EL CUCHILLITO

 

"El miércoles por la noche, Ana Carolina P. S., de 26 años
y nacionalidad dominicana, cogió un cuchillo de cocina de
10cm. Y apuñaló en el estómago a su pareja sentimental,
Félix G. G., de 27 años y también con pasaporte dominicano."

(Diario"20 Minutos. Madrid ". Viernes, 25 de Julio del 2003.)

Me llamo Demetrio Caprino Ruiz, señor Juez, natural de Cuenca, Ecuador... Ya, ya me dijo el doctorcito que no más en una semana mi "guacha" se pondrá bien, a Dios gracias... Pos como le iba contando, se me subió la calor, no más que de repente, se inflaron las venitas de acá, las que suben tras la ternilla de la oreja, se me incendiaron los ojitos, las sienes retumbaban como pellejos de tambor recién aporriados y, créame, sólo fue un ofusco chiquito... No más que una vez la gulpié, señor... Tal vez el brazo se disparó como un muelle y a lo mejor lo sintió ocho veces, mas todo seguidito lo envainé... un hilillo de sangre, no más que una hebra, le resbalaba por el suyo labio de abajo... Pero purita mentira que me ensañara... ¿Qué mi guachita Marilinda le dijo eso? Si soy puro tierno con mi amorcito, ¿hacerle daño yo, señor Juez? ¡Este brazo desobediente dispuesto está a que lo jalen las panteras! La hombría, señor, se me quebró con lo del Josué, mi compi desde chicos, pos se ofuscó mi Marilinda por una nadería, pos en vez de platicarme quedito, gritandito ante el Josué me fregaba... que si gasté unas monedas de más con la cuadrilla, que para cena no llegaba, ansí que a pan y agua, que si no fuera por el Josué que la aguardaba y quitaba apuritos de dineros a nadita llagaríamos en mitad del mes, pos pura mierdita a mis amigotes, que si bla,bla,bla... Dos pisquitos no amodorran, señor Juez, mi Marilinda exagera, ¿bañarme yo en alquiol?... Aseguro que le bromiaba ella, señor... mas no se menta la bicha y se destartala mi hombría, que mis malocotones escuelgan y mi cipullo se arría pa cumplir rebién cuando hay cogida, ¿pos que no le contó mi Marilinda que la cabalgo sin descanso y ella me jalea? Pos flojita y sonrisosa se queda andespués, mientras mi virilidad clamando más faena antoavía ondea... Ruborcito que le da platicárselo, señor Juez, mi dulce y timidita guachita... Pos ándale que me espeta, que acá su Demetrio es un ignora, una bestia, rebestia y quel Josué es todo un trino... Y, ¡zapatrás! No más que una vez, rebién que me arrepiento, sin querer no más se disparó este desobediente puño... ¿Quel Josué se desangró? Que no, señor Juez, que le engañaron, ansí no acaeció, que es compi como ya le dije, y que ajuntos con mi guachita bajo el mismo techo compartimos, que un compi no pendejea a mi Marilinda, y ansí, de sopetón, cornúpeta me sentí y me entró el cuajerón... Pos quél estaba en el sofá asentadito, ausentito y cobardica, mas de repente se me abalanza con una manada de guantes, ¿y yo qué pos?, ¿a chupar y aguantar su embestida?, pos que así hice no más que defenderme, si acaso una rodilla asenté entre sus ingles pa que se calmiara, pero hierro ninguno yo clavé, que si se agachó fue por el espachurre de sus partecitas no más, y ansí fue cómo sucedió, señor Juez ... No reniego, señor, que mi Marilinda gritara del sofoco, como también que a mi chepa se trepó apurriando con sus manitas, arruñando como un ocete, que deso son las marcas que mi amorcito me asentó en la tez... No pos que le clavara hierro a su muslo raboncito o a su cachita pretadita, ¡con la de veces que estas manos los agarraron, cuando tumbado boca arriba, mi Marilinda me entraba!... Mentrijillas, señor Juez, lo que le han contado...

Pos ando pachucho, la flojez no me abandona. Y estos ojos, océanos azules, de escaparate se han quedado. Mas lo que más me molesta es esa sombra fija, que no me deja parpadiar, es una sombra blanca, como un visillo, pos a ver ¿por qué las sombras tién que ser siempre niegras?... Me susurra el doctorcito que no me mueva, que ya pasea de camino la ambulancia, huelo los pies del Josué, el muy marica me gulpió en arrechucho, y mi Marilinda se enojó, mas no se lo tomo en cuenta, que cuando esta sudada se me pase, la cogieré y sin parar la bailaré en su merengue un metisaca descomunal, pa que ella lo goce, pues el Demetrio ¡por hombría no será!...
¡Qué bien huele esta alfombra roja que me han puesto! Es tan mullida y fresca, que piace que floto. Si no fuera por este fuego a chiles que me estalla en el pecho o este frío de navajas de la espalda, diría que descanso...

¡Llamando a Central, cambio!... De Unidad Móvil 061 a Central... Informo, cambio: Paciente, varón, que presenta múltiples heridas inciso contusas en zonas cervical y costillar derecha... afectando a arterias subclavias y probablemente pulmonar... la agresión parece ser provocada con cuchillo de cocina que veo junto a sus pies... Antes de la exploración e intervención, encontramos al paciente ya casi sin pulso y desangrado... aplicamos contención hemostática, intentamos reanimación cardiaca y... desgraciadamente no responde... Confirmamos, en estos momentos, que el paciente ya es cadáver. ¡Cambio y cierro!

¡Llamando a Central, cambio! Informando: Varón, tez morena, presenta objeto inciso -parece ser un abrecartas- clavado en el corazón. Confirmamos: Sobrevenida muerte instantánea. Llamamos al juez. ¡No intervenimos, cambio!

¡Llamando a Central, cambio! Informando: Mujer, de nombre Marilinda López López, 35 años, presenta agresión inciso contusa en glúteo derecho, y cuátrices izquierdo, herida limpia y sin desgarros por objeto si determinar, se atiende y se envía a observación hospitalaria, pronóstico menos grave. ¡Cambio y cierro!


JULHUM
Fuenlabrada, día de Santiago de 2003