RECUERDOS DE LA NOCHE

 

Recuerdo
los helados silencios de la noche.
Veo tus labios de negro,
susurrando músicas de amor.
Bajo el árbol de hercúleos tiempos,
bajo la sombra senil…
Estaba sintiendo las venas quemadas
en sangrientos leños de sexo.
Nuestros dientes
sonrieron apolínea palidez,
y los dedos que mezclaban
anhelos de carnes mutuas.
Sí, vestidos desolados. La luna
entre los cuerpos;
mármol dulce, mortal;
manos esculpiendo la soledad.
Pupilas de canela y sal, un sabroso llanto
de adiós, pues juntamos nuestros ojos
en una copa de cristales hirvientes.
Párpados, misterioso cobre rosado,
el clavel encarnado
que besaba los besos en sus labios.
Ella se iba. En mis sueños
la sombra, la noche, el negro.
En las manos su cuerpo,
desnudo como una hoja en blanco,
allí donde se juntan
las tintas solitarias de mi llanto.


DANIEL ALEJANDRO GÓMEZ