LA BOROÑA
La llegada del maíz a Asturias procedente de La Florida (Estados Unidos) se produce a finales del siglo XVI, arribando al puerto de Tapia de Casariego. La primera cosecha de este grano se logra en el año 1605.
No nos referiremos ahora a la importancia que en la economía, usos y costumbres asturianas haya podido tener este cereal, sino que trataremos de su implantación en Torazo.
No estaría muy lejos de la fecha de esa primera cosecha, cuando seguramente habría de llegar a Cabranes y por ende a Torazo el grano de maiz. Las herías de Cambaroso en Castiello, Bañenes y Payao en Torazo, la Faya y la Iria en Cervera, el Camonal en La Parte, el Madalén en Peñella y tantas más, pronto se vieron cubiertas de plantaciones pese a lo rudimentario de los útiles de labranza de la época, logrando unas meritorias cosechas, las cuales van desplazando poco a poco al escaso trigo y escanda, de mas difícil logro por la climatología.
Su llegada no sólo modifica los hábitos alimenticios, sino que también altera la estructura de hórreos y casas de labranza, con la incorporación en ambos casos del corredor, espacio habilitado al exterior, en el que colgar las riestras de panollas al objeto de secarlo antes de llevarlo al molino.
Su incorporación en la dieta alimenticia, es inmediata y con el paso del tiempo surgen los distintos tipos de usos o recetas: la harina (fariña) mezclada convenientemente con agua o leche, da lugar a la torta, les fariñes, la boroña, etc.
Es a la boroña a la que ahora nos queremos referir, por su fuerte implantación en la Parroquia de Torazo.
Elaboración y presentación
Para su preparación, se utiliza preferentemente harina de maíz amarillo molida muy fina, trabajándola con la ayuda de un poco de agua caliente, sal y un poco de harina de maiz blanco o de trigo. La masa resultante se parte en dos trozos, uno de los cuales servirá para dar cabida al compangu, es decir, a los añadidos de carne de cerdo (jamón, panceta, tocino, chorizos, lengua...), pollo o conejo y el otro, mas pequeño, para destinarlo a tapa. Una vez cerrada, Se envuelve con hojas de verdura y se introduce en la forna.
La forna, es el horno que había y sigue habiendo en las casas, destinado a la cocción del pan o las boroñas. Es una construcción de piedra de forma cilíndrica y totalmente cerrada, salvo el pequeño espacio destinado a permitir la entrada de leña, extraer cenizas e introducir las masas a cocer .
Requiere un calentamiento adecuado con leña seca y fina, los denominados gárabos (a ser posible de salguero) e incluso mata de cotollas, hasta que las piedras, por el interior de la forna, adquieran una tonalidad rojiza. Esta tarea se denomina roxar .
Puesta ya en su punto la forna, se introducen las boroñas y se tapa el hueco con una puertecilla de madera, durante unas cinco horas, transcurridas las cuales se las cubre con una planta cortada en lugares húmedos, denominada gamones, los cuales evitan su excesivo calentamiento y que resulte quemada, puesto que han de permacer aún dentro, al menos, otras diez horas.
La incertidumbre que acompaña siempre al encargado de esa tarea durante todo el proceso no le abandonará hasta el momento de sacarlas de la forna y comprobar visualmente su estado externo. Será un alivio si su color es dorado o resultará un pesar, si aparece chamuscada. Luego, los comensales aseverarán si está bien pasada o no y si el compangu está en su punto.
La Parroquia de Torazo para esta celebración gastronómica, cuenta con tres fechas especialmente:el Domingo de Pascua, la Pascuina (cuarenta días después) y el Festival de la Boroña que se celebra en el mes de Junio. No obstante, son muchas las casas que la repiten a lo largo del año, si bien para estas ocasiones usan el horno de la cocina de leña y evitarse así el trabajo de la forna.
El Festival de la Boroña, surgió como una forma más de allegar fondos a las exiguas arcas de la comisión de fiestas del Carmen, utilizando para ello este tradicional manjar local, tan considerado en la zona como reconocido fuera de ella.
Tal es así, que año tras año se van superando con creces las previsiones de boroñas para la venta en ese día y las fornas del pueblo dan su mejor rendimiento con el fin de transmitir al degustador foráneo un poco o un mucho de la tradición local.
POSTRES TIPICOS
Es el postre que nunca falta en los hogares el día de la fiesta del
Carmen.
Les fayueles (frixuelos) y picatostas
Adquieren su importancia especialmente en la
época del antroxu (carnaval).