En nombre de la ciudad de Gijón
y el Salón del Libro Iberoamericano, les doy la más
cordial bienvenida a esta tercera edición de un evento
que se ha tornado imprescindible en el panorama de la literatura
iberoamericana.
No somos un mega festival ni tenemos
pretensiones de crecer más allá de nuestras posibilidades,
pero sí tenemos la determinación de preservar el
carácter democrático del Salón, la ausencia
de divismos, y la valoración del trabajo de todos y cada
uno de los que asisten en su justa medida.
Asturias, y Gijón en particular,
es una región de la humanidad con un rico acervo cultural
y una larga tradición de acercamiento con los pueblos hermanos
de la otra orilla. Desde sus orígenes, los Ateneos Obreros
se preocuparon fundamentalmente por difundir el necesario sentimiento
de pertenencia a una gran familia, la familia humana, y en exigir
de los creadores y de los intelectuales actitudes de coherencia
ética y moral. No es casual que hombres de las tallas de
Baroja y Unamuno fueran asiduos conferencistas de los Ateneos
Obreros, y es justamente ése espíritu el que nos
anima para hacer un evento cultural diferente, libre de absurdas
estadísticas de firmas de libros y de demostraciones de
vanidad que nada tienen que ver con el pensamiento ni con la creación.
El Salón del Libro Iberoamericano
de Gijón es un encuentro abierto, democrático y
fraterno. Tiene esas tres características que son el sello
indeleble de la ciudad que os recibe.
Bienvenidas,
Bienvenidos a Gijón, ciudad en la que se duerme poco y
se lee mucho.
Luis
Sepúlveda
Director del Salón del Libro Iberoamericano de Gijón