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ENCUENTROS EN TORAZO:UN ESPACIO DE CONVERSACION PUBLICA
El Grupo Encuentros en Torazo se constituyó en una fecha indeterminada
de la primavera de 1987 con el propósito que insinúa su misma denominación:
congregar periódicamente en el entrañable pueblo del concejo de Cabranes a
quien quisiera participar en reuniones con el fin de reflexionar acerca de, y con
ello situar en la esfera pública, la realidad y los problemas de la sociedad rural
en Asturias. Los Encuentros en Torazo, las señas de identidad del Grupo, son,
en consecuencia, un espacio de conversación pública. En su ámbito se dan cita
los intereses, puntos de vista y disposiciones afectivas de toda condición implicados en la vida social del mundo rural asturiano.
En el transcurso de estos años, historiadores, economistas, geógrafos,
sociólogos, antropólogos, ingenieros, profesores e investigadores; Presidente,
Consejeros y Directores Regionales del Consejo de Gobierno del Principado,
Alcaldes y diputados; dirigentes de sindicatos agrarios, representantes de todo
tipo de asociaciones y directivos de empresas agrarias; periodistas, párrocos,
artistas, emigrantes, ganaderos y agricultores, vecinos de Cabranes y de otros
concejos, han acudido a los Encuentros con el ánimo proclive a escuchar y
ampliar conocimientos, la mismo que a debatir y aportar ideas, propuestas de
acción. Al cabo del tiempo es perceptible un sentimiento compartido entre los
asistentes, de la situación, las dificultades y los retos que constriñen y aguardan
al medio rural.
A modo de balance de todo la expuesto por unos y otros, baste aquí una breve mención de los aspectos más relevantes que ofrece la compleja realidad de las comunidades rurales en Asturias. Son estos:
1. La erosión demográfica. El volumen de la población residente en espacios rurales ha decrecido rápidamente durante este siglo. Algunos núcleos
están hoy deshabitados. La emigración es la causa inmediata de esta pérdida,
que afecta a las cohortes de edad más joven. La carencia de recursos humanos
tan valiosos amenaza, sin duda, la vitalidad y expectativas del mundo rural.
2. La crisis económica. Las transfonnaciones sectoriales de la economía
española en las últimas décadas han provocado, entre otras consecuencias,
un redimensionamiento de las magnitudes, especialmente del empleo, en el
medio rural asturiano. La pertenencia de España a la Unión Europea ha exacerbado bruscamente este proceso. Los activos de la agricultura y de la ganadería sufren por ello una desorientación estratégica respecto a producciones
y mercados, que las políticas públicas aplicadas no han conseguido resolver.
La demora en establecer objetivos definidos, y en trazar los mejores itinerarios hacia ellos, es el principal efecto de una asunción pálida y desconfiada
de la idea de mercado y de una actitud demasiado reticente a experimentar
en él.
3. El desvanecimiento de la vida social tradicional. La inmunidad de que
gozó esta, o mejor sería decir que padeció, respecto a los procesos de cambio
continuo inherentes a las sociedades modernas, ha dejado de ser un atributo
específico de los espacios rurales. Las agencias más poderosas, Estados, empresas y medios de comunicación, a cuya influencia se añade la de un sinfín de
procesos más o menos espontáneos de inserción de la sociedad rural en la
sociedad global, han acabado por alterar las estructuras y pautas tradicionales
de las comunidades rurales, y por condicionar la vida cotidiana de sus habitantes. En la actualidad, tradición y modernidad se superponen indistintamente, aunque el tiempo histórico parece balancear la realidad hacia la segunda, lo
que frecuentemente ocasiona perplejidad e inactividad. Si el mundo tradicional, formado por una trama densa de normas, hábitos, concepciones, símbolos,
humores y conductas, languidece sin capacidad ni tan siquiera voluntad de
resistencia, los elementos de la vida social moderna se imponen por la fuerza
de los hechos, parcialmente, pero son interiorizados apenas más que en aquello que reporta bienestar y facilidades.
4. La inexperiencia en las formas nuevas de la acción colectiva. La gestión
de las relaciones sociales, internas y externas, es motivo aún de marcadas diferencias del mundo rural respecto a la sociedad global. La incomprensión de las
organizaciones de todo tipo y, cuando no, la falta de habilidades y entrenamiento en el funcionamiento eficaz de las mismas, mantiene a los intereses
rurales en situación de dependencia, con escasa autonomía y una débil voz
para expresarse.
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En conclusión, el mundo rural asturiano parece atrapado en un círculo
vicioso que pudiera hallar su única salida en su propia desintegración o disolución en el mundo más amplio de la sociedad entera. Pero esa salida seguramente no es de todo el agrado para quienes forman parte del mundo rural o
sienten por él un afecto ensimismado.
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Entonces, ¿qué otra posibilidad existe para que el mundo rural recupere
una vida propia, pero próspera en bienestar, densa en actividades sociales y
rica en cultura?.
El Grupo Encuentros en Torazo ha ofrecido una respuesta: La reflexión en
común de quienes tienen vinculada de distintas maneras su vida a ese mundo
o, sencillamente, por otras diversas razones, desean implicarse en él. Su intención ha sido y es propiciar un encuentro plural y abierto, al fin y al cabo esto
es lo que el Grupo y los participantes celebran en Torazo, que esté animado
por el objetivo de conocer cuanto mejor sea posible la realidad cambiante de
la vida rural, dibujar los escenarios probables en el inmediato porvenir y orientar a sus protagonistas, hoy aturdidos y resignados en medio de la complejidad
y las dificultades.
Bien es cierto que el propósito del Grupo supone un empeño por incorporar el medio rural a una tradición de diálogo racional, abierto y tolerante, en
principio ajena, extraña. También es oportuno constatar que la iniciativa ha
sido llevada acabo durante ocho años con una modestia de medios, conocidos sólo por quienes son parte (Grupo y asistentes) de los Encuentros, que ha
limitado sus posibilidades en múltiples direcciones. Pero, a pesar de estos tropiezos, cabe precisar que el propósito inicial ha sido realizado con éxito, como
pone de manifiesto la concurrencia en las sesiones y la receptividad por
doquier a la idea, lo que no quiere decir en ningún caso que los objetivos del
Grupo enunciados antes estén logrados y los Encuentros hayan perdido su
razón de ser. Al contrario, lo propuesto por el Grupo es comenzar un proceso
que tenga su continuidad e incorpore definitivamente al mundo rural unas
pautas mediante las cuales sus habitantes puedan operar con toda la riqueza
de recursos, que tengan o sean capaces de atraer, en su vida social.
Se comprenderá, pues, que en cierta forma el Grupo tenga un carácter
testimonial. Además de lo ya escrito, porque se trata de un grupo local. Integrado por seis personas vinculadas al concejo de Cabranes, que, con formación, ocupaciones, edad y filosofías dispares, sin embargo se han encontrado
gracias a su común preocupación por la suerte del medio rural asturiano.
Inquietud en la que se deja entrever, sin duda, la huella de sus biografías y de
sus afectos. De su encuentro surgió de manera inefable la idea de convocar a
todo aquel que quisiera compartir el propósito de "ascender" al medio rural a
la esfera pública, de contornos tan reducidos y excluyentes en Asturias, y, en
suma, de revalorizar la vida en los pueblos. El resultado de hecho son los
Encuentros en Torazo. y la convocatoria, por supuesto, permanece abierta.
El GRUPO ENCUENTROS EN TORAZO está formado por Joaquín Alvarez de la Villa Terry, Enrique Corripio Monestina, José Antonio Martínez Rozas, Santos Monestina Palacio, Oscar Rodríguez Buznego y José Andrés Vega Vitienes.
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