Desastres

Desastres

    El concepto de "cultura biológica" engloba al movimiento que responde a la necesidad actual de parar la agresión que viene sufriendo el sistema vital general, cuyas consecuencias podrían llegar a ser irreversibles.

    Los desastres ecológicos son prueba de ello: merma de la capa de ozono, efecto invernadero, lluvias ácidas, eutrofización y falta de potabilidad de las aguas, envenenamiento de las tierras por acumulación de venenos y pesticidas. Por tanto, erosión, desertización. La agricultura y la ganadería intensivas, y la industria química al servicio de ambas, contaminan gravemente los recursos naturales. El agua, el suelo y el aire están en peligro. Se pierde la calidad nutritiva de los alimentos. Son realidades que evidencian la necesidad de cambio y exigen una conducta consecuente y responsable. Sin embargo, no faltan dentro del mundo científico, político y económico, quienes se adhieren y colaboran con la actual industria agro-químico-alimentaria, movidos por intereses parciales y, por tanto, desconsiderados.

    Para satisfacer sus intereses, esta industria necesita materia prima barata, segura y de larga duración. Para ello industrializa la agricultura. La ganadería se ha convertido también en una máquina de producción masiva de animales. Hormonas, anabolizantes, antibióticos... son utilizados para el engorde rápido, sin tener en cuenta las nefastas consecuencias para el ser humano y el medio, y aún menos los malos tratos inflingidos a los animales. Junto a toda la extensa gama de fitosanitarios y fármacos utilizados en la agricultura y ganadería intensivas, otra no menos amplia ni menos peligrosa es utilizada para la transformación y acabado final de los productos (conservantes, colorantes, saborizantes, edulcorantes...)

    El agricultor hoy ha perdido su autosuficiencia: está obligado a comprar no sólo las semillas, sino todos los productos químicos, que las mismas empresas le venden para que estas semillas puedan desarrollarse. Consecuencia: endeudamiento cada vez mayor del sector agrario, que se agudiza con las "ayudas" recibidas. Créditos que no son más que gravámenes a medio o largo plazo para sus tierras, que acabará perdiendo. Es un circulo infernal. La agricultura, antaño centro de gravedad de las demás actividades del ser humano, hoy es un sector asfixiado. Si bien es cierto que gracias a la agricultura moderna han aumentado las producciones, también lo es que ha sido en detrimento no sólo de la calidad de los productos y deterioro de los medios de producción, sino además de las condiciones socio-económicas.

    Conscientes de la gravedad del momento, que afecta directamente a nuestro país (50% de las tierras cultivables en peligro de desertización, según datos de la Dirección General de Medio Ambiente), y en base a que la Administración española (como la Comunitaria) ha reconocido oficialmente la agricultura biológica, entendemos que la agricultura española debería salir del marco competitivo y dejar de servir grandes cantidades de materia prima barata, destinada a una industria que la va a transformar y conservar a través de procesos altamente contaminantes.

 

Cómo evitar los desastres ecológicos

    Greenpeace es uno de los organismos no gubernamentales más activos en la lucha contra las irregularidades del transporte de petróleo. Ante el desastre del Prestige, ha dado a conocer una vez más el paquete de medidas que, a su parecer, debería aplicarse para evitarlos: responsabilidad ilimitada de la industria petrolera mundial; leyes que obliguen a las empresas y a los Estados que abanderan los cargueros a colaborar en las emergencias con los países costeros; establecimiento de Áreas Marítimas de Especial Sensibilidad por donde no puedan transitar cargamentos peligrosos e inmediata entrada en vigor de la Directiva Erika de la Unión Europea.

    Si bien algunas medidas propuestas por Greenpeace, como exigir a los productores de petróleo que asuman su responsabilidad en el transporte o involucrar legalmente a los países que abanderen los buques tanques, parecen irrealizables a corto y mediano plazo, una de ellas, la aplicación de la Directiva Erika, se ve más cercana.

    En los últimos días, la comisaría de Transporte y Energía de la UE, Loyola de Palacio, ha solicitado a los ministros de Medioambiente de la comunidad que adelanten la puesta en marcha de las medidas de circulación y seguridad marítimas, aprobadas después de la catástrofe ecológica provocada por el petrolero Erika el año  1999. La fecha inicialmente acordada era junio de 2003 (paquete Erika I) y febrero de 2004 (Erika II) pero ahora, apurados por el caso del Prestige, los ministros deberán poner en marcha estas medidas en enero de 2003.

    El primer paquete Erika incluye tres medidas centrales: refuerzo del control de los barcos en los puertos; refuerzo de los controles de clasificación de las cargas y eliminación de los petroleros dotados de casco único (caso del Prestige). El segundo paquete Erika instaura una Agencia Europea de Seguridad marítima y mejora las reglas de responsabilidad y compensación de los daños por contaminación, entre otras medidas.

    El desarrollo de medios de producción de energía alternativos a los fósiles está en plena marcha, pero el petróleo seguirá presente en nuestras vidas por mucho tiempo. El interés de Estados Unidos por controlar las fuentes petroleras de Oriente Medio es un indicador de la importancia de este tipo de energía, a pesar de su potencia destructora del medioambiente. Los vertidos de fuel en los mares y costas no dejarán de suceder, mientras haya necesidad de crudo en el mundo. Pero la tragedia ecológica del Prestige podría haberse evitado, eso está claro: hubiera bastado con que las normas del paquete ErikaI estuvieran ya vigentes.

    SEO/BirdLife reclama a la UE que se aprueben de inmediato las medidas encaminadas a evitar que sucedan nuevos episodios de desastres ecológicos como el Prestige, que se concretan en los siguientes puntos:

    -Prohibición inmediata del transporte de fuel en buques monocasco.

    -Medidas más estrictas de inspección y control de petroleros (con posibilidad de expulsión de las 200 millas). Los Estados miembros no deben escatimar en la contratación de un número suficiente de inspectores, de manera que puedan controlar al menos un 25% de los buques tal como exigen las normas europeas vigentes. Del mismo modo, deben garantizar un nivel suficiente de inspección en todos sus puertos y lugares de fondeo so pena de verlos convertirse en verdaderos puertos de complacencia.

    -Aprobación y puesta en marcha inmediata del paquete Erika II.

    -Reforzar y aprobar urgentemente la propuesta de Directiva de Responsabilidad Ambiental, que se está discutiendo tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo desde hace más de tres años, incluyendo los vertidos provocados por el transporte de petróleo.

    Con la aprobación de estas medidas, los Estados Miembros y la Comisión estarían en condiciones de ejercer un liderazgo mundial en las negociaciones de la Organización Marítima Internacional (IMO Internacional Marine Organización) sobre seguridad en el transporte marítimo.