.

                Esto puede parecer mas un sermón que una editorial, pero es que no sabemos como despertar al pueblo evangélico para que vuelva a reflejar los colores brillantes de la fe y de la esperanza, de la entrega y el no conformismo, del sufrimiento y del valor, que eso si pesaban en medio del pueblo.  Los evangélicos  españoles nunca hemos sobrepasado el 1 por Mil numéricamente hablando, pero siempre nuestra fortaleza en Dios, creó una “masa activa” del 1000 por Uno.



SE AVANZA EN LA CREACIÓN DE UN    INSTITUTO DE           COMUNICACIÓN
PROTESTANTE           ESPAÑOL

 



 
MADRID. 21 febrero 2000 (gbp). Ya se han redactado unos estatutos del Instituto de Comunicación (IC) evangélico español, que servirán de borrador para su posterior aprobación y constitución. Estos estatutos vinculan el IC a la FEREDE, aunque funcionaría de manera autónoma, de forma muy similar a la entidad de obra social, Diaconía.El IC es un proyecto surgido del VI Congreso Evangélico Español ( diciembre de 1997), en el que participaron la FEREDE, la Alianza Evangélica Española, y diversos medios de comunicación que representaban a la práctica totalidad de las distintas denominaciones. El IC tendría varias funciones y departamentos, entre los que estaría lo que actualmente se conoce como Gabipres (y que por cierto, está a falta de 10 nuevas solicitudes para llegar a los mil suscriptores). A esta función de agencia  de prensa, se añadirían otros departamentos como uno de formación, posibles publicaciones, relaciones con otras agencias evangélicas y no evangélicas, acreditaciones, etc. El borrador de estatutos ha sido preparado por Mariano Blázquez y Pedro Tarquis (Secretario ejecutivo y Consejero de Medios de Comunicación de
FEREDE respectivamente), y será ahora enviado a las diferentes entidades de la FEREDE para su estudio. Este borrador, una vez consensuado, deberá ser aprobado por la Comisión Plenaria de FEREDE y formalizado ante notario.

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LA BIOiGLESIA


Algunos aspectos de la literatura sobre iglecrecimiento pueden resultar confusos. Se nos ofrecen gran cantidad de programas, muchos de los cuales parecen afirmar: «Si hace como nosotros, alcanzará el mismo éxito.» Lo malo es que muchos de estos criterios se contradicen entre sí. Unos abogan por la creación de «megaiglesias» como el medio más eficaz para extender el evangelio, otros sitúan el tamaño óptimo de la iglesia casi a nivel de grupos pequeños; unos consideran que el secreto del éxito está en dirigir los cultos hacia los no creyentes, otros piensan que el objetivo de los cultos debe ser exclusivamente la adoración; unos piensan que para hacer crecer la iglesia se deben incluir estrategias de marketing, otros han conseguido ver crecer su iglesia sin haber oído jamás la palabra «marketing».

Tengo la impresión de que el principal problema reside en que hasta la fecha no se ha diferenciado con claridad entre «modelos» (criterios por medio de los cuales alguna iglesia, en algún lugar del mundo, ha conseguido resultados positivos) y «principios» (criterios válidos para cualquier iglesia en cualquier parte del mundo). En consecuencia hay muchos «modelos» que afirman ser válidos universalmente y muchos «principios», cuya validez universal es demostrable, que son considerados meros modelos.

En la ilustración de la derecha podemos ver dónde reside la diferencia entre ambos enfoques. El enfoque según modelo es el intento de aplicar a nuestra propia situación el programa de una iglesia que ha tenido éxito (en la mayoría de los casos una megaiglesia). Este planteamiento resulta fascinante porque lo que tanto se anhela para la propia iglesia ya está en funcionamiento en la iglesia modelo.

 

El enfoque según principios es diferente, aunque también parte de lo mucho que se puede aprender de los modelos que han tenido éxito en la práctica. Sin embargo, en lugar de limitarse a un modelo, examina cientos de «iglesias modelo», tanto grandes como pequeñas, para descubrir aquellos elementos que puedan considerarse de validez universal para cualquier iglesia y aquellos otros que, aun siendo interesantes, no pueden aplicarse de modo general a todas las iglesias. Los principios obtenidos mediante la abstracción, esto es, despojando a los modelos de sus características culturales y locales, se individualizan para la situación específica de una iglesia en concreto. Este binomio abstracción/individualización resulta mucho menos atractivo para algunos que la simple imitación (escala 1:1) de una iglesia de éxito reconocido.

El desarrollo natural de la iglesia está basado en el enfoque según principios. Aunque no sea erróneo inspirarse en las iglesias modelo, si queremos ir más allá de la mera transmisión de entusiasmo, si queremos transferir elementos reproducibles, debemos descubrir los elementos que son válidos universalmente para la formación de cualquier tipo de iglesia.



 RATO ANUNCIA QUE EL GOBIERNO            ESPAÑOL SEGUIRÁ BENEFICIANDO A LA
IGLESIA CATÓLICO-ROMANA (ICR)    FRENTE AL RESTO DE LAS CONFESIONES
 

<< MADRID. 20 febrero 2000 (gbp/e.press). El vicepresidente segundo de Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Rodrigo Rato, anunció ayer que los ciudadanos, en su declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) del próximo mes de junio, no tendrán que optar entreICR y ONG a la hora de realizar su aportación, y podrán optar por ambas o por una de ellas, según sus preferencias.

 Este cambio en la declaración del IRPF era una reivindicación realizada  desde la etapa del gobierno socialista por la ICR, que entendía que no se debían oponer los fines sociales y la contribución voluntaria a la ICR. Rato destacó que durante el Gobierno del PP se han producido "avances importantes en la colaboración" con las ONG, y recordó que estas  organizaciones tienen, en los Presupuestos Generales del Estado para este ejercicio, una "cantidad garantizada" que podría llegar a los 22.000 millones de pesetas. Además, añadió, las Organizaciones No Gubernamentales no estarán sometidas al Impuesto de Sociedades. Por último afirmó que España ha condonado 60.000 millones a los países más pobres. Mientras el Gobierno español del PP ha realizado tan importantes avances en las solicitudes de la ICR y ONGs, ha vuelto a escribir a la FEREDE  musulmanes y judíos, prometiendo que se intentará llegar a establecer un Convenio económico en la próxima legislatura.

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La conversión de Manuel Azaña     y el problema religioso.  


 

Por

 

Alfonso Ropero

 

Manuel Azaña (1880.1940) político y Presidente de la República en 1936, hubiera llegado a ser un gran escritor y ensayista de la realidad española de no haber vivido en el conflictivo tiempo que vivió, abortador de tantas promesas de las letras y del pensamiento español. Políticamente fue hostil a los dos grandes poderes tradicionales de España: la Iglesia católica y el Ejército.

                Esto por lo que toca a su vida política. Gracias a los artículos de Gabino Fernández Campos ("Azaña y la Biblia" Restauración, enero 1.981, Palabra Viva, 1990) y Juan Antonio Monroy ("Azaña y el problema religioso de la República" Restauración, enero 1981)  sabemos de la relación literaria y diplomática de Azaña con la Biblia y los protestantes españoles. Azaña tradujo del inglés la obra de Jorge Borrow, "La Biblia en España", porque la consideraba una obra de arte. En 1932 recibió a dos protestantes cuando era Presidente del Consejo de Ministros. En 1936, siendo Presidente de la República, visitó la caseta de la Sociedad Bíblica, donde recibió de manos de Adolfo Araujo una "preciosa edición crítica del texto latino del Nuevo Testamento." Pocos días antes, Fernando Cabrera, Julián Saco y Juan Fliedner, de la Alianza Evangélica Española, habían sido recibidos por el Presidente, al que hicieron entrega de una edición especial del semanario España Evangélica, donde Azaña aparecía en la portada como el nuevo Presidente de la República.

                Para sus enemigos Azaña fue un anticlerical, autor de aquella famosa frase "España ha dejado de ser católica", que, leída en su contexto, no es una expresión de anticlericalismo, sino un juicio histórico-político de la nueva realidad socioreligiosa  española, que quería dejar atrás el viejo mundo donde corona y altar estaban unidos indisolublemente. España seguía siendo católica por su base social, pero no podía seguir siéndolo por su base legal, toda vez que se había implantado en el mundo moderno la separación entre Iglesia y estado, separación a la que Roma se resistía `por todos los medios. "Amigo" de protestantes, admiraba a Cromwell - por sus ideas políticas, no religiosas - traductor de La Biblia en España, como queda dicho, era bien indiferente a la experiencia religiosa. Sin embargo, y este es un aspecto no explorado de su vida, en su juventud experimentó una fuerte conversión religiosa, que por el interés histórico religioso y la luz que arroja sobre la psicología de la conversión, nos parece de gran interés traerla a colación.

 

Una sociedad religiosa.

 

                En el primer libro que publicó, de carácter autobiográfico, titulado El jardín de los frailes (Madrid 1927), dedica una buena parte del mismo a la cuestión religiosa de su infancia y a su experiencia de conversión, como él considera una y otra vez. Curiosamente, este hombre tan poco amigo de los eclesiásticos, nació en Alcalá de Henares (Madrid) en una casa que estaba situada entre dos conventos. Sus estudios los realizó en el colegio religioso de El Escorial, donde, entre otras cosas, le enseñaron a refutar a Kant en cinco puntos y a Hegel y a Comte, y a tantos otros.(El jardín de los frailes p-44 Ediciones Albia. Bilbao 1977).  En aquellos días era difícil y extrañísimo para un joven estudiante toparse con un infiel en carne y hueso. Apenas si había incrédulos entre sus compañeros de estudios, los más eran creyentes tibios y alguno que otro devoto que "cumplían los deberes más impresionantes con fría puntualidad: almas cuidadosas, tranquilas porque estaban en regla y se creían inscritas en el padrón de los elegidos.  Los incrédulos no podían motivar seriamente su impiedad: no conocían lo bastante el hebreo ni el griego, el siríaco ni el arameo para criticar las fuentes de la tradición cristiana: su infidelidad, sin base filosófica ni filológica, era espontánea, selvática"( Ib.p.51)

 

España y la causa católica.

 

 

                Azaña entonces, como los jóvenes alumnos de las escuelas franquistas después, fue educado en la más pura ortodoxia españolista, aquella que consiste en ver España como la monarquía católica del siglo XVI, y que el régimen nacional-católico se encarga de resucitar a su manera, una vez ganada la batalla a los republicanos, “rojos, masones y protestantes”. Las observaciones de Azaña sobre España son agudas y cabales:”Obra decretada desde la eternidad, la monarquía católica del siglo XVI halló entonces los robustos brazos capaces de levantarla; empresa guardada para el héroe español, su timbre único. Ganar batallas, y con las batallas el cielo; echar una argolla al mundo y traer contento a Dios” (Id, p.95) a pesar del fracaso y del derrumbamiento del Imperio, el joven español era adoctrinado por sus maestros a creer que “la infantería española es la mejor del mundo”, la más heroica y santa a la vez, ofrecida como sacrificio cruento de la religión católica. “La causa de la religión católica es la causa española en este mundo; nadie le ha servido mejor que nosotros; a nadie ha sublimado como a nosotros. La contraprueba es fácil: España, si no campea por la iglesia se destruye” P. 97. “Nuestra figura de España tenía apenas base física... Nos propinaban una patria militante por la fe; España es en cuanto realiza el plan católico. Las sugestiones todas de la pasión nacional aprovechaban al propósito divino. Usurpación terrible”(p. 100) España ha carecido durante siglos de otro proyecto político, verdaderamente nacional, que el de servir los intereses de Roma.

 

La conversión.

 

La vida en el colegio estaba sometida a rigurosa disciplina y vigilancia. Asistencia a la capilla mañana y noche, prohibido salir solos, control de lecturas y coloquios. Aun con todo, los religiosos no estaban convencidos que semejante ascesis y régimen de vida fueran suficientes por sí solos para inculcar la fe. Se servían de vez en cuando de misiones, algo, por otra parte, común y frecuente en los países protestantes en sus respectivas universidades y colegios. En Alcalá de Henares se estaba efectuando una conducida por los jesuitas, que llevaban sendos crucifijos en el pecho. Animado por su confesor y el director del colegio, el joven Azaña asistió a la magistral donde un jesuita predicó sobre el infierno. Venía de largo confiar a los jesuitas las misiones centradas en el temor al infierno para avivar la religión. Tenía verdadero éxito –de momento. (ver. Bernhard Groethuysen, La formación de la conciencia burguesa en Francia, FCE, México 198).

                “Amontonaba imágenes que al punto se encendía y fulguraban, como quien saca de la una leñera haces de sarmientos para meterlos en la lumbre... De repente sentí que todo eso iba conmigo por modo personal y exclusivo. «¡Que Dios os toque en el corazón!», clamaba el jesuita. No lo pidió en vano. Con un vuelco de las entrañas me deshice en tantas lágrimas, que al volver a casa me escondí porque no advirtiesen las huellas del llanto.” (Azaña, op. Cit., p. 70). Aquel día Azaña experimentó lo que él llama “conversión”, que, a todas luces, refleja los mismos síntomas que en muchas otras conversiones de “avivamiento” en el campo evangélico, donde los motivos sobre la condenación y el infierno solían ser predominantes. “Al convertirme no di en beato, no me comía los santos ni rezaba apenas. ¡ Qué más oración que esa llama y la resolución del alma implorante para entregarse en el momento actual” (Id., p. 70). Fueron días de intensas emociones, éstas comenzaron a aquietarse cuando los frailes le “volvieron al la razón” explicándole las creencias cristianas. El temor al castigo del infierno no dio paso al amor de Dios, ni a una correcta preocupación por el Evangelio de Jesús, sino que, desaparecido el miedo, quedó la rutina religiosa por hábito y costumbre. Las doctrinas y prácticas de los frailes operaron el nuevo cambio. “Me miré en otros ejemplos; supe lo que podía esperar y temer; algunas congojas se desvanecieron. La asistencia en tantas misas, rosarios, confesionarios, los ayunos, las vigilias, me habituaron a la religión reconciliada con la vida, como parte de las costumbres que tiene su hora,  su medida y su término” (Id. Pp. 70-71). En el primer libro que publicó, de carácter autobiográfica, titulado El jardín de los frailes  (Madrid 1927)

 

Abandono paulatino

 

                Para un intelectual como Azaña el paso emocional al doctrinal supuso su “desconversión”, así como el divorcio entre la fe y la vida: “Si mi sobresalto de neófito se calmó al aprisionarlo la doctrina, que organiza lo sobrenatural y lo resume en nociones al alcance de la mente, tampoco iba a soportar una verdad rigurosa, áspera, donde nos hallase esparcimiento la vena sensible” (p. 76). Perdida la sensibilidad religiosa motivada por el temor, le fue imposible recuperarla, ni con ayuda sacramental, ni litúrgica. “Del hechiza inmediato de la iglesia me había evadido pronto. Los juegos de la luz y de la música, el incienso y otras suavidades del altar, no me trajeron saciedad alguna: donde muchos caen en arrobamiento y por deleite de la vista o del olfato suben al empíreo, yo me mantuve reacio, escatimando la atención al lenguaje de la liturgia, que ya me había inoculado por sorpresa emociones sospechosas, turbulentas, poco placenteras. En la afición de los sentidos, mejor pábulo era el campo. Un día de sol, las formas de los montes, la sonoridad de las Herrerías, no me forzaba a concluir en nada; no me amenazaba lo natural con intenciones segundas y acabó por derrotar a las sensaciones maceradas en la iglesia” (Id., p. 79).

                En Azaña se repitió la misma experiencia que en tantas otras anteriormente como resultado de los “sermones del infierno”, cuya poderosa influencia no pudo mantenerse mucho tiempo. Así se puede leer en la información que tenemos sobre las misiones, concretamente en la Francia del siglo XVIII, “que apenas habían dejado la ciudad los misioneros jesuitas, cuando se volvió a pensar de un modo exactamente tan mundano y a vivir en medio del pecado como antes” (Groethuyen, op. Cit., p. 107).

 

Lejano recuerdo de la resurrección

 

                “Domado el alboroto primero, quedome una verdad fría grabada en la mente y troqué la inspiración interna por la disciplina recibida de fuera. La verdad religiosa me subyugaba –por razón de la autoridad del consenso ajeno– con el vigor de las verdades prácticas sacadas de la observación personal. Me sometí, renca la voluntad, a contrapelo del gusto. La inteligencia, esclava; las pasiones segadas en verde; observante, por prudencia humana: tal fue mi arte” (Id. P. 81).  “La escisión se consumó; viví a lo hipócrita, administrándome la seguridad falsa de haber extirpado lo inconfesable. En este punto tan bajo de la depresión, no es posible estimarse menos. Falta valor para mirar cara a cara los designios solapados que se van superponiendo y mezclando, y acaba uno por no saber dónde está la mentira y la verdad. Es vivir en una suspensión cuaresmal harto triste y prepararse no sé a qué: acaso a perdurar en la timidez, en la reserva” (Id. P. 82).

                De su etapa religiosa Azaña retuvo la alegría de la resurrección de Cristo, porque manifiesta que la muerte es revocable, como la del sol cotidiano. Echó a un lado las imágenes tétricas y fúnebres de un Cristo siempre dolorido y eternamente clavado en la cruz y en su lugar retuvo “las señales de regocijo: el oro del altar, el incienso nacarado, los himnos, las palmas; las apariciones benignas, rebasado ya el Calvario, cuando Jesús reposa de sus trabajos cumplidos, ilumina la tierra que pisa y la apacigua. El encuentro con los discípulos de Emaús, sería un camino estrechado por las mieses; en el albergue fresco de la orilla partieron el pan. ¡Qué delicia! Barrido el ensueño por la muerte, los pobres pecadores, dudosos, chasqueados un poco, afligidos mucho más, se resignaban a expulsar de su vida las quimeras celestiales. De súbito recobraban el amor, y un alma infantil, asaz maltrecha, veía la intención profunda de esa escena, la apetencia de consuelo que en ella se colma . Es válida la ilusión que aguarda contra la muerte” (Id, p. 115).

 

La “conversión final”

 

                Al final de su vida, derrotado, exiliado en Francia, abandonado por sus amigos, que nunca tuvo muchos, perseguido por el régimen franquista, para quien Azaña era una especie de ser demoníaco, temeroso de ser raptado y traído preso a España para escarmiento público, Azaña protagonizó una de sus más controvertidas acciones: regresar a la fe católica de su infancia. Para el sector interesado era el triunfo de la fe y la celebraron como tal. El enemigo de la Iglesia, el hijo pródigo, al final se reconcilia con su madre, vuelve al hogar. Para otros nunca ocurrió semejante “conversión”, sino que pertenece a la multitud de leyendas que rodean las supuestas confesiones alrededor del lecho de muerte y que en algunos casos, representan un abuso de la debilidad y memoria del difunto.

                A la luz de que hemos dicho, no tiene nada de extraño que Azaña recurriera a la fe que un día tuvo en su momento de mayor angustia, “el consuelo que colma, la ilusión que protege contra muerte”, según su decir. Que una persona anticlerical, y Azaña lo fue, no indica, no mucho menos, una persona vaciada de sentimientos religiosos, ajena a Dios y a la esperanza ultraterrena. Creer en Dios, en Cristo y en su Iglesia se puede creer de muchas maneras, y todas ellas válidas cuando obedecen a una convicción sincera de verdad, a un deseo y sentimiento de real comunión con aquel que sustenta y justifica nuestro ser.

                En el caso de Azaña, aparte sus experiencias de adolescente, hay que tener en cuenta la innegable influencia de su esposa, que era creyente y practicante. Poco antes de morir, y de su consciente afirmación de fe religiosa, había sufrido varias ataques cerebrales. Se encontraba, pues, enfermo y con el agravante de la nostalgia de vivir en tierra extraña, como prueba la emoción que sintió al escuchar el sonido de unas campanas de la catedral francesa, que le rememoraron escenas y sentimientos de su patria y de su juventud. En octubre de 1940 el obispo Théas de Montauban visitó varias veces a Azaña por cortesía, ya petición del mismo. En una ocasión, según refiere el obispo: “queriendo conocer los sentimientos íntimos del enfermo, le presenté un día el crucifijo. Con sus grandes ojos abiertos, luego húmedos de lágrimas, se dijo detenidamente sobre el Cristo de la cruz. Lo arrancó de mis manos y lo besó con amor, por tres veces, y decía cada vez: “Jesús, piedad, misericordia”.

                “Este hombre tenía fe. Su primera educación cristiana no había sido inútil. Después de los errores, los olvidos, las persecuciones, la fe de su infancia y de su juventud, volvía a orientar los últimos días de su vida”

(Citado por Federico Jiménez Losantos, La última salida de Manuel Azaña, p. 241. Planeta, Barcelona 1994). El obispo tenía razón. Azaña tenía fe, fe que los hombre y las circunstancias le habían hecho difícil, por no decir imposible, apreciar y vivir en plenitud. Así como no todo el que dice “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, tampoco todo el que lo calla, pero vive en espíritu de misericordia y amor al prójimo, está tan lejos del reino de Dios.

 

 

Alfonso Ropero

Es escritor y teólogo evangélico.

 


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Algunos grandes desafíos frente al año 2000

 

  

 

2.1. Principales Megatendencias

 

      2.1.1. Cultura

      2.1.2. Economía

      2.1.3. Política

      2.1.4. Religiosidad

      2.1.5. Educación

      2.1.6. Familia

      2.1.7. Medios de Comunicación Social

      2.1.8. Medio Ambiente

      2.1.9. Mujer

      2.2. ¿Una nueva civilización?

      2.2.1. Rasgos de la civilización emergente

      2.2.2. Algunas consecuencias antropológicas

      2.2.3. Una nueva dinámica social

      2.2.4. Un proceso ambivalente

      2.3. Los Megausentes

      2.3.1. ¿Dónde van a dormir los pobres?

      2.3.2. Emergencia indígena y afro

 

  Las megatendencias no definen la sociedad de mañana, la ciudad del futuro,   sino hacen referencia a nuestros días, como realidad y posibilidad, ya que el   hoy se presenta como el proyecto de mañana. No obstante, como todo proyecto,  aún se encuentra en un estado de desarrollo y, por ende, sujeto a   modificaciones.  En un proceso de transición, los grandes cambios tardan en formarse, sin saber   con seguridad hacia dónde van a conducir. Sin embargo, algunas tendencias   merecen el nombre de megatendencias porque denotan un marco de referencia que   hace comprensible el rumbo (camino), aunque no necesariamente el arribo (la   meta final). La comprensión de este marco referencial es esencial para una   correcta hermenéutica de los acontecimientos y su significado en una situación   de profundos cambios culturales.   El año dos mil tiene un particular significado metafórico y espiritual. Por de   pronto, evoca a la humanidad la presencia de un futuro próximo, ya sea con   unas connotaciones positivas o con un pesimismo apocalíptico. La mitología de   un milenio compromete nuestro presente porque esta metáfora de futuro está al   alcance.   La llegada del Tercer Milenio plantea una interrogante fundamental a la   humanidad: es una fecha meta y límite que pregunta por la capacidad humana de   resolver problemas. ¿Apocalipsis o tiempos nuevos? La elección depende de   nosotros en cuanto se tomen ahora las decisiones correctas. En otras palabras,   la manera de resolver los problemas define, a la larga, a lo humano porque el   significado del mito del milenio depende de cómo se interpreta: el final de   los tiempos o el principio de algo nuevo.

2.1. Principales Megatendencias

  La enumeración de algunas megatendencias resulta un ejercicio   analítico-descriptivo porque denota el contexto vital dentro del cual se   realiza la acción humana. Por consiguiente, no se busca un juicio sino una   formulación analítica del proceso, del camino por el cual se generan las   ulteriores posibilidades. Así, por ejemplo, lo urbano es una realidad moderna,   pero qué hacer de la ciudad resulta ser una posibilidad.   Evidentemente, el mundo hoy en día es una gran aldea por la interconexión y la   interdependencia; pero dentro de esta constatación se ha buscado hacer una   lectura de las megatendencias desde nuestro continente que puede introducir   nuevos contenidos como también distintos matices.

2.1.1. Cultura

  Los medios de comunicación de masas y las redes de transmisión están   proliferando rápidamente y alcanzando a un número creciente de personas, de   tal manera que las formas simbólicas y culturales se transmiten cada vez más a   través de ellos y, simultáneamente, son determinadas y condicionadas por   ellos. El medio técnico de transmisión de formas culturales contribuye a la   fijación de significados y a su reproducción ampliada.   La modernidad es inherentemente globalizante en cuanto sus procesos sociales   operan a escala internacional, integrando y conectando comunidades locales y   organizaciones en nuevas combinaciones de tiempo y espacio. sí, el mundo se   torna y se experimenta más interconectado. El proceso de globalización se   refiere a la intensificación de las relaciones sociales universales que unen a   distintas localidades de tal manera que lo que sucede en una localidad está   afectado por sucesos que ocurren más lejos y viceversa.   La expansión de los medios de comunicación ha sido vital para dar nuevo   impulso a los procesos de globalización y surge una cultura universal de masas   que afecta a las más apartadas regiones. Las formas de entretención y de ocio   están crecientemente dominadas por imágenes electrónicas que son capaces de   cruzar con facilidad fronteras lingüísticas y culturales, y que son absorbidas   en forma más rápida que otras formas culturales escritas. La televisión por   cable y por satélite es la avanzada de esta dimensión de la globalización.   Esta nueva cultura global de masas se sostiene sobre los avances tecnológicos   de las sociedades occidentales desarrolladas, especialmente de los Estados   Unidos. Por eso, tiene un idioma universal que es el inglés, que, sin   desplazar a las otras lenguas, las hegemoniza y las usa. La característica   predominante de esta forma de cultura de masas global es su peculiar forma de   homogeneización, que no reduce todo a lo específicamente norteamericano, sino   que tiene la capacidad de reconocer y absorber diferencias culturales dentro   de un marco general que es, en esencia, una concepción norteamericana del   mundo. Hegemoniza otras culturas sin disolverlas porque opera a través de   ellas; no destruye las culturas locales porque las usa como medio.   Con la globalización de la cultura el vínculo entre cultura y territorio se ha   roto, creando un nuevo espacio cultural electrónico sin un lugar geográfico   específico. La transmisión de la cultura moderna, crecientemente influenciada   por los medios de comunicación, supera las formas personales y locales de   comunicación e introduce un quiebre entre los productores y los receptores de   formas simbólicas. Las formas de interacción ya no están confinadas a un   espacio y un tiempo reducido, y las personas entran en relaciones sociales y   adquieren formas simbólicas sin compartir el mismo espacio y tiempo. La   cultura cada vez más va a romper con los límites nacionales y   espacio-temporales.

  La cultura tiende cada vez más a estar conducida por la lógica de la ganancia   y de la competencia por consumidores. Esta es la lógica de las redes   transnacionales de comunicación y de las megacorporaciones que crecientemente   controlan el mercado mundial de las comunicaciones. La cultura se va   convirtiendo en una industria más que vive de su mercado y en una competencia   implacable por conquistar consumidores. Por ello, se puede hablar de una   mercantilización de formas simbólicas que son transadas, vendidas y adquiridas   en mercados altamente competitivos.

  Sin embargo, frente a los avances de la globalización y la   desterritorialización de la cultura es posible advertir las reacciones y las   formas de resistencia que surgen en todas partes. Las culturas locales están   adquiriendo un nuevo valor a los ojos de las personas y crece así el interés   por estudiarlas y preservarlas. La creaciones artísticas (teatro, literatura,   música, etc.) inspiradas en lo local están en auge. Esto no contradice la   globalización sino que constituye una reacción que coexiste con ella como una   manera de defender lo que se siente amenazado.   El consumo de lo publicitado no se encuentra al alcance de todos los que lo   desean, por lo que la enajenación y el pesimismo tienden a extenderse,   principalmente en los grupos poblacionales más jóvenes. La utopía de los   ideales sociales ha sido abandonada para dar lugar a la fantasía del consumo   de bienes materiales. Los proyectos sociales no encuentran eco frente al   individualismo apático que no asume los problemas de los demás. La llamada   cultura cristiana aparece cada vez más como una frase sin contenido o una   nostalgia estéril, en la medida en que los valores cristianos no terminan de   inculturarse y hacerse realidad.

  Se observan procesos de identidades fragmentadas por el impacto, en muchos   casos negativos, de las migraciones, la violencia y las crisis de las   instituciones tradicionales (familia, partidos políticos, escuela, Iglesia,   etc.).

  La presencia del neoliberalismo no sólo tiene un impacto económico sino   también cultural en cuanto nacen nuevas formas de relacionarse con la   naturaleza, con la sociedad, con las instituciones, de los hombres y mujeres   entre sí. Además, entran en crisis los comportamientos anteriormente   legitimados y socializados por instituciones sociales que se encuentran   cuestionadas (familia, partidos políticos tradicionales, escuela, Iglesia,   etc.). La lógica del mercado invade todo los espacios sociales.   Las transformaciones sociales no se entienden sin el desarrollo de los medios   de comunicación social (radio, televisión, video, telemática), ya que las   innovaciones en estos campos han contribuido en la aceleración de los procesos   de secularización de la cultura, especialmente cuando el tema religioso no ha  tenido un significativo relieve en estos medios.   Los mecanismos de producción y reproducción cultural son cada vez más   pluralistas y fragmentados, debido a la diversidad en la oferta de   significado, su cantidad y su disparidad de contenido.

2.1.4. Religiosidad

  En muchos aspectos América Latina tiene características comunes y una cultura   compartida, pero también en otros es un continente poco integrado y eso se   nota en la religiosidad. Por tanto, resulta difícil tener una visión de   conjunto. No sólo hay diferencias de país a país, sino que dentro de cada país   existen diferencias muy notables. Así los campesinos, los grupos étnicos, las   poblaciones populares urbanas han ido abandonando los comportamientos rurales;   los intelectuales se encuentran fuertemente marcados por una cultura   secularizada; los empresarios y los grupos sociales acomodados tienden a estar   más apegados a las tradiciones. El peligro es proyectar al conjunto una   experiencia parcial.

  Las aceleradas transformaciones sociales han generado procesos de crisis   afectivas, económicas y políticas, aspectos que han incidido en la búsqueda de   nuevos referentes religiosos para sobrellevar la cotidianidad marcada por   incertidumbres económicas y familiares frente al futuro inmediato y a largo   plazo. Este fenómeno cuestiona el postulado que sostiene que en situaciones de   cambio social desaparecen las religiones y la dimensión sagrada de la vida   individual y colectiva.   Los procesos de secularización en las clases medias y altas más bien han   llevado a una re-definición y una re-significación de las prácticas   devocionales, el surgimiento de nuevas expresiones religiosas, y la ampliación   de la Renovación Carismática y de las Iglesias Pentecostales que ofrecen   experiencias marcadas por la conversión, la recepción del Espíritu Santo, la   sanación, y lo afectivo en lo cultual y en la relación con lo sagrado.

  Los profundos cambios culturales que experimenta el continente, en particular   su integración a amplios mercados y redes de comunicación, tiende a llevar a   una consciente y explícita acentuación de aquellos elementos capaces de  sustentar la propia identidad. Por consiguiente, es del todo previsible el   peligro de una religiosidad un tanto fanática, nacionalista y muy   conservadora.   La religiosidad latinoamericana, por lo general, se fundamenta menos en lo   dogmático y en lo doctrinal y más en lo afectivo y en lo ritualista. Esta   característica la hace muy vulnerable frente al sincretismo, con una   desvinculación entre moral y dogma que produce un tipo de cristiano que vive   la fe a su modo, empleando sólo algunos aspectos de la religiosidad.   Entre algunos sectores de la sociedad, la Iglesia católica tiende a perder   credibilidad y afiliación cuando se presenta como una estructura jerárquica y   autoritaria con dogmas y reglas inamovibles; pero conserva respeto cuando se   involucra con la promoción y la defensa de los derechos humanos, se compromete   con la justicia social y da testimonio de lo que dice creer.

  Un número creciente de católicos no se identifica con la Iglesia jerárquica y   su magisterio. Es el fenómeno de los cristianos sin Iglesia. El cristianismo   pasa a ser más un grupo de referencia que uno de pertenencia.   El anhelo ofuscado de experiencias específicamente religiosas, hasta   "místicas" (lo que ofrecen algunas sectas), fomenta el individualismo y el   desconocimiento de las exigencias sociales del cristianismo. Se profundiza la   tensión entre una insistencia en lo social que no responde a la sed por lo   religioso (y que a veces aleja a los mismos pobres) y un énfasis en lo más   íntimamente religioso que traiciona un aspecto esencial de la fe.   La creciente urbanización y las megaciudades dificultan la comprensión de la   unidad parroquial en términos de límites territoriales. La Iglesia va   perdiendo su presencia física y su carácter de cercanía que tenía en los   espacios más pequeños y "familiares", especialmente frente a la extensión y la   impersonalidad de lo urbano. En parte, esto explica la creciente adhesión a   los movimientos como punto de referencia eclesial, pero no siempre en comunión   con las Iglesias particulares.

  Se vislumbra un presbiterio menos ilustrado en las nuevas áreas de   conocimiento, con dificultades en su relación con los laicos y para discernir   en medio de los profundos cambios culturales. En la ciudad, el presbítero,   junto con el médico y el maestro, han dejado de ser el centro de referencia en   la vida de las personas. La formación sacerdotal cobrará una importancia   decisiva en los próximos años.

  Se cuestiona una eventual pérdida de legitimidad del catolicismo como religión   predominante y el surgimiento cada vez mayor de nuevas expresiones religiosas.   De todas maneras, se consolida una pluralidad religiosa y filosófico-religiosa   en el continente.

  Las iglesias evangélicas crecen día a día, conforme van acogiendo a muchos de   los que han abandonado el catolicismo e incluso a personas que, participando   activamente en la Iglesia católica, no han encontrado en ella una satisfacción   a sus anhelos religiosos.   Los nuevos movimientos religiosos, comúnmente llamados sectas, se extienden y   se multiplican, aunque de manera diversa según las regiones. Sus ideas y   creencias sobre el ser humano y el cosmos se difunden masivamente y adquieren   credibilidad en amplios sectores de la población, incluso entre los fieles que   viven una práctica sacramental habitual.

  El fenómeno del New Age se extiende cada día más. Esta "nueva religión",   "nueva espiritualidad" o "nuevo paradigma" sin Dios atrae indiscriminadamente   a muchas personas por su convocatoria holística que pretende dar satisfacción   a la dimensión religiosa de la persona al margen de las religiones   establecidas. Para esto, se presenta como una "religión planetaria" con la   pretensión de dar respuesta de manera integral a los diversos enigmas humanos

  (vida, dolor, convivencia, muerte y vida futura).   Las sectas de carácter apocalíptico experimentan un surgimiento en diversas   realidades eclesiales y sociales, posibilitada esta adhesión por la proximidad   de fin de milenio. El milenarismo sigue manteniendo su vigencia histórica como   manifestación anticipada de lo divino sin considerar en el horizonte una   historia de salvación donde Dios es protagonista absoluto del tiempo.

2.1.7. Medios de Comunicación Social 

 Gran parte de las transformaciones actuales de nuestras sociedades pueden   verse como el tránsito hacia una sociedad de la información. Cada día se   acentúa el peso que juegan la información, el conocimiento y la comunicación   en la actividad económica, social, política y cultural de la sociedad. La   comunicación está en el centro de la sociedad y la información se transforma   en uno de sus recursos más valiosos.   Al crecer la importancia de la comunicación y la información, aumenta la   relevancia (numérica pero, aún más significativa, estratégica) de aquellos que   trabajan en esos sectores, de los que pueden denominarse analistas simbólicos   (los que trabajan identificando, resolviendo problemas), e intermediarios   estratégicos entre los dos grupos anteriores.   En esta transformación hacia una sociedad de la información, se acelera y se   cristaliza la convergencia entre los medios de comunicación social, la   industria computacional y la industria de telecomunicaciones, convergiendo así   las actividades relacionadas con la información y la comunicación. Este sector   se constituye progresivamente en un sector dominante en la economía mundial.   En el mercado de las comunicaciones existe un aumento vertiginoso del volumen   de la información producida y difundida en la sociedad. Se pasa de una etapa   en que más que preocuparse por la escasez de información, se enfrenta el   problema de cómo ordenar esa exagerada información.   El advenimiento de los medios masivos de comunicación, y su consecuente   bombardeo de imágenes, sonidos e informaciones, no significa que   necesariamente nuestras sociedades sean más transparentes (más conscientes de   sí mismas) ya que también puede conducir a sociedades más complejas e incluso   caóticas. Las sociedades, teniendo algunas ideas de universalidad, se   encuentran cada vez más distantes de los referentes reales o de los eventos y   procesos, sean estos inmediatos o alejados; son sociedades con realidades   mediatizadas (quizás virtuales) sumergidas en un juego de fabricaciones donde   pocos las hacen explícitas.

  Una parte importante de estas ofertas de comunicación e información están   orientadas hacia mercados globales. Las comunicaciones en que una persona   puede participar (desde la serie de televisión producida en Estados Unidos   hasta los grupos de discusión en Internet) tienen un alcance global. Sin   embargo, el aumento de la oferta y del consumo global no supone la   desaparición de las ofertas locales. El consumo de mensaje globales implica   consumir dichos mensajes desde un punto de referencia, o sea un consumo local.

  La globalización (en lo económico, político y cultural) y la postmodernidad   (en cuanto cambios en la vida social) han transformado la cotidianidad de la   mayoría de la población y son, a la vez, terreno y abono de complejos procesos

  de comunicación que podrían parecer paradójicos. Mientras la globalización de   las comunicaciones propone escenarios y eventos comunes de carácter universal,   brindando la oportunidad en el tiempo y en el espacio de experiencias cercanas   y homogéneas (ciudadanos del mundo), hay un progresivo reposicionamiento de   los medios y formas de comunicación nacionales, regionales, locales y   comunitarias. Los mismos procesos de globalización, tanto económicos como   culturales, han permitido una reorganización y una revalorización de las   condiciones y las prácticas comunicativas locales y comunitarias. Así, en   medio de lenguajes universales y, a su vez, plurales, se han abierto las   puertas a relatos y dialectos particulares que poco a poco han entrado a   participar en la elaboración de los discursos públicos más amplios.

  Los medios masivos se convierten cada vez más en los espacios de debate de los  asuntos públicos, que no necesariamente implican una mayor participación de   los ciudadanos en los mismos; sin embargo, se configuran formas y mecanismos   de participación pública más individualizados. La presencia de una cultura   especializada de la información produce el fenómeno de exclusión de aquellos   que no participan en ella. Esta ausencia los margina de los mundos propuestos   por los medios y las redes masivas de comunicación.   En relación al aumento de la oferta se desarrolla una tendencia al ocaso de   las audiencias masivas, hacia la fragmentación y segmentación de dichas   audiencias.

Al crecer las ofertas, aumentan las posibilidades de adecuar esas   ofertas a unos intereses más específicos y segmentados.

 

 

 

 


EL INVESTIGADOR QUE ENCONTRÓ AL TITANIC, QUIERE AHORA TAMBIÉN
ENCONTRAR EL ARCA DE NOÉ.
 

 


<< NEW YORK. 20 febrero 2000 (gbp/rel.today).

 

            Robert Ballard viajará al Mar Negro, cerca del Bósforo, donde se cree que una catástrofe en forma de diluvio ocurrió hace unos 7500 años.   Ballard, de 57 años, usará un explorador de sonar, un completo equipo de investigación subacuática, y una flota de robots submarinos.

  No es la primera vez que inicia una misión de este tipo. Ya ha descubierto los restos del Lusitania, del acorazado Bismarck, y diversos buques de guerra japoneses y norteamericanos naufragados o hundidos en el Pacífico; así como naves romanas y fenicias antiguas.  El trabajo empezará en unos meses.

 

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 VATICANO: EL MOVIMIENTO ECUMÉNICO ES UNA DE LAS SEÑALES DE
ESPERANZA DEL SIGLO QUE ACABA DE                    FINALIZAR
"

 

<< GINEBRA, 22 febrero 200 (cmi/gbo). Monseñor Walter Kaspar, secretario del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, ha considerado muy positiva su visita de dos días al Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

 

                “El Movimiento Ecuménico es una de las señales de esperanza del siglo que acaba de finalizar", afirmó el martes 1 de febrero en Ginebra. Muchos de los avances del Movimiento Ecuménico se han llevado a cabo en los últimos decenios: se han establecido importantes relaciones, se han evidenciado y ahondado posibilidades de convergencia. El obispo Kasper asumió sus nuevas funciones en el Vaticano a mediados de año pasado, y esta es su primera visita a la sede del CMI en Ginebra. Al dirigirse a los representantes del CMI destacó "la sólida colaboración que mantenía el Vaticano con el CMI". A ese respecto dijo que la labor de la Comisión de Fe y Constitución tenía una importancia fundamental.

 

                Por otra parte, el obispo Kasper mencionó la cuestión del bautismo entre los temas importantes que figuran en el orden del día de la colaboración entre la Iglesia Católica Romana (ICR) y el CMI. Esta cuestión del "bautismo" será examinada por los nuevos integrantes del Grupo Mixto de Trabajo de la ICR y el CMI que se reunirán por primera vez el próximo mes de mayo en Beirut (Líbano).

 

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ASTURIAS EVANGÉLICA


 INAUGURACIÓN           SOLEMNE DE NUEVA IGLESIA PROTESTANTE EN VALLDOREIX


<< BARCELONA. 13 febrero 2000 (la vanguardia/gbp). Valldoreix estrenó el pasado sábado 12 una iglesia protestante que dará servicio a miembros de esta comunidad del Vallès, el Barcelonès y el Maresme. El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, inauguró el nuevo templo, acompañado del alcalde de Sant Cugat, Lluís Recoder, el presidente de la entidad descentralizada de Valldoreix, Miquel Paraira. Por parte protestante estuvieron el pastor de la iglesia, Josep Monells, Mariano Blázquez (Secretario ejecutivo de la FEREDE), Benjamín Planes(Presidente del Consell Evanxèlic de Catalunya), Jose Mª Martínez (Presidente de honor de la Alianza Evangélica Española) y representantes de todas las denominaciones evangélicas; así como de la delegación ecuménica de la Iglesia católico-romana de Catalunya. El templo, de 330 m2, será utilizado por un centenar de personas. Además de servicio litúrgico, ofrecerá consejería familiar y actividades lúdicas
muy diversas. En una ceremonia sencilla a la vez que digna, la oración de dedicación el templo la hizo José Mª Martínez y Mariano Blázques dio saludo en nombre de FEREDE. Pujol comentó en su discurso que la comunidad protestante catalana era un factor que podía y debía aportar mucho de positivo, más que mantener el dolor o queja por el pasado; y como católico, dijo, le gusta la alegría del culto a Dios del pueblo cristiano evangélico.

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ASTURIAS EVANGÉLICA


 LOS PROTESTANTES     DENUNCIAN EL ACUERDO ESTADO ESPAÑOL-VATICANO COMO        ANTICONSTITUCIONAL
_

< MADRID, 17 marzo 2000 (servimedia/icpress). En declaraciones de Pedro Tarquis, Consejero de Medios de Comunicación de Ferede(Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España), la petición de la Conferencia Episcopal católica española de Aplicar los acuerdos de 1997 entre el Estado y el Vaticano es "moral y éticamente inadecuado".Pedro Tarquis, portavoz de la Ferede, manifestó hoy que las declaraciones del presidente de la Comisión de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal, José Sánchez, en las que reclama al Gobierno la aplicación de los acuerdos que firmaron la Santa Sede y el Estado español en 1979, son "moral y éticamente inadecuadas".Tarquis señaló que, si bien la aplicación de los acuerdos que firmaron la Iglesia católica y el Estado hace más de veinte años está "dentro de lo legalmente establecido", supone crear "una España de dos categorías, basada en la filiación religiosa de los españoles: católicos y no católicos". Además, agrega que esta distinción vulnera los preceptos constitucionales y establece "una España aconstitucional católico-romana al margen de la vida democrática y legal del conjunto de la ciudadanía". Para el portavoz de la Ferede, la reclamación que plantea José Sánchez "supone una involución de la democracia española en materia de libertad religiosa. En vez de evolucionar hacia una relación y separación respetuosa y adecuada entre el Estado español y las diferentes confesiones o iglesias, se realiza un giro de 180 grados mirando hacia nuestro más reciente pasado.


 
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¡Viva las caenas !

¿ “¡Rompamos las páginas de libros heréticos!” ?


 

Por

 

Miguel Rionda, Jr.


El terrible parto evolutivo de Europa, el desmoronamiento del Imperium Hispánicum fundado en una herencia de monarcas ávidos de poder megalomático, las ideas religiosas que salían a flor de piel en la Reforma protestante– venidas estas  anteriormente por movimientos como los valdenses, los husitas, etc., la poca psicología de “masas” de Carlos V y Felipe II y el odio al “luterano” que era el chivo expiatorio de lo que pasaba en el dominio de la política inflacionista, llevó a las gentes campesinas y  a los artesanos honestos a vivir en cuevas y en casas  destartaladas mientras el oro americano era utilizado en conflictos bélicos y robado, en parte, por una oligarquía que como gigantesco pulpo chupaba la riqueza natural de los indios para darse la gran vida en el “civilizado” continente europeo...

                Carlos V venció a los protestantes militarmente, pero no pudo hacerlo espiritualmente y se ensañó en los “cazallistas” en Valladolid y de los grandes protestantes de Sevilla, etc. Como venganza salvaje y súper agresiva de no poder extirpar la herejía radicalmente, a pesar de la terrible represión.

                Era la marcha de una Europa ensangrentada por las guerras de religión, fundadas en el miedo a unos hombres humanistas y metafísicos que querían romper con la teología medieval, todavía presente cuando estalló el Renacimiento pagano. Este fue precisamente una reacción material-hedonista al horrible sistema romano-papista y que después también entraría en conflicto con la “escolástica” protestante, especialmente en el siglo XVII.

                Luego vino el siglo de las “luces” en el XVIII, donde la masonería jugó un papel importante en la relación filosófica de una élite de hombres que quisieron hacer frente al clericalismo imperante, con una mística no confesional,  buscadora de lo absoluto con fondo humanista. El siglo XIX sigue esa praxis de encuentro espiritual con el poder del triángulo. Numerosos masones eran liberales protestantes. Muchos pastores evangélicos de aquel tiempo, incluso en España, formaban parte de logias masónicas...

                Pero la tradición y la estructura religiosa de la España monárquica reaccionaria, choca con el movimiento liberal que en aquel tiempo trae gérmenes progresistas o revolucionarios. España había sido invadida por un emperador que quería unificar Europa y posiblemente el mundo, pero cayó, como los monarcas del siglo XVI o como Hiler, en un maremagnum bélico que no pudo dominar. Había en España un grupo de afrancesados que apoyaban el napoleonismo por un afán de progreso, tal como la abolición de la Inquisición o las corridas de toros,  pero también de mas justicia social.

                Para el pastor  asturiano Mario de Oribe, Napoleón  había sido un instrumento de Dios en su acción general, pese a los grandes errores que cometió en su reinado. El pueblo español, en su ignorancia, arremetió contra las tropas francesas en la batalla del 2 de Mayo de 1.808 e hizo el juego a un rey decadente que cerrado en sus prejuicios dogmáticos, no quiso la salvación de España, sumiéndola en un absolutismo que degeneraba en ¡viva las caenas! Nuevo establecimiento de la Inquisición donde se hacen nuevas victimas: el presbítero Miguel en Zaragoza, un masón en Murcia y el humanista y pedagogo Cayetano Ripoll en Valencia, de quien el mismo alcaide de la prisión quedó sorprendido que ejecutasen a tan venerable hombre, cuya entereza ante el patíbulo dejó huella en algún carmelita.

                En todo este mundo de incomprensión y de intolerancia se desenvuelve el general Rafael del Riego, que afronta en su juventud la invasión napoleónica, guiado por el espíritu nacionalista, donde mueren un montón de jóvenes campesinos que los obligan a luchar por una patria manca,  oligárquica y corrompida. Posiblemente el militar tuvo una evolución política importante que lo lleva por un constitucionalismo abierto, despreciando la cerrazón de los que dicen “amar a España” en una irresponsabilidad social y en un señoritismo infame y poseedor de la mayor parte de las tierras... Y no hay que olvidar que gracias a Napoleón se trajo el protestantismo a España y a Asturias, ya que los ingleses, al aliarse con los españoles, les traen puntos de misiónes evangélicas. Compréndase bien que el general corso de origen  escocés apoyó solo indirectamente al protestantismo español. En Francia si que “rehabilitó” a los judíos e incluso a los hugonotes.

                Nace la era de los pronunciamientos militares en el país, empezando por Rafael del Riego, Espartero y Prim. Ellos jugaron un papel considerable en el proceso político constitucional.

                Al regresar a España, de su prisión francesa, Fernando VII, en 1814, empieza la reacción absolutista. Hay una lucha intensa entre realistas y constitucionalistas, de liberales y absolutistas, que se acrecentó enormemente hasta 1820. El rey y sus acólitos no pudieron resistir la presión liberal, y del Riego se pronuncia en  Cabezas de San Juan. Fueron días de mucha tensión emocional. Riego se hace activista carismático por Andalucía, encontrando masas agitadas por la novedad pero sin mucho fundamento político. Los compañeros de armas le dan el esquinazo. Sus soldados se cansan también quedando con un puñado de incondicionales.

                El reyezuelo que quiere atraerlo lo nombra mariscal de campo y le da responsabilidad sobre un ejército de diez mil hombres con base en la isla de León. Pero es vigilado por si vuelve a querer cambiar las estructuras. Sin contacto con el poder directo, se le nombra capitán general en la región gallega y después Aragón. Al pasar por la capital de España “mueve las masas” empujadas por las sociedades patrióticas. La reacción está con el ojo avizor esperando prenderle cuando llegue la ocasión. Al entrar las fuerzas de la “Santa Alianza”, Riego intenta oponerse a ellas con la acción bélica. Ante el fracaso militar de su movimiento le espera en Arquillos (Jaén) una sorpresa muy desagradable. Un doble agente del poder lo traiciona, dándole aparentemente hospitalidad con seis de sus compañeros fieles, entregándolo después a los esbirros del poder, terminando en el patíbulo, en la horca, en una ceremonia espectacular.

                El general asturiano, Rafael del Riego, tenía un hermano que fue canónigo en la catedral de Oviedo. Hombre afable, bondadoso, bonachón, se fue al exilio con la viuda de su hermano. Él, también, tenía ideas políticas liberales, aunque en religión no transigía mucho. Estaba muy marcado por la eliminación y la muerte de su hermano. Tomó contacto con grandes historiadores para intentar rehabilitar a su hermano ante la Historia pero todo fue inútil. Incluso había hablado con compatriotas destacados en  el campo de las letras como Alcalá Galiano y en el terreno político con personalidades destacadas que no le hicieron  caso.

                Miguel ayudó a mucha gente en su exilio londinense dentro de sus modestas posibilidades, entre ellos,  al célebre poeta italiano Hugo Fóscolo, que se encontraba prácticamente en la miseria. A la muerte de Foscolo, dejó en el desamparo a su hija Floriana, la cual murió poco después, pero el reverendo Miguel del Riego se ocupó de ella hasta el final.

                Su bibliofilia era muy grande. En su biblioteca se encontraban libros raros y originales que vendía de vez en cuando, en cada crisis económica.Un día le visitaron dos cuáqueros, Benjamin B. Wiffen y Luis de Usoz y Rio que se encontraba en Londres a la sazón. Se quiso negar a vender una obra muy importante para los protestantes españoles, por encontrarla heterodoxa, pero al final la vendió aunque arrancado ciertas hojas, que le parecían muy heréticas. El libro era, nada menos, que un ejemplar rarísimo que trataba del movimiento evangélico en la España del siglo XVI. Es típica la reacción del canónigo ovetense de arrancar las hojas de un texto valiosísimo, aunque parece ser que fue convencido para que estas hojas fuesen devueltas. Fue la misma actitud paternalista la de los monasterios que destruyeron muchísimas obras literarias, aun cuando se les presenta en la mayoría de las ocasiones como guardianes de la cultura.

                Don Luis Usoz y Rio era hijo de una noble y antigua familia de Castilla la Vieja, aunque nacido en América. Estudió Leyes en el célebre Colegio Universitario Español de Bolonia, doctorándose en Derecho. Fue un eximio escriturista, conocedor del griego y del hebreo, quien con el hispanista Wiffen publicó 20 tomos de una serie titulada “Reformistas Antiguos Españoles” (1848-1865) La Biblioteca Nacional de Madrid conserva este tesoro del protestantismo español. A ella legó 10.000 libros y cierto material que sirvió al irónico y sectario director de la misma, Marcelino Menéndez y Pelayo, para documentarse y escribir la sorprendente, aunque nada objetiva obra :”Historia de los heterodoxos españoles”.

El hermano de Luis de Usoz, Santiago, fue un ilustre helenista, catedrático de griego en Santiago de Compostela y en Salamanca, donde existe una lápida in memoriam. Tenían un centro cuáquero en Madrid, donde celebraban asambleas de esta confesión.

Miguel Rionda

 


ASTURIAS EVANGÉLICA


  INTERNET: EL      MINISTERIO DE   JUSTICIA CREA UNA "WEB" EN LA QUE NIEGA SU IDENTIDAD A LOS EVANGÉLICOS  ESPAÑOLES

<< MADRID. 10 marzo 2000 (el mundo/icpress). Alberto de la Hera, director general de Asuntos Religiosos, presentó ayer la página web que reúne las casi 12.000 entidades con personalidad jurídica recogidas en el registro de la Dirección General de Asuntos Religiosos, que depende del Ministerio de Justicia. En la dirección de Internet www.mju.es/mreligiosos.htm se puede consultar no sólo el listado de entidades religiosas, sino también su funcionamiento, los requisitos exigidos para inscribirse, los trámites que hay que cumplimentar y toda la normativa relacionada con los temas relacionados con la religión. "Todas las entidades que figuran en este enorme registro tienen personalidad jurídica. Es decir, ninguna entidad que esté registrada aquí es una secta", advirtió Alberto de la Hera, tras señalar que no le gusta  utilizar ese término porque es peyorativo. En el registro figuran, por ejemplo, los Mormones, los Testigos de Jehová, los Hare Krishna o el Palmar de Troya, que entró por "orden judicial". En cambio, no están inscritas la Iglesia de la Cienciología, la
Iglesia de la Unificación del doctor Monn ni la tristemente célebre Iglesia del Templo Solar. Alberto de la Hera, miembro del Opus Dei que renunció para poder aceptar el cargo de Director General de Asuntos Religioso sin que esta particular situación le supusiese una traba, ha trasladado a la página su obcecación particular con los evangélicos. CIPRÉS

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 NOTICIAS DE ASTURIAS

III RETIRO    AMANECER—ASTURIAS 2000 EN Sotrondio y Blimea  , del 20 al 23 Abril, Semana Santa, de la Iglesia Evangélica de Oviedo C/ Martínez Marina, 9




 Como en años anteriores, esta iglesia de Oviedo, como otras muchas mas de esta región, nos informa de su Retiro de Semana Santa. Este año se celebrará en la Cuenca Alta del Nalón, en el Albergue “El Florán”, Hotel “EL Faisán” y Hotel “Crespos” por lo que podrán contar, entre todos estos lugares,  de unas 131 plazas con buenas instalaciones y servicios.

Las reuniones se celebrarán en el Hotel “El Faisán” y las comidas en el Albergue. La distancia entre ambos es de 5 minutos caminando a través de un hermoso parque.

Los precios oscilan, para pensión completa, entre 3100 pesetas diarias en el Albergue a las 5000 pesetas del Hotel. Como vemos. hay para todos los gustos. Lo fundamental es que Dios bendiga en estos días, fundamentados en la Palabra, para servir a Dios después fielmente.

Resulta gratificante ver esta emisora, “Radio Amistad”, resurgir de entre sus cenizas. Muchas veces ha pasado por crisis, ya por culpa de las autoridades que no saben ni quieren ver mas allá de sus narices, y otras veces, por culpa de la negligencia de algunas iglesias que no nos comprometemos en la labor de ayudar. Cuando alguna iglesia, como la de C/ Martínez Marina, 9 se ha comprometido, es cuando los resultados visibles son mas halagüeños. Al menos por este año, los resultados han sido altamente positivos.

El hermano que la dirige, Jesús Palacios,  siempre ha tenido la serenidad suficiente y la paciencia necesaria, para que en los momentos de prueba, no haya perdido la visión de la necesidad de la obra. No solo se ha comprometido con créditos, alquileres, luz, teléfono y compra de equipos, sino que ha permanecido a prueba de los continuos cierres y precintos de la emisora, con el deseo de mejorar la calidad de las emisiones y cambiar contenidos excesivamente alejados de la Palabra de Dios.

 

 

 


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LA ICR RECONOCE SUS GRANDES PECADOS  HISTÓRICOS



<< ROMA, 10 marzo 2000 (el país/icpress).

 El Papa Juan Pablo II, pidió perdón el domingo en un acto litúrgico sin precedentes que se celebró en la
basílica de San Pedro del Vaticano. El mea culpa papal incluyó desde la intolerancia y la violencia contra los disidentes, las excomuniones, persecuciones y divisiones en el seno del cristianismo, hasta el desprecio
hacia los judíos, los pecados contra el amor, la paz, los derechos de los pueblos, los cometidos con las mujeres, los pobres o los marginados. El domingo, Juan Pablo II cumplió sus deseos de expiación, leyó su plegaria de perdón, abrazó y besó el crucifijo y exhortó a la Iglesia católico-romana (ICR) no sólo a arrepentirse sino a empeñarse en "un cambio de vida" y en una renovada fidelidad al Evangelio. Las culpas de la Iglesia por las que pidió perdón el Pontífice, han sido mencionadas ya por Juan Pablo II en diferentes homilías y discursos en su largo Pontificado. Sin embargo, leídas conjuntamente constituyen una impresionante autocrítica histórica que no pretende limitarse al pasado. Se articulan en torno a seis grandes categorías. Primero, los pecados cometidos al servicio de la Verdad: intolerancia y violencia con-tra los disidentes, guerras de religión, violencias cometidas durante las Cruzadas, métodos coactivos de la  nquisición. Le siguen los pecados contra el Cuerpo de Cristo, es decir, las excomuniones, persecuciones y divisiones que se han operado en el seno del cristianismo.


  También figuran los pecados cometidos en el ámbito de las relaciones con Israel (desprecio, actos de hostilidad, silencios), así como los pecados contra el amor, la paz, los derechos de los pueblos, el respeto a las
culturas y a otras religiones, en concomitancia con la evangelización. A la lista se añaden los pecados contra la dignidad humana y la unidad del género humano: hacia las mujeres, las razas, las etnias. Y finalmente los pecados cometidos en el terreno de los derechos fundamentales de las personas y contra la justicia social, que afectan a los pobres, los no nacidos, a las injusticias económicas y sociales y a la marginación.
 El mea culpa entonó Karol Wojtyla carece de precedentes en la historia de la ICR, que ha reconocido sólo esporádicamente sus errores. "En el pasado, debido sobre todo a la historiografía protestante que hizo un
retrato negativo y terrible de la ICR, presentándola como la anti-Iglesia, no ha sido posible confesar nuestros pecados", ha dicho Ratzinger. "La Iglesia se vio obligada a contraponer con una historiografía positiva la
exposición devastadora de los protestantes", añadió Ratzinger en su calidad de presidente de la Comisión Teológica Internacional, integrada por 30 teólogos.
ICPRES

 

 

 

 ALEMANIA: PROTESTANTES    RECIBEN CON CAUTELA EL   PERDÓN PEDIDO POR EL PAPA

 

 


 << WETZLAR, 14 marzo (alc/icpress).

Lideres protestantes alemanes recibieron con cautela la petición de perdón por los errores y faltas cometidos por los  católicos a lo largo de la historia, que formuló el Papa Juan Pablo II el último domingo en Roma.

En un gesto histórico, el Papa, rodeado por siete cardenales de la Curia (gobierno de la Iglesia Católica en el Vaticano) pidió perdón por los pecados cometidos por los católicos en nombre de la Iglesia católico—romana (ICR) en el pasado y en la actualidad.

 Lideres protestantes alemanes dijeron que no hay razón para recibir con euforia esta petición de perdón. Señalaron que el Papa se refirió a los errores cometidos por "los hijos e  hijas" de la iglesia, y no por la Iglesia Católica misma.

  Christoph Morgner, presidente de la mayor organización de laicos evangélicos de  Alemania, la Gnadau unión, con 300.000 miembros, opinó que el acercamiento del Vaticano a los protestantes debe incluir el tratarlos como iguales. Un paso importante en  este sentido, dijo, seria admitir a los cristianos de otras iglesias en la comunión.


 En la solemne ceremonia realizada el último domingo ante el altar de La Piedad, de Miguel Ángel, en la catedral de San Pedro, Juan Pablo II pidió también perdón "por los males de hoy". Debemos preguntarnos, dijo, cuales son nuestras responsabilidades frente al ateismo, la indiferencia religiosa, el secularismo, el relativismo ético, las violaciones del derecho a la vida y el desinterés por los pobres de muchos países.

 

Según la agencia católica Zenit, el Papa explicó que al pedir perdón por los pecados de sus miembros, la ICR no formuló un juicio sobre la responsabilidad subjetiva de los católicos del pasado. Esto, dijo, solo corresponde a Dios, que es el único capaz de "escrutar el corazón y la mente". ICPRESS




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VERDADERA Y FALSA CULPABILIDAD

 

 

Por

Miguel Rionda


“Culpabilizar o juzgar de forma absoluta, como hacen muchos hombres de Iglesia, es tirar el Evangelio por tierra.”


“De todo lo expuesto de deduce que es necesaria mucha paciencia y comprensión del hermano que pasa por crisis pasajeras”


El ser  humano se siente culpable. A veces es benéfico para su vida, pero cuando esa culpabilidad se torna en patología, es una alienación peligrosa...

 

                Nuestra infancia marca la pauta de una buena  parte de nuestra vida. Si nacimos en un hogar muy moralista, donde todo es pecado, en el sentido de una “jurisprudencia” o derecho consuetudinario, ese terror o falta se dramatiza, neurotizando al niño y haciéndole un ser justiciero, rencoroso e infeliz. Estamos muy lejos de dar un testimonio  eficaz del Evangelio que no guarda esa actitud moralista, conformista, legalista. Nuestras iglesias están llenas de creyentes “cojos” en estos menesteres de la comprensión del ser humano.

 

                Muchos padres culpabilizan a sus hijos con el texto clásico de la Torá que dice: “Honra a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen  en la tierra...” pero olvidan aquello de Pablo de “no contristar a los hijos”. Ser padre comporta mucha paciencia, no ser violento, comprender las crisis de su hijos y no estar frecuentemente culpabilizándolos por un no o por  un si.

 

                Otro problema grave, especialmente en las iglesias fundamentalistas, (Jesús era fundamental pero no fundamentalista), es esa presencia medieval de ver el mal y el demonio por casi todas partes, sancionado o ejerciendo una disciplina eclesiástica, el presbyterium, el consistorio o el  consejo de ancianos de la comunidad respectiva, con criterios de la socio-cultura imperante, sin bases bíblicas, pero que se canalizan sobre el pobre penitente haciéndole culpable de algo que ni es dañino, ni pecaminoso. Bien es cierto que, a veces, encontramos comunidades eclesiales en las que se ve todo lo contrario, esto es, un relativismo ético que llega a excesos de todo tipo. ... Y es este fariseísmo eclesial el que crea hipocresía, falta de sinceridad, doble vida, etc.

 

                Hay hombres , pueblos y naciones que por miedo a tomar responsabilidades, forman un “nudo” grandioso al “cordel” de la Historia, cuya trascendencia en grandísima. Tomemos el caso del psicópata  Nerón. Este emperador romano, no solamente gozaba viendo a los cristianos ser devorados por las fieras en el circo, sino que, delirando en una piromanía unida a su lívido, como diría Freud, echó la culpa, a todos aquellos que seguían a Cristo, del incendio de Roma y las masas le creyeron.

 

                Carlos V estaba impregnado de espíritu medieval, aunque vivía en la Edad Moderna. Era un buen guerrero y no conocía gran cosa de cuestiones teológicas ni de trato con el pueblo. Estaba guiado por clérigos sabihondos que acentuaban mas su alienación religiosa. Hubo que buscar un chivo expiatorio y culpabilizar a un grupo de todos los males del imperio. Lo encontraron. Entre otros los protestantes. Sobre ellos la parecida escena de culpabilización y miedo. En Francia se refleja en la terrible noche de San Bartolomé, en un verano de sombras y de angustia donde mataron los papistas alrededor de 100.000 hugonotes. Hubo fiesta en el Vaticano y Felipe II en Madrid se rió aquel día, cosa que era muy rara en su psicología. Y los nobles comieron y bebieron de lo lindo...

 

                Cuando dos seres se unen en matrimonio, no solamente hay un amor romántico. Con el tiempo se va descubriendo la verdadera personalidad de los dos. Comprender y hacer revelar la verdadera cara de la moneda, lleva tiempo, porque hay muchas resistencias. Muchos adulterios se producen por un mal entendido de la pareja y la mujer  o el hombre buscan una compensación, siendo, en la mayoría de los casos, peor el remedio que la enfermedad. Una toma de conciencia, dentro de  esa complejidad de comportamiento, bien podría arreglar ese mundo mentiroso, ficticio y culpabilizante de esa pareja en conflicto. La confrontación sincera del caso, con el perdón y la fe, puede traer resultados sorprendentes. Es por eso que el Evangelio nos da el ejemplo de esa comprensión que se debe tener hacia el prójimo.

                En la nueva teología pastoral se enseña a los ministros de culto a estar atentos a esa clase de fenómenos que aparecen en muchos creyentes y que son motivo de discordia en las congregaciones.

               

LA INICIATIVA DE JUAN PABLO II SUSCITA    CRÍTICAS ENTRE        CATÓLICOS
CONSERVADORES Y PROGRESISTAS


< MADRID, 10 marzo 2000 (elpaís/icpress). Si la verdad está en el término medio, la decisión del Papa de entrar en el Jubileo con un profundo acto de contrición se ajustaría a la verdad, ya que ha sido zarandeada a izquierda y derecha del espectro eclesiástico. Por un lado, sectores conservadores de la curia y relevantes purpurados, como el arzobispo de Bolonia, Giacomo Biffi, han mostrado su disgusto por una iniciativa que deja a la ICR, a su juicio, a merced de sus críticos. Personalidades de talante marcadamente liberal, como el teólogo suizo Hans Küng, también se han quejado amargamente de las limitaciones de esta petición de perdón. Visto con los ojos de los sectores progresistas, el perdón papal presenta también muchas lagunas. En una reciente entrevista Hans Küng,profesor de la Universidad de Tubinga que mantiene una larga polémica con el Vaticano, se declaraba insatisfecho con la filosofía que inspira esta admisión de culpas por parte de la ICR. "Sigo sin ver en ella una conversión sincera", dice el teólogo. A juicio de Küng, lo más insostenible del texto, "es la diferenciación que se hace entre las culpas de los representantes de la ICR y la institución en cuanto tal". El teólogo querría escuchar de labios de Karol Wojtyla palabras "más claras" y no referencias continuas a "los hijos e hijas de la Iglesia", sin que se cite nunca a los papas por su nombre ni se  mencionen sus responsabilidades concretas.

"Será importante saber también si la admisión de las culpas tiene consecuencias importantes", añade el profesor de la Universidad de Tubinga a quien el Vaticano privó hace 21 años de la autorización de enseñar "en nombre y representación" de la ICR. Otra cuestión esencial es que el perdón no se limite a los errores del pasado, "sino a los del presente: de lo contrario se cae en la hipocresía". El teólogo suizo subraya la
incongruencia que representa pedir perdón por los errores de la Inquisición "cuando la Inquisición sigue funcionando hoy". La diferencia es que "a los condenados de hoy no se les quema físicamente, sino psicológicamente. Muchos teólogos y obispos de hoy han sido perseguidos por el actual Papa", añade
Küng.La Inquisición ha sido transformada, de hecho, en la Congregación de la Doctrina de la Fe, de la que es prefecto el cardenal Joseph Ratzinger, al que Küng ha lanzado repetidos ataques. Y Ratzinger se halla detrás de la Comisión de Teólogos que ha redactado el documento en el que se inscribe la Jornada del Perdón planificada por el Papa. ICPRESS

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                                       GustavoBueno,               filósofo ingenioso, in albis.

Por José Luis Fernandez


In albis, dícese del que oye sin comprender lo que escucha. Y así me parece que le ocurre, señor Bueno, en relación con Lutero. No lo entiende, como le pasa con el protestantismo en general. Ingeniosa fue su declaración sobre la herencia calvinista en España en forma de bombo de lotería, e ingeniosas resultan sus afirmaciones en el “Magazine” del 9/1/2000 sobre Luetero, si no fueran porque evidencian una fijación que empieza a ser preocupante. El binomio Lutero-Hitler que es tan frecuente en sus declaraciones –La Nueva España 15/4/98;2/11/99– empieza a ser ya ofensivo por no ajustarse a la verdad.

                Puede decir que el imperativo categórico tiene su origen en la Reforma Protestante –también la ciencia moderna, objetiva y racional– pero no puede hacer culpable  a Lutero de las decisiones que cada hombre tome basándose en su conciencia. Es un argumento llevado al absurdo. ¿O tal vez no? Cuando se rebeló contra la “jubilación” forzada de su Cátedra  emérita ¿no apeló a su deber mal? Cuando los alumnos salieron de sus clases para recibir en las escaleras una clase magistral suya ¿no apelaron al imperativo categórico? Si no ¿sobre la base de qué forma objetiva actuaron? ¿Acaso el conocimiento objetivo no les negaba la razón?  Pero es que después de todo no es así. La conciencia subjetiva del protestante no es meramente subjetiva. Está formada y moldeada de acuerdo a la Biblia. El protestante no se acerca a la lectura de la Biblia desde la autosuficiencia del yo, sino desde el autoreconocimiento de su insuficiencia, con una actitud intelectual, moral y espiritual de ser  enseñado, corregido y guiado en una dimensión que no le resulta natural. Si Hitler fuera una consecuencia conceptual de Lutero, también el músico por excelencia del III Reich debería ser el músico de la Reforma, J.S. Bach. Pero no ocurrió así. Wagner ocupó su lugar. ¿Porqué? Porque Wagner apelaba a la mitología germánica y ésta era realmente la religión que Hitler quería para su raza aria. Si  hubo luteranos que cedieron a la tentación del ideal ario, también los hubo que se opusieron. No olvide a Bonhoffer.

                Me llama la atención, que, al afirmar que el capitalismo industrial—no el salvaje y/o el actual, sino como lo entendiera Max Weber –es de origen luterano, haya olvidado totalmente la aportación calvinista en este campo, al que no se porqué usted reduce al azar como si ésta fuera equivalente a la predestinación.

                No es cierto que el luteranismo no tenga sacerdotes. Es todo lo contrario. Todos los creyentes son sacerdotes, el “sacerdocio universal” bíblico que resulta ser un claro ejemplo de igualdad, Las consecuencias de esta doctrina fueron de gran trascendencia—como afirma el profesor de Estética de la Universidad de Barcelona señor David Estrada-, en ella se basan las reivindicaciones modernas en torno a los derechos del hombre y los principios democráticos de la sociedad de hoy. Ejemplos protestantes no faltan, Susan B. Anthony –sufragista- , Henry Dunant—fundador de la Cruz Roja—Levingtone—misionero, explorador y amigo de los africanos-, Florence Nightingale—fundadora del cuerpo de enfermeras—. Los evangélicos que lucharon en el siglo XIX no solo por la libertad de conciencia sino también para que España dejara de ser un país esclavista. El obispo luterano Helmunt Frenz, expulsado de Chile en 1975 por Pinochet. Catherine Trautmann, ministra de Jospin y ex-alcadesa  de Estrasburgo y no muy buena vecina de Le Pen. Muchos anónimos que han luchado y luchan contra las dictaduras refugiadas de tras de los telones de acero, de bambú, de medias lunas, de “apartheid” y de muchos otros que desgraciadamente abundan. Como dice el teólogo evangélico José Grau, si en la Iglesia Evangélica no hay autoridad absoluta ni infalible, mucho menos en la esfera civil puede haber respeto por ninguna autoridad que se pretenda absoluta. Si no hay justo ni aún uno, ningún poder puede ser absoluto. Que contraposición mas clara y nítida al Papa infalible por el que aboga  usted. Un guía infalible. Eso me asusta. Guías los ha habido y los hay aún y sus consecuencias son de todos conocidas.

                Para terminar le rogaría una rectificación, un giro, en ese camino. Ya sabíamos los evangélicos que somos los grandes ignorados, pero que encima nos desacrediten, eso ya es mucho. Si el señor Neira—La Nueva España 2/11/99—quiere afirmar que es luterano decir peca mucho, pero cree mas, esa es cosa suya pero no deja de ser una deformación como opina el teólogo católico H. Hasler. Asimismo, si quiere seguir pregonado esas inexactitudes es casa suya señor Bueno, pero no olvide sus consecuencias. Qwuizás está usted generando una escuela de discípulos nada tolerantes. Quienes acudieron a la conferencia “¿Somos cristianos por condicionamiento social?” en la Universidad de Oviedo pudieron comprobar como algunos de los lectores de su “Animal Divino” no acudieron a argumentar y a debatir sino a insultar el nivel intelectual de los que ya en el siglo XXI todavía siguen creyendo en Dios. Con todo respeto se lo digo, señor Bueno,  prefiero el experimento de la Biblia en lengua asturiana que no el suyo, porque como ya afirmaran hombres como Leonard Tillch, Troelsch, Zylstra y Dooyweer el espíritu evangélico, protestante, se puede definir como: un espíritu crítico y respetuoso al mismo tiempo. Un espíritu inconformista, rechaza de cualquier sistema que pretenda ser definitivo. Y esto me parece no solo positivo, sino además oportuno para nuestra Asturias y para la España imperial que usted anhela.

 

José Luis Fernández Alvarez

Es investigador de la Historia del   Protestantismo en Asturias


 (Réplica a unas  afirmaciones  en el “Magazine” 9/1/2000.)

 

 



 

 EEUU-CUARESMA: EL MIERCOLES DE CENIZA SE EXTIENDE DE   CATOLICOS A
PROTESTANTES


<< WASHINGTON, 7 mar (efe/icpress).

Millones de católicos y un número creciente de protestantes se tiznarán la frente este Miércoles de Ceniza, marcando con esta práctica, que la Biblia no menciona, el comienzo oficial de la Cuaresma.

 

En la antigüedad los hebreos señalaban el comienzo de su ayuno y penitencia echándose cenizas en la frente, y para los cristianos los cuarenta días que preceden a la Pascua de Resurrección son la temporada litúrgica de penitencia y ayuno. La duración de la temporada de reflexión y privaciones recuerda los cuarenta días que, según el Evangelio, Jesús pasó en el desierto antes de que comenzara su predicación, así como los cuarenta años que el pueblo judío pasó en el desierto hasta que Moisés lo condujo a la Tierra Prometida. De ahí la costumbre de concurrir a la iglesia este miércoles y de trazarse una pequeña cruz con el dedo tiznado sobre la frente.

 

 En Estados Unidos, como en el resto del mundo, la práctica ha sido tradicionalmente católica, pero en el último decenio un número creciente de luteranos, metodistas y otros protestantes norteamericanos la están adoptando.

 

 La Cuaresma y la marca con cenizas en la frente de los cristianos católicos probablemente se adoptó hacia el año 600, y durante la Edad Media se echaban sobre la frente como señal de humildad y arrepentimiento.

 

 ICPRESS




Asturias evangélica


 FEREDE Y CONSELLO GALEGO  MANIFIESTAN SU CONDENA A LOS ASESINATOS DEL TERRORISMO DE ETA


La FEREDE y el Consello Evanxélico de Galicia se nieron con un Comunicado de Prensa al dolor de todo el país  y, en especial, de las familias de Fernando Buesa (político socialista) y de Jorge Díez  guardaespaldas), asesinados por la banda terrorista ETA el pasado 24 de febrero con un coche-bomba.>>
 Manuel Molares, responsable de medios de comunicación del Consello, manifestó en un Comunicado público "que el fin jamás justifica los medios", y que "este Consello Evanxélico de Galicia quiere condenar los abominables atentados a la vida y cualquier clase de violencia pidiendo a todos los cristianos, fervientes oraciones para que reine la paz; y que los mandamientos de la Ley de Dios (...) sean una realidad en el corazón y la convivencia en paz torne la maldad en amor".


 Por su parte, Pedro Tarquis, responsable de Medios de Comunicación de FEREDE, declaraba que "deseamos mostrar nuestra consternación por el daño y dolor producido a los familiares y allegados de los asesinados, y la pérdida irreparable de la vida de éstos". Tras manifestar la solidaridad con el Partido Socialista y con las fuerzas del orden (a los que pertenecían las víctimas), lamentaba "esta brutal agresión a la voluntad popular de la paz, y lanzo nuestra mayor condena a quienes ejercen de verdugos de la libertad,la convivencia y la vida".

ICPRESS

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GABIPRES INAUGURA EL MILENIO CON EL NUEVO NOMBRE DE  ICPRESS


 


 
<< MADRID. 27 febrero 2000 (icpress).

 

El Gabinete de Prensa Evangélico Español (Gabipres) ha superado los mil suscriptores. Con este motivo, así  como el proceso de puesta en marcha del Instituto de Comunicación Protestante (ICP), del que pasará a depender, cambia ya su nombre a ICPress,  comenzando además a enviar noticias en inglés.


Se han superado este pasado fin de semana las 1000 suscripciones (que llegan a los cinco continentes). Con este motivo, y estando en marcha el proceso que se espera culmine en la constitución del ICP (del que la agencia de noticias hasta ahora denominada Gabipres pasaría a depender), se ha decidido adecuar el nombre a los tiempos nuevos que corren. Así, Gabipres pasa a ser ICPress (agencia de noticias del Instituto de Comunicación Protestante).

 El nuevo correo electrónico será: icpress@arrakis.es (que ya puede ser utilizado). La antigua dirección de Gabipres (gabipres@arrakis.es) seguirá en uso durante unas semanas, pero dejará luego de existir.


ICPress es en el momento actual la principal agencia evangélica de noticias de información sobre el hecho religioso, en especial del protestantismo español y de habla hispana, aunque incluye también en su  información al resto del mundo evangélico y otras confesiones. ICPress depende de la Consejería de Medios de Comunicación de la FEREDE (Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España, representante legal de las iglesias evangélicas ante el Estado español).

Desde su inicio cuenta también con el respaldo de la Alianza Evangélica Española (AEE, la entidad interdenominacional evangélica más antigua -123 años- fundadora de FEREDE e integrada en las Alianzas Evangélicas Europea y Mundial -EEA y
WEF). Gracias a ambas entidades, el envío de ICPress es gratuito.

 A partir del próxima mes de abril, las principales noticias de "Nacional" comenzarán a enviarse en inglés, gracias a la incorporación al equipo de ICPress de un nuevo "fichaje". Se trata de Jhonatan Dawson, misionero inglés que lleva muchos años en España y que es miembro de la AEE. El ICP será una entidad vinculada a la FEREDE, pero con autonomía propia (similar a lo que es Diaconía en la ayuda social), estando constituida por representantes de las iglesias o entidades que trabajen en el campo de la comunicación.  En breve se enviarán a estas entidades un borrador de los estatutos de ICP, para su posterior estudio y aprobación por la FEREDE; tras lo que se legalizaría.

 

ICPRESS








 Muchas personas que practican la estrategia de la culpabilización, siguen una influencia socio-cultural del medio ambiente, familiar o global. Las personas paranoides culpabilizan a los otros y toman un “chivo expiatorio” como descarga de su problemática psíquica. Así el vecino me persigue, el patrón me maltrata o el amigo lo destruye lentamente.


PROTESTANTES Y JUDIOS ESPERAN QUE LA JERARQUIA CATOLICA EN ESPAÑA
SECUNDE LA PETICION DE PERDON DEL PAPA

 

<< MADRID. 10 marzo 2000 (servimedia/el país/icpress). Las comunidades protestante y judía de España calificaron de positiva la decisión de la Santa Sede de pedir perdón por los errores históricos cometidos por la Iglesia católica, aunque expresaron su deseo de que los obispos españoles actúen en consonancia y secunden la iniciativa.>>     Pedro Tarquis, portavoz de la Federación de Entidades Religiosas  Evangélicas de España (Ferede), declaró a Servimedia que el "mea culpa" que el Papa entonará el próximo domingo constituye un paso positivo. Sin embargo, Tarquis constató que en la petición de perdón hay pocas alusiones al protestantismo, a pesar de que "en la Inquisición miles de protestantes murieron condenados por la Iglesia católica".

Por este motivo, el portavoz de Ferede se mostró partidario de que las Iglesias nacionales también expresen un reconocimiento de sus errores históricos, haciendo mención a actuaciones concretas.  El representante de la FEREDE señaló que los evangélicos han sido en la Península históricamente víctimas, y no verdugos. "En España", dijo, "nos han hecho vivir en la marginación social. Padecimos la mutilación con la Inquisición y la persecución en época franquista. La petición de perdón universal debería tener eco en la Iglesia católica española, que nunca reconoció expresamente estos hechos”:

ICPRESS







ELECCIONES  POLÍTICAS:  PROTESTANTES Y JUDIOS ESPERAN QUE EL PP AVANCE EN  MATERIA DE LIBERTAD RELIGIOSA


 << MADRID, 13 (servimedia/icpress).

Las comunidades judías y protestantes en España pidieron hoy al nuevo Gobierno que avance en materia de libertad religiosa y fomente la igualdad entre las distintas confesiones.

El secretario general de la Federación de Comunidades Judías de España, Carlos Shorr, manifestó a Servimedia que el nuevo Gobierno que forme José María Aznar debe desarrollar el convenio de colaboración que el Estado firmó en 1992 con los representantes de las confesiones minoritarias.

 Shorr indicó que el hecho de que el PP haya obtenido mayoría absoluta en las elecciones celebradas ayer no debe influir en la consecución de este objetivo, ya que la necesidad de igualar los derechos de las distintas confesiones "es una cuestión de conciencia y de igualdad ante las leyes". Por su parte, Mariano Blázquez, Secretario ejecutivo de FEREDE, ha manifestado que enviará una carta de reconocimiento a Jose María Aznar por la victoria democrática en las urnas, "como se hace de manera habitual en todas las elecciones".

Pedro Tarquis, portavoz de la FEREDE, declaró que se espera que el nuevo Gobierno "mantenga la misma actitud dialogante que durante la pasada legislatura, pero que en esta ocasión ese diálogo se concrete en avances concretos en materia de libertad religiosa".

 ICPRESS




 


 

 


 ARGENTINA:

LOS EVANGELICOS REALIZARON UNA MASIVA CONCENTRACION EN LA CAPITAL

BUENOS AIRES. 13 septiembre 1999 (alc).

     Más de 150.000 evangélicos participaron de una imponente concentración publica de alabanza, gratitud y  testimonio, realizado en el centro simbólico de esta capital bajo el lema "Jesucristo, por todos y para todos". El acto tuvo una enorme repercusión en
todos los medios de comunicación argentinos. El Obelisco de la ciudad, la más "porteña" de las postales de Buenos Aires, fue la escenografía escogida por el Consejo Nacional Cristiano Evangélico (CNCE) para llevar a cabo, el sábado 11, el acto que calificaron como "el mas importante en la historia de la iglesia evangélica en la Argentina de este siglo".La masiva asistencia se explica porque el CNCE esta integrado por tres entidades que, juntas, representan a casi la totalidad de las iglesias evangélicas del país: la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, y la Confederación Evangélica Pentecostal. Así, el numero de concurrentes, que provenían de todos los rincones del país, e incluso de Uruguay, Paraguay, Chile y Bilibia, como las expectativas de los organizadores, quienes estimaron la cifra en 250 mil personas.

 

GABIPRESS

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LA NUEVA SEDE SOCIAL DE  LA “COMUNIDAD CRISTIANA DE OVIEDO”   CELEBRA SU ANIVERSARIO

Con motivo de este ANIVERSARIO y por razones de  no haber distribuido esta  revista  a muchos interesados, nos es grato repetir la  entrevista  que  el Dr. González Campa,  nos  concedió con motivo de la inauguración.


 

 

Por la inauguración del nuevo domicilio social de la asociación "Comunidad Cristiana de Estudios Bíblicos de Oviedo", hemos entrevistado al Dr. José Manuel González Campa, "alma mater" de esta Comunidad, teólogo destacado,  investigador y científico en suma, que nos responde amablemente a nuestras preguntas :

 

¨               Dr. Campa ¿Porqué “ Comunidad Cristiana de Estudios Bíblicos " y qué pretende significar?

 

 

El porqué de nuestra denominación como "Comunidad Cristiana de Estudios Bíblicos" y el qué pretendemos significar con la misma, tienen, a nuestro entender, sus raíces en la misma esencia de lo que en el lenguaje novotestamentario se denomina por el  mismo Señor Jesucristo, como Iglesia.

 

En nuestros medios, ya predomine una tendendencia  arminiana o calvinista se hace demasiado énfasis en la salvación a nivel individual. Da la impresión de que gran número de iglesias cristianas evangélicas en el mundo están muy influenciadas por el espíritu del liberalismo o neoliberalismo; en este sentido la mayoría de las iglesias cristianas en el denominado primer mundo han asimilado la filosofía de los poderes socio-políticos y socioeconómicos dominantes, y como consecuencia de este hecho, "se han convertido en iglesias burguesas". Se esta participando, de manera mas o menos consciente en el culto y pleitesía orgiástica al nuevo becerro de oro.  El cristianismo a lo largo de su historia y de manera muy clara en el momento actual no ha sabido resolver la contradicción entre Dios y las riquezas.

 Se predica un evangelio de carácter místico, e individualista, que "espiritualiza" la dimensión humana, social y material de la verdadera proclamación kerigmática del Reino de Dios. Si bien es verdad que el mensaje del Evangelio supone un llamamiento personal a la conciencia de cada individuo, no es menos cierto que la realización del creyente debe devenirse, fundamentalmente, de manera colectiva.

 El concepto de Persona Colectiva en la Biblia parte de la primera Revelación que tenemos de La creación del hombre (Gen.1:26-27) conforme a la imagen de Dios. A partir de aquí la Revelación de Dios va desarrollando este concepto de Persona Colectiva, pasando por el segundo Adán ( Jesucristo) hasta llegar a la realidad de la Iglesia como tal (Efesios 4:11-13)-13).

Entendemos que la Iglesia local es una Comunidad de creyentes , donde los mismos, bajo la dirección del Espíritu de Dios pueden y deben devenirse históricamente de manera colectiva hasta que el Señor vuelva para establecer plenamente su Reino. Como diría el gran teólogo alemán Oscar Cullmann entre el "YA" y el "todavía NO", es decir, en este periodo intermedio entre la ascensión de Jesucristo a la diestra de Dios y su retorno a esta tierra, la Iglesia debe de proclamar el Reino de Dios, realizándose, de una manera colectiva. No olvidando jamás que en ámbito del Reino de Dios prima lo colectivo sobre lo individual. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo ( entidad colectiva), la familia de Dios (entidad colectiva) el templo del Espíritu Santo o la morada de Dios en Espíritu (entidad colectiva) y el HOMBRE NUEVO (entidad colectiva) en Cristo.

La comunión de los hijos de Dios debe de darse y extenderse a todas las facetas y dimensiones de la vida. Es porque aspiramos a ese tipo de realización por lo que nos denominamos "comunidad cristiana".

 

¨                ¿Los Estudios Bíblicos están ofrecidos a la Comunidad evangélica o cristiana en general, como servicio o ministerio que se pretende proponer por parte de ésta Comunidad? ¿Hay algún proyecto "in mente" además de esto? -

 

 Por descontado. Recogiendo nuestro pasado mas reciente como Iglesia, puedo decirle que, semanalmente venimos realizando Estudios Bíblicos sistemáticos en diversos libros de la Biblia. Hemos estudiado la 1ª Epístola a los Corintios, el libro de Eclesiastés, la epístola a los Filipenses, el Evangelio de Juan, la 2ª Carta de Juan, y en la actualidad estamos estudiando la carta de Santiago. El estudio sistemático de la Escritura (exégesis y hermeneutica de los textos bíblicos) es fundamental para la formación integral de una Comunidad Cristiana dinámica, activa y que sepa plasmar en la práxis los diversos contenidos del evangelio del Reino de Dios. Para que esto acontezca, es primordial que la Iglesia tome conciencia noética ( esplritual-mental) y orgánica de que ella es el cuerpo de Cristo mediante el cual El quiere aplicar a los seres humanos los beneficios de su acto soteriológico (su muerte   en la cruz y su resurrección en todas sus dimensiones : pneumatica ( espiritual} , psíquica ( animica-emocional) y smática (biológica u orgánica) .

El Evangelio tiene contenidos que deben proyectarse en las diferentes esferas donde el "HOMBRE" ( varón-mujer) deviene su existencia; es decir, a nivel espiritual, moral, social, económico y político.

Nuestros estudios los ofrecemos, exentos de cualquier afán proselitista, a todos y cada uno de los diversos miembros que componen las iglesias evangélicas asturianas. A nuestra humilde aportación, en el campo de las ciencias bíblicas, ¡son bienvenidos todos!. Después de cada estudio se abre un coloquio donde cada cual puede expresar su pensamiento con la mas absoluta libertad. Al estudiar la Biblia desde amplios puntos de vista ( sociológico, histórico, científico, teológico, etc ) pensamos sobre todo en los denominados líderes  de las Iglesias ( Pastores, Ancianos, Diáconos, Diaconisas, etc.) y en formar para "el mañana" hombres y mujeres que estén en condiciones de asumir responsabilidades ( en la iglesia) y de seguir formando a otros. Todos los estudios son grabados en cassettes de una hora de duración y son enviados a diversos hermanos y hermanas de distintos puntos de España que los requieren.

En cuanto a proyectos para el futuro hay una cuestión que considero de la máxima relevancia: Conseguir que se cree en Asturias "UNA ESCUELA DE FORMACIÓN CRISTIANA" con el apoyo y la colaboración del mayor número de Iglesias posible. La Escuela abarcaría aspectos sociológicos históricos, lingüísticos y sobre todo teológicos (exégesis, herrmenéutica, teología pastoral, homilética, etc.). Desde "ya" ofrezco mi humilde colaboración para éste proyecto.

 

¨              ¿Cree que se ha perdido por parte de los " hombres de la Biblia" el amor a su lectura,  así como el estudio metódico hermeneutico y exegético?

 

Si lo creo. La influencia de determinados "movimientos", de carácter "espiritualizante", haciendo énfasis "en un evangelio milagrero, simplista y poco serio", intentando "manipular" ( consciente o inconscientemente) las conciencias, ha contribuido a que muchos Pastores, Ancianos, Predicadores y Obreros de las iglesias preocupados por la falta de crecimiento numérico (conversiones) en las mismas, hayan abandonado el Ministerio integral del anuncio "de todo el consejo de Dios" ( Hech. 20: 26-27 ) , para la formación de la Persona Colectiva que es la Iglesia (Efe.4:11-16), y se vuelva a "las fábulas" (2ª Tlm.4:1-5) y a la estrategia logística de la sabiduría humana (1ª Cort. 2:1-5)

Hoy, las Iglesias, necesitan, mas que nunca, hombres y mujeres con una gran formación bíblica (teológica) que puedan predicar y proponer, al mundo, un Evangelio integral ( no místico, neoconservador o espiritualizante) con contenidos que den respuesta a la compleja problemática (social, ética y espiritual) de la actual generación. Ya no sirve aquello de "Yo una sola cosa sé", hay que proclamar, al mundo, que el Dios en quién creemos se preocupa por los problemas de las personas y no solo "por sus almas".

 

¨              ¿Como considera en Asturias la situación, en general, de las Iglesias Evangélicas

 

 

Aprecio el esfuerzo de muchos hermanos y hermanas por superar nuestras deficiencias, pero es necesario crear una conciencia de Pueblo cristiano Evangélico en Asturias , que se plasme en una realidad pragmática y que devenga una praxis consecuente con la misma. Falta comunión, comunicación y solidaridad entre las Iglesias. Es necesario terminar con el dogmatismo fosilizante y practicar el ministerio del Espíritu y no solo el de la letra. Juntos podríamos hacer grandes cosas para la gloria de DIOS y el beneficio espiritual, moral y material de todos los asturianos.

 

¨               ¿Cree posible una iglesia asturiana más unida o menos sectaria en sus manifestaciones y vivencias locales?

 

 

 

Para que se de la posibilidad "de que todos seamos UNO" (Jn.17. - 14-23), es condición indispensable la voluntad fraterna que lo fundamenta. Nadie puede, ni debe monopolizar la interpretación de la Palabra de Dios. Hay que estar abiertos, con sinceridad de corazón, al pensamiento del otro. Tenemos que radicalizarnos en el amor fraternal, tenemos que salir "del guetto" y extender las manos y abrir nuestro corazón a todos nuestros hermanos en la fe. Es insoslayable volver a los orígenes de la iglesia novotestamentaria para reecontrarnos con una exégesis y una hermeneutica que nos ayude a superar las barreras denominacionales y las "peculiares" interpretaciones privadas, exclusivas y excluyentes,   de las Sagradas Escrituras (2ª Pdr.1:19-2l)

 

¨              ¿Desea manifestar alguna cosa mas que le preocupe?

 

 

Solo el deseo de que todos los creyentes evangélicos, de nuestra querida región, seamos capaces de predicar y de vivir un evangelio trascendente y que caminemos juntos construyendo "una gran familia en Cristo".

Finalmente mi agradecimiento a "Asturias Evangélica" y a su director por concederme esta oportunidad de expresar con libertad mi pensamiento.

 Dr. José M.

González

Campa

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ALFONSO ROPERO, ESCRITOR Y PASTOR EVANGÉLICO GANA EL PREMIO LITERARIO “Taller de Prensa El Obrero de Tomelloso”.

 

Alfonso Ropero es habitual colaborador de “Asturias Evangélica”



Con motivo del 50º Aniversario de la muerte del intelectual y periodista D. Francisco Martínez Ramírez, fundador del primer periódico de la ciudad de Tomelloso “El Obrero de Tomelloso”, la Biblioteca Municipal, el Centro de Profesores y recursos en colaboración con eEl Priódico del Común de la Mancha, la Revista Pasos y la Juanta de Comunidades de Castilla.La Mancha, se convocó este premio cuyo ganador ha sido nuestro querido Alfonso Ropero.

 

                Ropero que en materia de literatura lo ha indagado todo y en el de composición periodística es un verdadero profesional,   es también un gran historiador. No es pues extraño que haya ganado este Certamen en el que se le exigía la presentación de un periódico con la estructura y composición  del periódico “El obrero de Tomelloso”.

 

                Sin duda que la difusión de este premio en los medios de comunicación, hará que el nombre de Alfonso Ropero tenga la categoría que se merece en el campo de la literatura y muy especialmente en el de el ensayo. En nuestros medios es conocido como teólogo y pensador y sus libros como “ Filosofía y Cristianismo” Los hombres de Princeton” “La Renovación de la fe en la Unidad de la Iglesia” Salud, Enfermedad y Fe.” Introducción a la Filosofía” “Nueva era de intolerancia” etc. Fue director de la revista “ Pasos” y profesor de “Historia del cristianismo y de las doctrinas”

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 ESPAÑA

La constitución del imperio católico español

por

Gustavo Bueno

 

§2. La constitución del Imperio católico español

1. La constitución  de España como Imperio católico (universal) es un proceso, no es un acto de creación. Como tal proceso, ha de implicar el concurso de componentes diversos y heterogéneos, refundidos, en una suerte de anamórfosis, en un resultado «tangible». ¿Cómo determinar los componentes y el número de los mismos? No podemos separar enteramente la cuestión de la naturaleza de estos componentes de la cuestión del número, puesto que el número no es aquí tanto una característica abstracta, sino la expresión de una pluralidad concreta. El número determina en gran medida la naturaleza del proceso de constitución que buscamos.

2. La prueba es que si supusiéramos que el número de componentes o «factores» que intervienen en la constitución de España (y que, en cualquier caso, habría de tener un cardenal finito) hubiera de contarse por millones, es porque estábamos refiriéndonos a los individuos que integran las «sociedades ibéricas»; estaríamos tratando de ofrecer una teoría explicativa de la constitución (sustasiV) de España como resultado de un pacto social, o de un «plebiscito cotidiano» entre los millones de individuos que, como partes, se hubieran «autodeterminado» en la «época fundacional» a la manera como algunas partes (partidos), reconocidas como tales en la España del presente, pretenden conseguir, por autodeterminación plebiscitaria, la constitución de nuevas naciones, como Estados segregados del Estado común que todavía hoy llamamos España. Pero no fue en virtud de una autodeterminación plebiscitaria por la que España se constituyó como tal; no fueron millones de componentes o de factores individuales quienes la constituyeron, aunque, sin duda, debieron reconocer de algún modo el hecho, aunque fuera «plegándose» a él, al hecho de la constitución lograda.

La teoría explicativa de la constitución de España a partir de millones de factores o componentes es inviable, por la sencilla razón de que esos millones de factores sólo pueden intervenir en el proceso constituyente cuando España estuviese ya constituida: lo que se llama «Constitución» en el lenguaje político jurídico es un abuso de los términos, y, cuando menos, no traduce la idea ontológica de la sustasiV sino que la supone ya dada. Además, se refiere al régimen o forma de gobierno de un Estado, mucho más efímero, en todo caso, de lo que designamos con la idea de «Constitución (sustasiV) de España». De otro modo: la constitución histórica de España es un proceso muy anterior al de su constitución como Estado: España está ya constituida, históricamente, no sólo antes de que Carlos I reuniese en un único reino la herencia de su madre doña Juana, sino también antes de que los Reyes Católicos contrajesen matrimonio. Sólo políticos o historiadores con la deformación propia de un burócrata, se atreverán a poner una fecha jurídica precisa a la Constitución de España como una sociedad unitaria. Como si la Constitución de España fuese un proceso equiparable a la Constitución, ante notario, de una sociedad anónima. [40]

3. En el otro extremo numérico, en el que ya no consideramos millones de componentes o factores, sino un único factor, las posibilidades de una «teoría de la constitución histórica» se nos presentan todavía más oscuras. Pues con un único factor o componente no puede explicarse nada, sino él mismo. Operando con un sólo factor, sólo cuando pedimos el principio (llamando España a ese mismo factor que no se sabe de donde viene) podemos obtener la ilusión de haber podido reconstruir el proceso de su constitución. Y, sin embargo, no deja de ser interesante constatar una suerte de tendencia al «monismo factorial» (aunque modulado de muy diferentes maneras) en los más diversos ensayistas en torno al problema de España. Descontamos, por supuesto, las «teorías», más bien retóricas, de la España eterna, del pueblo intemporal ibérico, o celtibérico, que «desde siempre» habitó la Península, recibiendo sin variar, en su intrahistoria las visitas de cartagineses y romanos, de visigodos y bereberes. También utiliza de hecho un solo factor, al menos determinante, quien, como Ganivet, intenta derivar la constitución de España a partir de su condición peninsular (tan diferente, según él, de la condición propia de los pueblos insulares o de la de los pueblos continentales). Más aún, en la propia teoría ensayada por Ortega, en su España invertebrada, cabría advertir la sombra de este monismo factorial; porque, al menos como factor determinante, Ortega toma como hilo conductor a los visigodos, como fracción de los godos más «civilizados», menos combativos, decadentes en suma, que entraron en España como un último reducto al que hubieran sido empujados por pueblos germánicos o asiáticos más enérgicos. Sin duda, es este monismo factorial el que obligó a Ortega a establecer su teoría de España como una continua decadencia: a partir de un factor único, endogámicamente tratado, sólo podemos esperar la degeneración del organismo, su decadencia. Pero son excesivas paradojas las que tiene que superar Ortega al tener que disponerse a interpretar como decadencia no sólo los episodios de la conquista de Granada, sino también los de la conquista de América.

Con dos factores parece que puede lograrse algo más. La cuestión es cómo determinarlos. Pero las teorías de «las dos Españas», no ya en el sentido de la España y de la anti España (que sigue siendo una teoría monista), sino en el sentido de dos supuestas Españas dioscúricas, que conviven «peleando, como Esaú y Jacob en el vientre de su madre», está mucho más extendida de lo que fuera de desear (y Machado, en sus famosos versos, contribuyó a fijar este dualismo.) Algunos hablan de esos dos supuestos factores de la constitución española en términos raciales: iberos y celtas, o indoeuropeos y africanos; otros tratarán de identificarlos con determinados conceptos históricos (las dos Hispanias romanas, la ulterior y la citerior). Otras veces, como símbolos al menos de estos dos supuestos factores constitutivos, se tomarán las figuras de Don Quijote y Sancho, o bien, la división entre señores y siervos o entre derechas e izquierdas -que en España no se limitan al concepto de Estado- y que acaso podrían ponerse en correlación con esos «dos hemisferios del alma española» que corresponden a una España negra y a una España roja (o blanca) que se habría prefigurado «en la España quinientista del siniestro Felipe II». No falta quien, a partir de la constatación de una fractura social y política de España en dos partes (denominadas primera y segunda), fractura que jamás habría desaparecido de España, ni siquiera tras la toma de Granada en 1492, cree poder construir una teoría constitucional de España a partir de la hipótesis de una tercera España, síntesis de la primera España y de la segunda; una España que, esbozada en Cervantes o en Jovellanos, en Cánovas o en Costa, fracasada y descuartizada en los años del franquismo, renace otra vez en La velada de Benicarló de Azaña o en Descargo de conciencia de Laín, como una firme esperanza en la tolerancia final de nuestra convivencia ética (Cesar Vidal, La tercera España, Espasa, Madrid 1998).

No hará falta decir que estas teorías «bifactoriales», tal como suelen ser llevadas a efecto, en grados que oscilan desde la ramplonería más extremada hasta la tautología más radical, no son, en cualquier caso, propiamente ni siquiera teorías, sino, a lo sumo, racismo simplista, marxismo vulgar, lamentaciones jeremíacas -«una de las dos Españas ha de helarte el corazón»- o bien homilías éticas o metafísicas.

4. La teoría «trifactorial» más célebre es sin duda la que asociamos al nombre de Américo Castro. Ahora resulta que no son dos, sino tres, los componentes o ingredientes a partir de los cuales España se constituyó, entrada ya la Edad Media (y no antes): judíos, moros y cristianos, las tres creencias o pueblos que se nombran en la inscripción del sepulcro de Fernando III en la Catedral de Sevilla. Estos serán los tres factores que han constituido a España. ¿Quien puede dudar de que el «juego» que dan tres factores es de un orden cualitativamente superior al juego que dan dos? Tria faciunt collegia: con tres factores es posible establecer tres coaliciones de a dos, frente a un tercero, con lo que la tautología desaparece y la posibilidad de construir modelos diferentes de situaciones históricas aumenta. Sin embargo, la teoría, aunque contiene ideas imprescindibles, adolece de su tendencia a dar un «peso teórico» equivalente a estos tres factores, como si no hubiese habido más, y como si esos tres tuvieran fuerza bastante para explicar la Historia de España en su conjunto. No entramos aquí en las cuestiones relativas al idealismo histórico (mentalismo o psicologismo) que la teoría de Américo Castro entraña.

5. Para nuestro propósito no necesitamos, por fortuna, determinar (o escoger a priori) el número de factores con los cuales fuera posible alcanzar la constitución de España, como idea perteneciente a la «constelación» de las ideas propias de la filosofía de la historia. Y no lo necesitamos porque vamos a cambiar de método de construcción, es decir, vamos a desistir de comenzar nuestra construcción a partir de factores integrantes o constituyentes, obtenidos por análisis, a fin de obtener, tras su recomposición o síntesis, la constitución buscada. Nos proponemos, en cambio, partir de algún constituyente que pueda ser determinado a la misma escala de aquello que queremos construir (no es lo mismo construir una superficie plana triangular a partir de rectas unidimensionales, que construirla a partir de rectángulos divididos por diagonales). Por supuesto no podemos hacer aquí sino una exposición de las líneas generales de una construcción semejante, sin pretender reconstruir, ni siquiera con un mínimo de detalle, los pasos y eslabones precisos. Nos parece además que una reconstrucción más detallada del proceso sería superflua, puesto que los eslabones constan en tratados o manuales de Historia de España; y además, el detalle, encubriría la línea global de la construcción, determinada por los puntos característicos, suscitando por ejemplo cuestiones particulares y debates colaterales de gran importancia, pero que no tendrían por qué afectar necesariamente a la construcción global.

El constituyente global de escala que hemos escogido es la idea del Imperio romano, definido como Imperio universal, [41] aunque por modo más bien negativo. Suponemos, en efecto, que la «universalidad ecuménica» que alcanzó el Imperio romano fue la universalidad de la ecumene mediterránea, una «totalidad centrada» en torno a un mar interior, rodeado de tierra romana; una «totalidad centrada» en torno a Roma, que se habría ido constituyendo, durante siglos, hasta alcanzar sus fronteras naturales, siguiendo «ortogenéticamente» una regla que, en otro lugar, hemos enunciado de este modo: «Las tierras visibles al otro lado de un mar (o de un río) que baña territorio romano han de ser también romanas.» Primer ensayo sobre las categorías de las «Ciencias políticas», Logroño 1991, pág. 387). Lo que queda más allá de esas tierras, o de los mares ilimitados, es propiamente un espacio «extrahumano», habitado por bárbaros.

El Imperio romano se habría fijado, casi desde el principio, sus propios límites, y no habría pretendido siquiera, como Alejandro, extenderse ilimitadamente hacia el Oriente a fin de circunvalar la Tierra entera, una Tierra cuyo perímetro había fijado Eratóstenes: sus cálculos fueron, en esencia, los que dieciocho siglos más tarde, a través del mapa de Toscanelli, hubiera de utilizar Cristóbal Colón. El Imperio romano fue, sin duda, un imperio esclavista, pero su significación histórica no queda agotada por este concepto. Al mismo tiempo que esclavizó y extorsionó a centenares de miles de hombres, en beneficio de la Ciudad, generó la constitución de otras muchas ciudades, a las cuales, terminó concediendo, en la época de Caracalla, la ciudadanía romana. La grandeza del Imperio y su dialéctica estriba en esto, en haber establecido un inmenso ámbito densamente interconectado y organizado, a fin de asegurar las tareas recurrentes de extracción de metales, madera o esclavos, con destino a la Urbs, pero de un modo tal (determinadno por su propia cultura) que simultáneamente, y merced a esta misma explotación esclavista (imprescindible para sus objetivos: es ridículo hablar del «lado malo», o de la pars pudenda de la grandeza romana), en haber multiplicado su propia ciudad en las colonias (que terminarían, por ello, de dejar de serlo), tolerando las costumbres y religiones populares (los dioses de la segunda y tercera función en la terminología de Dumézil), con tal de que en todos los lugares se respetase el culto al emperador y a su triada capitolina (los dioses de la «primera función»); porque esto equivalía a imponer el «imperio de la ley», una ley hecha, desde luego (¿cómo podía ser de otra manera?), a medida de los propietarios, pero en todo caso una ley que podía servir de regla «racionalizada» de la justicia: Tu romane memento, regere Imperio populos. Virgilio, al señalar a Augusto esta regla, exponía algo más que una mera disculpa ideológica del esclavismo (como tantos marxistas «vulgares» han pretendido o siguen pretendiendo).

Damos por descontado, junto con otros muchos autores (aunque no con todos) que la Hispania romana, aunque «totalizada» como tal, en cuanto unidad territorial y administrativa por el Imperio, no es, desde luego, traducible por «España», en el sentido actual, puesto que quienes en ella vivieron (incluido los antiguos pobladores pre romanos), fueron «provinciales» del imperio, y no «españoles» en el sentido propio posterior.

El Imperio romano, a lo largo del siglo IV, será «recubierto» por las iglesias cristianas, que tras pactar con él, se transformarán en una nueva institución que pretende llegar a todo el mundo, a todas las gentes (San Marcos, 16,15: «Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura»), es decir, a constituirse como Iglesia católica (universal), aun cuando, de hecho, y en principio, los apóstoles no hicieron sino re-correr las mismas calzadas que el Imperio «les había preparado» (según sugirió Eusebio en su Praeparatio evangelica).

El Imperio romano se desmembra en el siglo V, en gran medida por el empuje de las invasiones germánicas, desviadas por el Imperio de Oriente hacia Roma; invasión de unos pueblos infiltrados desde siglos en las fronteras del Imperio y romanizadas en grados diversos. La Iglesia católica recubrirá también a estos pueblos bárbaros que terminarán sucediendo, como reinos, al Imperio desmembrado. Entran en las provincias, muchas veces, bajo banderas con águilas imperiales: son cristianos, algunos herejes, como los visigodos, al entrar en la Península Ibérica; pero terminarán convirtiéndose al catolicismo en el siglo siguiente, con Recaredo, en la época del tercer concilio de Toledo.

Lo que tenemos que subrayar es que, en nuestra construcción, siguiendo una línea trazada ya por muchos historiadores, aunque no compartida por todos, no se considera tampoco al reino de los visigodos, pese a que él se ha extendido por toda la Península, como el Reino que hubiera ya constituido a España. Los visigodos han entrado en la Península, como el agua de un torrente entra en una cuenca cerrada, ocupándola íntegramente, incluso expulsando adherencias «externas». Pero no es suficiente esta ocupación íntegra de la Península, y la constitución de un reino que durará más de tres siglos, para poder hablar de la «constitución de España» (lo que no significa ignorar las influencias profundas que el reino visigodo hubo de ejercer sobre su posterioridad). En cualquier caso un test inmejorable (y en cualquier caso imprescindible) para esclarecer la Idea que de España pueda mantener un ensayista determinado es el que consiste en observar el modo según el cual nuestro ensayista o historiador trata al Reino de los visigodos. [42]

En la construcción que estamos bosquejando el Reino visigodo no puede aún identificarse con España. A pesar de que tal Reino ha ocupado toda la Península, y precisamente por ello: la ha ocupado íntegramente, pero la ocupado con la voluntad de mantenerse recluido en ella. Y esto sería suficiente para tener que considerar al Reino visigodo como un mero «reino sucesor» que ha intentado reconstruir de un modo nuevo, y aún en nombre de una Roma más o menos ficticia, una parte del Imperio, cada vez más aislada de las otras. El significado histórico de los «reinos sucesores» creados a raíz de las invasiones bárbaras es el de haber introducido una diferenciación enteramente nueva en el «continuo de partes del Imperio» (diferenciadas también, sin duda, pero de otras maneras); una diferenciación según líneas fronterizas a partir de las cuales se desarrollarán las sociedades que prefigurarán las «naciones canónicas» que aún existen en nuestros días.

No ha existido propiamente una traslatio Imperii: el Imperio de Oriente mantiene su rango y aún propósitos de su reconstrucción. Lo que ha habido, en los visigodos, o en los francos, y luego en los demás reinos germánicos, es una traslación de ciertos principios imperiales, de signos e imitaciones inequívocas (Toledo = Constantinopla); pero la voluntad imperial se ha extinguido. No puede hablarse de «Imperios realmente existentes» en la Edad Media de la Europa suprapirenaica. El llamado Imperio carolingio nunca tuvo voluntad imperial genuina (habría que esperar a la aparición de una voluntad imperial, tan efímera por otra parte, como la de Napoleón). Su voluntad consistió en mantenerse con «eutaxia restringida» en las Galias y en algunas regiones limítrofes, pero nunca traspasó el Ebro, el Danubio o el Po. Fue un «Imperio fantasma», y eso sin contar con la superchería en la que tal Imperio se fundó, a saber, la supuesta donación de Constantino, denunciada en el siglo XV por Lorenzo Valla, a instigación del Cardenal Cusano. Lo que no significa que una tal superchería no estuviese llamada a tener una gran trascendencia en el momento de la firma del Tratado de Tordesillas (la línea de demarcación del «reparto del Mundo» fue trazada por el Papa Alejandro VI, en su calidad de «albacea del legado de Constantino»). Algo similar habría que decir, con permiso de los historiadores que no tienen a bien distinguir la perspectiva emic de la etic, del Sacro Imperio Romano Germánico, otro fantasma imperial (emic) que se mantuvo circunscrito a las fronteras de Alemania, con incursiones a Italia, pero no a España, ni a Francia, ni a las Islas Británicas ni, menos aún, a Africa. Habría que esperar el Tercer Reich, a Hitler, para que en Alemania surgiera al menos la idea de un Imperio; y, por cierto, de un Imperio de signo, inequivocamente depredador.

6. Con los puntos señalados en el bosquejo que precede hemos querido sugerir nuestra tesis según la cual el único Imperio católico (universal) «realmente existente» que se preparó y se consumó en Europa fue el Imperio católico español (descontando el Imperio de Bizancio, que acabaría, aún antes de constituirse plenamente el Imperio español, arruinado por el Islam). Es un Imperio que, en modo alguno, puede considerarse (etic) como una traslatio Imperii. No cabe hablar de un Imperio «oficialmente» detentado en la Edad Media por Bizancio o por Aquisgrán y desplazado ulteriormente, a través de la persona de Carlos V a España. Se trata de una reconstrucción desde los fundamentos, de una nueva entidad que se preparó precisamente en Asturias, como consecuencia de la destrucción del Reino visigodo por el Imperio musulmán.

En efecto, la expansión fulgurante del Imperio islámico liquidó en muy poco tiempo el Reino visigodo. El oleaje musulmán se ejerció sobre toda la Península; los restos del Reino visigodo, refugiados tras los montes cantábricos y mezclados con gentes astúricas más o menos gotizadas, tuvieron que enfrentarse contra este Imperio procedente del Sur o del Oriente (no del Norte ni del Oeste). Del enfrentamiento contra el Islam que hubo de mantener el Reino o «jefatura» de Pelayo resultaría el embrión del nuevo Imperio español. Es aquí donde ya puede decirse que comienza la construcción de España. Covadonga es su símbolo.

¿Podría añadirse que la constitución de España como embrión de un Imperio fue, paradójicamente, una imitación del Islam? Esta es una tesis muy próxima a ciertas ideas de Américo Castro; ideas que, a nuestro juicio, abarcan una gran franja de verdad. Sin embargo, el concepto de «imitación» es muy ambigüo, habría acaso que sustituir el concepto de imitación, como mimesis, por el concepto de recubrimiento, que, paso a paso, tuvo que practicando, de modo reiterado o recurrente, el nuevo Reino de Asturias sobre el propio Imperio islámico, aunque no fuera más que porque quiso evitar ser barrido por él. Los francos, en cambio (como advirtió Sánchez Albornoz), pudieron beneficiarse de la tranquilidad que les deparaba el Reino de Asturias, en tanto «fijaba» a los ejércitos musulmanes más allá del Pirineo, y los mantenía distraídos y alejados de la cordillera. A cambio de esa tranquilidad, el reino de Carlomagno «no tuvo» que asumir como misión la tarea de recubrimiento, año tras año, del Imperio musulmán; tarea que sería suficiente para dar cuenta de los principios de la constitución de un nuevo Imperio.

El Reino de Asturias se habría constituido, según esto, como algo más que un Estado orientado a permanecer amurallado, pero recluido, tras sus fronteras naturales, las montañas cantábricas. Y, desde el primer momento, lo vemos saliendo de ellas y desbordándose hacia el exterior, y no por una nostalgia del pasado, por el mero deseo de «recuperar» o «reconquistar» el Reino perido, sino porque no podía permitirse el no hacerlo, teniendo enfrente a un Imperio, el musulmán, que intentaba en cada momento borrarlo de la faz de la Tierra. Esto es lo que le obligó a salir, desde su principio, de su recinto originario, a extenderse por el poniente (hasta Compostela) y por el naciente (hasta Grañón), ya en los primeros momentos de la monarquía, a rebasar las montañas y llegar muy pronto al Duero, y sabiendo que tampoco podía detenerse allí. Tuvo que desplegar, desde el principio, una suerte de ortograma recurrente que equivalía a una regla de expansión indefinida o, si se prefiere, un «imperialismo metodológico», sin límites definidos, por tanto, in-finitos (es decir, universal, al menos negativamente). Este imperialismo ejercido podría considerarse, como una regla ya bien consolidada, en los tiempos de Alfonso II, fundador de Oviedo. Un lugar elegido precisamente por su posición estratégica de punto de intersección de los ejes Norte/Sur y Este/Oeste, como sede de su Reino ya muy ampliado, respecto de sus fronteras primitivas por oriente, por occidente y por el sur. Alfonso II es ungido rey el 14 de septiembre de año 791. Pero ¿qué significa «ser ungido»? Significa, ante todo, una reivindicación de su soberanía ante los demás reinos y, sólo en segundo lugar, significa un gesto de restauración del ceremonial visigótico (al cual, en todo caso, la anamnesis no pudo menos de recurrir).

Estamos ante un nuevo Reino, con centro en Oviedo, como ciudad imperial, civitas regia. La nueva Toledo, que, [43] a su vez, pretendió reproducir en el ámbito urbanístico, a Constantinopla. Alfonso II inventa o descubre a Santiago, y Alfonso III, anunciado en la Crónica como aquel que in omnia Spania regnaturus, adopta como símbolo propio la cruz latina, con la leyenda del emperador Constantino, In hoc signo vinces. (Conviene recordar hoy, cuando se celebran los milenarios de algunas autonomías, que ningunos de sus condes o de sus reyes primitivos pudieron asumir tales planes imperiales: bastante tenían con mantener sus territorios a la sombra del Reino de los francos.) Pero lo decisivo es que el nuevo Reino astur no pudo haberse constituido como un mero proyecto de reconstrucción o reconquista del Reino visigodo: ninguno de sus reyes mantiene nombres de reyes godos (ninguno se llama Ataulfo o Sigerico). Los nombres de los nuevos reyes son los nombres de una dinastía nueva: Alfonso I, Alfonso II, Alfonso III... Otra cosa es que la influencia del Reino aniquilado, y su anamnesis, tenga unas consecuencias decisivas, a través de la anamnesis de los nuevos monarcas, en la configuración de las correspondientes prolepsis.

Cuando los resultados históricos del «imperio metodológico» obligan a la capital a desplazarse más allá de las montañas, para fijarse en León, la continuidad de la nueva «especie evolutiva», cuyo embrión ya se ha formado, se mantendrá tenazmente: Ordoño II, Fruela II, Alfonso IV, Ramiro II, Alfonso V... Los sucesores de los Alfonsos se mantendrán, por cierto, hasta nuestros días.

En conclusión: en la constitución del nuevo reino asturiano, y como consecuencia del enfrentamiento con el Islam, podemos ver la prefiguración de una nueva sociedad política que ya no es romana, ni visigoda, sino que puede ser ya identificada con la misma «España embrionaria». Un «imperio metodológico» que irá dotándose de «planes» y «programas» necesarios para esa ampliación recurrente e indefinida que podrá conducir a un Imperio universal, si las «condiciones del medio» le son propicias, como lo fueron en el siglo XVI. Una voluntad imperial que se reiterará a lo largo de los reyes sucesores: Imperator totius Hispaniae es un título que se atribuirá Alfonso VI; como atribuirá doña Urraca a su marido, Alfonso el Batallador, Rey de Aragón, el título de Imperator de Leone et rex totius Hispaniae. Es cierto que la idea imperial, como observó Menéndez Pidal, se desvanece tras la muerte de Alfonso VII «el Emperador», en 1157 (acaso por el bloqueo ejercido por los «imperios fantasmas europeos»). Pero la reconquista continúa extendiéndose imparable, y sobre todo continua ejerciendo la función de horizonte común de la actividad coordinada de los cinco reinos cristianos, cuyos titulares están, por lo demás, emparentados todos entre sí.

Lo cierto es que en 1469 se celebra el matrimonio de Fernando e Isabel, y que en la Crónica de Fernando del Pulgar, capítulo 126, cuando comienza el relato de la guerra de Granada (1482), podemos leer: «El rey e la reyna, conosciendo que ninguna guerra se debía principiar salvo por la fe y por la seguridad, siempre tuvieron en el animo pensamiento grande de conquistar el Reino de Granada e lanzar de todas las Españas el señorío de los moros y el reino de Mahoma.»

Y es bien sabido que el mismo año 1492, cuando el Islam sea por fin «barrido» de España, los reyes patrocinan el primer viaje de Colón, no ya a América (anacronismo incomprensible) sino «a las Indias». Es bien sabido también que la expedición no fue una simple aventura de entretenimiento: había sido precedida de actividades «imperialistas» en Africa y en las Islas Canarias; el dominio de la navegación de los españoles era el más alto posible y, sobre todo, disponían de una teoría (no sólo desconocida, sino incognoscible para los aztecas o para los mayas coetáneos), a saber, la teoría de la esfericidad de la Tierra que, «rodando» desde Eratóstenes hasta Toscanelli, llegó a Colón y a la Junta de Salamanca. La expansión por Africa fracasó, no así la «aventura hacia el poniente», hacia las Indias. Pero, ¿se ha puesto en conexión el hecho de que en el mismo 1492 en el que los musulmanes fueron arrojados de la Península, en el mismo año se organizó la expedición hacia las Indias, a fin de, entre otras cosas, «coger a los musulmanes por la espalda»? La teoría de Eratóstenes ofrece la ruta, la misma ruta, pero en sentido contrario, que la que Alejandro había deseado recorrer casi veinte siglos antes. Dicho de otro modo: todo ocurre como si el «recubrimiento del Islam», en cuyo principio habíamos cifrado el origen de la reconquista (como imperialismo universal indefinido, in-finito, negativo) se continuase ahora, en 1492, con el proyecto de «recubrir el Islam» en un imperialismo definido, positivo, finito, determinado por la teoría de la redondez de la Tierra, «totalizada» y medida por Eratóstenes.

El recubrimiento del imperialismo islámico y su transformación en imperio católico (universal) puede considerarse como un proceso ya maduro a partir del descubrimiento de América. De hecho fue en 1494 cuando Alejandro VI otorgó a Fernando e Isabel el título de Reyes Católicos, es decir, universales (el título de Rey cristianísimo que tenían los reyes gálicos, no implicaba tanto universalidad cuanto «trascendencia» en la piedad).

Lo demás ya es bien conocido: fue estudiado por Menéndez Pidal en su libro sobre la idea imperial de Carlos V. Lo que importa subrayar ahora es que la inicial idea de una Monarquía Universal, propuesta por Gattinara (y que se hacía consistir en una incorporación sucesiva de territorios) fue sustituida, a iniciativa del Obispo de Badajoz, don Pedro Ruiz de la Mota, por la idea del Imperio Cristiano, o Universitas Christiana, en la que el Rey de España desempeñaría el papel de un rey de reyes.

Con la conquista de América el imperio católico español dejará de ser un fantasma y se convertirá en un imperio universal «realmente existente», en cuyos dominios no se pone el Sol. Cuando Elcano consiga circunvalar por primera vez la Tierra, realizando así la teoría de Eratóstenes, Carlos V podrá inscribir en su escudo: Primus circundedisti me.

El Imperio español se constituye, por tanto, como un imperio católico, cuyo objetivo es organizar al mundo, sin limitación alguna, desde la ley de Dios. Es evidente que esta constitución -dado que el Dios del que se habla es el Dios de la cristiandad, organizada como una Iglesia universal, con el Papa a la cabeza- entra de inmediato en la dialéctica entre el Estado y la Iglesia. Una dialéctica que las naciones protestantes orientarán en el «sentido bizantino» del cesaropapismo: Enrique VIII, jefe de la Iglesia anglicana, puede ser un equivalente moderno del emperador Constantino IX. Pero en ningún caso puede hablarse de una subordinación del Imperio católico español a una política de trascendencia que pudiera acogerse a la divisa «por el imperio hacia Dios», más bien propia del Islam, particularmente en sus corrientes chiitas, de plena actualidad todavía en nuestros días. Antes bien habría que decir que Dios, y aun la Iglesia, son tanto [44] «instrumentos del Imperio» («por Dios hacia el Imperio») que recíprocamente, Y lo que decimos de Dios hay que extenderlo a la Iglesia. El mismo Concilio de Trento podría ser interpretado como una operación al servicio de la política de Felipe II. Esta idea está muy bien expresada en un libro reciente: «no será quizá muy exagerado interpretar el Concilio de Trento (al menos por lo que se refiere a su fenómeno histórico visible)... como un instrumento de la política exterior de Felipe II, en lugar de pensar como parecería en principio más razonable, que este habría aplicado el espíritu de la doctrina católica romana, con alguna ayuda, eso sí, de hierro y de espada» (Patricio Peñalver, Los místicos españoles, Akal, Madrid 1997, pág. 46). Se ha llegado a hablar incluso, por escritores católicos, de una «dejación» por parte del papado de competencias tradicionales de la Sede Apostólica a los Reyes españoles, a través de la institución del Patronato de Indias, que darían ciento y raya a las aspiraciones del galicanismo: «El Pontífice cedió casi toda su jurisdicción y constituyó a los reyes [españoles] vicarios suyos, y les entregó los hilos del gobierno aún espiritual.» (P. Constantino Bayle, S.J. Expansión misional de España, Labor, Barcelona 1936, pág. 24).

La fórmula que estamos empleando, «por Dios hacia el Imperio», como clave de la naturaleza del Imperio católico español (en dialéctica, sin duda, con los intereses específicos de la Iglesia universal) no la entendemos, desde luego, obviamente, en el sentido de una mera fórmula ideológica destinada a encubrir con un manto espiritual e idealista los propósitos de la depredación más rapaz; entre otras cosas porque una tal fórmula no fue utilizada jamás explícitamente.

La fórmula clave quiere, ante todo (y con esto ya rendiría un importante servicio), separar los objetivos del Imperio de cualquier otra concepción imperialista, cesaropapista o islamista, efectivamente orientada a subordinar el Imperio a los intereses de un Dios trascendente (de una trascendencia divina, o de una Iglesia definida como institución sobrenatural). Pero, sobre todo, lo que pretende afirmarse bajo la fórmula clave, es que el Imperio católico español se concibe como un mando constituido «desde Dios» (ni siquiera desde la ley romana), el Dios de la teología natural, que fue el objeto de la teología de Salamanca y de la escolástica española en general: un Dios deslindado del Dios de la revelación (las Disputaciones metafísicas de Suárez son la primera obra en donde se expone un sistema filosófico completo independiente de la teología positiva), pero un Dios que conoce a todos los hombres, cualquiera que sea su raza y condición, y que se preocupa, mediante su «premoción física», por ejemplo, por la libertad de todos ellos. Sólo de este modo «se justifica» el imperio católico español, y no en modo alguno por el derecho natural que los más fuertes pudieran tener para expropiar y subyugar a los más débiles, como sostuvieron los tratadistas maquiavélicos de la Inglaterra de Hobbes o la minoría, ya en la España del siglo XVI, del grupo aristotélico representado por Ginés de Sepúlveda que fue, sin embargo, condenado.

1. Si reconocemos la naturaleza filosófica del problema de España es porque reconocemos también que el proyecto del Imperio católico fue algo más que un delirio de megalomanía subjetiva, una delirio que se habría consumido con las vidas mismas de quienes lo alimentaron. ¿Qué queremos decir al afirmar que el propio Imperio católico fue «algo más que un delirio subjetivo»?

Ante todo, que no fue un mero proceso psicológico incubado en algunas subjetividades exaltadas, sino la resultante de un largo proceso de maduración de muy diversos gérmenes sociales, políticos, religiosos, que lo codeterminaron de un modo históricamente necesario. La constitución del Imperio católico, lejos de poder reducirse a la condición de un ensueño que algunos (o muchos) hombres pudieron padecer en unas circunstancias determinadas, mientras mantenían sus rutinas cotidianas, fue ella misma (esa constitución) la condición para que la existencia real de esos mismos hombres (de algunos de ellos, al menos, pero capaces de arrastrar a los demás, de grado o por fuerza, como arrastró don Quijote a Sancho) saliera de sus rutinas cotianas y para que ellos emprendieran unos rumbos efectivos que, de otra manera, no se hubieran tomado. Sobre todo, porque el ejercicio de las empresas orientadas por el Imperio constituyente, determinó unos efectos en los que nosotros mismos estamos comprometidos. Dicho de otro modo: nuestro pretérito imperial transciende su horizonte pretérito en cuanto ha estructurado y sigue constituyendo la estructura de nuestro [48] propio presente. En este sentido habría que decir que el Imperio español no es simplemente una entidad pretérita, sino una entidad actual, presente, en sus efectos todavía actuantes. Por tanto, no podremos fingir, en un rapto de falsa conciencia, que podemos «distanciarnos» de aquellos acontecimientos históricos, como si fuéramos capaces de desentendernos de ellos, o simplemente interesarnos de ellos a la manera como podríamos interesarnos (sin necesidad de pertenecer al Islam) por las circunvalaciones que todos los años, en sus finales (según su cómputo), centenares de miles y aún millones de musulmanes tienen a bien dar alrededor de la piedra santa de la Kaaba.

¿Cuáles son estos efectos del pretérito que consideramos constitutivos de nuestro presente? Múltiples, sin duda, e inagotables al análisis más sutil; hasta el punto de que podría considerarse temeraria cualquier pretensión de enumerarlos. Pero es necesario que señalemos algunos, al menos aquellos que nos parecen más significativos.

2. Comenzaremos por los «efectos» que nuestro «pretérito imperial católico» ha determinado en el tablero político del presente. Me referiré a los dos efectos que considero, en este terreno, los más importantes.

En primer lugar, el efecto de constitución de la nación española (una vez detenido el Islam y la reforma protestante), de la constitución (sustasiV) de España como nación canónica y, por cierto, la primera en constituirse como tal (antes que Inglaterra, Francia, Alemania o Italia). Mediante este «efecto», España pasó a ser, como tal, una parte formal de la Historia Universal, es decir, una nación histórica; de otro modo, acaso se hubiera convertido en el «extremo (desdibujado) del Occidente europeo», algo así como lo que hoy pueda ser Finlandia, es decir, un país sin historia (sin perjuicio de la riqueza de su etnología). Y no porque Finlandia no esté hoy incorporada «a la cultura internacional»: su arquitectura, sus conciertos sinfónicos, sus contribuciones científicas, o sus análisis filosóficos, circulan, como sus ordenadores, en la corriente de la civilización común internacional, pero no en calidad de cultura finlandesa, que hay que circunscribirla a su folklore. Es cierto que de un siglo hasta la fecha, el desarrollo de algunos «nacionalismos» que son, en rigor, subproductos fraccionarios de la propia nación española (aunque ellos pretenden obviamente atribuirse orígenes anteriores a la misma nación española, es decir, por tanto, orígenes pre-históricos), está ocultando a muchos españoles de nuestros días este «efecto» principalísimo de nuestro pretérito, a saber, la constitución de España como nación; porque estos nacionalismos pretenden ignorar a la nación española (a España como nación) reduciéndola a la condición, no tanto de un Estado de hecho, anterior a los consensos de un Parlamento determinado, sino a la condición de un Estado de derecho, el Estado español entendido como una «superestructura»; encontrando a veces suficiente la absurda redefinición de España como «nación de naciones». Se pretende descomponer (balcanizar) a España en múltiples naciones («capaces de darse su propia constitución»), sustituyendo la «nación española» por Castilla, a fin de poder alcanzar la equivalencia entre todas las «nacionalidades fraccionarias». Pero es imposible equiparar la «nacionalidad catalana» o la «nacionalidad vasca» con la «nacionalidad española»: son magnitudes de distinto orden (y no sólo por sus dimensiones demográficas o territoriales). España es una nación histórica porque es parte formal, como tal nación, de la Historia Universal; pero Cataluña, el País Vasco y desde luego Castilla, sólo pueden ser llamadas «regiones históricas» a través precisamente de España, en cuanto partes suyas; segregadas de España (aunque sea tras la ficción burocrática de un referéndum, incluso en el supuesto de que fuera mayoritariamente refrendado), estas regiones perderían su significado histórico y, como en el caso de Finlandia, sólo podrían recuperarlo a través de Francia o de Inglaterra, por ejemplo. En sí mismas consideradas, estas «nacionalidades», aunque se denominen «históricas», sólo pueden ofrecer, como muestra de su «identidad cultural propia», etnología o antropología.

En segundo lugar, y no por ello menos importante, señalamos también un efecto trascendental de nuestro pretérito, que se aprecia al considerar a España, no ya en relación a sus partes integrantes (a sus «autonomías») sino en relación con Europa, y en particular, con la Unión Europea. No se trata de suscitar aquí la cuestión del significado de «entrar», no ya en Europa (puesto que España está dentro de ella desde su principio) sino en el «club de naciones canónicas» de que hemos hablado. De lo que se trata es de señalar que, al margen de que España entre o no entre en ese club, España no se agota en su condición de miembro del club, porque tampoco se agota siquiera en su condición de parte formal, y desde su principio, de Europa (como se agota Alemania, Austria, Suiza o Italia). El curso relativamente independiente y aún aislado (en un sentido análogo, otra vez, a la independencia y aislamiento propio de una «especie evolutiva») de España hace preciso reconocer el «desbordamiento» que España significa por respecto de Europa y de la Unión Europea. Este «efecto» ha sido advertido hace mucho tiempo, sin duda; pero en la mayor parte de las ocasiones de modo distorsionado, tanto por los europeos (bastaría recordar las opiniones de Fenelon) como por muchos españoles, afirmando que «España no es Europa» o bien que «Africa comienza en los Pirineos». Pero la fórmula adecuada es esta [49] otra: «España es Europa pero no es únicamente Europa, no se agota en ser europea.» Sus problemas, por tanto, no ya su problema (del que aquellos derivan en gran medida), no deberán plantearse como si pudieran ser resueltos plenamente en el contexto de la Unión Europea, y como si «Europa» fuese la panacea de nuestra industria, de nuestra tecnología, de nuestra ciencia, de nuestra filosofía, de nuestra cultura y de nuestra «responsabilidad». Nuestros políticos debieran «mantener las distancias» con el club de las naciones canónicas europeas, en lugar de entregarse, en cuerpo y alma, a las exigencias de convergencia de este club.

3. Terminaremos señalando otros efectos que nuestro pretérito puede estar ejerciendo en nuestro presente cuando este no lo reducimos al plano en el que se dibujan los mapas políticos (económico-políticos). Porque los efectos de los componentes de este pretérito imperial católico, tanto si es posible disociarlos, como si se analizan en su confluencia recíproca, desbordan la política, al menos cuando esta se reduce a los límites de una «eutaxia maquiavélica».

El Imperio católico cayó sin duda, cayó definitivamente como gran imperio, pero no fue aniquilado, como hemos dicho. Quedan muchas cosas y cosas vivientes que sólo él hizo reales. La principal, el español, la lengua española, con todo lo que esto implica: mucho más de lo que puede desempeñar una «lengua auxiliar», un esperanto internacional. Lo que implica el español, como lengua, es una visión del mundo, pero una visión universal precisamente porque es un producto de muchos siglos de incorporación y asimilación de innumerables culturas (como ha ocurrido también con las músicas y los ritmos hispánicos, cuya vitalidad no tiene parangón con los de otras naciones: su sincretismo es un efecto más de «espíritu católico» integrador de culturas: peninsulares, africanas, americanas). La diferencia del español respecto de las lenguas vernáculas, cuya «visión del mundo» ha de ser necesariamente primaria, rural (no por ello menos interesante, desde el punto de vista de la etnolingüística), reside en este mismo punto. Es por su historia, desde que el romance primerizo tuvo que asimilar las traducciones de la filosofía griega a través del árabe, hasta que, ya en su juventud,tuvo que incorporar en su «organismo» los vocabularios jurídicos, políticos, técnicos que necesitaba precisamente como «Lengua del Imperio», sin contar el importante conjunto de conceptos tomados de las mismas lenguas americanas. Por ello, el español es un idioma filosófico «por constitución»: es imposible hablar en español sin filosofar. No hay que atender sólo, por tanto, a la población de cuatrocientos millones que hoy lo hablan, y que va en ascenso, sino a la estructura, riqueza y complejidad desde la que esos cuatrocientos millones lo hablan. Y todo esto, sin duda, es herencia del Imperio. Resulta verdaderamente cómico escuchar a quienes hablan, de vez en cuando, del español en tono de reproche indefinido, calificándolo como «idioma del Imperio». ¿Acaso si no hubiera sido por el Imperio se hablaría hoy el español por tantos millones de personas, y, sobre todo, tendría el español la complejidad, riqueza y sutileza que le son propias? ¿Por qué el latín se extendió por toda Europa? ¿Por qué el inglés por todo un mundo? ¿No fue también a consecuencia del «Imperio»? Quienes, desde posiciones antiimperialistas, «democráticas» o populistas, se refieren críticamente al español en el que hablan como «idioma del Imperio», recuerdan a aquella señora inglesa que, durante el te de las cinco, sin duda, en el que se comentaban las nuevas teorías de Darwin, decía: «Será verdad que descendemos del mono, pero por lo menos que no se entere la servidumbre.»

El Imperio católico español cayó como Imperio, pero no fue aniquilado. Pero, ¿cayó como católico? Desde luego, en todo caso, no del mismo modo, porque España y América siguen siendo católicas (sin perjuicio de la política tenaz del «Imperio que habla inglés» en orden a introducir las iglesias protestantes, como modo de debilitar tanto al español como al catolicismo: los sucesos que están ocurriendo en Chiapas son una prueba de ello). Me refiero a la España «sociológica», no ya a la España del «Estado de derecho no confesional» de 1978, al Estado que reconoce, por una especie de ficción jurídica, diversas confesiones, entre ella la católica «como una más» (sin perjuicio de ciertos «privilegios fácticos» -explicables precisamente pongamos por caso, las procesiones de Semana Santa- por su condición de religión sociológica mayoritaria). Pero la cuestión no es tratar de demostrar que la religión católica se ha segregado de la sociedad española con la caída del Imperio católico, ni siquiera de equipararla por decreto a otras religiones. La Iglesia católica no es en España una más, es la Iglesia por antonomasia.

La cuestión, a mi juicio, habría que plantearla de este modo: ¿cuáles son los efectos que el catolicismo pretérito ha podido dejar en nuestro presente, no ya considerando a los católicos practicantes y creyentes, sino también a quienes no son ni practicantes ni creyentes? Porque esta pregunta vale tanto en la hipótesis de una España sociológicamente católica como en la hipótesis de una España que hubiera dejado de serlo. Es un modo de plantear la cuestión que podría plantearse de este otro modo: ¿qué queda del espíritu católico, de un catolicismo que ha actuado durante siglos y siglo en España, en estrechísima vinculación con el Imperio? Otros (que además suelen ser cristianos, más que católicos) podrán fijarse en multitud de efectos considerados como lacras (se señalará, por ejemplo, el desinterés por la lectura, el temor a ser denunciado, el formalismo litúrgico externo, la gazmoñería sexual, a pesar de que la Iglesia católica [50] fue siempre la más tolerante en este orden de cosas). En esta ocasión interesa subrayar efectos que, aun sin necesidad de presentarlos como «virtudes» dignas de ser imitadas, acaso porque no tendría sentido una tal imitación, en modo alguno podríamos considerarlas como lacras, sino sencillamente como características grabadas por la historia en las «pautas de conducta» propias de los españoles (aunque no necesariamente exclusivas de ellos). Es obvio que en el momento de disponerse a señalar estas características tendríamos que preservarnos de la costumbre inveterada de quienes ejercitan el género literario que en otro tiempo (en los tiempos de Wundt) se llamó «psicología comparada de los pueblos»; un género literario que todavía se cultiva por los ensayistas sobre España, si bien es verdad que está siendo desplazado por otros géneros literarios, o científicos, como puedan serlo el de las encuestas sociológicas de opinión, o el de los sondeos de «aptitudes primarias». Sería de todo punto inoportuno entrometerme, en esta ocasión, en el terreno del ensayo sobre las pautas católicas del español promedio, o en el análisis de encuestas sociológicas sobre el particular. Teniendo en cuenta la perspectiva del presente ensayo filosófico, lo que nos concierne es señalar, diferencialmente, los efectos que en el presente podrían esperarse de nuestro pretérito católico, en cuanto constituyó una alternativa secular al islamismo y al protestantismo. Y no sólo «constituyó», sino que lo sigue constituyendo, dado el auge de un islamismo que recubre hoy prácticamente el tercer mundo de nuestro hemisferio: ni Covadonga ni Lepanto pudieron evitar que la humanidad musulmana vaya a iniciar nuestro próximo milenio con más «efectivos» personales de los que tiene el mundo cristiano, cuya curva demográfica está en descenso.

Frente al islamismo señalaría, por mi parte, como herencia católica, la «reivindicación» de quienes subrayan el papel que en la individuación personal hay que asignar, no tanto al alma, cuanto al cuerpo (materia signata quantitate: dogma de la resurrección de la carne); y, en consecuencia, la reivindicación de la racionalidad como característica que implica la actividad del sujeto corpóreo operatorio (individual, por tanto), es decir, el rechazo de un principio de racionalidad suprapersonal, de un «Entendimiento Agente Universal» averroísta. Y también el catolicismo (más que el cristianismo a secas) representa, a través de su teología trinitaria, el principio del pluralismo ontológico general, frente al monismo islámico (de estirpe aristotélica, y, a su través, eleática). Este pluralismo, visto desde el monismo teológico musulmán, se presentó como un politeísmo. En las crónicas árabes las guerras contra los cristianos fortificados en Asturias se justificaban como guerras contra los politeístas; y esta oposición es la que está en el fondo del conflicto entre Elipando, Obispo de Toledo y defensor de un adopcionismo islamizado, y Beato de Liébana, el autor del Himno a Santiago y defensor del dogma de la trinidad divina, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Frente al protestantismo cabría señalar la desconfianza hacia la «concepción subjetivista de la conciencia» (tan extendida, sin embargo, entre nuestros jóvenes clérigos y, en general, entre tantos jóvenes «objetores de conciencia»), en beneficio de una concepción objetiva de la conciencia, como «conciencia pública», que debe manifestarse en la argumentación racional.

Pero, hablando más en general, me atrevo a señalar dos efectos, visibles en nuestro presente, del catolicismo español. En primer lugar el gusto por la teología escolástica, en cuanto alternativa a la teología mística (que siempre fue sospechosa de heterodoxia), y esto advirtiendo el aprecio y el respeto que por la teología escolástica tuvieron también los grandes místicos españoles como San Juan de la Cruz o Santa Teresa. Del racionalismo inherente a la teología escolástica pudo esperarse una educación en un tipo de racionalismo lo más alejado posible, tanto del simple ergotismo de quien lo ve todo claro, como de las nieblas místicas propias para la ensoñación retórica. Un racionalismo teológico que consiste en saber que está racionalizando una materia inagotable (que toma el nombre religioso de revelación). Y en segundo lugar la asombrosa presencia de hispanos, tanto en forma de misioneros como en forma de guerrilleros o de voluntarios internacionalistas no gubernamentales y no depredadores, que mantienen en nuestro presente el mismo «espíritu quijotesco» que impulsó a las grandes órdenes católicas españolas, la de Santo Domingo de Guzmán, desde el siglo XIII, y la de San Ignacio de Loyola desde el XVI.

4. Por último, si hubiera que reducir a una fórmula lo que pueda ser España en cuanto plataforma que «ha resistido» a la caída del Imperio mismo que la conformó, me atrevería a decir lo siguiente: que España no es una mera reliquia del pretérito, ni siquiera una reliquia, reanimada por fin como nación, que ha podido reconquistar al menos la condición de miembro de número en un club de naciones canónicas. En cuanto efecto de su pretérito, no se reconocería como tal en esa forma de ser. Acaso porque España no tenga por qué ser definida como un modo de ser característico; sino que más bien habría que ensayar su definición como un modo de estar. Un modo de estar que haríamos consistir no tanto en una tendencia a encerrarse o plegarse sobre sí misma (tratando de extraer la verdad de su sustancia o de su pretérito) sino en mirar constantemente al exterior, a todo el mundo, a fin de conocerlo, asimilarlo, digerirlo o expeler lo que sea necesario para seguir manteniendo ese su «modo de estar». Un modo de estar que no descarta el «estar a la espera» de que se presente una ocasión cualquiera de intervenir en el mundo de un modo digno de ser inscrito en la Historia Universal.

 

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{Gustavo Bueno (1924-), «España» (1998). La paginación [señalada entre corchetes] corresponde a la edición publicada en papel en la revista El Basilisco, número 24 (abril-junio 1998), páginas 27-50; que aquí se reproduce íntegramente.}

 

 


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GUSTAVO BUENO  Y EL LUTERANISMO.

 

Por Vital de Andrés


   (en España no hubo Reforma, por lo que las libertades heredadas del «libre examen» tardarían siglos en llegar hasta nosotros; cabría llevar al límite este diagnóstico añadiendo, irónicamente, por nuestra parte, que el calvinismo no entró en España hasta el siglo XIX y ello en la forma del bombo de la Lotería Nacional).


?     Frente al protestantismo cabría señalar la desconfianza hacia la «concepción subjetivista de la conciencia» (tan extendida, sin embargo, entre nuestros jóvenes clérigos y, en general, entre tantos jóvenes «objetores de conciencia»), en beneficio de una concepción objetiva de la conciencia, como «conciencia pública», que debe manifestarse en la argumentación racional.


Últimamente el filósofo Gustavo Bueno arremete contra Lutero y el protestantismo de un modo un tanto chocante. Viene a decir este autor que Lutero es el mal en el cristianismo y que el “irracionalismo luterano conduce en línea directa al racismo, al imperialismo depredador, y también al antisemitismo, al nazismo y a las cámaras de gas” (Véase el glosario de su último libro). Yo, siendo protestante, me veo directamente aludido por el señor Bueno y me echo a temblar con solo prensar qué ocurriría si personas como él cogiesen de nuevo algún día las riendas del poder. Si el protestantismo conlleva todo eso que afirma nuestro filósofo de un modo tan inquebrantable, no cabe duda de que yo y millones de personas como yo somos manifiestamente declarados enemigos de la humanidad y, por lo tanto, objeto de sospecha social y policial al igual que cualquier grupo peligroso de corte fascista.

                En una reciente entrevista, publicada por un semanario, llama la atención el anacronismo a que somete la figura de Lutero y la sorprendente pirueta retórica de igualar el protestantismo con la madre de los irracionalismos capitalistas y demás organizaciones de tiburones que asedian a nuestra católica España. No cabe duda que este es un modo fácil y muy oportuno de objetivar y nombrar lo que de otra manera podría resultar mucho mas complejo y difícil; y desde luego menos sensacionalista de lo que nuestro filósofo pretende. Hay, no cabe duda, presupuestos claramente intencionales e ideológicos en el  señor Bueno que buscan su legitimación en una pretendida racionalidad científica.

                Lo que ocurre es que extrapolar situaciones y escenarios históricos ya pasados a nuestro difícil presente no deja de ser un puro reduccionismo. El protestantismo real actual es tan variopinto como lo es cualquier religión mayoritaria. Hay protestantes fundamentalistas con toda esa carga de literalismo e irracionalismo que cualquier fundamentalismo conlleva; los hay también liberales y pacifistas muy comprometidos con las ONGs (presentes también en la movida de Seatle), movimientos de barrios, liberación sexual y de la mujer, antirracistas militantes, etcétera; los hay extremadamente racionalistas y humanistas (los unitarios  son un ejemplo) y, como no, también los hay racistas y fascistas. Es decir: las diversas manifestaciones del protestantismo real con todas sus iglesias y denominaciones en la actualidad no permiten de ningún modo el juego maniqueo y reduccionista al que nos quiere llevar el señor Bueno. La figura de Lutero ya ha sido lo suficientemente criticada dentro del protestantismo y con plena libertad, ya que los críticos protestantes no han contado ni cuentan con las mismas cortapisas que sufren muchos teólogos avanzados católicos.

                Hay que recordar  que muchos protestantes murieron también en los campos de concentración alemanes por oponerse a la barbarie nazi, como es el caso del teólogo Dietrich Bonhoeffer, por citar el caso mas conocido. Otros muchos, como fue el caso del reverendo Luther King, han pagado con su vida su compromiso con los derechos civiles de los negros. Otros sufren o están sufriendo hoy las represalias del racismo y el imperialismo depredador en otros países. Recodemos también la persecución y discriminación a que fueron sometidos los protestantes españoles durante la era franquista.

                En fin, igualar protestantismo con cámaras de gas, proyectos políticos depredadores o irracionalismos  subjetivistas  alienantes, no es mas que una necesidad teórica del señor Bueno, aunque mucho me temo que estos planteamientos puedan ser una regresión ideológica de ciertos sectores privilegiados en crisis de la España actual, los cuales vuelven al nacional-catolicismo como fortaleza inexpugnable ante los males  y las incertidumbres del presente. Dios nos pille confesados.

 

Vital de Andrés

Es escritor en lengua asturiana .

 

 


 

 


 

UNA MUESTRA PRESENTA LA HISTORIA DE LA BIBLIA A TRAVÉS DE TEXTOS PERSEGUIDOS, PROPIEDAD DE UN PROTESTANTE LEONÉS




<< VALLADOLID. 17 marzo 2000 (d.león/d.larioja/efe/icpress).

Más de un centenar de biblias prohibidas o perseguidas fueron coleccionadas por un veterinario protestante leonés, Audelino González, que las reunió a lo largo de su vida y las añadió a su biblioteca de 15.000 ejemplares. Estas biblias se están mostrando en una exposición en Valladolid.

 Una exposición inaugurada ayer en Valladolid recoge la historia de la Biblia escrita en castellano y su difusión entre el pueblo,  través de más de un centenar de ejemplares prohibidos por la Inquisición en el siglo XVI, y textos perseguidos por su traducción y editados fuera de España. "Biblias españolas del exilio", que estará abierta al público hasta el 16 de abril en la Casa Revilla.  Está organizada por la Fundación Municipal de Cultura con una selección de la colección de biblias que a lo largo de su vida recopiló el veterinario protestante leonés Audelino González (Puente Villarente, León, 1901-León, 1984). Audelino llegó a tener una biblioteca de 15.000 volúmenes, la mayor parte de ellos biblias y textos relacionados con ellas. Audelino González era de una familia de fuertes convicciones católicas, y debido a su cambio de fe fue expulsado de su casa.
 El 19 de marzo de 1918 compró Audelino su primera Biblia, e inició una afición a la que dedicó buena parte de su tiempo, hasta conseguir una colección de biblias perseguidas obtenidas a través de catálogos de librerías de segunda mano de toda España. Entre los ejemplares más curiosos de la colección, ahora propiedad de los cuatro hijos de Audelino, destacan todos los fechados en el siglo XVI, escritos en castellano y que fueron objeto de persecución por el Santo Oficicio. Las traducciones que hizo Fray Luis de León, y las ediciones publicadas en el siglo XIX, en Inglaterra y Francia y que se divulgaron bastante en España, especialmente en ambientes rurales de influencia  rotestante, así como entre intelectuales católicos, también están en la exposición. Obras que dan conocer partes de la Biblia escritas en castellano con caracteres hebreos, y una miniatura del tamaño de una caja de cerillas son otros de los ejemplares curiosos de la colección. Parte de estas biblias ya se expusieron hace veinte años en Salamanca.

 En un texto firmado por el escritor José Jiménez Lozano como presentación de la exposición, el novelista afirma que "una buena parte del material expuesto y su significación muy especial responden efectivamente a una, durante mucho tiempo, constante condición de la Biblia en romance: está impresa fuera del país, se busca de modo clandestino". Jiménez Lozano define al autor de la colección, Audelino González, como "un pastor evangélico de tierras leonesas. ICPRESS




Una vez más, tildan de sectaria a la Iglesia Evangélica.

El diario La Voz de Asturias  ha vuelto a incidir en lo protestante como peligroso, colocándonos en el mismo saco de las sectas  destructivas.


De nuevo la ignorancia e incultura religiosa  han hecho su presencia en Asturias. No es nada nuevo. Cada cierto tiempo, el mas osado, saca a la luz el tema de las sectas destructivas con el único propósito de vender mas periódicos y de paso meter miedo en el cuerpo para que la gente no piense, se mantenga aséptica en temas trascendentes y se mantenga en lo de “Mas vale malo conocido que  bueno por conocer”. La culturización católica suele usar estos miedos, que aunque en determinados casos sean     reales, nadie debe usarlos como arma de coacción, máxime usando la mentira, la torpe media verdad o, como es nuestro caso, un atentado contra la historia del pueblo evangélico.

Varios han sido los artículos publicados estos días en turno de réplica. Entre ellos destacamos el del Secretario de AMCEPA, Corsino Fernández  y la del  portavoz de la FEREDE, Pedro Tarquis,. Ambos escritos los reproducimos por su valor  histórico-testimonial y por su exactitud en el análisis de estos temas de sectas.

RECTIFICACIÓN

Distinguido director:

Me dirijo respetuosamente a usted a propósito de la noticia aparecida.......

En la citada noticia titulada “Las sectas atrapan a 2.500 asturianos” aparece referida la Iglesia Evangélica, en cuya representación a título de Asociación de Ministros de Culto del Principado de Asturias (AMCEPA) asociada a la FEREDE, quien ha suscritos Acuerdos de Cooperación con el Estado español, me dirijo a usted con el siguiente escrito para su publicación:

“Deseamos rectificar la noticia aparecida en este diario y que se publicó el pasado domingo, en el que incluía a la Iglesia Evangélica como denominación sectaria y que   pudo generar confusión entre nuestros lectores”

Por ultimo aprovechar la ocasión para manifestarle nuestra preocupación y malestar por lo acontecido. Reciba un cordial saludo

Corsino Fernández. Ministro de Culto.

Secretario de AMCEPA


  SOBRE  LAS  SECTAS

En  relación a su reportaje sobre las sectas en Asturias (La Voz de Asturias 12/3/2000) creo que ha cometido un terrible error informativo en lo relativo a las iglesias cristianas protestantes o evangélicas (de las que no forman parte mormones y Testigos de Jehová):

1.– Ha tratado usted como sectarios a iglesias de las que fueron miembros, por ejemplo Abrahan Lincoln y Martin Luther King o sin ir mas lejos el Consul de Inglaterra en Asturias en 1808 (en cuya casa se celebraron los primeros cultos evangélicos).

2.-Obvia en su reportaje que ya en 1.872 existía una iglesia autóctona en Asturias, lo que evidencia una falta de haber profundizado en las fuentes y datos en cuanto a los evangélicos.

3.– Hace cao omiso del reconocimiento del Estado español a las iglesias evangélicas nacionales, con las que firmó un convenio en 1992 a través de la FEREDE, en reconocimiento a su condición de notorio arraigo (junto con católicos, judíos y musulmanes); notorio arraigo y reconocimiento que se eliminan de un plumazo en su artículo, cambiándolo por el desarraigo y el oprobio.

4.– La primera traducción de los textos originales de la Biblia al bable ha sido realizado por una entidad evangélica (la Sociedad Bíblica de España) en colaboración con eruditos católicos y subvencionada por el Principado de Asturias.

5.– El daño que este tipo de información hace, es irreparable. Es una paradoja que cuando el Papa pide perdón por la Inquisición ( de la que en España nuestros antepasados fueron centro de interés), en el artículo, quiero entender que involuntariamente, actúan de nuevo poniéndonos en la picota, colgándonos al cuello el sambenito social de “sectarios”.

6.– Nuestra estructura, contrariamente a la que se menciona  para las sectas en el artículo, no es jerárquica ni piramidal (todo lo contrario), ni separamos la familia, sino que la consideramos el eje de la sociedad y de la iglesia.

7.– No somos perfectos y cometemos errores (por eso podemos entender el suyo), máxime cuando cada iglesias ( o parroquia en lenguaje católico) es autónoma. No sabemos cómo pero, queriendo creer en su buena intención, le pedimos un rectificación pública de los dicho en su reportaje respecto a los cristianos evangélicos. Muchas gracias.

Pedro Tarquis. Portavoz de la FEREDE


Asturias Evangélica


7º ENCUENTRO  JUVENIL DE LAS IGLESIAS DE CRISTO EN ESPAÑA, DEL 20 AL 23 DE ABRIL DEL 2000

 


MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

LA XENOFOBIA RELIGIOSA ANTIPROTESTANTE
PERMANECE



<< MADRID. 24 marzo 2000 (icpress). La Consejería de Medios de Comunicación de la FEREDE ha tenido que salir esta semana pasada al paso de denuncias totalmente infundadas de "sectarismo" contra iglesias evangélicas.La Consejería de Medios de Comunicación de la FEREDE envió una dura Carta al Director del Diario el Periódico-La Voz de Asturias, que había publicado un reportaje en el que incluía como sectas a respetadas iglesias evangélicas (entre otros bautistas y pentecostales), sin que pudieran explicar razón alguna para ello, salvo que eran sospechosas simplemente por constar así en un informe, sin razón legal o ética alguna. Por otra parte, el Consejero de Medios de Comunicación (P. Tarquis) participó en directo en el Programa  Protagonistas" de Onda Cero, debido a las declaraciones que había realizado un oyente con calumnias infundadas del mismo tipo. En este programa (dirigido por Luis del Olmo, con una de las mayores audiencias en España), uno de los tertulianos radiofónicos, el ex-ministro socialista de Justicia Juan Antonio Belloch, apoyó al representante protestante en su defensa y reconoció la falta de igualdad de trato con las confesiones minoritarias. Tarquis manifestó que existe una marcada xenofobia religiosa, y que de la misma forma que ante un delito se culpa injustamente al conjunto de los extranjeros de una zona, cuando surge
el fenómeno del sectarismo, en España se sospecha inmediatamente de todo lo que no es católico, "un índice claro de xenofobia religiosa".

ICPRESS





 


CÓRDOBA:

ROTULACIÓN DE LA CALLE LORENZO LUCENA



<< AGUILAR DE LA FRONTERA
. El pasado 25 de marzo se procedió a la rotulación de una calle a nombre de Lorenzo Lucena en su pueblo natal, Aguilar de la Frontera ( Córdoba), un ilustre desconocido que fue el revisor de la versión de la Biblia Reina-Valera del siglo XIX. Lorenzo L. Lucena fue, además del primer profesor de Lengua y Literatura Castellana de la Universidad de Oxford (inauguró esta cátedra), el revisor  de la Biblia Reina-Valera de 1862, siendo un desconocido incluso para sus familiares actuales (que asistieron a la ceremonia), y por desgracia para la mayoría de los evangélicos españoles. Asistieron como invitados la alcaldesa de Aguilar de la Frontera, Carmen  Flores, Diego Igenio   (Archivador y Cronista de la ciudad), y Jhonatan Edwards (Profesor titular de la Universidad de Oxford). La banda municipal interpretó varios himnos protestantes (entre  llos, "Castillo fuerte"). Por parte evangélica estuvieron presentes Mariano Blázquez  Secretario ejecutivo de FEREDE) Jose L. Andavert (Presidente de Sociedad Bíblica), Gabino Fernández (Director del CER), Juan Zamora   (IERE), Francisco Arroyo (Presidente de la Fraternidad de ministros evangélicos de Córdoba), y Jaime Memory, pastor de la Iglesia evangélica de Aguilar de la Frontera.= Se descubrió el rótulo de la calle por parte de Carmen Flores y Mariano Blázquez, y se entregó una Biblia de regalo a las autoridades invitadas.


ICPRESS




ASTURIAS EVANGÉLICA

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