ALFREDO PITA (Perú, 1948)

Nació en Celendín, en el norte andino de Perú, en 1948.
Estudió literatura, sociología y periodismo en Lima y en París.
A partir de 1970 trabajó en diversos medios de prensa peruanos, en general comprometidos con las luchas sociales de aquel tiempo.
A comienzos de la década del terror en Perú - y más precisamente en 1983- cubrió la información en el terreno mismo de la violencia, en el departamento de Ayacucho, a donde llegó como enviado especial de un diario de Lima y en reemplazo de un colega asesinado.
Su salida de Perú tuvo que ver con diversas amenazas que recibió en relación con su trabajo periodístico. Actualmente vive en París, donde trabaja en el servicio español de la Agencia France Presse.
Sin compromiso partidario alguno, siempre intervino en política, intentando defender a los oprimidos de su país y los derechos humanos en general. Durante la crisis de la toma de rehenes en la Embajada del Japón, en Lima, reclamó al gobierno una salida negociada e incruenta. Su Carta abierta al Presidente de la República y su artículo No a la cultura de la muerte son testimonios de una vocación de compromiso, en un momento, en Perú, más bien propicio a la indiferencia.
En forma paralela al periodismo siempre asumió su vocación literaria y, desde fines de los años 60, escribió poesía y narrativa, aunque sólo empezó a publicar regularmente a fines de los años 80.
En 1987 publicó Y de pronto anochece, su primer libro de cuentos; en 1990, el segundo, Morituri; en 1994, la novela El cazador ausente; y, el año siguiente, el libro de poesía Sandalias del viento (firmado con el nombre de un personaje de la citada novela, por lo que es visto como un apéndice de ésta). Tiene inéditas las novelas Guerras santas y Danza, dragón (títulos provisionales).

 Prepara un ciclo novelesco- El tiempo señalado- sobre el violento Perú de las últimas décadas.
En el campo de la literatura ha recibido el Premio al Poeta Joven, convocado durante el Primer Encuentro Nacional de Poetas (Lambayeque, 1966), así como el Premio de Cuento de la revista Caretas (Lima, 1986 y 1991).
Cree que en el centro mismo del hecho literario está la poesía, entendida ésta como una fuerza de la vida misma que trasciende lo "poético" y las formas convencionales. Escribe por lo tanto en forma libre, aunque intentando no alejarse demasiado de la poderosa vertiente realista de la narrativa peruana. Se siente particularmente en deuda, en cuanto a la asunción moral del compromiso creativo, con José María Arguedas, quien alentó sus inicios literarios y periodísticos.

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