 |
Su visita es obligada, tanto para disfrutar de sus innumerables playas y ensenadas, como
para pasear por las callejuelas de Salinas que aún conservan un aire decimonónico o
perderse por los valles de un Castrillón que vuelve sus espaldas al mar, para encontrarse
con la Asturias de los campos, las casas labriegas y el hórreo. No podemos olvidarnos
además de la belleza y el interés geológico de las Cuevas de Arbedales o del esplendor del mirador
de Pulide. Es por tanto un concejo que nos une el verde de sus praderas y el azul del mar.
La capital del concejo Piedras Blancas, es una pequeña urbe en la que el viajero puede encontrar todo
lo que necesite. Visita obligada es El Museo de Anclas, único
en el mundo en su género que lleva el nombre de Philippe Cousteau, y que ha supuesto la
recuperación de la Peñona, la roca situada en la parte más occidental de la playa y lugar donde
se encuentra enclavado el Museo.
|