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Goza de gran diversidad paisajística, destacando el contraste
producido entre las sierras de Penouta, El Coto, Santín o San Isidro de abundante
riqueza cinegética y los valles formados por el río Navia y sus afluentes.
El origen de Boal se pierde en la prehistoria: los castros, túmulos, dolmenes y
monumentos primitivos nos muestran que fue intensa su vida en esta época.
De entre ellos destacamos: La cova del demo (arte rupestre de la Edad de Bronce),
Castro de Pendia (el más importante del concejo y de los más importantes de Asturias;
presenta dos partes: acrópolis y poblado) y el Penedo de Aballón, esta enorme piedra
oscilante nos recuerda el escepticismo o religión adoradora del sol, la tierra y la luna;
un niño puede mover esta mole de granito, ídolo celta.
Boal, ofrece a sus visitantes una amplia variedad de
productos naturales. Es rico el concejo en carnes, tanto de ternera, como de cerdo,
cabrito o cordero.
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